ARTÍCULO: ahora meten a «la carrera espacial» en la guerra en Ucrania. El NOM no para su descojone.

«Cuando el demoño se aburre, mata moscas con el rabo». Tal vez el mejor epigrama para definir lo que el NOM está haciendo en Ucrania. No tienen bastante con lo militar y económico, qué va… su sed de mal y psicopatía jamás se sacia. Ahora meten la farsa espacial, cómo no. Uno de los baluartes del NOM, de sus engaños y de su expolio al orbe.

¿Quién podría acordarse, precisamente ahora, de la mierda de Estación Espacial, que está más que demostrado que no está en órbita, sino que es un plató bien aferrado a este puto planeta? ¿Quién podría amenazar a Occidente con tamaña patraña? Pues los comunistas. Esos que lo dominan todo, porque el concepto de «Quinta Columna» creado por nuestro General Mola, es una broma al lado de lo que el comunismo hacía antes de la invención del término, y hace ahora a colación del significado de ese término (transcribo de wikipedia, que da una buena definición): expresión utilizada para designar, en una situación de confrontación bélica, a un sector de la población que mantiene ciertas lealtades (reales o percibidas) hacia el bando enemigo, debido a motivos religiosos, económicos, ideológicos o étnicos. Tal característica hace que se vea a la quinta columna como un conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo».

Los dirigentes de TODOS los países del mundo tienen discursos y programas comunistas. Los países que no se autoproclaman comunistas, están regidos por quintacolumnistas rojos. Es un hecho. Estamos sojuzgados al comunismo. Por eso el mundo va fatal, porque el comunismo es una secta cuyos feligreses no se enteran de nada. Vivir sojuzgados a una secta, y de manera voluntaria como hace la mayoría de la población mundia, trae estas cosas: un infierno terrenal.

El comunismo es la mejor manera de unir a todos los seres humanos en una misma dictadura y que, encima, lo aplaudan; porque toca los valores más básicos de toda vida animal sobre la Tierra, y el cerebro del humano medio no está preparado para usar la lógica ni el intelecto inherente a ella, y se imbuye en un perpetuo «Síndrome de Estocolmo» tornado en un «Síndrome de Procusto y de Munchausen» para los que sí usamos el intelecto, los que no tenemos nada que hacer en esta guerra eterna que es la vida entre humanos.

Deja un comentario