ARTÍCULO: Me ha costado mucho ser pobre.

Mi padre (el hijo de mi abuela que, el 10 de octubre, resta 109 años a su vida) hace décadas que asumió que yo, su hijo, jamás ganaría dinero por su trabajo (el mío).

No es fácil, os lo aseguro, asumir eso de un hijo con tantas potencias como yo. Pero es lo que hay. Cuando él (mi padre) no quería que yo trabajase y me dedicara a estudiar, pues yo trabajaba (16 años ganando un pastón por tirar publicidad a la basura y seguí luego en 1.001 empleos a cada cual más estúpido, que para mí es todo lo remunerado) y estudiaba, a la vez.  9 años me tiré estudiando carreras y haciendo carreras para ver cual de las 3 que hice era la ganadora: Derecho, Periodismo y Ciencias Políticas. Al final, los últimos serán los primeros y me licencié en esa última. Mis padres siempre quisieron pagarme los estudios, cosa a la que me negué, porque mis vicios me los pago yo, aunque algún “aguinaldo” suyo me bebí y comí, por supuesto, la duda ofende (si tuviera cuenta bancaria la podría al final de este artículo, para que me dieseis donativos).

Pero pasados los años… ¿por qué no gano dinero por mi trabajo con lo fácil que sería eso para mí? Podría dar muchas respuestas a esto, todas ellas delirantes e incongruentes con la vida que (casi) todos lleváis. Pero me quedo con 2:

La 1ª es la cita de un puto comunista, pero gran escritor, que engalana mi BLOG: “Qué mejor oficio que el de ser hombre sobre la Tierra” (Máximo Gorki)

La 2ª es que, con el dinero de por medio, nadie me trataría como la persona que soy ni yo conocería a los demás como las personas que son. Y a mí me gustan los seres vivos, no los seres inertes que son muchos humanos vivos. Cuando como ensalada creo ser antropófago.

Y, juntando estas 2 chorradas que he dicho, puedo hacer el corolario transformado en proverbio y hasta axioma vital: ¡qué bien se está oyendo a las personas que, con dinero, se arriman a mí para vivir juntos! Más o menos tiempo, más o menos momentos… pero vivirlos. Y eso no les pasa a los que tienen dinero, qué va, queridos niños, eso no les pasa a los que tienen dinero, insisto. Y, NI MUCHO MENOS,  a los que quieren tener dinero.

Mi hipermnesia recuerda todo lo vivido por mí… y me descojono (tal cual) cuando recuerdo a tanto imbécil que dijo ser mi amigo/a y hasta muchas amantes y hasta novias, ¡ojo que subo la apuesta! Y su único fin en la vida era ganar pasta y follarse a las tías que me follaba yo, porque las tías de verdad no miran la cartera de quien se follan.

Esa frustración de los que sólo viven por pasta es su particular espada de Damocrel… ¿esta tía estará conmigo por mi encanto e intelecto o por mi dinero? JAJAJJAAAAAA. Qué duda más chunga, ¿eh? Yo nunca la tuve, tengo ni tendré.

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