ARTÍCULO: YouTube es Jewtube y Dios ha muerto.

Este pantallazo es de la página de inicio de mi canal de Jewtube. He tenido que «pedir» que no me recomienden todos los canales que me «aconsejaban ver», menos uno. Es la rehostia lo que nos están haciendo. ¡He pedido mil veces más que no me aconsejen ver lo que no quiero, que ver lo que quiero!
Y me he acostumbrado a esta podredumbre. ¿Por qué? Porque la vida ya no ofrece otra posibilidad de ser vivida que a través de la pantalla… porque ahí fuera, donde antes estaba la vida, hay hijos de la gran puta llamados «caballero-caballero» que no te dejan hacer nada. Y nada es NADA. Yo necesito estar conectado a algo que aborrezco como es internet y los massmierda de toda la vida… para saber los movimientos de mi enemigo, que son los «caballero-caballero» y sus infinitas prohibiciones.
Un ejemplo empírico e irrefutable
yo estoy vivo gracias a estar conectado a internet. Lo digo por los años más duros de la actual PLANdemia (sigue, no lo olvidéis espenoles embozalados en farmaFias y centros saTAnitarios). Si no llego a saber lo que estaban haciendo y un día bajo a la puta calle y 2 caballero-caballero (son tan cobardes que, a parte de ir armados hasta los dientes han de ir, mínimo, en pareja) me apuntan con sus putas armas acusándome de estar yo en la calle, como toda la vida, es decir: sin bozal ni confinado. Ese día me matan, porque creería que eran 2 sicarios que venían a matarme, disfrazados de «caballero-caballero», y me hubiera defendido y hubieran ganado ellos porque yo no puedo llevar sus armas de fuego.
Por muy triste que nos parezca, estamos totalmente a merced del NOM
Tenemos que sufrir su adoctrinamiento porque sin información nos pueden matar mucho más fácil de como lo hacen ahora. ¡Estamos abocados a vivir en un sinvivir! Todo gracias a los «caballero-caballero» que hacen posible que Satán esté sobre nosotros esquiando sobre el cielo y dejando sus marcas que son las estelas químicas. Si no han matado a Dios, ese Dios que deja que todo esto acontezca, no es mi Dios. Y yo soy enemigo de Satán. Creo que estamos mucho más sólos de lo que pensamos, y encima estos días «adoramos» a ese Dios que nos ha abandonado. A mí todo esto ya me lo contó Unamuno, hace mucho, en su inemnsa obra: «San Manuel Bueno, Mártir»… pero creía que su mítico «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» era una licencia literaria. ¡Qué va! Oráculo Unamuno y a coger al toro por los cuernos. Ya no hay Dios. Pasemos a la acción. Tal vez así lo resucitemos…
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