ARTÍCULO: Puedo hacerme el gilipollas, pero si me tomas por tal… cal viva y dejas de ser hediondo.

Y se calló.

Y en su caída no cayó.

Porque se sujetó en mí, gritando.

Pero no cayó.
Ni se calló.

©César Bakken Tristán

Si esta imagen, con 17 palabras, no es suficiente, os la explico (no sé si llegando, o superando, las mil del famoso axioma).

El Ministerio de Defensa dice que los chinos nos espían. Este «misterio» está sito en Paseo de la Castellana, 109 28046 Madrid

El punto rojo (soy daltónico, creo que es rojo), en la parte superior de la foto es el Ministerio que ha descubierto el espionaje chinorri. Esta zona la conozco como mano a su polla (o dildo a su coño, no quiero parecer misógino) Así que, como buen ciudadano, hago otra captura de pantalla:

La mitad izquierda de la foto (desde la Calle Orense) es zona de guerra, tercer mundo que he recorrido infinidad de ocasiones; precisamente, eso que los sesudos armados/desalmados del Ministerio, parecen no conocer. Pero en mi ímpetu de buen ciudadano, aporto una última foto, un último – y denodado – servicio a mi Patria:

Ese punto rojo sigue siendo la sede del Ministerio que ha descubierto a los que nos venden birras y baratijas por doquier. El resto es una antigua cuna de civilización mundial, hogaño pozo de mierda, por los invasores y los traidores patrios, que ese Ministerio no ha sabido identificar.
De nada, Ministerio de Defensa.

APOSTILLA

El punto rojo acontece gracias a los putos rojos.

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