ARTÍCULO: El disparate sobre Dani Alves es ya un aquelarre.

Fijaos bien en la foto de cabecera. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada de locura psicodélica para entenderla. No sé, ni jamás sabré (porque no voy a googlearlo), quien es la Patiño esta… pero me temo que es algún engendro de laputatele y así, de lejos porque me da miedo ver su cara, parece que tiene una foto de perfil en plan sexy. Y califica con “Asco”, una declaración de lo más normal, en este caso del jurgolerdo Alves, ante la Juerga (la Justicia es una juerga y la jueza, pues eso…¡Alabado sea “El proceso”– the trial– de Kafka! Yo que cursé 4 años de Derecho… y todo lo que aprendí de Derecho está en ese libro, no en la Facultad.)

Hay que ponerse serio ante esta BARBARIDAD del caso Alves.

Ya de la ATROCIDAD del caso de mi amigo David Bros no voy a hablar ahora porque me cabreo mucho. Hemos normalizado a esta puta sociedad enferma, con más traumas sexuales que el cocainómano de Sigmund Freud – y no sé si se escribe así, pero así me aprendí yo su nombre, aunque se pronuncia “Froiz”–  y ante tanta matraca de la calaña frígida y heterófoba (no existe el término, pero debería) os voy a contar cuando me pasó algo como a Alves. Me han pasado otras muchas cosas parecidas… pero esta historia es curiosa y es todavía más “criminal” que lo de Alves. No voy a dar nombres, porque las personas de este relato aparecen en varios vídeos míos, ergo… son conocidas y salvaguardo su intimidad, pero dando nombres se entendería todo mejor.

Aquí va:

Una noche de borrachera en un pub de algún lugar de Accidente (antiguo Occidente). Yo con 3 más (2 barones– uno de ellos gran amigo, por entonces – y la novia del que era amigo de mi gran amigo y fue actriz en varios trabajos míos) haciendo el gilipollas, como todos en estas circunstancias.  Yo sabía que a esta tía le gustaba, no sólo porque yo en esa época treintañera gustaba a todas – y digo, todas– sino porque ella me lo había dejado ver, tras ver (olé mis queridas cacofonías) a mi novia de aquella época, que estaba más buena que la tía más buena que podáis imaginar y no valen perversiones tipo “es que a mí me gustan las gordas con la cabeza teñida de añil”. Cuando la vio me dijo que era la mujer más guapa que había visto y que el hombre que estuviera con ella (YO) le ponía la almeja a la marinera. La noche donde se ambienta esta historia me tenía a mí ya sin novia. Yo no pongo cuernos, salvo la excepción a toda regla que rige en todo.

Pues aquella noche yo sabía, obviamente, que en cuanto YO lo permitiera, me follaría a esta tía. Bien en el pub, con su novio y mi amigo cerca, o en la calle o vete a saber dónde… pero follar, follaríamos. Eso lo sabían hasta en China. Y como el cornudo no era amigo mío… pues ancha es Castilla. Aún así… yo tengo mucho reparo a tirarme a tías con pareja, así que pasé de la tentación. Pero la tentación no sólo vive arriba (enorme guiño a una genial película yanqui) sino que viene a verte hasta en el baño. Estaba yo, tranquilamente, mingitando cuando apareció esta tía en el cuarto del retrete y me sujetó la minga mientras mingitaba y me empezó a morrear. Bueno… se agradece la ayuda aunque no me hacía falta (el día que me haga, lo agradeceré de veras).

Justo esos días estaba yo sin casa, más allá de la de mis padres a bastantes km. de donde me la sujetaban para mear; así que tenía que hacer tiempo para que el transporte público abriera y volver al nido. Y qué mejor manera de pasar el rato que follando, digo yo. Sabía, perfectamente, que todo el pescado estaba vendido con esta tía, pero lo que nunca pude imaginar es que su novio y mi amigo decidieran largarse y dejarme solo con ella. Yo les miraba en plan: “¿en serio vais a dejarme sólo con ella?” Pues lo hicieron. Al día siguiente, entre risas, mi amigo me dijo: “procura no tirarte a las novias de mis amigos, está feo”. Bueno… yo sabía que mi amigo se había tirado mil veces a esa mujer… y su novio (su amigo) lo sabía y, aún así, se ennovió con ella. Vamos a ver si no me estoy expresando bien… ¡un tío que se hecha por novia a la tía que se ha follado su amigo no es un tío ni es ná!  Así que, ante tamaña falta de respeto hacia uno mismo, pues cuernos plateados por doquier.

“Es qué tú me gustas mucho, César” me decía ella mientras tal y cual Pascual en plena calle. Y parecía que lo decía en serio, porque lloraba y todo (ella, los hombres no lloran sólo saben pelear… Gracias , Miguel Bosé, por ser negacionista y no dejarnos tan solos).

Vamos a recopilar y a analogar con lo del jurgolerdo brasileño.

El jurgolerdo se tiró a una tía (grupi, tal cual) en el servicio de la sala VIP de una discoteca, cosa que ocurre muy frecuentemente, gracias a Dios. A mí me la meneó esta chica (no la grupi, que yo no uso de eso) en el servicio de un pub y me morreó y metió diversas manos… Luego, cuando nos dejaron solos el incauto de su novio y mi amigo su amigo… pues al lío en otro pub y, luego, a rematar la faena en la calle y salir a hombros por la Puerta del Príncipe. Si aquellos tiempos fueran estos, ¿cuántos años de cárcel estaría yo cumpliendo si a la mujer esta le da por denunciarme, sobre todo para excusarse ante su novio en plan: me violó, yo no quería…? ¿Cuántas reprimidas mal folladas como la Patiño esta me estarían escribiendo “ASCO” por haber tenido relaciones sexuales consentidas, y casi obligadas, con una mujer?  ¿No os dais cuenta de que nos hemos dejado sojuzgar por los oligofrénicos, los débiles, los acomplejados, los tarados…?

¿Exactamente cuándo fue el punto de inflexión para dejar de ser una sociedad armoniosa y fructífera y empezar a meter en la cárcel a tíos por follar con tías y a tíos porque tías digan que las han violado, sin prueba alguna y hasta con el himen enterito? ¡y qué no pasa nada, oiga! Qué esta puta sUciedad / SOSciedad / sociedead sigue su curso y parece que sólo somos 4 gatos los que nos enteramos de la barbarie bajo la que vivimos. Eso sí… a mí no me han denunciado y la que / el que lo haga sabe a lo que atenerse, porque yo soy ácrata y, por lo tanto, no respeto a ninguna autoridad civil ni religiosa. Se echan de menos más ácratas como yo… de ser así, Alves estaría haciendo el gilipollas en ridículo pijama de verano, persiguiendo una pelota, y mi amigo David Bros disfrutando de la vida en libertad.

Nos vamos a extinguir. Los occidentales, digo… porque los sarracenos, por ejemplo, no dejan de reproducirse y subvencionados con nuestro dinero. Anda que a un sarraceno le iba a denunciar una grupi… en eso sí que “les respeto”, porque se hacen respetar para asuntos de este tipo. Le echan cojones a la vida, los que ya no tienen los accidentales, salvo los 4 gatos que os digo.  

Deja un comentario