ARTÍCULO: con mi teoría, el código penal sería papel mojado. No habría delincuencia.
Robos, hurtos, atracos, asesinatos, homicidios, violaciones, agresiones y etc. Nada de esto acontecería (salvo con delincuentes enfermos mentales severos) siguiendo mi sencillo planteamiento. Tras la foto de cabecera, que muestra el enésimo delito totalmente evitable, os la planteo.

Ya he expuesto mi teoría infinidad de veces, pero como la tozudez oligofrénica es inmarcesible, vamos a ver si conseguimos derrotarla, con artículos de este tipo, basados en el menos común de los sentidos (el sentido común). Antes de mi desarrollo, permitidme un par de citas, a vuela teclado, para enmarcarla:
«Sólo hay 2 cosas infinitas: el universo y la estupidez humana» (Albert Einstein).
«Cuando la razón pierde su fuerza, aparece la sinrazón de la fuerza» (mía).
La primera cita no necesita ni presentación ni explicación, salvo la alarmante paradoja de que su creador «inventó» la bomba atómica… menudo oráculo… La segunda sí, englobada en el postulado inicial de mi teoría para lograr cero delincuencia: la ley ha de ser preventiva, no punitiva. Es decir, fijando unas normas básicas de convivencia que no atisban los destartalados melones de los delincuentes, seríamos una sociedad perfecta, alejada totalmente de la distopía actual. Una sociedad que dejaría de ser SOSciedad, sUciedad y socieDead.
Antes de seguir, os pido un ejercicio de introspección: pensad en los delitos penales que más nos sojuzgan y cuales de ellos habéis cometido o cometeríais, justificándolo a vuestro albur. En mi caso, aplicando mi teoría, creo que ninguno. Sin mi teoría, cometería el de agresión, homicidio y asesinato (en legítima defensa, pero nos condenan igual, aunque con atenuante). Básicamente los cometería actuando contra agresores, homicidas y asesinos (incluyo a violadores y pederastas) y os adelanto que hace unos meses a mi padre le robaron el bolso – y hace décadas, a mi madre – y yo me hubiera cargado a los ladrones, imaginad mi vara de medir… y lo permisivo que soy con «los pequeños delitos».
Voy ya con mi teoría, bajo la premisa irrenunciable de juzgar delitos ABSOLUTAMENTE probados. Actualmente, con la revolución digital y el total control social con cámaras hasta en las flores, la carga de la prueba se vuelve irrefutable. Ahí va la teoría:
Artículo único del código penal: pena de muerte (o cadena perpetua, dependiendo de la gravedad de los mismos en su ejecución) para todos los delitos que contiene el actual, y para los fiscales que superen cierta cantidad, es decir, los que cometen políticos y gerifaltes varios. Ya está, ¿veis qué teoría tan sencilla e infalible? Y eximo a la mayoría de delitos fiscales porque Hacienda es el mayor atracador actual y defraudarla es un deber para todo trabajador honrado.
¿Quién infringiría mi ley, bajo esas terribles consecuencias? Se lograría el anterior objetivo que ha de promover toda ley: prevenir delitos, evitarlos, no penarlos y castigarlos.

Yo no cometo delitos porque no me gusta que me los hagan a mí. Porque tengo una ética y espiritualidad que me hace empatizar con el prójimo y verme en él, y a él en mí; por eso les exijo el mismo comportamiento que yo tengo con ellos, y viceversa cuando el comportamiento no causa daño alguno; ni físico, mental o material (patrimonial). Saltará el típico criminal moralista rojo o liberal con su: «lo hizo por necesidad», «fue la sociedad quien le abocó a delinquir», «derechos humanos» y resto de soplapolleces que enarbolan todos los paniaguados que viven del crimen.
ME DAN IGUAL LOS MOTIVOS DEL CRIMINAL, me centro en las consecuencias de su crimen. Repito para los necios o los sordos: ME DAN IGUAL LOS MOTIVOS DEL CRIMINAL, me centro en las consecuencias de su crimen. Tanto robar una cartera como cometer un 11M… a todos se les aplica mi código penal. ¿Cuántos de estos hijos de puta protegidos por las cloacas del Estado y por sus leyes, mafias policiales, judiciales y políticas; delinquirían? ¿Quién se arriesgaría a, en vez de buscar trabajo, robar? ¿Quién mataría, por maldad innata o encargo psicopático, sabiendo que no le iban a conmutar la pena en pocos años, ni iba a estar en una cómoda cárcel a gastos pagados y con paguita al salir? NADIE delinquiría, salvo los enfermos mentales severos que indiqué en el subtítulo, los cuales seguirían la misma suerte que el resto: patíbulo o cadena perpetua.

