ARTÍCULO: humillación histórica a los culés. Vergüenza mundial del F.C. Barçalunya.

El bochorno que los culés pasamos anoche  no es excusable porque el jurgol lleve décadas siendo un mero y nauseabundo negocio – que sólo interesa a los más cretins de cada casa – donde lo único que prima es el dinero y el deporte brille por su ausencia, lo cual se refleja en el terreno de juego, donde 22 tíos en ridículo pijama de verano pululan, cual pollo sin cabeza, detrás de una pelota, empecinados en que no se la metan (la pelota, lo otro, en esos cuerpos tan musculados y depilados, supongo que sí será objeto de goce y anhelo, pero de puertas para adentro. El armario del jurgol de élite está repleto).

Desde el siglo pasado no veo, en vivo, al F.C. Barcelona, y desde que en 2012 pasó a ser, oficialmente, el F.C. Barçalunya, casi ni lo sigo ni por la putatele, salvo para distraerme un rato de la cruda realidad de la vida que el NOM implementa. Pero lo de anoche marca un antes y un después en este club de negociantes desquiciados y separatistas radicales agrupados.

Con este el el terreno de juego, otro gayo les hubiera cantado a los alemanes. Se lía parda, fijo. Una broma su pisotón a aquel árbitro enano.

Más de 30 mil seguidores rivales hicieron del Camp Nou una olla a presión… para el rival. Algo sin precedentes que, por supuesto, ocurrió en el estadio del club MENOS DEPORTIVO del mundo. Nunca su estúpido lema: “Més que un club” tomó más sentido, y el “es más que un club, es un putiblub” que nos dicen, de toda la vida. Es inaceptable que el equipo local sea brutalmente abucheado al salir a calentar y, luego, durante todo el partido el estadio sea un hervidero alentando al equipo rival que, obviamente, goleó sin problemas (y pudieron ser 10 goles, perfectísimamente, por mucho que 2 goles postreros maquillaran el marcador).

No es el Bernabéu… es el Camp Nou repleto de blancos alemanes.

La pela es la pela… pero cuando no hay inteligencia hasta se pierde dinero… porque los 3 millones (serían más, porque seguro que el precio medio de las 30 mil entradas alemanas superó los 100 pavos) de taquilla teutona, hubieran sido 12, de haber ganado el partido y, luego, accedido a la final; sólo en pagos directos de la UEFA, más la taquilla del partido de semifinales…

¿A qué club del mundo y a qué abonados se les ocurre “liberar” los asientos, sabiendo que el equipo rival contaba con más de 30 mil capullos, en forma de más de 30 mil peticiones de entradas al club?

En definitiva… ¡ya ni saben hacer negocio estos separatistas culés! Ya se la pela hasta la pela. Porque el partido estaba absolutamente perdido desde una hora antes de su inicio, con un estadio tomado por los comedores de salchichas (era un equipo de Frankfurt, noveno clasificado de su Liga, por cierto… una banda, vaya) y unos jugadores locales (y los 4 seguidores culés) acojonados, tal cual, ante la invasión bávara.

En mi época de seguidor (fui miembro de Boixos, pero jamás un violento descerebrado) lo de anoche no habría pasado, en absoluto. El partido se hubiera suspendido, tal vez antes de empezar, pues las calles hubieran sido un campo de batalla ante la invasión germánica. No hubiéramos consentido la humillación de que más de 30 mil borrachos hijos de puta tomaran el estadio, insultaran constantemente a nuestro equipo y a nuestros compañeros de grada, amedrentando a todo quisque. Claro… es fácil acojonar a la panda de mariconas separratas que son ahora la inmensa mayoría de culés del estadio. ¿Pero en mis tiempos? Jajaja. Mínimo se suspende el partido, por altercados en las gradas, lanzamiento de objetos y bengalas al terreno de juego y etc. y etc. de cosas que hubiéramos hecho más de mil tíos con huevos (y muchos sin cerebro, combinación perfecta para liarla parda).

El Camp Nou, en los 90.

 ¿Qué hicieron “los nuevos ultras del Camp Nou” más preocupados de su puta política separrata que de animar al equipo (salvo 4 gatos españolistas o apolíticos que están sometidos a los otros, pese a ser los más “radicales”): abandonar la grada, 10 minutos, en señal de protesta por la vergüenza que estaban soportando.

Eso sí, no todo fue malo: por primera vez, desde 2012, en ese estadio político radical no se oyeron los gritos independentistas, pues lo único que se oía eran los cánticos y gritos de los alemanes.

Si Espena es el hazmerreír del mundo, en sociopolítica, el F.C. Barçalunya lo es ahora, y para siempre, del mundo del jurgol de élite. Somos el descojone de todos los seguidores rivales. ¿Alguien cree que se meterán 30 mil alemanes en el estadio del West Ham, la próxima eliminatoria? Sitio tienen… pues el estadio tiene 80 asientos. ¡Ni de coña! No serán ni 5 mil, y estarán todos bien controlados por la afición rival, para que no falten al respeto como hicieron, impune y tranquilamente, anoche, gracias a los negociantes separratas y a los pusilánimes seguidores culés actuales¡

Y, encima, iban de blanco… ¡el Camp Noy teñido de blanco! IMPERDODABLE Y LAMENTABLE.

Més que un club, un puticlub. Insisto.

Una respuesta to “ARTÍCULO: humillación histórica a los culés. Vergüenza mundial del F.C. Barçalunya.”

  1. […] abierta la herida de la mayor infamia de la historia mundial del jurgol (aquí podéis leer mi artículo, al respecto) con el escándalo de vender 35 mil entradas a los hinchas alemanes del Salchichas de Frankfurt […]

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