Mi columna en «El Diestro»: Mejor arrimarse a una leona hambrienta que a una mujer.

No digan sociedad, llámenla por su nombre real: sociedead (sociedad muerta, para el que no sepa un mínimo de inglés, y muy bien que hace, el español es suficiente), suciedad, sociemal, SOSciedad…

Me harían falta las manos de, al menos, 1.000 lectores para contar a los amiguEs que he mandado a tomar por culo, sólo por su femirrojismo y en la última década (no tiene más recorrido esta locura). Hasta hace 2 lustros lEs femirrojEs eran raras avis, incluso entes divertidos por la extrañeza de sus reivindicaciones. Yo me lo pasaba muy bien con ellEs. Recuerdo una infausta exnovia, de las serias, no meras amantes o amigas fornicadoras como si no hubiera mañana… sí, antes las mujeres de verdad tenían la libido por las estelas químicas, que diga, por las nubes; y Estela se llama esta. Los amantes de la realidad no paranormal, sino para anormales pueden leer mi historia con esta desquiciada, donde hasta ETA, el fascismo separrata catalufo y la yihad tienen cabida. Lo tenía todo “mi niña”…

Iba yo con esta lozana moza, antes de que se volviera chalada del todo, camino de un pueblo feísimo, horrible, no vayáis jamás… Guisando (Ávila) y habréis pillado la ironía… en un autocar. Ella con falda corta que dejaba al aire, al cruzar las piernas, eso que antes tenían sólo las mujeres entre las patas y ahora parece que ya no sé quien lo tiene y quien no, a ver qué me miro… no, yo no tengo almeja. Pues eso es lo que cualquiera que la viera de frente veía. Un nudista como yo (en espacios naturales y sin niños ni familiares delante) no puede concebir tamañas faltas de respeto por no saber taparse donde procede, así que se lo dije. Pero… ya asomaba la patita del femirrojismo y me soltó una soflama femirroja de la libertad sexual y estética de la mujer y etc. de mamarrachadas. “¡Qué no cruces las piernas que te están viendo el coño y esto no es el lugar adecuado para eso. Respeta a los demás!”

Obviamente mi queja no era nada machista (me da exactamente igual que mis novias se exhiban, que las miren y etc. hasta cuando se han liado con otro lo he agradecido, pues así he podido seguir conociendo a más y todos contentos, cada uno por su lado, pero sin posible retorno a mi vera, obvio). Y como soy ecuánime la obligué, tal cual, a ponerse en el lado de la ventana y ahí podía cruzar las piernas o hacer lo que quisiera, pues ya no podía disturbar la vista de nadie.

Follas menos que un casado.

Como casado me reservo esto para la intimidad de la alcoba, pero lo que si es cierto es que la mayoría de casados esas cosas sexuales ya sólo las hacemos en las alcobas… se perdió eso de ir retozando por cualquier rincón urbano o agreste y los casados lo sabéis…  Pero lo que no me reservo es dar las gracias a (poned vuestra Deidad favorita) por haber nacido en 1975 y no en 1995, por ejemplo. ¡De haber sido así seguramente sería virgen, monje o algo igual de raro! Pero tener relaciones con mujeres, ni jartovino ycomo no tengo dinero para irme de lumis… pues eso, al Monasterio, aprender idiomas, macramé… qué se yo, hay tantas cosas por hacer cuando no se tiene sexo. Ya lo confesó Luis Buñuel, cuando perdió la libido a los 60, algo así dijo: “ojalá nunca la hubiera tenido. He perdido tantísimo tiempo persiguiendo faldas…”.

Pero los que fuimos promiscuos, con una sicalipsis digna de estudio, en épocas sin femirrojas; sabemos que estas relaciones eran los complementos de nuestra vida en sociedad o las llaves para muchos buenos momentos y hasta proyecciones laborales, sociales y etc. de circunstancias anejas a la vida de todo ser humano que se precie. ¿Sin poder tener relaciones sexuales cómo se relacionan ahora los jóvenes? Han destrozado las base de las relaciones humanas, y por ende la génesis de la familia. ¡Y casi nadie se queja! Todos han pasado por el aro y ahora (mis adoradas cacofonías) a joderse toca, que no a joder.

