ARTÍCULO: Cerdán demuestra que todos los millonarios son paniaguados del erario.
Puede parecer perogrullada pero principia prominente posición paniaguada (mis adoradas cacofonías): nadie se hace rico trabajando, si entendemos el trabajo como aquel acto laborioso por el cual, un ser humano, recibe una pequeña retribución que redunda en financiar los trabajos de los demás, que él no sabe/puede/quiere desempeñar. Intuimos que el sedentarismo del Neolítico fue el inicio de la expoliación, vinculada a la molicie y al advenimiento del poder que el sojuzgador descubrió con el uso de la fuerza física.

(Fe de erratas ficticia mía: Ágrafos perrodistas, Cerdón no paga nada, lo pagamos los expoliados a los que él roba).
La hipocresía e incongruencia son el talón de Aquiles de todos estos corruptos mafiosos. Ellos mismos se delatan con gilipolleces como ir de solidarios mientras se lucran del erario, o defender lo público y acudir siempre a lo privado, en todos los sectores y en todos los ámbitos «laborales»: desde el actor (Javier Bardemonio como prototipo), al deporte de élite («¡Vamos Rafa Navidad!» como prototipo) al empresario tiburón (Amancio Hortera como prototipo), al político (todos como prototipo, cada uno en su justa proporción pragmática).
Por eso la vil corrupción de Cerdón, y su hipocresía con esto de la universidad privada, denotan que todos sus millones son por corrupciones en el manejo del expolio del erario: por eso es un ejemplo palmario y grandilocuente de que detrás de toda fortuna está el saqueo al populacho.
Cuando alguien miente, es capaz de todo.
Y otra cosa no, pero la mentira es la clave de bóveda de esta pútrida sociedad. Todo mentiroso es un expoliador en potencia, por lo tanto cuídate de ellos como de entrar en un fuego cruzado. Personalmente, sobre mentirosos natos tornados en millonarios, tengo múltiples ejemplos que no voy a desvelar ahora, por falta de espacio (tengo 1.001 artículos y vídeos donde doy los datos personales y mi relación con todos los hijos de puta, e hijas de puta – aquí si deviene necesaria la distinción de género, por aquello del matiz de mi heterosexualidad, pues muchas revelaciones nacen del retozo – que he conocido muy, pero que muy personalmente).

Perro Sandez es el paradigma de todo esto.
¿Qué maravillas no haría nuestro indocto Presidente del Gobierno en sus primeras mentiras? ¿Cuáles serían? ¿Le robaba la chocolatina al compañero de clase y decía que había sido otro? Puede que algo así sea la génesis del actual monstruo mentiroso que conoce todo el orbe. Una vez que se empieza a mentir, la vida es un no parar de mixtificaciones. Y jamás olvidéis que antes se pilla al mentiroso que al cojo, por lo que aquel que es engañado lo es a sabiendas, pero calla cual puta porque él o es igual, o aspira a serlo. El axioma vital: «si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si me engañas 2 veces, la culpa es mía» es palmario.
Así que, salvo las mentiras piadosas o la excepción que confirma toda regla, huid de ellos siempre, pese a que la huida lleve siempre al mismo sumidero. Es imposible escapar de ellos. El sistema está creado por ellos y, por lo tanto, fomentado y defendido por ellos. Tienen múltiples herramientas indestructibles, sobre todo antropoides armados (legal o ilegalmente) capaz de destrozar físicamente la vida de cualquiera, siguiendo órdenes a cambio de pecunio.
Pero hay un lugar en el cual ninguno de estos hijos de la gran puta, tanto ideólogos como ejecutores, podrán entrar jamás: tu psique, ética e intelecto. Ahí todos somos nuestros jefes. Por eso los ácratas como yo, por muy paupérrimos que seamos, tenemos esa sonrisa, esa gallardía, ese amor por las vida que la inmensa mayoría ni atisban y, además, envidian. No olvidéis que detrás de cada votante hay un sátrapa, un trepa previo, en potencia. Y, sobre todo, no olvidéis a Séneca: «La soledad no es estar solo, sino estar vacíos». Para mí, vivir entre humanos es la búsqueda constante de la soledad, sólo interrumpida por relaciones humanas frívolas y esporádicas para descongestionar tamaña responsabilidad de ser parte del gremio más complicado de la vida, en esta Dimensión: el oficio de ser hombre sobre la Tierra (adaptación de la cita de Máximo Gorki).

APOSTILLA
Muy grosso modo:
Bardem inició su fortuna robando al erario, porque el cine español es todo subvención. Amén de defender lo público y usar sólo lo privado.
Rafael Nadal va de filántropo, mientras recibe multimillonarias subvenciones – directas a su Fundación o indirectas por la publicidad que le contrata, que se nutre de nuestros impuestos, sobre todo en prensa y putatele–. Amén de haber dejado de pagar sus impuestos, por importes de más de 50 millones de euros, hasta que le pillaron.
Amancio Ortega empezó su imperio repartiendo ropa. Por si esta falacia no es suficiente aporía… tiene Fundaciones «filántropas» que le engordan la hucha mientras, para los estultos, lava su imagen.
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