CINE: «Sombras de sospecha»(Michael Anderson. 1961).

Si algo he aprendido sobre cine, tras ver miles de obras, es que casi ningún guionista sería capaz de escribir un buen relato corto (de novelas, ensayos o historiografía; ni hablo, claro). Voy a destriparos, bravemente, este bodrio de película que, bueno… no está tan mal para verla sin volumen. Lo explicaré, para quien quiera aprende algo de este noble arte absolutamente destrozado por la industria, la mediocridad, la publicidad y el adoctrinamiento, por este orden.

Voy a empezar por lo único bueno que tiene esta película, pero antes mostrar mi sosiego al corroborar que el productor de este enjendro no es mi querido (como actor) Marlón Brando, sino su padre: Marlon Brando Sr. En los créditos no pone ni sr. ni jr. Por cierto, no sabía que Brando se llamaba igual que su padre.

Lo único bueno es la fotografía y la dirección expresionista, punto. Hasta los actores, aunque de renombre, son patéticos, interpretando siempre sólo una faceta del personaje, cosa que es óbice únicamente para personajes secundarios o principales con un carácter tan marcado que no tienen registro; cosa que por suerte casi nunca se da, como en la vida real: nadie es tan plano como para estar siempre con la misma expresión y gesticulación. Las personas reímos, lloramos, adiamos, amamos, gozamos, sufrimos y etc. y cada sensación y estado vital o de ánimo requiere un lenguaje corporal espontáneo que todos tenemos, salvo los psicópatas o subnormales profundos.
En esta cinta Cooper interpreta siempre como el malo psicótico de la película, que ha matado a un hombre para robar ingente pasta. Y su esposa, Keer, como la timorata psicótica que sospecha todo el rato de su marido, como autor del asesinato y el robo.
Pero lo poco bueno que tiene la película no deja de ser, para mí, lo menos importante de una película (aunque imprescindible, obviamente). El cine, como arte comunicativo audiovisual, es un guion, literario y técnico. Es como la música orquestal: quien sabe leer música oye la obra, perfectamente, leyendo la partitura. Eso me ocurre a mí (he estado a punto de escribirlo en plural, pero no conozco a ningún cineasta que haya hecho esta reflexión. Para mí son casi todos «analfabetos» en este sentido. No hay ninguna película con un guion técnico y literario perfectos. Y yo busco la perfección, en todo.

Todas las películas son estupendas, en su argumento. Esta no lo es menos:

Un hombre es asesinado en unas oficinas, para robarle mucho dinero. Sospechan de los 2 únicos empleados que estaban en el momento del crimen, uno de los cuales incrimina al otro, que es condenado a cadena perpetua.

Casi todas las películas empiezan a ser malas en su sinopsis parcial (la que promociona la película):

Un hombre es asesinado y los 2 sospechosos son llevados a juicio. Uno de ellos (Gary Cooper) declara haber visto a su compañero de oficina cometer el asesinato y el robo que lo motivó. En el juicio, es condenado por ello, pero la esposa del denunciante (Deborah Keer) sospecha de que tal vez el asesino y ladrón sea su marido, pues justo en esas fechas recibe, misteriosamente, una ingente cantidad de dinero equiparable a la del robo previo asesinato.

Casi todas las películas son malas en su sinopsis completa:

Un hombre es asesinado y los 2 sospechosos son llevados a juicio. Uno de ellos (Gary Cooper) declara haber visto a su compañero de oficina cometer el asesinato y el robo que lo motivó. En el juicio, es condenado por ello, pero la esposa del denunciante (Deborah Keer) sospecha de que tal vez el asesino y ladrón sea su marido, pues justo en esas fechas recibe, misteriosamente, una ingente cantidad de dinero equiparable a la del robo previo asesinato.

A la salida de los juzgados, un tenebroso hombre se acerca al exculpado y acusador, diciendo que es un abogado expulsado de la profesión, que sabe mucho sobre el caso. La mujer del acusador empieza a confirmar las sospechas sobre su marido, máxime cuando tras el encuentro éste le dice la suerte de haber ganado en bolsa muchísimo dinero para ser, por fin, multimillonarios.
La mujer empieza a investigar por su cuenta, hablando tanto con la mujer del condenado como con el abogado expulsado y otros personajes afines al caso. El matrimonio entra en crisis, por este motivo. Ella acusa a su marido de ser el asesino y él se defiende alejándose de la mansión familiar siempre que puede. Todo se complica cuando el abogado extorsiona al marido exigiéndole el pastizal del botín, diciendo que sabe que el asesino fue el marido.
Finalmente, cuando ella tiene todas las pruebas que inculpan a su marido, éste parece querer asesinarla varias veces, para no ser incriminado. Y cuando por fin va a matarla, en la mansión… ocurre que no es él, sino el abogado expulsado que es, a su vez, el asesino primigenio y ladrón; pero al quemar el dinero robado, por error, quería recuperarlo con la extorsión. Es el marido quien salva a la mujer, justo cuando iba a ser asesinada. Y se da cuenta de que ha condenado a un inocente.

