RAFAEL LÓPEZ: (cine)El Conde de Montecristo.

¿Quién no ha leído, o visto, la historia sobre Edmundo Dantés, la inmortal obra de Alejandro Dumas y Auguste Maquet, el más famoso ‘negro’ de la historia?

Han sido incontables las versiones (tanto para televisión como para el cine) que se han realizado de esta obra. Desconozco la inmensa mayoría de ellas, pero ello no me impide calificar la propuesta cinematográfica que les hago hoy, como de primer orden.

Es una película argentina del año 1953. El acento de aquellas latitudes, un lastre total en la producciones modernas, está muy atenuado (en aquellos años esas cosas aún se respetaban y cuidaban). También la duración de la cinta es un motivo más para darle una merecida oportunidad. Los 105 minutos en que se condensa esta historia es un metraje ceñidísimo dada la magnitud de la novela.

Sin embargo, el factor principal de mi elección es la imponente presencia de Jorge Mistral. El de Aldaya tiene a sus espaldas una filmografía estupenda, pero la de los años 50 es una cosa seria (algún título suyo ha engalanado este insigne blog de Don César Bakken). Estoy convencido de que los señores Dumas y Maquet soñaron con nuestro compatriota cuando escribían esta obra, porque si ha habido un actor a la altura del personaje, ése ha sido Jorge Mistral.

Igual que uno se toma un eupéptico (vulgarmente ‘digestivo’), antes de una comida copiosa, para coadyuvar al esfuerzo gástrico, he considerado oportuno, una vez pasada la Cuaresma, vigorizar mi ánimo cinematográfico con esta deliciosa cinta, para así poder atender las rocosas y sicalípticas empresas a las que estoy emplazado. Y les realizo esta íntima confesión porque me he comprometido a ver unas películas, de las modernas, de Berlanga y, tal como les decía, al principio del párrafo, estoy convencido de que deviene imprescindible un eupéptico cinematográfico.

APOSTILLA

Si usted va a enfrentarse, por primera vez, a esta inmarcesible película, le auguro un gran deleite en su visionado; pero, además, le aseguro que, toda su vida, le servirá como perfecto fiel con el que valorar al resto de versiones. No encontrará lujosos efectos especiales; ni alharacas, ni fatuas florituras, por parte de los actores; ni nada superfluo. Va a descubrir un trabajo limpio, contado con sencillez y naturalidad, y sin chorradas que le distraigan de la trama axial de la historia.

Esos factores, que mencionaba antes, siempre han sido sinónimo de calidad. Pero, hoy en día, entre tanta acémila con pretensiones dedicándose a estos asuntos audiovisuales, resulta extraordinario encontrar un trabajo de tanta pulcritud.

Es más, si se dan las circunstancias expresadas al inicio de esta Apostilla, descubrirá, con amargo sabor, como debería haber tomado un buen “digestivo” antes de meterse entre pecho y espalda la mayoría de las versiones que se han realizado de este clásico.

5 respuestas to “RAFAEL LÓPEZ: (cine)El Conde de Montecristo.”

  1. Avatar de Carlos Entrena
    Carlos Entrena Says:

    Muchas gracias, don Rafael, por su enésima recomendación cinematográfica.

    Me gustaría tener más tiempo para entrar por aquí más a menudo para dar las gracias a usted y a don César. Todo se andará.

    Mientras tanto, sepan ustedes que pasamos grandes momentos viendo todas estas películas y vídeos varios.

    Un abrazo.

    • Gracias a ti, Carlos. Transcribo la respuesta de don Rafael, que su dispositivo se lo impide, actualmente. Saludos.

      por desgracia, son tan escasas las ocasiones en que, personas ajenas, a Don César y a mi mismo, opinen en este magno blog, que me pilla con el paso cambiado.

      El motivo es que tiendo a mostrarme indulgente con lo comentado, para no contrariar al nuevo e intrépido «Comentador». Pero analizado, con el poso del tiempo, tanto comentario como respuesta, me reafirmo en que devienen innecesarios todos los ‘flashback‘ de la película. Sí, también el que menciona en su comentario, porque, desde mi punto de vista, es simplista y pone de manifiesto cierta escasez de repertorio para mostrar la aflicción de la Virgen Maria, durante el Via Crucis.

      En «La pasión de Cristo» el zaherimiento que sufre Nuestro Señor llega a tal nivel que inmuniza al espectador, y éso es terrible. Es decir, llega un momento en que las imagenes impactan, pero ya no consiguen afligir como debieran, por ese tozudo sinsentido visual que supone mostrarnos ese despiadado castigo (casi como si fuese el único objetivo de la cinta).

      Si la finalidad del director es motrarnos la naturaleza divina de Jesús (¡a ver que ser humano aguanta éso!) yerra, porque la misma no está en cuestión.
      Por terminar, «El beso de Judas» sí es una obra maestra, la del señor Gibbson, por desgracia, carece de la sutileza cinematográfica y de la profundidad mística como para considerarla, personalmente, como tal.

      Respuesta dirigida a Carlos Entrena, respecto de su comentario al respecto de mi artículo sobre esta película.

      Saludos,

      Rafael López

      • Avatar de Carlos Entrena
        Carlos Entrena Says:

        Gracias, don César, por hacerme llegar la respuesta de don Rafael al comentario que hice al mensaje sobre La Pasión de Cristo.

        Gracias también a don Rafael por rectificar su indulgencia y aclarar aún más su postura sobre la película de Gibson.

        El caso es que desde que se comentó todo aquello hemos visto y disfrutado en casa la película de Rafael Gil, El beso de Judas, pero mi esposa no ha querido que volvamos a ver la de Mel Gibson. Por algo será.

        Para terminar: gracias de nuevo, don Rafael. Y no deje otra vez que la cortesía, que no tiene que demostrar, melle el hacha afilada de su argumentación.

        Saludos.

  2. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Buenas tardes son Carlos:

    Realmente ha habido un «atasco» de comentarios, siendo yo el mayor causante por haberme expresado deficientemente.

    La respuesta que Don César ha realizado, en nombre mío, en realidad no hacia referencia a su comentario sobre la película «El Conde de Montecristo», sino a otro que realizó hace un par de semanas sobre mi recomendación de «La pasión de Cristo».

    En la fecha que se publicó la cinta de Mel Gibbson, le respondí, pero, después de un par de semanas, consideré mi respuesta insuficiente y quise ampliarla. El texto en cuestión es el que Don César ha incorporado, pero en una recomendación distinta (ya que por restricciones de wordpress me impidieron hacerlo personalmente). Estoy convencido de que usted habrá detectado este matiz.

    Y le animo a seguir los contenidos de este blog, porque configuran una fuente limpia y fresca que potencia, notablemente, nuestro espíritu crítico, en todos los ámbitos de la vida.

    Un cordial saludo,

    Rafael López

  3. ¡Anda coño! pues es verdad. Me he confundido de artículo.Menos pelo, tengo muchas cosas en la cabeza. Trataré de ponerlo en donde corresponde, pero sin borrar estos.

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