RAFAEL LÓPEZ: La voluntad.

Una de las palabras que más protagonismo ha adquirido en los últimos tiempos es la voluntad, y por desgracia con muy fúnebres resultados. Pero antes de adentrarme en mis humildes, y siempre algo alambicadas, reflexiones, debo indicar que no pretende ésta carta adentrarse en las procelosas teorías filosóficas que tratan sobre la voluntad, sino referirme a dos usos concretos de dicha palabra. El primero son ésas acciones que solemos asociar a lo que, comúnmente, se considera tener buena voluntad; el segundo, más complejo, es la trascendencia que se le otorga a ésa palabra, en estos tiempos de miseria y estupidez.

Creo que he sido una persona voluntariosa, actitud que no desdeño en quienes, como ha sido mi caso, la tienen por un natural, y sano, interés por ayudar al prójimo. Sin embargo, experiencias personales, o que he conocido de primera mano, me han mostrado que esa buena voluntad resulta, a menudo, profundamente desacertada, y en algunos casos, antagónica y hasta perjudicial.

En Aragón, habitualmente tan cáusticos y secos con nuestro refranero y vocabulario, se dice «haz un favor y tendrás un enemigo». Aunque no venga mucho a cuento de las reflexiones de mi carta, subyace, en ésa demoledora sentencia, una agria enseñanza de que ir con buen fin, puede generar efectos diametralmente opuestos. Porque un voluntarioso suele proyectar, sobre si mismo, capacidades, y conocimientos, de los que, frecuentemente, carece, o al menos no a un nivel suficiente, confiando que, sus acciones coadyuvadoras, tengan la finalidad deseada. Aunque, en ocasiones, se consigue ésa armonía pretendida, la mayor parte de las veces lejos de acertar se producen resultados contradictorios, e incluso dañinos.

Pero el motivo que me ha llevado a escribir ésta carta no ha sido exponer las sencillas reflexiones realizadas hasta el momento, sino discutir sobre la preeminencia que se le está otorgando a la voluntad en esta aciaga, y siniestra, época.

Porque nuestra sociedad (por extensión todas las occidentales) viene sufriendo una febril infantilizacion que traslada, a la mera voluntad, capacidades superiores a las de la propia naturaleza de las cosas. Y aunque de ésto no saben nada, estos malnacidos ateos globalistas, quieren dotar a una benéfica discrecionalidad de la voluntad con cualidades cuasi espirituales.

Uno de las más lacerantes intromisiones de éste tipo de egolatra voluntad que contradice la realidad misma, en éste caso fisiológica, es la relativa al sexo. Se concede una preeminencia a la voluntad al afirmar, burda y grotescamente, que un individuo puede ser lo que el quiere↔desea ser, llegando al paroxismo de identidades combinadas, e incluso animalizar, y cosificar, al hombre.

Ésta degeneración que pretende la negación de la propia identidad del ser humano cómo especie única, por estar dotada de cuerpo y alma, llega al límite al tratar de otorgar carta de espiritualidad a la voluntad, sugiriendo que su materialización generaría una arcadia para el hombre nuevo, al no ver cercenados sus anhelos volitivos. Resulta, del todo punto, siniestro que quienes niegan la existencia del alma pretendan, con sus desquiciadas pretensiones, reemplazar ése don divino con un absurdo, y delirante, pensamiento, gracias al cual el hombre, y el orbe, se perfeccionarian.

Personalmente abomino de ésta superficialidad en el pensamiento, que es propia de mentes flojas (es un aragonesismo). Por supuesto, respeto a quienes, pensando distinto, son consecuentes, a través de sus actos, y manifiestan una ética individual no corrompida, que sí es válida, que sí es sería. Sin embargo, me repugnan los sujetos que careciendo de toda ética, y sin moral alguna, acogen, con perfidia e idiotez, la nada de la voluntad (entendida en el contexto planteado, ya que en otros aspectos si posee rasgos de interés, e incluso de valor).

Como siempre confío en sus comentarios para enriquecer, y discutir, mis planteamientos.

Adiós.

8 respuestas to “RAFAEL LÓPEZ: La voluntad.”

  1. Sólo discrepo en una cosa. Donde usted dice «ateos» yo pongo «satánicos», que de ateos no tienen nada.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Seguramente tienes razón en que esta «religión» globalista no es atea, pero tampoco creo que sea satánica.

      Intelectualmente son tan romos que no alcanzan ni a lo uno, ni a lo otro. Desgraciadamente disponen de un poder económico descomunal que compra infinitas voluntades para, a través de una ingeniería social de primer nivel, convertir al vulgo en auténticos seres desquiciados sin el menor atisbo de humanidad y raciocinio.

      La próxima vez escribiré malnacidos globalistas que además, después de repensando, es más acertado.

      Menos mal que los tenaces lectores del blog disponemos de éste faro, que nos alumbra en la tenebrosa noche de los siniestros tiempos que nos ha tocado sufrir.

  2. Por certo, no sé si has leído «La voluntad» de Azorín. Buen libro ambientado en un pueblo marciano, que diga, murciano.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Ya sabes, César, de mis pocas letras, pero guardaré tu recomendación por si me entra el conocimiento en la próxima, e invernal, etapa de mi vida.

      Abordar la hérculea tarea de leer la excelsa bibliografía (de momento calificada así, por la calidad del recomendador), que me has comentado en público y en privado, requiere de una voluntad de la que carezco, y que de haberla atendido de joven, como Tú, seguro que me hubiese permitido redactar una carta más completa.

      Tus correcciones, y matizaciones, son más que agradecidas, por mi parte, ya que suponen una honra para mis materiales (y éso que algo inanimado como un artículo no puede tener honra).

      • La honra debería escribirse con 2 erres: honrra, porque fonéticamente es lo que necesita ,además de ser un refuerzo semántico, pues es una palabra muy importante y, como tal, denostada.

  3. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Acertadisima tu apreacion sobre la palabra honrra.

    Como sabes que soy muy devoto de tus neologismos, la utilizaré, cuando tenga una buena ocasión.

    ¡A ver sí así consigo que no llames holgazán a éste esforzado galeote que lleva remando, incansablemente, en tu balsa, desde más de un año! (Ben-Hur estuvo tres y pico, ¡Redios! con lo que sabes de cine debería haberme callado, si es que soy un bocaron (es un aragonesismo) y así me va).

    • Mi primer contacto con «Ben Hur» fue en un cómic buenísimo, a su vez adaptacíon de la peli de Wyler. Para mí, es el mejor personaje de Heston, junto al de la enorme peli «El señor de la guerra». Y el personaje que no le va en absoluto es por el que se hizo muy famoso, el de «The touch of evil» (Sed de mal). por el estúpido plano secuencia del principio.

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