ARTÍCULO: la crisis de la vivienda la causa la inmoralidad.
Y os pongo un ejemplo con parámetros reales: un piso en venta, tras un desahucio y subasta, en un lugar de Madrid de cuyo nombre no quiero acordarme… (bueno, no puedo y exonero a Cervantes, porque es Cercedilla, y como busco vivienda allí no quiero tirarme piedras sobre mi futuro tejado. ¡Vaya! se me ha escapado… no aprendo, en vez de un siervo ciudadano sigo siendo un ácrata patrio).

Detrás, delante, en medio y a los lados de lo que llaman «crisis de la vivienda» está el ser mundano. Y tamañamente ramificado que, este problemón, ya es imposible pararlo. En este botón de muestra se da lo que en todos, pero de este sé unos datos contrastados:
El propietario desahuciado, por impago de hipoteca tras muchos años de pago, tiene una nena a su cargo, de unos 5 años, síndrome de Down. Un encanto de niña que siempre daba cariñosos abrazos inopinados, añado.
El banco hipotecario puso en subasta el inmueble, por 190 mil pavos. Ahora, un fondo de inversión en activos lo vende por 265mil (le quiere ganar 75 mil, sin hacer reforma ni ná de ná, por la jeta de cerdo que tendrá el encargado de esto) ha contratado a una agencia inmobiliaria, los mercenarios de este mercado, que trincarán su comisión por la gestión de la venta por impago.
Datos hipotéticos que se dan en todos los casos, pese a que algunos sean merecidos desahucios a caraduras paniaguados:
El entramado humano, detrás de cada desahucio y lucro inhumano, es ingente – a la par que inherente – a la condición humana: esa especia animal casi siempre desalmada. Grosso modo, atisbemos quienes se benefician (o, como poco, «viven» de ello – comillas porque la vida, para mí, es todo, menos dinero) de la construcción de vivienda:
Administraciones públicas, por ventas de terreno e impuestos a degüello. Las mejores, los Ayunta- Miento, pues sin tocar ni un saco de cemento, se lucran del IBI, tasas,venta de suelo y recalificaciones de terrenos.
Constructores (desde el presidente de la empresa al último peón albañil), reformistas, personal de mantenimiento, fabricantes de todos los materiales necesarios; transportistas; inmobiliarias (desde el jefe al último agente a comisión de venta contratado); Amazombis, Correos y resto de empresas del gremio, hasta empresas de entrega de papeo (sin viviendas no existirían); okupas e inquilinos morosos; herederos; amigos, novi@s y familiares – todos invitados – de los propietarios o arrendatarios; bancos (desde el conserje al presidente); fondos buitres de inversión y mini fondos, que los hay por doquier pues hasta la más pequeña inmobiliaria ya lo es.

(En este artículo dejo fuera a los pequeños propietarios que venden/arrendan, que son todavía más culpables que los bancos, fondos de inversión e inmobiliarias, pero eso lo dejo para otro artículo y lo explicaré con profusión).
APOSTILLA
Todo este artículo, improvisado, está rimado para darle un toque menos serio al drama humano – y absoluto – que es la especulación y el lucro con la principal necesidad humana: tener un cobijo, un techo, una casa. Los desalmados saben, perfectamente, como atacar nuestras necesidades. Condición mundana es fomentar el desastre. Deber humano, de los 4 que quedamos, es no resignarnos.
REAPOSTILLA
El Banco concede una hipoteca desmesurada (el eufemismo es «precio de mercado»). Recupera su préstamo, sólo en intereses de los primeros años hipotecados. Si pagas toda la hipoteca, han ganado ingentes cantidades. Si no la pagas, ganan más aún, salvo en inmuebles ya amortizados que no tienen ya salida «en el mercado» y abandonan. Pero aún así, siguen con su beneficio, pues estos inmuebles son partes de la rueda del Sistema: algunos los okupan, luego desokupan, , derrumban, recalifican, vuelven a comprar y la rueda de ese inmueble lucrativo e inhumano vuelve a girar.
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