¿Por qué es tan mala?

Para explicarlo tendría que ser viendo la película y parándola constantemente (cosa que adoro hacer, como pedagogía, pero que no puedo transcribir). Sólo deciros que la trama es absolutamente INVEROSIMIL. Y una película jamás puede ser eso. Casi todas las películas son INCREÍBLES, porque son ficciones, pero dentro de la incredibilidad, han de ser verosímiles.

1 ejemplo tonto: en una película de superhéroes un humano no puede matar a un superhéroe de una puñalada trapera.

Otro ejemplo tonto: en el mal llamado cine porno, porque eso no es cine, las tramas son siempre inverosímiles, pues recrean circunstancias cotidianas en las que todos los implicados se ponen a follar: y eso ni pasa ni debería de pasar.

Los buenos guiones entrelazan una trama totalmente verosímil, más allá de gustos temáticos y artísticos. Os voy a poner un ejemplo con un corto mío. Cuando lo veáis os explico si es verosímil o no:

La trama es INCREÍBLE, pues un peluche no puede matar a un hombre. Por cierto, el Fraguel es amigo mío, estaba interpretando su papel. Pero también es VEROSIMIL. Como dura tan poco, no es fácil de explicar cómo sería INVEROSIMIL. Podría ser que, cuando me ataca, aparezca mi madre y me salve. ¿Qué pinta mi madre, si no ha sido presentada en la nueva trama? Ella sólo aparece, muchos años antes, en lo que se supone era mi casa familiar, y no en el lugar del intento de asesinato que, se supone, es mi casa actual. Ella nunca puede estar ahí. Este es el principal error del cine: presentan situaciones y personajes al albur del guionista, no de las circunstancias narrativas regidas por la lógica y la verosimilitud.

APOSTILLA

Quien quiera aprender de cine, que me contacte. Doy clases particulares y colectivas cuando hay un grupo suficiente y lugar donde impartirla. Ahora el aula puede ser «en línea».

4 respuestas to “CINE: «Sombras de sospecha»(Michael Anderson. 1961).”

  1. Avatar de joseignacioh
    joseignacioh Says:

    Ya sabes que yo de cine: 0 patatero! ________________________________

  2. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Considero a esta película deudora de «Testigo de cargo» de Wilder en su inicio y de «Sospecha» de Hitchcock en la trama, sin embargo carece del ingenio de la primera y es un flojo remedo de la segunda.

    Desde mi punto de vista, siempre es garantía de calidad en una película que la quieras ver más de una vez, porque estás convencido de que descubriras matices y detalles que en un primer visionado se pasan por alto. Esta película carece de esa calidad, porque una vez conocida la trama se queda en un vacio sin interés.

    Siendo del año 1961 lo que me ha llamado ha sido el mando a distancia de la televisión que se muestra en la película, cuando esos chismes imagino que eran de lo más sofisticado por entonces.

    Como soy mediosordo, mi opinión al respecto sólo vale la mitad, jajaja, pero la pieza musical que tocan mientras la protagonista ve la televisión me ha gustado.

    Por cierto, cuando cambia de canal, sale un partido de ‘jurgol’, ¡ay que ver, dos muestras artisticas!, jajaja.

    Un abrazo,

    Rafael López

    P.D.: estaría encantado de apuntarme a ese curso de cine que promocionas en la apostilla, pero mi holgazaneria endémica y el hecho de que no pararíamos de discutir al respecto me disuade, jajaja.

    • Un revisionado de este bodrio sirve, a parte de para el masoquismo, para descubrir más inmundicia audiovisual.

      La música de laputatele está bien, es Sostakovich (creo y no sé como se escribe en ruso). Pero la BSO de la peli es cansina a más no poder. Es música dramática (así la llaman estos chorras), para que sean parte de la trama… y resulta ridícula… todo el rato parece que va a aparecer Norman Bates con el cuchillo de cocina, en la ducha… no en vano, el guionista de la peli es el de «Psicósis» y le daría «consejos» al director, sobre la BSO.

      El cambio de canal es normal, por es con cable y ya estaba instaurado en ese época, para la gente de mucha pasta.

      A mí lo que más me extraña, para 1961, es la secuencia de la bañera, con su amiga la vieja hurraca pija. La Kerr sale desnuda y se le atisban las tetas, y todo muy sensual y erótico. A parte de no venir a cuento. Recuerda una de mis máximas cinematográficas, dirigida a los guionistas: «Cuando no sepas qué contar, pon a los actores a follar». En esta peli, lo de follar era equivalente al desnudo absurdo y fuera de la trama de la prota. ¡Pero es que cada secuencia está fuera de la trama! ¡Todo ocurre «por qué sí» sin justificación de nada! ¡Y YO EN EL PARO, DON RAFAEL!

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