RAFAEL LÓPEZ: (cine) «La última oportunidad».

Para no pleitear con mi querido cómitre, he decido cambiar de registro y de país. Con esa vertiginosa velocidad que ofrece, generosamente, este magnífico Blog de Don César Bakken Tristán, me traslado desde el Méjico profundo a la República Democrática Alemana.

Creo que es la primera vez que veo una película de esa procedencia y, la verdad, no me ha disgustado, aunque deba decir que son ese tipo de cintas que “con una vez basta”. No me ha dejado mal sabor de boca, porque, a pesar de tocar un asunto controvertido, la violencia visual está muy contenida, hasta tal punto que considero que es una película que podrían ver todo tipo de públicos (aunque el público de menor edad se aburriría como una ostra).

Es una cinta del año 1962 que trata sobre el intento de fuga de un preso bajo el régimen nazi y que, después de la guerra, reconoce confortablemente rehabilitado (a nivel social) al criminal que se dedicaba a torturar a los presos. Debe tenerse en cuenta que la represión que ejercía ese ser abyecto, era sobre sus propios conciudadanos, simplemente por el hecho de presentar cierta disidencia política respecto del III Reich. En ningún caso eran presos de otras nacionalidades venidos del frente, ni con creencias religiosas perseguidas por el régimen, eran sencillamente ciudadanos alemanes.

Se plantea, para mi, con bastante fidelidad, una terrible realidad: como auténticos malnacidos son readmitidos socialmente sin que tengan que rendir cuentas por sus asesinatos y brutalidades, simplemente por el hecho de que esos crímenes “no cuentan”.

Es un retrato áspero de una realidad incómoda y que, en cierto modo, resulta de utilidad y actualidad. Porque, en España, se van a ir de rositas auténticos hijos de perra, que se arrogaron, y arroparon, bajo la bandera de la libertad, la democracia que nos hemos dado, el progerso y todas esas mandangas, para expoliarnos y zaherirnos durante los últimos diez lustros. Y no sólo me refiero a los criminales sociatas sino, también, a los malnacidos peperos, que conforman ese monstruo bicéfalo globalista, traidor y esquilmador que ha ‘esguazado’ el formidable legado de nuestros Padres y Abuelos.

Porque en esa escena final en que el protagonista le pregunta al policía: «¿qué va a hacer al respecto?» Éste le contesta con una retahíla de procedimientos judiciales garantistas, que, como sucede en España, sólo sirven a los poderosos.

Es una película en blanco y negro y en alemán, con subtítulos en español; de aceptable sonido y regular imagen porque hay unos cortes de imagen sin continuidad. En fin, a pesar de ello, la recomiendo y si no les gusta díganmelo.

P.D.: la huida del protagonista me ha resultado pintoresca por las visicitudes que se producen en la misma.

2 respuestas to “RAFAEL LÓPEZ: (cine) «La última oportunidad».”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Diré algo más, si las víctimas de ese carnicero hubiesen sido judias, ya se habría encargado el mosad de realizar un trabajo de los suyos para darle su merecido.

    Si hubiesen sido prisioneros de otras nacionalidades venidos del frente, lo hubieran juzgado en Nuremberg y seguramente también lo hubiesen condenado.

    En fin, ahora que estamos en plena vorágine de «las vidas negras importan» (me niego a poner las siglas de esa caterva de desquiciados y resentidos); y la miriada de colectivos que han venido despues, todos ellos muy zaheridos, observamos, al igual que en la película, que esos prisioneros alemanes no importaban porque eran ciudadanos alemanes. Los españoles que no llegamos ni a esa categoria, porque no pasamos de contribuyentes tampoco importamos. Nos encerraron domiciliariamente, durante tres meses, durante la ‘plandemia’; las restricciones de movilidad fueron brutales y desquiciadas durante la misma; la exigencia de «pasaportes», bozales, «vacunas, distancias de seguridad atestiguan un afán despiadado por destruir a quienes sustentamos a toda esta piara de hijos de Satanás.

    Nuestras vidas no importan, por supuesto las de los invasores sarracenos y negros sí que cuentan y reciben, por ello, todo tipo de prebendas y gabelas. Ellos sí son importantes.

    No he visto a ningún hijo de perra que utiliza palabros como «migrantes» «resiliencia» «derechos humanos» que meta en su casa a ningún invasor, … ni lo veré.

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