ARTÍCULO: necesitamos cruzados, no penitentes.

No entraré en diferencias (que las hay, obvio) entre penitentes, nazarenos, cruzados, caballeros templarios, hospitalarios y etc. Lo único cierto es que ante la destrucción del cristianismo y la invasión/invitación de sarracenos, no podemos quedarnos sólo en hacer procesiones y cantar saetas. Por cierto, que ni eso respetan ya. O los cristianos os arremangáis o todo occidente está sentenciada. Y no me refiero a batallas con espadas, tiros, muertos… no, en absoluto. Sino a unos comportamientos «democráticos» todavía más efectivos.

Un «ejército de viejas con rosario» no puede luchar contra nada ni nadie. La actual cristiandad española (hablo de mi país porque es el que conozco y he estado en infinidad de procesiones por toda su geografía) no puede seguir mirando para otro lado ante la destrucción de su cultura. Yo no quiero hermandades ni cofradías, quiero guerrilleros. Y cuando recuperemos nuestro país, pues procesiones y toda celebración lúdico-festiva que proceda.

Los actuales cruzados somos quienes:

  • no alquilamos ni vendemos propiedades inmobiliarias a los sarracenos (en mi caso, obviamente, ni a mi mejor amigo… porque no tengo propiedades).
  • no comercializamos ni socializamos con ellos ni les tratamos como a españoles, es decir: les hacemos el vacío y tratamos, por todos los medios, todavía legales, que no nos pasen por encima, que no nos sojuzguen.
  • hacemos intervenciones de todo tipo contra ellos, por tener más derechos que nosotros, y nosotros la obligación de ser expoliados por ellos.
  • combatimos a los partidos políticos que los apoyan, y a sus votantes y acólitos de los medios de comunicación.
  • no necesitamos ser cristianos para saber que nuestra cultura no depende de la religión, sino de erradicar a la teocracia islámica.

Una respuesta to “ARTÍCULO: necesitamos cruzados, no penitentes.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Querido Don César:

    Rememorando al «Cantar del Mio Cid» (más o menos literal ya me conoce) con aquello «¡qué buen vasallo si hubiese buen rey!», he decirle que ¡qué buen cristiano si estos heresiarcas de la conferencia episcopal española cumplieran su deber al frente de las huestes cristianas!

    No, por desgracia, quienes más debían velar por evangelizar y propagar el mensaje de Jesús resulta que apostatan mañana, tarde y noche, en una repugnante sumisión al poder político, y a cualquier religión, con especial estúpido servilismo hacia la sarracena.

    En fin, que del todo estoy de acuerdo con usted y ya quisieran los sacerdotas en sus iglesias disponer de feligreses de su calidad, convicción y cojones.

    Un abrazo,

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