Mi columna en «El Diestro»: Caso Dani Alves: por fin se está haciendo justicia.

Pese a que no abordaré el tema judicial de la falsa denuncia de violación hasta que no haya sentencia firme y se levante el secreto de sumario (o los mass mierda lo levanten de manera irrefutable, sin tanto salseo, mentiras y especulaciones como hasta ahora) sí puedo comentar hechos probados que circundan a esta aberración feminista.

Son hechos que servirán de escarmiento a los incautos que siguen y financian/fomentan el deporte de élite, para descubrir en qué basura de espectro vital están metidos y, de paso, a los propios deportistas de élite (esos seres alienados y robotizados, ajenos a la vida humana real sobre la Tierra, que son usados por todos y no queridos – y hasta odiados – por quienes les rodean).

Por echar un polvo en el baño de una sala VIP de discoteca, Alves ha arruinado su vida… ¿o, por fin, la ha enderezado?

Toda la vida de este indocto se ha desmoronado porque una grupi le ha acusado, de manera hilarante, de violación. La empresa para la que trabajaba (un club mexicano de jurgol) y donde era tratado entre algodones e idolatrado, le ha acusado de violador (sin haber condena, no es cuestión baladí que se hayan erigido en juez y parte) y le ha despedido, sin indemnización… y, encima, le exige el pago de 5 millones de dólares, por daños y perjuicios.

Las empresas que le pagaban una millonada por derechos de imagen, le han despedido y algunas le están reclamando indemnizaciones. Y todas han borrado todo atisbo de que Alves fue la imagen de ellas. Le han eliminado, ya no existe. Le han matado.

Su mujer (dicen que todavía no es oficial) le ha pedido el divorcio. En este caso se entiende, pues de no ser así la carrera de esta modelo (risas, por esta manera tan genial de desperdiciar la vida: ser un maniquí vivo) estaría finiquitada y sería socialmente perseguida, tocada y hundida. El que crea que se divorcia por los cuernos… pues que madure un poco y que imagine si esta tía se habría alguna vez arrimado a Alves de no ser multimillonario y famoso. De sobra sabe de las infidelidades de su marido, eso va de suyo en su “contrato” matrimonial, del cual ella sacó enormes réditos.

Su familia, parece el único asidero para Alves… pero no olvidemos que ellos viven de su dinero y no quieren perder su estatus… ¿algún familiar querrá a Dani Alves? De ser así, hay amores que matan, porque haber consentido y fomentado que él se hiciera deportista de élite y beneficiarse de sus millones… tela. He conocido a multimillonarios, a algunos de manera muy íntima, con amistad mutua sincera; y puedo asegurar al 100% que nadie les quiere, salvo por su dinero. ¡Qué vida más triste!

En definitiva, al igual que dicen que los “César” de Roma tenían a un lacayo que les ponía los pies en la tierra, repitiéndoles: “Recuerda que eres mortal”, Alves acaba de toparse con la realidad de la vida humana sobre la Tierra. Se ha dado cuenta de que desde que se hizo profesional del jurgol, está viviendo una vida de engaño constante. Más de 20 años desperdiciados. Pero todavía es joven y le quedarán un buen puñado de millones para retomar su vida, si es que a estas alturas sabe como hacerlo.

Y cuando la sentencia firme le declare inocente de violación, dará igual; pues ya es – y siempre lo será – culpable (el “efecto Mandela” es imparable entre los oligofrénicos, que son el 95% de la población). Y será perseguido de por vida. Tendrá que administrar muy bien los millones que le queden tras toda esta barbarie, porque nadie volverá a vincularse con él, ni laboral ni afectivamente. Ahora, por fin, se dará cuenta de lo nauseabundo que es el deporte de élite y el ultracapitalismo – envuelto en ultracomunismo y globalismo satánico – en el que ha estado malviviendo 20 años.

Por fin se dará cuenta de lo importante que es ser un hombre sobre la Tierra.

Y si no se da cuenta, porque ya está totalmente contaminado, pues se suicidará. Al igual que han hecho tantísimos miles de hombres perseguidos por el mismo feminismo que ha destrozado su vida. Aprovecho para dar un consejo a todo aquel ser humano al que se le pase la cabeza el suicidio, y sin querer frivolizar ante tamaño drama: Mejor morir matando al enemigo, nunca a los inocentes.

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