No me arrimo a una mujer de menos de 70 años ni a punta de navaja.

Yo lo tengo muy claro, clarinete, vaya: sólo contesto a las mujeres – y con testigos – , jamás les pregunto nada, salvo a dependientas y con las cámaras como testigo. Realmente, es que tampoco tienen mucho que ofrecer a mis inquietudes vitales, no es sólo por el femirrojismo mi rechazo a juntarme con féminas. De hecho… el 90% largo con las que he compartido vida, sólo era por motivos lascivos primigenios, luego algunas me demostraron su valía… pero si hubieran sido tíos igual jamás hubiéramos interactuado.

A los sicalípticos como yo, que miráis por vuestra integridad y queréis seguir viviendo fuera de la cárcel y sin divorciaros, os recomiendo un truco que a mí casi nunca me ha fallado. Si tenéis pareja estable, es lo primero que debéis decirle a una mujer desconocida o al retomar el contacto: “Hola, tengo novia/mujer y se llama tal y cual”. Eso es un salvavidas total. Porque el contacto humano, el roce, hace el cariño y ellas sí que son animales muy territoriales, y no animales estúpidos como muchos de nosotros que, llegado el momento, sólo pensamos con el nabo. Serán ellas las que frenen todo etílico o sicalíptico acoso y derribo vuestro, porque la mayoría de mujeres son monógamas, muy territoriales y acaparadoras. Vamos, que no van a “compartirte con otra”. ¿Os suena el axioma: “¡no me dijiste que estabas casado!”

Ya hace meses desde la última vez que hablé con una desconocida y sin testigos. Eran 2 mozas espenolas “muy hermosas” y pintiparadas en arreglo estético e imposible saber si estaban más cerca de los 20 que de los 15 años… ¡peligro total si, encima, son menores y van vestidas como pu…! Me abordaron por la calle, diciendo:

  • “Perdone, señor, ¿tiene 50 céntimos?”.
  • “¡Tengo más!” – espeté sin detenerme ante su cara de asombro y sonrisa espontánea de la que me preguntó.

De no vivir en esta psicótica dictadura femirroja, me hubiera parado y, tras lo que les dije, hubiera añadido algo así: “Tienes que formular bien las preguntas. Mira – sacando la cartera – tengo unos 100 euros (nunca salgo con menos dinero, aunque vaya a por pan), por lo tanto tu pregunta es inadecuada. Haberme dicho: “¿Señor, me puede dar 50 céntimos? Así yo no tendría más remedio que o dártelos o decirte que no quiero hacerlo”. Bueno, y tal vez hubiera salido una divertida conversación entre estas 2 extrañas pedigüeñas y yo, como otras tantísimas conversaciones jocosas e interesantes que he mantenido con mujeres de todas las edades (sobre todo mayores que yo). Ahora, sólo con desconocidas de más de 70 años y con el resto, acompañadas por adultos, muchos, cuantos más mejor, y cámaras, muchas, cuantas más mejor.

Qué pena el destrozo social que está haciendo esta sociedead. Qué se lo digan a David Bros, a Dani Alves y a tantos y tantísimos otros… Y siempre en mi memoria los hombres que se han suicidado por culpa de estas zorras y esta puta suciedad. Ya pagarán sus cuitas. Les debemos la venganza.

Una respuesta to “Mi columna en «El Diestro»: Mejor arrimarse a una leona hambrienta que a una mujer.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    ¡Maldito!, menudo artículo para un casado, que este año cumple los 60.

    Esto no te lo perdono en esta dimensión, bueno tal vez en una conversación junto a la chimenea.

    Un abrazo y felicidades por tu artículo, ¡Dios mío!, de mayor quiero ser como Tú.

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