Mi columna en «El Diestro»: La casa es una inversión.

Estamos vivos de milagro, cada vez lo tengo más claro. ¿Las casas son entelequias o dogmatismos? ¿Nadie sabe de quienes son, ya no hay escrituras?  Hace unos 30 años supe que la vida humana sobre la Tierra había llegado a su fin. Andaba yo ese día sentado en unas sillas de una agencia inmobiliaria de Leganés (Madrid, Espena) junto a mi amigo Sergio, que tuvo la insensatez de informarse sobre la compra de una casa (aceptamos pulpo como animal de compañía y donde digo casa dije Diego o chabola vertical a precio de diamante). Nos precedían 2 féminas, madre e hija, muy pizpiretas ellas, oye.  La hija estaba buena, eran esos años en los que podías pensar eso y hasta decírselo y en un arranque de locura, hasta ligarte a la moza y ella a ti y vivir buenos momentos sin acabar en el calabozo por ello. ¿Ahora folla alguien? me temo que no. La nena no tendría más años que nosotros, es decir: menos de 20. La madre fue quien activó mis sentidos al decir: “(…) ella está estudiando y seguirá viviendo con nosotros, el piso lo queremos como inversión”.

Sergio y yo nos miramos inmediatamente. ¿Una casa puede ser una inversión? ¿No se suponía que lo de estar bajo techo era por necesidad humana, por mero sentido común a instinto de supervivencia? Qué va… ya no… Llevábamos casi 20 años engañados, Sergio y yo. Resulta que toda nuestra vida era una farsa. Nuestros padres no tenían chabolas verticales en Leganés, sino inversiones. Todo lo vivido hasta ese día era una enorme mentira, o nuestros padres eran gilipollas del todo. ¿Cómo se les ocurrió tener una casa y no una inversión? ¿Cómo cojones estaban tan chalados y criaron una familia en vez de invertir con ella?

Mis padres y los de Sergio, y los de todos mis vecinos que eran muchísimos y los de los bloques de al lado que eran muchos más, todavía, eran una panda de cretinos, insensatos y tarados que en vez de invertir decidieron VIVIR.  Y por esa nefasta  decisión estoy yo escribiendo estas líneas. La vida humana sobre la Tierra no es una inversión. Es VIDA, hijos de puta. Pero hace 3 décadas que la vida desapareció sobre la Tierra. Y así nos va.  La casa es una inversión, no una vivienda. Y el loco soy yo, está más que claro.

Yo que he tenido mucho tiempo libre porque jamás trabajo a cambio de dinero, tuve hasta una novia arquitecta. Novia seria, ojo que te la cojo, no un polvo rápido (maravillosos, por cierto). Yo la veía con sus maquetas para los proyectos y tal y cual, Pascual, de cosas de arquitectos. Y yo, con mi sempiterna cara de gilipollas, les preguntaba (un arquitecto siempre tiene a otro pegado)  que si todo ese entramado era para que algunos seres humanos se protegieran de las inclemencias y guardaran posesiones y tal… vamos, lo que yo creía que era una casa.  ¡Y qué va! Resulta que una casa era mucho más que eso. Era un diseño, era una hipoteca, eran decenas de personas interactuando. Y mi cara de gilipollas miraba esas maquetas, metidas dentro de una casa que no era de ninguno de nosotros, y ni del propietario, sino que era de un Banco pero la pagamos nosotros. Bueno, yo sólo pagué la botella de vino que estaba junto a la maqueta, dentro de una casa que no era de su inquilino ni de su propietario. Y, por lo tanto, éramos todos unos indigentes que soñaban tener algo. Menos mal que somos mortales, sin esa fantástica cualidad humana, la vida sería insostenible.
“Quiero comprar una casa, como inversión”.  Ese día murimos, Sergio. Y lo sabes. Aún así, que nos quiten lo bailao y que pongan otro tema para seguir bailando

https://www.eldiestro.es/2023/01/la-casa-es-una-inversion/

Una respuesta to “Mi columna en «El Diestro»: La casa es una inversión.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Me ha gustado mucho tu artículo, muy Bakken de los que me gustan.

    Pues sí, don César, tienes mas razón que un santo (perdón por la expresión siendo Tú quien eres), y en todo. Menos mal que somos mortales y nuestro paso por esta dimensión es efímero, de lo contrario estariamos a hostias otra vez, porque tantas infamias e ignominias juntas no las soporta ni Dios.

    Bueno, Él si las soporta pero de mala gana, torciendo el gesto al comprobar el mal uso que realizamos los mortales de los dones con los que nos privilegió. Pero te digo más, hasta Satanás debe andar con un cabreo de armas tomar, porque esta forma de vivir (que no es vida, como muy acertadamente escribes) tampoco es de su agrado, es todo dinero, dinero, dinero, pero almas que nutran el averno ninguna. Es que hasta los malvados son desuntanciaos.

    Un abrazo,

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