ARTÍCULO: España sigue secuestrando menores, impunemente.
Desde hace unos años, africanos. De toda la vida, nacionales. Y asesinándolos (recuerden los casos espeluznantes, del tipo «niñas de Alcaser», que jamás serán resueltos). Cuando los Servicios Sociales parecían el culmen de la pederastia y resto de maltrato infantil y juvenil, aparecen las ONJetas (encabezadas por la satánica Cruz Roja) y resto de chiringuitos públicos y hasta nuevos Ministerios, para institucionalizar la barbarie y destrozar la familia, allende los mares.

El enésimo ejemplo es la «invasión» de Ceuta y Melilla (comillas porque las invasiones son por la fuerza y estas decenas de miles han entrado tranquilamente, dicen que dejando 140 muertos… pero yo no he visto cadáver alguno ni testimonio al respecto). Han convertido en «humanitario» el drama social que es secuestrar menores (con o sin su consentimiento, recuerden a la satánica oligofrénica ministrE de igualdad, Ipene Moncerdo, gritando que los niños podían follar con los adultos, si daban su consentimiento; o a la ministra de educación, Israel Celaásquerosa, aseverando que los niños no son de sus padres, sino del Estado).
¿Cómo hemos podido llegar a ser peores que Herodes y sus Santos Inocentes? ¿Peores que los dramas de las guerras, donde ninguna vida inocente valía nada? Peores que la trata de menores, para prostitución y tráfico de órganos? Pero este poder no es lo más grave, sino el consentimiento, apoyo y financiación de los organismos internacionales de todo pelo. Y aún más grave que esto es el apoyo de la pútrida sociedad. ¿Cuánta maldad ha de tener un homínido para separar a los niños de sus familias y, encima, aplaudirlo y hacer ingente negocio con ello? Y para apoyar a los gerifaltes que lo llevan a cabo, que hasta lo legislan. Gerifaltes infaustos que, encima, apartan a sus hijos de su querido Papá Estado, y los llevan a la educación y sa(ta)nidad privadas, con el dinero público que nos expolian a todos los que no podemos escapar de las garras sangrientas de Papá Estado. ¡No cabe mayor contradicción! ¡Mayor aporía, inmoralidad y oligofrenia!
APOSTILLA
Iba a concluir con un: «disfruten lo votado», pero es que ya ni eso nos dejan, pues todas las elecciones son fraudulentas. Se ha legitimizado el pucherazo y el vulgo sigue creyendo que su voto sirve de algo. Asumiendo que soy igual de subnormal que un memócrata votante… ¿dónde están los resultados positivos de su puta democracia y su régimen electoral? ¿algún progre tiene los cojones de ponerme un sólo ejemplo de mejora social en estos últimos 50 años? Obviamente, sin contar su lucro, que es nuestra muerte en vida.
agosto 12, 2026 a 3:42 pm
Querido Don César:
Sé que no son ninguna mejora social, pero hay dos cosas positivas de estos últimos diez lustros: este magnífico blog; y el hecho de que la mejor parte de la población se haya dado cuenta que con Franco viviamos mejor y que esto de la «democracia que nos hemos dado» es un cuento para memos.
Un abrazo,
Rafael López