ARTÍCULO: El hijo de puta de Güili Tolerdo.

Conocí a este psicópata, politóxico, pésimo actor, paniaguado y enajenado, en 2007-8 (sé la fecha porque fue tras la vuelta de mi documental en Senegal y Gran Cagada – antigua Gran Canaria – ). Fueron varios encuentros asquerosos, pero a mí me gusta estar con mis amigos y, sobre todo, con mis enemigos (que son infinitamente más y, por lo tanto, inevitables; ¡son ubicuos, los hijos de puta, porque para mí son todos igual!
Era el propietario de un cochambroso bar «de progres y artistillas», El Pez gordo. Allí estuve bastantes veces y Germán, el único sensato del local y a la sazón uno de los camareros, me dijo: «tú eres el único de este sector que es buena persona. El resto son basura». Por entonces yo me dedicaba al audiovisual, ámbito en el que sigo trabajando, pero alejado de la industria y sin cobrar 1 sólo pavo por mi trabajo.
Pero fue en 2 ocasiones cuando comprobé la escoria humana que es este subnormal, iletrado, indocto guarro y garrulo recalcitrante (mis adoradas cacofonías).
2 acontecieron en el nauseabundo pub «El barco» de la matritense Calle Madera (creo), en la zona de las putas barriobajeras, de esas que no frecuentan los políticos socialistas, puesto que nuestro expolio les permite tirarse a putas de 3.000 para arriba, la hora. Yo tenía que hacer tiempo para coger un tren, a las 6 de la mañana en Agrande.
La primera iba yo con una amiga actriz, con la que trabajé en un corto, en esos días. Él la invitaba a farlopa y copas, porque se la quería tirar. Obviamente, el que se la ligó fui yo. Imaginad la diferencia entre yo y este engendro, tanto a nivel físico, como moral, espiritual e intelectual.

La segunda, estaba en su puto bareto cuando llegó la hora de cerrar y me planteó irme con él a dicho pub. Como tenía tiempo, y me hacía gracia profundizar en ese imbécil y su entorno, acepté la invitación. Y fijaos si el tipo tenía necesidad de compañía que empezó a invitarme a tercios (costaban 4 pavazos, ya en aquellos años). Yo me dejo invitar, no tengo NINGÚN PROBLEMA en ello (aprovecho para dejaros mi BIZUMbao: 69-6666-69-666 the number of de beast). Hubiera sido una noche redonda para mí, de ser yo un asqueroso yonqui como él, pues no paraba de invitarme a farlopa, cada vez que iba a meterse al baño, que era cada 10 minutos; las mismas veces que yo le decía que no me meto mierda, que sólo soy alcohólico y a mucha honra. No transcribiré nuestras conversaciones, porque eran absurdas y no quiero zaherir vuestro intelecto. ¿De qué se puede hablar con un subnormal politóxico millonario gracias a nuestros impuestos?
Pero sí os diré que esa noche me prometió 3 mil euros (SIN YO PEDÍRSELOS) para mi nuevo proyecto de docu en los campamentos saharauis. Decía que apoya a los artistas y a las causas justas. Que le llamara la siguiente semana y me los ingresaba. Por entonces, y sin que sirva de precedente, yo necesitaba tener cuenta bancaria, por suerte llevo Ni que decir tiene que desde ese día no volvió a cogerme el tlf. ( hasta entonces hablábamos, muy de tarde en tarde, sobre todo por sms).

