ATÍCULO: las leyes existen para sojuzgarnos y defender a los criminales.
No hay una sola ley, en el código que sea y del rango que sea, que no vaya en contra del inocente o esté hecha para beneficiar al criminal.

ZP es un cebo para hablar de 4 aspectos de mi vida y, por ende, de todas las personas honestas y gallardas. Para seguir con ZP, elijan cualquier medio de comunicación.
Huí despavorido de la carrera de Derecho (en la UCM) cuando cursaba 4º (era el plan antiguo, de 1 lustro de graznidos de loros transcritos). Las leyes que más me espeluznaron fueron las de Derecho Procesal, concretamente las que abarcan al error de procedimiento judicial, que es el motivo de este artículo y la génesis de su foto de cabecera.
Bajo la premisa de esta ley torticera y criminal, la que mejor ampara a los hijos de puta, todo culpable demostrado que no ha podido torear el resto de leyes que le son favorables, sale exonerado y – encima – descojonándose diciendo: «sí, soy culpable, pero el juicio es nulo y me absuelven por error procedimental o por delito prescrito».
Cambié Derecho por Perrodismo, carrera de la que fui expulsado al mes, en la Carlos III de Getafe. Vaya… tampoco se podía ser periodista honrado. De ahí a Ciencias Políticas, en la UAM. La terminé, pese a sufrir un expediente grave que no me expulsó de milagro, y la inquina de ilustres catedráticos (sobre todo Fernando Vallespín, ex presidente del CIS y todo, con el que estaba severamente enfrentado al tener yo más intelecto que él, y ridiculizarle en clase y en los pasillos). ¡Tampoco se puede ser politólogo, para juzgar los desmanes políticos! Me saqué el título de profesor de Geografía e Historia para centros privados o concertados. Pero tampoco pude ejercer, salvo una semana en Ciudad Real capital, por enchufe (trabajo que rechacé como permanente, al tener que ser sólo a base de enchufe… no sirvo para chupar genitales ni ofrecer mi pandero).
Así que… qué queréis que os diga. Con 25 palos, mientras cursaba Políticas, me fui a vivir a Eivissa y ser ayudante de cocina en un hotel de 4 estrellas y miles de clientes y empleados estrellados (amén de un gran ser humano salvaje sobre la Tierra), lugar que jamás debí abandonar; y pasar tanto de la prensa, la política y la politología. Resumiendo: en este país ningún humano honrado, laborioso, gallardo, docto y con buen intelecto, puede vivir dignamente. Es la España que merecemos, tras la historia que… esperad… no puedo seguir con esto, al no ser politólogo, periodista, abogado ni historiador.
Mejor hablaré de jurgol, pero otro día si eso… o de docencia audiovisual y literaria, trabajos que sí desempeñé y puedo seguir haciéndolos… aunque no trabajar en el sector, pues «la cultura» está todavía más podrida que todo lo anterior.
Menos mal que soy mortal. Ese privilegio, ningún narcoestado pederasta me lo puede arrebatar.
APOSTILLA
Por supuesto, desde los 14 años hasta ahora a mis 50yAtila, he trabajado de periodista, abogado, politólogo, historiador, docente audiovisual, creador artístico, escritor y resto de profesiones «que no puedo ejercer» al no ser parte de la élite o de la grey, ni pastueño… Es mejor 1 minuto de mi vida que toda la vida de Zapatero.
junio 23, 2026 a 12:08 pm
«Canya d’Espanya»! ________________________________