RELATOS esperpénticos y kafkianos (VI): «tuve que disculparme por hacer reír a una mujer maltratada».

«El pelele». Don Francisco de Goya y Lucientes.

Entre 2007-8 viajé 5 veces a Gran Canaria. En mi penúltimo viaje me sucedió una anécdota que es digna de ser relatada, o juzgad por vosotros mismos: varios neonazis isleños me “obligaron” a disculparme con una mujer maltratada (neonazis autodenominados, no es que lo diga yo, me lo dijeron ellos).

¿A qué promete el relato?

No ahondaré en mis tremendas experiencias de Gran Canaria, eso lo haré en futuros relatos, pues al ir yo “de la mano” de la familia que sojuzga la isla y parte del Mundo (Santana Cazorla) y ser amigo íntimo de uno de ellos, Santiago Santana Trujillo (juro que cuando nos hicimos amigos no sabía que era multimuchimillonario), tengo muchas histerias que contar, sí, no historias; histerias.

Voy a lo de los neonazis:

Estábamos en un bareto tipo “irlandés”(no sé la zona exacta, pero no era ni Las Palmas ni Maspalomas) en un centro demencial, en donde había – obviamente – otras tiendas. Yo iba con el multimuchimillonario y mogollón de tropa más, desconocidos para mí. Sobre todo gente de la Cruz Roja (¡qué cruz, Señor!) y un par de neonazis isleños, uno de ellos hijo de un madero jubileta (creo) que estaba allí. Bueno… pues en la taberna esta todos a gritos y golpes en la mesa para arreglar el mundo… y yo me alejo, obviamente. Y doy con los 2 neonazis que se habían separado también del grupo de los gritos. Y empiezan con sus mierdas de Europa blanca y etc. Todavía más aburridos que los de la qué cruz Roja. Así que me doy un voltio y descubro una tienda casi aledaña al  garito, dentro del centro demencial, donde vendían birra.

Había una chica atendiendo (Laura) y yo pillaba birras y me las bebía paseando cerca o sentado en un banco, mientras me asomaba al garito irlandés y comprobaba que seguían los gritos.

Bueno… pues como mi carácter es afable, inteligente y divertido, la chica (mujer más bien, pues tendría mi edad treintañera)  se descojonaba con mi conversación. Éramos los únicos en la tienda súper mini mercado. Y estuve un buen rato alternado con ella y visitando la taberna de la discusión perpetua. 

Bueno… pues como creo que ya tenía novia por entonces (esto no lo recuerdo exactamente), no sé si era mi ex Laura (aquí podéis conocerla) o mi actual mujer; no quería ligar, si hubiera querido hubiéramos follado allí mismo, os lo garantizo, nosotros “los guapos” somos así… donde ponemos el ojo metemos la polla.

Tras un par de latas de birra con la jocosa Laura (a mi costa, se lo pasó de lujo esa tía esa noche) volvimos a Maspalomas, a una de las mil casas que mi amigo tiene. Y la sorpresa y motivo de este relato, vino por la mañana, cuando el multimuchimillonario me dijo que le acaba de llamar el madero jubileta quejándose de mí y amenazándome de muerte.

Bueno… yo que soy medio faquir, a fuer de haberme criado entre navajas… pues no me produjo impacto alguno esto; y menos que los neonazis (uno era hijo de puta e hijo del madero)  me “exigían” ir al centro demencial ese, a dar explicaciones por mi conducta terrible y dañina que no supieron explicar y a pedir disculpas a Laura.

Bueno… siempre recojo el guante, y cuanto más sucio sea, mejor, porque estoy loco. Pero no hagáis estas cosas sin la supervisión de un adulto.

Mi amigo estaba algo mosca, porque los del tlf. se habían mostrado muy violentos y amenazantes. Jajajjajaja. ¡Violentos del mundo, venid a mí, que os doy cobijo! Qué buenas hostias se les dan a estos hijos de puta. Patente de corso total. Gran excusa para un loco como yo, muy peligroso en autodefensa, nos ponen los ultraviolentos que nos amenazan. Odio la violencia, pero cuando ella viene a mí, la amo.