A los 2 años fui a hacer mi documental con un productor maricón (era trucha, pero no gay, porque era muy mala gente y un ladrón al erario) con el que acabé fatal y está vivo porque así yo lo quise, ya que era imposible acabar con él sin que yo terminara en la trena. Me denunció por injurias. Yo era mi propia defensa, al ser delito de faltas. Soy un excelente abogado. En el juicio tuve que parar la vista para advertirle al juez que mi delito – de serlo, que no lo era – era peor, eran calumnias, porque le llamé ladrón, lo cual tenía pena de cárcel. ¡Yo mismo me quise ampliar la posible condena, jajaja!
El juez flipó, echó una bronca descomunal al abogado del maricón, por no saber diferenciar injurias de calumnias y suspendió el juicio. El abogado, que se parecía al actor Dani DeVito, pero togado, me pidió llegar a un acuerdo y no volver a juicio a cambio de que, en mi propio BLOG, rectificara mi acusación. Entre risas, y llamándole Dani DeVito, le dije que lejos de esos haría otro artículo contando este esperpento y reiterando que su defendido era un ladrón (porque lo era y yo tenía las pruebas, y él lo sabía).
APOSTILLA
En el Sahara me dijeron que Tolerdo no se había dejado allí, jamás, ni 20 euros. Iba por la cara, se intentaba follar a todas las sharauis y se emborrachaba y drogaba. Él sí podía tener acceso a alcohol, pese a estar prohibido.
REAPOSTILLA
Maldito PSOE expoliador, mantenedor de parásitos millonarios como este desgraciado. Ahora, encima, mancillando la figura de nuestro mejor estadista y ciudadano español de la historia. ¡VIVA FRANCO Y ARRIBA ESPAÑA!
octubre 18, 2025 a 11:02 am
No, si lo que no te pase a ti…
«Guillermito» (que creo es su «nombre») es subnormal, pero el PSOE le ha dado un montón de € ________________________________
octubre 18, 2025 a 11:58 am
Y Endesa, REPSOL (u otra compañía similar) le soltó 30 kilos de pelas por un anuncio. Cosa que, el muy hijo de puta, me dijo que le costó algunos «reproches» por aquello del «ecologismo»… pero que él les decía que dedicaría ese dinero a obras sociales. jajaja
Y se lo gastó todo en inmuebles y droga. Se me ha olvidado comentar eso.
octubre 18, 2025 a 11:31 am
Don César, te tengo que reprender por tu neologismo respecto de Gran Canaria, aunque sepa que sabías que te iba a hacer esta queja.
Un abrazo,
Rafael López
octubre 18, 2025 a 12:00 pm
¡jajaja! Si no recuperamos Espena, Gran Canaria será lo que he dicho y es ahora. Hay que espabilar para que vuelvan las Islas Afortunadas y España. Ahora son las» «islas abarrotadas» de invasores que, luego, llegan a Espena.
octubre 19, 2025 a 12:48 am
jajaja.
Lo de «islas abarrotadas» (muy acertado neologismo) me ha hecho recordar que los indoctos del rojerio canario llevan dando la matraca, desde hace algún tiempo, con aquello «las islas tienen un límite», «no cabe más población en las islas», «NO al turismo vacacional» y en fin, otras gansadas de similar contenido.
Si tuviera un esmarfon sacaría fotos de pintadas callejeras con las frases de marras, a cada cual más delirante y estúpida.
Se ponen exquisitos con los turistas que vienen a Gran Canaria a dejarse los dineros y, de paso, convertirse en la única locomotora económica de las islas y mientras tanto se coadyuva a invasiones de sarracenos y negros a mansalva. En fin un disparate.
También he leido lo de «godos fuera», jajaja. Así que cualquier día no expulsan por ser «malos contribuyentes canarios», jajaja.
Un abrazo,
octubre 19, 2025 a 2:26 am
Sufrí eso de llamarme «godo». Pero ya sabes el tamaño de mis cojones. Me los tuvieron que sujetar entre decenas de esos racistas indoctos isleños. Y no les cobré por ello.
Qué asco de paniaguados. Porque su odio al turismo no es otra cosa que el dinero que les damos nosotros (los expoliados por Papá Estado, el capo de los «caballero, caballero»).
Aman a los invasores, porque les pagan por ello. HIJOS DE LA GRAN PUTA. No tienen ni el menor atisbo de humanidad, decencia, intelecto y (mil cosas loables más). Tíralos al mar, maño, pero desde un acantilado.
Yo te ayudo, si es menester.