APOSTILLA
Añado que mis cárceles harían que Guantánamo y las de Bukele fueran resort de lujo.Y mi pena de muerte no sería «humanizada» como ahora, para no hacer sufrir al reo. Mi pena capital sería esta: meter desnudos a los condenados, por grupos, en grandes celdas con mucha agua potable. Celdas a una temperatura adecuada. Tirar la llave y volver al par de meses para tirar la basura humana, los restos más bien, y limpiarla; para meter otra remesa. Aunque, realmente, como nadie delinquiría, no habría nada que tirar ni limpiar.
junio 20, 2026 a 11:52 am
Cuando he empezado a leer, iba a escribir: Bukele!
Un Bukele en España/Europa haría una buena limpieza! ________________________________
junio 20, 2026 a 2:59 pm
Querido Don César:
No creo que su propuesta, incluso aunque se implantase, llegase a funcionar. El motivo es que hay sujetos que, no siendo enfermos mentales, presentan una pulsión criminal en sus venas y que cometerían crímenes a pesar del riesgo.
Ya sabes que me he posicionado, en este blog tuyo, por la pena de muerte. Creo que el garrote vil resolvería buena parte de la criminalidad en España. Tiene esta pena capital dos vías de actuación: la intimidatoria y la ejecutoria, ambas de una actividad y potencia indudables.
Por otro lado, está la cuestión del ‘delitro flagrante’ en el que los criminales son detenidos. ¿Para qué esa indulgenccia?, lo natural es que el policia, guardia civil, ‘locatis’ o uniformado y armado, le descerejase un par de tiritos al criminal de marras. No hace falta ni videos grabados ni chorradas, justicia pura y dura e inmediata. La cárcel (si al final llegan a ellas) es demasiada indulgencia para según que garrapatas bípedas.
Pero aún hay más, un buen contribuyente con licencia de armas y un arma en su poder debería disponer de la libertad para usarla en prevención de un crimen, o en ajusticionamiento del culpable una vez cometido, sin verse inmerso en un desquiciado laberinto policial-judicial en el que tuviera que dar explicaciones por unas actuaciones meritorias y justificadas.
Lo resumiria en menos videos y más acción.
Me aburren esas imagenes de alimañas armadas con un cuchilo o machete que se encarán con ‘maderos’ y los hacen retroceder. No tienen que dialogar con ningún criminal armado, se le despacha y punto. En primer lugar, evitarán que cometan presentes y futuros crímenes, pero, principalmente, porque supondría una lección ejemplarizante imbatible.
En fin, como siempre, estando de acuerdo en todo, discrepo totalmente de su artículo, jajaja.
junio 20, 2026 a 6:20 pm
Ya sabe usted que yo mismo he vivido en mis carnes mortales la prevaricación judicial y el abuso policial. De ahí que la carga de la prueba tenga que estar siempre sustentada por imágenes innegables de la culpabilidad del futuro reo o ajusticiado.
Nunca olvides a mi amigo David Bros, por ejemplo.
Es Estado es una entidad supranacional (sí, no es nacional) tan criminal, que tiene todo podrido. Pero no es un ente, sino un conjunto de hijos de la gran puta que interactúan para su lucro y psicopatía, vilipendiando y expoliando al resto (a nosotros, por ejemplo). Por ello mi teoría, que es muy simplista, jamás se podrá aplicar; porque no interesa.
Todos los funciorraros (sobre todo políticos y maderos y milicos) están encantados con la injusticia, porque viven de ella.
Si algún día encuentro un cómic de «Totem» donde se explica esto DE MANERA EXTRAORDINARIA. Narra la muerte de el Diablo. Y como, tras ella, todos estos factótum suyos matan a quien mata al Diablo… porque ellos eran parte de él… y sin él, ya no pueden existir.
junio 20, 2026 a 8:34 pm
Promete ese comic que mentas.
«Matar al Diablo» me parece un tema muy sugerente.
A Dios ya hemos visto como lo «matan» y resulta llamativo que se haya encontrado muchísimo antes la forma de «matar» a Dios que al Diablo.
No,si al final me haras leer ¡maldito!
Un abrazo,
junio 20, 2026 a 9:18 pm
Tengo ese cómic, en algún lugar de la casa de mis padres. Pero dejé tantas veces la carpeta donde los tengo (son muchos cortes que hice de libros de «Tetem», por cierto… yo era un niño y supe apreciar todo el valor de los volúmenes enteros que me regalaron, y recorté lo que más me gustaba; una pena no tenerlo todo) que la he buscado varias veces y no la hallo. Pero estoy seguro de no ser tan gilipollas como para haberlo perdido en manos ajenas.
En cuanto recupere el material, lo fotografiaré para compartirlo en el BLOG. Obras absolutas de arte. De ese arte que ya ni existe ni jamás existirá.