ARTÍCULO:El Ministerio de Consumo (de estupefacientes) de Alberto Cabrón.

¿Cuánta droga se meterán al día todos y cada uno de los miembros del Gobierno y sus acólitos: funcionario, perrodistas, satanitarios y caballero-caballero?
Al igual que rezaba la canción popular: “Los hermanos Pinzones eran unos mari… neros, que se fueron con Colón que era otro mari… nero (…)”, podemos cantar ahora algo así: “los hermanos Garzones son unos hijos de puta”. Ya está, ni juego de palabras con marinero y maricón ni pollas en vinagre, que ya está bien.
Viendo la antepenúltima (van a un ritmo frenético, jamás podemos estar a la última con ellos) aberración del Gobierno de Espena – ese perfecto testaferro del NOM – no nos queda otra que insultar sin parar, noche y día… porque el vídeo de marras se las trae. Eso sí, insultar sin perder la alegría, que son cosas compatibles. Aquí lo tenéis:
Son ya tan oligofrénicos que no paran de dispararse en el pie, insultarse a sí mismo y a sus votontos y borregos, vulgo ciudadanos. Nos ponen a una ficticia pareja de hijos de puta sujetando una ecografía de su futuro hijo. Ellos que son abortistas y pro-lgtbyxyz y trans-tronados… es decir: ¡ellos que no quieren que tengamos hijos!
Lo coherente es que esos padres de mierda hubieran dicho que van a abortar, porque es insostenible tener hijos debido al cambio climático que tanto les preocupa… y más que nada porque lo que les convence a los papis es… NADA, no aportan argumento alguno para que se les quite su estúpida preocupación con el truño climático y, además, la solución la encuentran en laputatele que les dice que en 2066 el truño de su capa de ozono que agujerearon el siglo pasado y nos iba a matar a todos el sol… pues que ya se habrá recuperado… o sea… volveremos a niveles de hace casi 1 siglo… “a la casilla de salida” de su preocupación… pero estos 2 indoctos procreadores, traerán a su hijo para que esté –mínimo– sufriendo 43 años.
¿Qué esconde esta aparente insensatez? ¿Tal vez maldad satánica suma, valga la redundancia? ¿El Gobierno de Espena nos anima a traer prole condenada al sufrimiento, como deja claro este asqueroso spot? Y de la rima estúpida del nombre de campaña, ni hablo. ¿Qué más da ya la retórica en este mundo de iletrados?
Menos mal que soy mortal.
PD: Alberto Cabrón acaba de tener su tercer hijo.
re-PD: Este necio fue el que, en su puta PLANdemia soltó perlas como que las apuestas deportivas habían descendido mucho, y eso estaba bien en su lucha contra la ludopatía… ¡si se habían suspendido las competiciones deportivas, hijo de puta! ¡a qué iban a apostar los ludópatas! ¿a carreras clandestinas de caracoles? U otra perla, lo de que teníamos que dejar de comer carne porque, a parte de ser mala para el que (no) la come… los pedos de las vacas y los excrementos de los cerdos estaban jodiendo el Planeta…
abril 5, 2023 a 8:46 pm
Querido César, ¡ves demasiada televisión! y éso no es bueno para la salud. Luego tienes que mitigar, parcialmente, la mala sangre escribiendo artículos para tu ilustre blog.
Lamentablemente de la patulea que sacas, en los mismos, casí lo mejor que se puede hacer es no decir nada (te recuerdo el antiguo refrán mañico «no hay mayor desprecio que no hacer aprecio», no es que se ajuste del todo, pero también vale).
A éstos «seres de luz» les vale porque viven opulentamente a costa de los impuestos que nos roban, sin embargo, me parecen más siniestros los mentecatos que les compran esta porqueria ideológica.
Mas de una vez te he reprochado tu rocoso lenguaje, pero con éstos carnuzos todo es poco, don César.
En fin, un fuerte abrazo.
abril 5, 2023 a 8:53 pm
Jeje, ya sabes que jamás he visto la putatele… tal vez entre los 4 y los 17 años, un poco porque no había internet y vivía con mis padres. Por suerte, ahora puedes enterarte de todo lo peor (que es todo, pero siempre hay niveles) de la putatele.
Ahora que ya no existe la libertad sobre la Tierra (ni humana ni del resto de especies) es indispensable conocer los movimientos del enemigo, que los anuncian siempre en la putatele y los massmierda, pero sobre todo en lo primero.