RAFAEL LÓPEZ: Apología del hombre aburrido

Vivimos unos tiempos tan aciagos y de tribulaciones que hasta un aspecto tan poco edificante del carácter humano, como es el hecho de aburrirse, puede llegar a convertirse en una virtud.
Justifico esta atípica mutación porque considero que el noble aburrimiento es muy superior, en todos los aspectos, a realizar/creer/colaborar con algo indigno o indebido.
Desde esa perspectiva, el aburrimiento, el estar aburrido, supone, quizás, la última ratio de defensa personal pacífica en contra del zaherimiento, de toda índole, al que estamos sometidos.
El hombre aburrido es consciente de ello. No es que sea un motivo para estar orgulloso ¡vive Dios!, pero llevado con templanza y sobriedad merece cierto encomio. El hombre aburrido no ve la televisión, ni los medios de cualquier especie; tampoco trabaja y escasamente realiza cuatro tareas domésticas que le ocupan una insignificancia de su tiempo. Es un profesional en hacer lo mínimo posible para disponer de mucho tiempo con el que aburrirse.
Indudablemente, es insobornable ante cualquier canto de sirena con los que el vulgo, en general, se azara e “incendia”. Tampoco consiguen hacer mella en Él las tendencias de ningún tipo, sigue un severo patrón de conducta que lo aísla y protege del luciferino entorno.
Dispone de una conversación algo restringida, ya que sólo habla de sus vivencias actuales, pero de primera mano, y, especialmente, de aquellas otras personales de tiempo ha, cuando en su rutina diaria no existía ni la más mínima concesión al aburrimiento.
Creo que el aburrimiento, serio y riguroso, es el primer paso hacia el estoicismo piadoso con el que sobrellevar estas empecinadas, siniestras y nigérrimas jornadas.
Como despedida, para vigorizar esa faceta del hombre aburrido, les dejo tres temas musicales con los que cultivar ese aburrimiento sereno y profiláctico contra la idiocia, la mediocridad y la estulticia.
El primer tema lo popularizó en España (por ende, en los países hispanohablantes) Julio Iglesias y su título es “Me olvide de vivir”. Fue una adaptación realizada por el Dúo Dinámico, por cierto habituales compositores de algunos de los mayores éxitos del internacional cantante español. Sin embargo, dicha canción es una versión de un tema original, cantado en 1977 por Johnny Halliday, titulado “J’ai oublié de vivre”. El autor de la letra es Pierre Billon y el compositor el gran Jaques Reveux.
En la segunda canción recomendada ocurre a la inversa, ya que fue el cantante francés el que versionó el clásico hispano de Los Bravos “Black is black”, adaptándolo con el titulo “Noir c’est noir”.
Realmente resulta enternecedor como un título tan poco estimulante, como “Negro es negro”, pueda dar tanto juego.
Y, por último, les dejo un tema del año 1978, discotequero a más no poder, de la mano de Alicia Bridges, titulado “I love the nightlife”. Don César aún andaba medio a gatas cuando esta canción hizo furor en todo el orbe, durante aquella explosión, sonora y cinematográfica, de la música disco del segundo lustro de los 70′.
Así que señores, abúrranse pero con dignidad. Y, para ello, cíñanse al criterio de aprender/hacer algo todos los días bajo la norma de que sea verdad, bueno y bello.
Por cierto, que no se ofendan, pero las señoras nunca se aburren.
mayo 8, 2026 a 9:29 am
Buen, y divertido, artículo musicado.
Lo apostillo:
«La vida es un péndulo entre el dolor y el aburrimiento» (Shopenhauer).