ARTÍCULO:Si nadie trabajara, no habría paro.

Pido perdón por tener que explicaros esta aparente paradoja, porque sé que mis lectores sois inteligentes, pero si no lo explico esto no sería un artículo sino un eslogan, axioma, proverbio o algo similar. Voy:

El paro (desempleo y tal) es consecuencia de que unos no cobran dinero por su trabajo y otros sí. El dinero es mera moneda de cambio, un dinamizador que hace que los vagos e inútiles dejen la molicie y sean útiles para algo. El trabajo remunerado, por lo tanto, es el único generador de paro y azuzador de currelas irrelevantes para lo que debería ser un ser humano sobre la madre Tierra.

Haced una leve introspección – totalmente alejada del truhan psicoanálisis del sátiro cocainómano Freud – y pensad un solo recuerdo amable, vigoroso, satisfactorio, entrañable, emotivo, placentero y etc. de vuestra vida, provocado por un ingreso económico.  ¿A qué no hay ninguno? ¡Claro que no! Y si lo hay, pobre de ti y pobre de mí, pues vivimos en sociedad.

En mi libro “versolipsis” desgrano mi concepto de trabajo remunerado. En uno de mis múltiples recitales versolípticos, vulgo poéticos, un espectador que me compró el libro por 10 pavazos (con el tiempo tuve que rebajarlo a 5) gritó: ¡este libro debería ser lectura obligatoria en los colegios! (recital en un enorme local de Entrevías – Hediondo Puente de Bellacos – junto a la “famosa” Parroquia de San Carlos Borromeo). Cuando acabé mi chapa en el escenario, fui junto a este notas para agradecerle sus efusivas palabras, pero le dije que ojalá en ningún colegio del mundo se enseñara lo que yo pienso, porque de ser así no estaríamos hablando los 2, porque una infraestructura como era ese enorme local necesita esclavos para ser construido y ser alimentado.

Por desgracia, el ser humano hace milenios que dejó de ser una especie animal y se convirtió en una especie de animal.

Si no remuneramos todos los actos que los animales hacen gratis, no existiría el ser humano. Así de mezquinos son la inmensa mayoría. Jamás entenderé que alguien haga actos imprescindibles para el mantenimiento de su especie, sólo porque les pagan por ello. ¿Y qué hacen con ese dinero? Pues sobornar a otros para que hagan lo que ellos no saben o no quieren hacer. ¿No podríamos todos hacer lo que mejor sepamos hacer y que todo fluyera de manera natural? NO, JAMÁS. Porque hay una minoría que no sabe ni quiere hacer nada y son , precisamente, los que dominan la Tierra. Yo jamás entré en su juego, porque sé hacer muchas cosas y muy bien (mi currículum me avala, porque hice una enorme introspección laboral, en su día). Pero hace décadas que asumí que mi verdadero trabajo consiste en sobrevivir en un mundo de trabajadores.  Y pardiez que lo he logrado.

En este mundo todos tenemos algo que aportar, y si no fuera por el puto dinero todos lo aportarían y la vida humana sobre la Tierra sería un acto de armonía y placer  (con sus invencibles dolores frutos del peaje de estar vivos, obvio, mi concepto de la vida no es una secta de tarados). Yo he conocido auténticos genios en todos los sectores laborales, que jamás han cobrado por su genialidad. Ellos son los que mantienen la vida humana, pese a que ni lo sepan y se dediquen a otras labores por las cuales les pagan.

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