ARTÍCULO: Preguntad lo de la vivienda a la madre que os parió.
Y si se llama Maricarmen, mejor respuesta os dará…

Cogiendo rueda de la enorme «Mafalda» (Miguelito, en la foto de cabecera) añado los progresivos posteriores (mis adoradas cacofonías – «MAC» a partir de ahora –) buenos puestos en la adultez y ancianidad. A los que no tengáis el privilegio de haber leído «Mafalda», estáis de enhorabuena leyéndome. Os conmino, casi os suplico, que lo hagáis. Las tiras de Mafalda son un vergel de intelecto, ética, humor, espiritualidad, raciocinio, dialéctica, amor, retórica, solidaridad, camaradería… en definitiva: de todos los atributos que ha de poseer todo ser humano que se precie de tal. Por poco pecunio podéis (MAC) adquirir el tocho de la foto de abajo. Ha de ser este y no otro, pues ahí se compilan todas las tiras, por orden cronológico.

Todos los padres que en el mundo son, tienen la obligación de proporcionar los mimbres para que sus hijos elaboren su cesto vital, y luego lo llenen con lo que mejor les convenga. La actual siniestra situación sin solución (MAC) no ha sido provocada por los españoles de mi generación (tengo 50 y Atila años) sino por las anteriores, y es apuntalada por las posteriores a la mía. Estoy, efectivamente, en tierra de nadie, sin ser culpable de nada y sin poder solucionar el ídem. Obviamente hay mucho hijo de puta, mucho mal parido de mi generación, pero testados con los anteriores y los posteriores, no hay comparación posible.
A nosotros nos parieron en la mejor etapa social de la la historia patria (herencia del magnífico Franquismo). Bien por inercia o por denuedo, nuestros padres nos brindaron unos excelentes mimbres. La vida nos sonreía. Básicamente, cualquier español de clase media y media-baja, podría aspirar a todo en la vida. Los de clase alta no, pues no necesitan mimbres y viven en el más absoluto de los engaños: una suerte de lujoso statu quo caprichoso y jocoso (MAC).
Nuestros padres eran buena gente, pero adolecieron de no vigilar el cesto que elaboraban sus hijos. La maldita democracia les pilló por sorpresa. No les reprocho nada y no me gustaría estar en su pellejo. Les engañaron. Les utilizaron. Les atontaron. Al igual que cuando el Diablo se aburre mata moscas con el rabo, la democracia los fue sedando, poco a poco, a la vez que sangrando. Hoy tal impuesto y tasa nueva. Mañana tal subida impositiva. Pasado tal derecho recortado… y, de esa manera, a lo batracio en cazuela a fuego lento, les han cocido, a ellos y a sus vástagos.
Aprovecho que he empezado a rimar, para finalizar el artículo, pues continuarlo daría para un largo ensayo sociopolítico. Os dejo con las espectaculares décimas de Segismundo, concretamente sus 2 soliloquios (bien declamados, por cierto, en «Estudio 1» cuando RTVEspantosa era más Española que Espantosa). Desde el barroco español, nuestro Siglo de Oro (ahora cagado por el moro), Calderón del Barça (así le llamo, cariñosamente, como culerdo que soy) ya nos explicaba la atrocidad actual.
No obstante, y mal que les joda y enerve, todavía podemos ser felices; porque la vida feliz no tiene nada que ver con la material. Labor nuestra, de los que ni tenemos ni tendremos nada material – de los espirituales, de los éticos – es imponernos al mal, o cuanto menos intentarlo. La empresa es ardua. Los enemigos nos rodean, pero algunos somos como aquel general yanqui que, con sus tropas diezmadas y totalmente rodeadas, enaltecía a sus pocos hombres al gallardo grito de: ¡ahora no se nos pueden escapar!«.
APOSTILLA
No seré yo, como agnóstico y ácrata patrio quien os dé consejos de nada… pero ya va siendo hora de reeditar «la secta de los nazarenos», es decir, la génesis del cristianismo. Retomadla y que Dios os proteja. Yo, junto al mío, combatiré en darrera, al vostre costat (detrás, a vuestro lado; en eivissenc).
octubre 10, 2026 a 12:59 pm
Este wordpress del averno ha modificado la opción de comentarios y ahora tengo que autentificarme. No van a conseguir disuadirme.
Querido Don César, excelente artículo y emotivo el video que lo acompaña (me ha emocionado, tampoco lo conocía).
En una ocasión le preguntaron a un filosofo centroeuropeo afamado por la nula aportación española a la filosofía. El hombre respondió airado, indicando la poderosa carga filosófica entre algunos autores, entre los que mencionó a Don Pedro Calderón de la Barca.
Un abrazo,