Al bajar del cochazo de mi amigo, el cuadro era despollante… unos 20 notas, con cara de perro… esperándonos… Me hicieron especial gracia los 2 neonazis y el padre madero de uno de ellos, con los brazos cruzados y mirada desafiante hacia mí. Ahí todo fuertotes ellos… de los que más me gustan a mí, porque hacen más ruido al caer. Y yo, todavía sin saber de qué se me acusaba, pensando cómo matarles a los 3 (no herirles, matarles, que es muy fácil) en menos de 20 segundos.  Pero como no me agredieron , salvaron sus patéticas vidas.

Resulta que mi delito era que un notas (no me dijeron quien fue) me vio en la tienda de las birras, con Laura, haciéndola reír. Ya está. Ese fue mi delito. Este notas anónimo se lo dijo al marido maltratador de Laura, y éste se puso celoso y como averiguaron que yo era parte del grupo de la taberna irlandesa… pues acudió el celoso maltratador al madero, para quejarse de que su mujer estaba pasando un buen rato conmigo.

Cuando me dijeron eso, tuve una duda muy severa: Liarme a hostias con todos, me la suda que fueran 20, o reírme mientras me disculpaba con Laura… ¡Resulta que lo que querían era mi disculpa pública delante de la pobre mujer maltratada!. ¡Disculparme por haberla ofendido! Eso es lo que me dijeron… JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJA.

Qué buen rato pasé… lo garantizo, pese a que no me haga gracia que una mujer sea maltratada y , encima, exhibida por los paletos del pueblo.  Obviamente, no me disculpé ante Laura, porque yo no había hecho nada para eso y, además, todo era un acto de fascistas psicópatas del cual yo no iba a formar parte. Le dije, más o menos, que ella sabía perfectamente que la noche anterior habíamos pasado un rato divertido, gracias a mi buen humor y a que soy un bufón, a la vista de quien quisiera verlo, sin tener NADA QUE OCULTAR; y que ella se reía conmigo, porque soy un tipo muy inteligente y divertido. Pero eso “ (…) parece que les molesta a estos imbéciles de los cuales te aconsejo huyas inmediatamente, la vida es muy bonita y no has de vivirla acojonada por estos cabrones” (SIC).  “Te pido perdón por lo de anoche (no pude evitar reírme) porque estos locos me obligan a que te lo diga y yo no he venido a Gran Canaria a matar canarios” (SIC). Y ya girado a ellos y al marido maltratador: “No sabéis la suerte que tenéis ahora mismo. Me voy a coger una cerveza, como las de anoche y a perderos de vista para siempre”. Oye… y me hicieron pasillo. Ni uno me dijo ni mu´.

Hijos de la gran puta. A esos 20 tendría que haberlos matado. Gente así no puede estar entre nosotros. Pero qué cobardes son… que entre 20 no pudieron con un tipo desarmado como yo, por entonces. Como mi agravio era más falso que un moro bueno, hasta los que lo provocaron se dieron cuenta… pero resulta que el madero y el marido maltratador tenían negocios juntos, y como el marido se cabreó conmigo por hacer feliz a su mujer un par de horas… se montó este circo. El madero le dijo a mi amigo que se jugaba mucho dinero ese día.  Mi amigo no sabía que Laura estaba con un maltratador… la pobre no me miró ni a los ojos esa mañana, estaba literalmente acojonada… hijos de puta.  Pero el imbécil de mi amigo, con el tiempo, supo que este era un maltratador, pues ella le denunció y hasta el padre del neonazi se lo dijo…

Qué pena no poder ajusticiar a los malvados. Así va el mundo. Y son ellos los que manejan la economía y el uso legítimo de la fuerza.

Pero conmigo, una vez más, no pudieron. Ni podrán, apostillo.

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