ARTÍCULO: unos viven y otros sobreviven en el embudo sociopolítico.
Un embudo donde en la parte ancha habitan la inmensa minoría de la población, en la estrecha la minoría, en el agujero la mayoría y sujetándolo, los «caballero, caballero». Breve desarrollo:

El embudo está amarrado sobre un saco roto que, por lo tanto, jamás se llenará y que, además, suele estar vacío pues la rotura es cada vez más grande e irreparable. Por lo tanto, cada vez necesita más volumen de entrada, para aparentar saciar su volumen.
A los pocos que viven en la holgura, y perspectiva caballera, de la parte ancha, no hace falta describirlos. Son mafias ancestrales e invencibles que podemos catalogar de señores feudales, nobleza, reyes, masonería, sionismo (modernamente, grupos de inversión) y etc. de lobbies. Imaginad la cara del actual Jefe del Estado al decirle: «¡inútil, no eres más que una parte del lobby inveterado llamado «nobleza negra europea» no eres nada, a nivel humano y espiritual. Y tu mujer plebeya te ha creado unos cuernos como los de tu adorado Bafomet, igual por eso te gusta, satánico asqueroso».
A la minoría que vive en la parte estrecha les engañan con el ascensor que sube y baja a la parte ancha, y les mantienen en él con la amenaza de caer en el agujero donde está la mayoría. De vez en cuando unos son premiados con la permanencia en la ancha o castigados con la permanencia en el agujero.
Los que sobrevivimos en el agujero, además de soportar la presión, somos quienes lo llenamos. Somos el erario expoliado. Y desde hace unas década, nos han apretujado aún más con invasores-invitados, los cuales hacen trampas al solitario, pues llenan el saco con nuestro expolio. Grosso modo, los de la parte ancha lo llaman «ayudas sociales»

Los que lo sujetan son los causantes de todo. Sin ellos, probablemente los del agujero empezaríamos a matarnos entre nosotros, en nuestra salida a la parte estrecha. El embudo, al dejar de llevar el saco, provocaría que los de la parte estrecha que ascendieron a la ancha, cayeran al agujero; y los de la parte ancha empezaran a caer a la estrecha. Algunos de nosotros ascenderíamos a la parte estrecha. Y unos pocos de esos subirían a la ancha. Con el tiempo, el embudo se reestructuraría, porque los hacedores de todo, los «caballero, caballero» serían devueltos a sus labores y el saco roto comenzaría otra vez a recibir producto. Pero eso es más viejo que el hilo negro: se llama revolución y, como ahora sabéis, debería llamarse involución.
APOSTILLA
Los cambios sociopolíticos, sobre todo los violentos, son meros movimientos de fichas del tablero. Eso sí, para los pocos años de vida que tenemos, en esta Dimensión, la hacen mucho más cómoda si no sobrevives en el agüjero. Pero, ¿realmente merece la pena perder lo único bueno que tiene nuestro tránsito interdimensional: perder nuestro intelecto, nuestra espiritualidad, nuestro amor y nuestra gallardía – porque hay que tener los cojones de mármol para, pese a todo, ser feliz en el agujero sin ser un expoliador paniaguado – ?
En vuestra mente y alma está la respuesta.
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