RAFAEL LÓPEZ: (cine) «Gloria y hambre».

Estoy embargado por una intensa emoción. El motivo es que les voy a presentar, por primera vez, una película recién recomendada por mi Hijo. No conocía la cinta en cuestión, aunque éso no ha sido nada novedoso para mí ya que, continuamente, me sorprende con su fondo de armario y amplitud de conocimientos en materia cinematográfica (¡y en tantas otras!).
Aunque no es la primera vez que atiendo sus “eclécticas” sugerencias, en esta ocasión he decido escribir un artículo. En primer lugar, porque me ha autorizado a ello (incluso supervisará el texto antes de su publicación, con lo cual Don César se evitará la tiránica servidumbre de tener que corregir mis frecuentes faltas ortográficas y semánticas); y, en segundo lugar, porque creo que la película marida bastante bien con mi línea de recomendaciones cinematográficas, en este magno Blog.
Es una cinta estadounidense dirigida por William A. Wellman, del año 1933 (recuerden la fecha porque tiene su relevancia), que trata sobre un hombre extraordinario, en el sentido más amplio y rotundo del término. Desde mi punto de vista demasiado generoso para la mayor parte del ganao con el que le toca lidiar. De todos modos, pienso que quien dispone de un sentido de la humanidad y el amor al prójimo como el suyo, no es un ser/tipo corriente.
Nuestro protagonista, Tom Holmes, realiza un acto de gran coraje durante la I Guerra Mundial, pero es herido y dado por muerto. Su superior, un cobarde redomado que es muy valiente mandando a la muerte a los soldados a su cargo , no tendrá reparos en apropiarse de la hazaña, recibiendo honores y reconocimientos de toda índole. Después de no pocas vicisitudes, en las que nuestro héroe pone de manifiesto su rectitud de conducta, y ausencia de negatividad hacia quien se benefició de su gesta, encuentra una buena mujer con la que se casa y tienen un hijo.

Parte de ese proceso se debe a encontrar un trabajo donde un jefe lúcido observa su potencial y le brinda oportunidades laborales más acordes a su talento, carácter y buen hacer. Desgraciadamente, la inesperada muerte de su jefe motiva que la empresa sea comprada por un especulativo fondo buitre (¡vaya redundancia, verdad!) que despedirá a la mayor parte de la plantilla, para aumentar así sus pingües beneficios.
Los trabajadores despedidos se deciden a asaltar la lavandería donde trabajaban, en la que la mecanización había supuesto la pérdida de la mayor parte de los empleos. Tom trata de hacerles entrar en razón, pero ya es una turba embrutecida que no atiende a nada (es la parte que menos me gusta porque el protagonista se comporta como un gilipollas). En vez de quedarse con su familia, tratará, estúpida y estérilmente, de convencerlos hasta el final, con unos catastróficos y terribles resultados: a él lo considerarán, desde entonces y para siempre, como un agitador y subversivo comunista, y lo peor, que su esposa, que tiene bastante más de guapa que de espabilada, decide ir a buscarle, siendo víctima mortal durante la reyerta entre los obreros y la policía.
Así que el hijo, que cuenta 2 añicos, queda huérfano de madre y, a los efectos, de padre, ya que es condenado a 5 años en la trena por “agitador y comunista” (cargos de los que era inocente). Atenderá a la criatura la patrona de la casa de huéspedes donde se conocieron, años atrás, Tom y su futura esposa.
Cuando sale de la cárcel, expulsarán a Tom de su ciudad, por sus antecedentes penales, y lo seguirán expulsando de todas las ciudades por donde pasa, por los mismos motivos. Hacia el final de la película nuestro protagonista está, con otros marginados, junto a una hoguera protegiéndose de la lluvia. Allí se encontrará, de nuevo, con el tipejo cobarde que se apropió de su hazaña militar. El padre del tiparraco en cuestión, que era banquero, se había pegado un tiro tras el “Crack del 29” por malversar los fondos de los clientes, y el hijo había tenido que pasar 2 años en la cárcel por el mismo motivo.
Sin embargo, la actitud de ambos es muy distinta, porque nuestro protagonista no se deja abatir en ningún momento, a pesar de las adversidades. El hecho de que hubiese dejado de llover, cuando los desalojan, lo considerará ya un motivo para estar contentos. También hace una mención al discurso del presidente Franklin D. Roosevelt, como argumento para tener esperanza en un futuro mejor para los estadounidenses.

Creo que he visto pocos personajes cinematográficos al que el traje de optimista le quede tan a medida. Para un maño gruñón que piensa que un pesimista es un optimista bien informado, le resulta incomprensible esa actitud frente a la vida.
Hay un compañero de la casa de huéspedes, que es un comunista iracundo de origen alemán. Sin embargo, es también un ingeniero sobresaliente y gracias a la ayuda económica de Tom consigue patentar una máquina industrial para el uso en lavanderías. Los derechos por el invento brindarán a su inventor y a Tom lucrativos beneficios. Tal como la cuenta corriente del inventor va en aumento sus criterios políticos van cambiando diametralmente, de tal modo que, al final de la cinta, acaba convertido en un exacerbado capitalista que abomina de sus primigenios principios y detesta a la chusma empobrecida por la crisis del 29. Esa mutación me resulta muy interesante y visionaria, porque ¿cuántos políticos españoles se han arropado bajo la bandera de la igualdad y el reparto de la riqueza, hasta que la tocaron, para actuar después, con un filibusterismo y mendacidad repugnante?, no me respondan porque es una pregunta retórica.
Cuando les hablaba, al principio, de la fecha en la que se realiza la cinta, es porque, para mí, está muy enmarcada dentro del espíritu del “New Deal”. Por aquel entonces el cine tenía una capacidad mediática de primer orden y pienso que estas películas estaban alineadas con el interés del poder político en insuflar, al pueblo, cierta esperanza con la que superar la grave crisis económica que se padecía entonces.
Les he realizado una sucinta sinopsis de la película porque el enlace que les adjunto es “estrafalario” (yo aún no me explico que locuras cibernéticas habré hecho, sin saber cómo, para que se activase el enlace de marras). Si encuentran la cinta con un enlace de más fiabilidad, o por otra plataforma, no duden en aprovechar la oportunidad. De todos modos el breve resumen realizado creo que permite la posibilidad de interesantes discusiones, sin la obligatoriedad de ver la cinta.
La película también suele aparecer bajo el título de “Héroes a la venta»
octubre 24, 2026 a 12:13 pm
Muchas gracias, Don César, por el estupendo acompañamiento fotográfico.
Un abrazo,
Rafael López