ARTÍCULO: la hostelería agoniza por falta de empleados, en un país con millones de parados.

Trabajé en hostelería algunos años, en meses muy distanciados. Que los espenoles desempleados, más o menos hasta los 40 años, no se de hostias por currar en hostelería, es el mayor síntoma de la total decadencia de este país, otrora cuna de civilización mundial. Decadencia a todos los niveles, ético y espiritual muy incluidos.

En este sector he hecho de todo, entre los 25 y 40 años: ayudante de cocina en un hotel de 4 estrellas, en Eivissa. Camarero/tabernero/mesero/encargado y gestor cultural en 2 míticos locales de Córdoba. Camarero y gestor cultural en infinidad de locales madrileños. Y realizador de cáterings para eventos culturales.

Tras terminar mi periplo universitario (3 carreras cursadas: diplomatura oficiosa en Derecho, licenciatura en Políticas y expulsión en Periodismo) decidí recorrer media España y cuando se me acababa el poco dinero de otros curros, ir al que nunca fallaba: hostelería. Por cuenta ajena, salvo excepciones, es un curro de mierda, por el bajo salario y tener que aguantar a mucho hijo de puta; amén de tareas laborales desagradables o poco apetecibles, como limpiar letrinas, fregar peroles y freidoras y etc.

Pero mi periplo en hostelería no lo cambio por nada. Obviamente porque, a nivel material, jamás he pretendido nada. La hostelería te pone cara a cara con la vida. Tardaría mil páginas en contaros mi estupenda experiencia en este sector. Un periplo vital lleno de virtudes, intelecto, gallardía, laboriosidad, talento, amistad, odio, amigos, enemigos, amores, desamores… en definitiva: lleno de VIDA.

Actualmente ya no hay vida en este país. Que haya carestía de empleados, en hostelería, es la mayor – y mejor – prueba. Y ahora que sólo soy cliente, doy fe de la poca vida que tienen muchos de los que curran en este sector, hasta por cuenta propia. Este país ha perdido la alegría, algo que siempre me recordaba mi abuelo paterno que nadie me la quitara. Y jamás lo harán, pese a tantos e ingentes intentos.

APOSTILLA

si entrarais en la inmensa mayoría de cocinas hosteleras, os iríais corriendo y sin mirar, jamás, atrás…

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