RAFAEL LÓPEZ: (cine) «Mare Nostrum».

Me despido de esta tetralogía dedicada al gran Rafael Gil, con el título de la cabecera. Tal como me comprometí, completo, con esta cinta del año 1948, la indispensable trilogía del director matritense con la imponente María Félix.

Tengo mucho material para esta última entrega, porque aprovecharé para, además de hablar de la película en cuestión, comentar filias y fobias cinematográficas, del primoroso cine franquista e hispanoamericano de aquellos feraces años 40 y 50.

Sobre la película de hoy indicar que es una trama de espionaje durante la II Guerra Mundial (con éso basta). El protagonista masculino es el sobrevalorado Fernando rey, un tipo que fue habitual del señor Gil y que trabajó a lo bestia durante el franquismo ¡aún me hago cruces de semejante privilegio! Porque me ha resultado siempre bastante insufrible y éso que fue llevado a los altares por la “proguesía democrática del 78”. En fin, no quiero perder más tiempo con este tipo.

Hay actores, por ejemplo Tomás Blanco que hubieran tenido más prestancia en ese papel. El actor bilbaíno se manejaba con gran solvencia en todo tipo de géneros: el drama “La laguna negra”; el bélico “El santuario no se rinde”; incluso en la comedia elegante como en la producción argentina “La cigüeña dijo si”; y ya ejerció de marido de la Félix en “Una mujer cualquiera” de 1949. Eso por no hablar de lo que hubiese supuesto la reconfortante presencia del gran Jorge Mistral, que, al menos, hubiese nivelado la balanza contra la Afrodita mejicana.

Acompaña a la pareja el siempre eficiente Guillermo Marín, y un actor de gran tonelaje físico y artístico (dicho con el mayor de los Respetos): me refiero al entrañable Juan Espantaleón, cuya actuación en “La pródiga” (año 1946), del mismo director (fue un habitual suyo), aún me emociona cada vez que la recuerdo.

Quiero resaltar a esa perversa mujer que, en esta película, lleva al límite y más allá a un hombre. Tiene todo el crédito del mundo, no como las ‘femme fatales’ de ahora que resultan estérilmente creíbles en lo de llevar a la perdición a los hombres, ni siquiera al más desesperado y sicalíptico de los mismos. Aún más, por más contorsionismos e impúdicos exhibicionismos que realicen consiguen activar la testosterona suficiente, en el espectador, como para hacer creíble un mero encuentro sexual o un apasionamiento desenfrenado.

Esta cinta me ha evocado otra, con la misma actriz, en la que ejerce, también, de “mala mujer”. Es en la película de Luis Saslavsky, un director argentino que en 1951 dirigió, “La corona negra”, sobre una novela de Jean Cocteau. Acompaña a la Félix José María Lado, un habitual del primoroso cine franquista de la época (casi siempre haciendo papeles de hombre áspero y rudo), quien ejerce de marido, en segundas nupcias (está más que justificado el arrebato ‘entrepernil’). El hombre saca del arroyo a esa turbadora buscavidas y a un tipo de cuestionable y similar ralea que luego se liarán y conspirarán contra él. Hay una escena demoledora: resulta que está el matrimonio en plena desavenencia conyugal en su domicilio, y María Félix lleva un impoluto y espectacular vestido blanco con unos taconazos de infarto; nada comparable a unas cómodas zapatillas de felpa y un cálido pijama o chándal de cuerpo entero. Ante una presencia así, supone un dulce y justificado sacrificio que esa escultural hembra te asesine, a traición, clavándote unas tijeras en el costillar.

En fin, que María Félix da la perfecta imagen de poder hacer lo que se le antoje, con cualquier hombre ¡y encima dejarlo encantado con ser su felpudo!

Este mismo director realizó, en el año 1941, la notable “Historia de una noche”, la mejor película argentina que he visionado. A pesar de los años, mantiene la frescura con una historia que te atrapa desde el primer instante. Las actuaciones son de primer nivel y la hora y media se pasa en un santiamen. Los diálogos son muy fluidos y de gran calidad. El acento argentino, un habitual lastre en las producciones de aquellas latitudes, está muy contenido, de tal manera que resulta perfectamente tolerable.

El director, desafortunadamente, se embarco en una producción española, del año 1963, con la misma historia. Ni siquiera la estimulante presencia del gran Jorge Mistral pudo compensar esa innecesaria ‘segunda parte’. Ayudo sobremanera al despropósito el pánfilo de Adolfo marsillach, un tipo de cuyo desempeño cinematográfico no puedo tener peor opinión, y éso que se hartó de hacer cine con Franco.

Haciendo mio un antaño y querido modelo de presentación de don César, especialmente en su insigne sección “Música sin mariconadas”, no les presento hoy una película, ¡¡sino tres!!, todas de primerísimo nivel, con el clásico metraje de la hora y media, que harán las delicias de los osados que se atrevan a sustituir el intrascendente y aburrido cine actual por CINE con mayúsculas.

  • Mare Nostrum
  • Historia de una noche
  • La corona negra

https://m.ok.ru/video/3989768637048

https://m.ok.ru/video/7484925020840

¡Hasta dentro de siete semanas!, si Dios quiere, y vean, ¡vean! las buenas películas del formidable fondo de armario del cine franquista e hispanoaméricano de los años 40 y 50.

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