ARTÍCULO: ¿Refugio climático o búnker antioligofrénicos?

Me acabo de enterar (por un buen vídeo del jewtuber “El teatro de Will”) de que los rojos han inventado los parques, ríos, montañas y mares. Y desde hace casi un año. Resulta que en Madrid hay ciento y pico de playas, según ordena un imbécil de Podemos. Todavía de payas… me lo creo pese a que aquí payos somos ya los justicos…
Os recomiendo leer un poco el artículo que enlazo al final de mis rebuznos. De verdad, que no tiene desperdicio y si tenéis cojones a leerlo entero, contadme el final porque yo no he podido… me he quedado a la mitad y estoy buscando un psicoanalista competente para reparar tamaño daño mental que me ha causado la breve lectura.
Cerrado por revolución y oño, oño, oño, estamos hasta el coño; y olla, olla, olla, estamos hasta la polla.
El 15 de mayo de 2011 España pasó a ser, oficialmente y muy orgullosa, ESPENA. Y yo lo viví en vivo y en directo. Ese día fui a grabar una mani (con mi mácara o cámara yo qué sé ya como se escribe…) porque había quedado con una panda de imbéciles que yo no sabía que lo eran, hasta que los vi. “Lo que se van a comer los gusanos, que lo disfruten los humanos” decía una querida mujer amiga y familiar mía cuando se ponía vestidos que quitaban el hipo. Pues lo que os voy a contar es algo parecido, pero en plan macabro. Y lo del oño y olla lo cantaban por la calle, muy contentos ellos y ellas… y lo de cerrado por revolución lo puso mi antiguo amigo Escarpa, a modo de cartel en la escuela cultural donde yo daba clases audiovisuales y tenía hasta las llaves… vivir para ver y sufrir para resistir…
El 14 de mayo de 2011 tenía yo cierta esperanza (tampoco mucha, pero algo es algo) en el ser humano. Tenía amigos y amigas, familiares, compañeros de “profesión”, novia que es mi actual mujer… qué sé yo… tenía algo así como vida compartida con seres humanos o compañeros de especie, que ahora creo que habrá que decirlo así. Bueno… pues todo eso se murió, de sopetón y con un estruendo abrumador, el 11 de mayo. No sé si fue algo que rociaron, tipo estelas químicas. O algún tóxico en el agua y la birra… pero algo cambió, y para siempre, ese día.
Fue un punto de inflexión en nuestra cultura y la muerte del intelecto.
Y digo esto porque yo juro que mis amigos y familiares que se volvieron gilipollas, antes no lo eran. A ver… alguno apuntaba maneras y a la típica amiga buenorra, pues me la follaba y le perdonaba su estupidez, un rato… pero esa decadencia mental que se produjo el 15 de mayo… no la vi venir. Los albores de Podemos fueron todavía más trágicos que su advenimiento en 2014. Porque fueron 3 años de maceración donde yo me vi abrumado por la subida al poder de los imbéciles, de los que jamás follaban, de los que no sabían ni liarse un peta ni hacer una tortilla de patatas… tal cual. Yo flipaba. Esos y esas cuyas vidas eran totalmente prescindibles para una sociedad normal… empezaban a ostentar el poder. Y, claro, yo no lo procesaba.
Mis antiguos amigos y hasta buenos compañeros de trabajo (audiovisual y poético, gestión cultural, en general) se tornaron de amigos a orcos. Igual coadyuvó lo de tener yo novia formal… porque, quieras que no, cuando estás todos los días borracho y follando con una y otra… pues pasas por alto su nivel intelectual y moral. Pero cuando me di cuenta que mis conocidos SUBNORMALES empezaban a asumir el poder, en todo, en plan omnímodo total… me preocupé.
Y de aquellos polvos, estos lodos.
Fue como un apocalipsis zombi. Entre ellos se iban mordiendo y contagiando. Acamparon en la madrileña Puerta del Sol, mientras el PPSOE ganaba las elecciones europeas y les consentía acampar y fumar, mear, beber, potar y etc. en el centro de España, futura Espena. Amigos míos me pedían ayuda para sus chorradas de acampada urbana, en plan dar yo talleres culturales y participar como politólogo en sus memeces que llamaban “asambleas”. Por unas horas volví a mis 4 y 5 años de edad, cuando cursé párvulos en Leganés. Y no daba crédito de que mis coetáneos y antiguos queridos y hasta alguno admirados y muchas folladas, amigos hicieran lo que estaban haciendo.
Tuve una sensación muy ambigua, entre ser un DIOS omnisciente o ser la oveja negra que jamás encajaría en el rebaño que descubrí que era el ser humano. ¿Cómo podían ser tan imbéciles e hijos de puta? Pues mirad ahora… que están Gobernando Espena.
Llevar desde 2011 rodeado y gobernado por los más tontos de la clase es algo que jamás asumiré y, por supuesto, aceptaré. Yo tengo libros, por ejemplo. Me puedo refugiar en ellos todo lo que me queda de vida que es mucho lo que me queda y aúpa las cacofonías. Y darme cuenta de que tantos amigos, amantes, familiares son gilipollas y yo sin darme cuenta hasta el 15 de mayo de 2011… pues es un poco desalentador. Hablando de onces, los de la ONCE me entrevistaron 2 veces para darme trabajo, al ser yo un lisiado oficial. Me ofrecían vender cupones y, cuando me entrevistaron, las 2 veces me dijeron que no, que “ese trabajo no era para mí” que yo tenía que ser un cargo elevado en no sé qué jerarquía estúpida que divide a los humanos en aptos y en no aptos. Y todo por no ser imbécil. Por ser algo más inteligente que la media. Pero si yo soy pobre y ellos, los que reconocen ser idiotas, ricos… algo me estoy perdiendo. Como cuando mis años de vida en Córdoba (para mí la urbe más bella del mundo y no me hace falta conocerlas todas para afirmar eso) uno que vendía los cupones de la ONCE, me dijo un día, señalándome con el dedo y con las gafas de sol/ciego puestas: “Ayer te vi en la Corredera”. Creo que todavía me estoy riendo y los que estaban conmigo, igual. Y este ciego con bastón, cupones y gafas, tenía mucha panza… y cuando comía las ricas tapas de la taberna donde luego tuve el honor de trabajar (La Magdalena) se le quedaban las migas en la panza, a modo de bandeja donde debería de tener el cardias. Imaginad las risas, entre todo lo que veía el ciego y su panza enmigada…
Pues en esa taberna, en 2014, se reunieron Julio Anguita (lo conocí, obviamente, porque él ya vivía en Córdoba de manera perenne), Jordi Évole (sí, el de la putatele) y Pablo Iglesias. Y perfilaron lo que estaban creando en Lavapiés (Madrid): Podemos. Y, por ende, el fin de España y la muerte del intelecto y todo atisbo de cultura.
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