ARTÍCULO- relato: La propiedad privada existe y abulta de la hostia.

Sólo los que cometemos la imprudencia de mudarnos de casa, y no sólo de gayumbos (por cierto, yo los uso menos que uno que se está duchando, no soy de tapar mis vergüenzas y sí de higienizarlas casi compulsivamente) sabemos que la propiedad privada existe… ¡y de qué manera!  ¿Cómo es posible que hagamos de nuestra casa un tetris? La casa de mis caseros es una puta mierda de 40 metros cuadrados, o redondos qué se yo ya, que se me nubla la vista con tanta caja. 27 metros de terraza al sol, sí… pero donde está “la chicha” de la mudanza son en los 40 metros. ¡Pero cómo pueden caber tantas cosas en este espacio enano y, encima, estar cómodos. Qué hasta puedo fregar el suelo, os lo juro por Arturo, todavía queda espacio… pero… ¿cuántas cajas tendré que hacer para la mudanza? ¿medio millón?

Añoro los tiempos en los que mis mudanzas eran un par de maletones y un mochilón, poco más… Añoro los tiempos en los que no tenía nada, salvo mi vida en lontananza. Ahora que ya mi vida baja la cuesta que todos bajamos algún día, me abruma ver la cantidad de cachivaches que tengo, y eso que creía no tener ninguno salvo “4 libros”.

¡La madre qué me parió! Qué risas estará teniendo al ver a su hijo hacer el gilipollas de esta manera. Desde el cielo se deben de estar descojonando bien de mí, mis queridos ancestros desaparecidos de esta Dimensión.  Ellos que, mejor que nadie, saben que lo mío es una mochilica y poco más… pero qué va… en 14 años apostado en un mismo agujero urbano… ¡la de cosas que Diógenes desecharía! Pero yo no soy Diógenes, está más que claro.

La última mudanza “medio seria” que hice fue tras vivir 1 glorioso año en el campo manchego (Santa Quiteria, en Cabañeros, Ciudad Real). Recuerdo que una mujer que luego se enrolló con el alemán ese que nos vuelve locos, fue al “show” de mis regalos de cachivaches a los vecinos, pues me fui casi con lo puesto, pero acumulé la hostia de chorradas en 1 año. Estábamos al sol de la casa de campo que alquilé ese año. La gente cogiendo esto y aquello y lo de más allá. Si yo usara reloj, seguro que alguno me lo habría quitado, pensando que era parte de mis regalos materiales. Hice un fiestón el día anterior, y vinieron varios amigos de otras latitudes y todo. Me quedaba un poco de “Martirio blanco” y un poco de “Fantasma de limón” y, esa mañana, mientras regalaba mis enseres, me tomaba yo un martirio con fantasma de limón, en un vaso de plástico duro, tipo taza de acampedo. Y esta entrañable mujer que se lio con el alemán (Teresona se llamaba, una bestia parda, decíamos que ella era “El marido” de su marido, imaginad. Su marido, por cierto, uno de los mejores amigos que he tenido y que en gloria esté, era un vaquero, de pastorear vacas, no de pistola en película). Pues esta entrañable mujer, aferrada a unos rollos de papel higiénico – hasta eso se llevó – cogió mi vaso de plástico con el brebaje… lo vació en el terruño y se lo echó a la saca.

Y yo, con esa cara de gilipollas que tengo, atónito. Encontré un vaso de plástico todavía más precario, de esos de restaaños infantiles, y traté de que La Teresona no se acercara a él.

Qué buenos tiempos, cojones. Qué buena vida había antes y cuanta buena gente. De momento, sigo rellenando cajas, sigo desentrañando este Tetris que es nuestra vida y analizando cómo coño meteré todo esto en un camión.

No tenía ni idea de que fuera tan obtejoteniente.

3 respuestas to “ARTÍCULO- relato: La propiedad privada existe y abulta de la hostia.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Querido César, el artículo y la foto de primerísimo nivel.

    Harina de otro costal son tus imberbes opiniones sobre la mudanza en la que estás inmerso, porque, por más que te parezca, tu mudanza presenta una logística muy asequible. No soy más vehemente en mis manifestaciones porque sé, que grande o pequeña, son todas un auténtico rollo, y, en los peores casos, una pesadilla que te persigue ad eternum.

    Para que veas que la fidelidad mosqueperruna no se queda en las bullas de un maño gruñon, te diré que, más o menos, vuestros enseres estarán, a todo reventar, en una docena y media de metros cúbicos y que sí tienes una amigo conductor, con carné B (el normal del coche), lo menos malo es que alquile una fragoneta (las hay hasta con diez metros cúbicos de capacidad) para un día, y en un par de viajes trasegais todas vuestras cosas de manera personalizada y sin tener que recurrir a esos especímenes del averno, que son los mudanceros.

    Pues nada Maño, suerte y al toro.

    Un abrazo,

  2. Entiendo lo que dices y lo comparto, pero el problema de «mi mudanza» es que es en Espena, con toda la aberración que eso conlleva. Hace mucho que este país dejo de ser España. A menos de 24 horas de que me entreguen las llaves del piso, no sé si tengo luz ni ná de ná… pero sí que mañana he de pagar un pastón en dinero negro a la de la Agencia… Así funciona este país al que maldigo con todas las maldiciones que mi maldad sea capaz de generar. Pero yo no soy malo. Ese es mi problema.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Así es, César, éstos asuntos desquician al más pintado.

      Yo en alguna ocasión, cuando he estado en este tipo de trances, con estas luciferinas problemáticas, he dicho: «el santo Job (el de la paciencia) es vivo ejemplo de nerviosismo compulsivo al lado de lo que me está tocando aguantar a mí».

      Pero anímate, que para cuando te envíe mi próximo artículo ya estaréis requeteinstalados.

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