ARTÍCULO: «Moros y cristianos» y mi restaaños.

Es curioso que habiendo yo nacido un domingo de resurrección, justo hoy hayan pasado 47 años y mi jodida efemérides no coincide con algo católico, sino que estoy rodeado de moros, tal cual.

Nací sin darme cuenta de en qué país estaba, obvio. Cumplo este aniversario en el mismo país, en la misma provincia (Madrid) pero no la misma región (Castilla la Nueva) sino una Taifa uniprovincial, la Taifa de Madrid. ¿Por qué estoy rodeado de moros, 47 años después de mi nacimiento cuando, hasta el siglo pasado, lo único moro en España eran los pinchos morunos de los chiringuitos de gitanos en las ferias?

La primera vez que pisé suelo de infieles (soy ácrata, pero igual mejor decir infieles que invasores – expoliadores, hay que tomarse la vida con humor) fue no mucho después de mi llegada a este valle de lágrimas provocadas y consentidas, yendo a Ceuta con mis padres, en plan turista de unas horas y vuelta a la Península con el ferry. Cero recuerdos de eso, salvo algún objeto comprado por mis padres (que era a lo que iba la peña, porque eran más baratos, no iba ni Dios a la tierra de Alá, salvo a mercadear).

Cuando ya tuve uso – y abuso – de razón, fui con 20 pocos tacos a Marruecos, con una novia, a los dominios de su ultrapija familia sanguínea y política española, y un puñado de gilipollas más, de la farándula pijuarra espenola. No me gustó, en absoluto, lo que vi y viví en Marruecos. No quise que lo bombardearan, sino irme yo de allí y cada uno en su país, que seamos felices y a vivir la vida cada cual a su manera. Más adelante fui a Senegal (por trabajo), más islam al canto, aunque no tan radicales como en Marruecos, y todo lleno de negros, lo cual le daba un toque exótico a lo peli de Tarzán. Y las negras no iban tapadas como las moras, sino semidesnudas, lo cual – por lo menos a mí – me ayuda a tolerar más un lugar. Para los que vean homofobia y machismo hasta en la sopa de ajo, les digo que los que iban más desvestidos eran los negros, y (casi) todos ultracachas.

Tampoco me gustó, porque a parte de tener que pagar a los militares que cortaban las carreteras, me detuvieron unos negratas corruptísimos, por estar grabando un documental ilegal – según ellos – precisamente sobre el problema de los cayucos de inmigrantes ilegales. Pero con no volver, todo arreglado. Con los años, fui a trabajar a Argelia (Argel de pasada y campamentos saharauis de estancia)… y tampoco me gustó, pese a que hice muy buenas migas con los saharauis… pero a mí el islam me repele, porque es la única religión actual que absorbe la vida civil y anula al ser humano, sobre todísimo a las mujeres.

El caso es que ahora, en Madrid… vivo rodeado de moros, tal cual. Y muchos tienen mi edad. Y pienso: ¿a estos no les gustan los países islámicos o quieren islamizar Espena? ¿o las 2 cosas? ¿o ninguna de las 2? Bueno, da igual lo que quieran, el caso es que Espena ya está islamizada y, encima, les pagamos la vida – o parte de ella, porque algunos sí que trabajan – a muchos de estos que se están reproduciendo a un ritmo de 4 hijos por pareja, cada 20 años. Multiplicad.

En todas mis estancias en África tuve que pagar un pastón – sobre todo cuando trabajé, pues fui a hacer documentales audiovisuales – y no recibí nada pecuniario dejando allí ingentes cantidades de divisas, y en Senegal me detuvieron (y retuvieron todas las cintas de grabación que no pude esconder estando en comisaría) por no pagar toda la pasta que ellos decían que debería pagar, y en Argel nos retuvieron las cámaras de vídeo en el aeropuerto, y si no es por la mediación de la embajada, se las quedan…

¿Qué ha pasado en 47 años para haber dado un giro, irreversible, de 180 grados? Mi única esperanza, tal vez más vaga que el perro de Heidi, es que las nuevas generaciones morunas, los espenoles al 100%, crezcan españolizados y olviden la religión como forma de vida… porque si no, estamos más que perdidos y habremos destrozado miles de años de evolución humana. De momento, la brutal Sharía no se atisva… pero en Bélgica lleva décadas instaurada y los menas son radicales y delincuentes y los introducen por miles en Espena… hay que poner a remojo las barbas, está claro.

De momento, que no es poco, sufro la atroz injusticia social que es la forma de vida islámica: las mujeres tapadas, salvo los ojos (aquí llevan “Burzal” neologismo mío híbrido de burka y bozal) y se ocupan de la casa, las compras y llevar a los vástagos al cole y al parque. Los hombres a currar o a la molicie gratificada, pero jamás se les ve con los nenes o las mujeres. Ellas, por cierto, jamás me miran a los ojos ni responde mis saludos en el portal (el 80% del portal son moros… ¡acojonante!). Y no responder al saludo de un vecino, es NO TENER EDUCACIÓN, o estar muy mal educado.

El islam no es un problema religioso. Por mí como si alguien adora al sol o a un trozo de madera tallada… me la suda. Pero la educación y el civismo no se pueden perder y eso, precisamente, es a lo que obliga el Islam.

Tenemos un problema enorme que ya está tan arraigado, que se ha socializado y es fomentado por nuestras élites satánicas… ¡satánicos fomentando una religión monoteísta! ¡es de locos!

Menos mal que soy mortal y que hace tiempo pasé la mitad de mi vida. Ahora tengo más vida por detrás que por delante, lo cual es un consuelo por la mierda de Mundo que, entre unos y otros, han creado.

De momento, un saco de cemento y, si no pasa nada, que nos den pomada. De momento, digo, me quedo con la ENORME película española: “Moros y cristianos”(las 3 fotos son de ella) que no todo en la vida, relativo a la religión, es malo, sino todo lo contrario en el caso de esta joya del falangista y divisionario azul, Berlanga: nuestro gran cineasta anticomunista tergiversado por los comunistas, los más lerdos de Espena, y mira que hay lerdos en esta zona del mundo.

2 respuestas to “ARTÍCULO: «Moros y cristianos» y mi restaaños.”

  1. Avatar de joseignacioh
    joseignacioh Says:

    Pues nada, feliz cumpleaños y a cumplir muchos más.. 🙂

  2. Gracias. Pero yo no cumplo… resto. jejeje. Nací con la fecha de caducidad establecida. Saludos.

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