ARTÍCULO: Mi infancia son presentes sin patio ni Sevilla.

Perturbando el verso de Machado, me hallo (oye) atónito entre tanto atontado. Elijo, casi al azar porque todo parece que ya es igual, 2 noticias perfectas para demonizar el raciocinio y ensalzar la más burda estupidez humana jamás atisbada. ¿O es que el ser humano siempre fue así y somos nosotros los que vivíamos entre ellos, más o menos, mirando hacia otro lado? Las noticias son las imágenes que acompañan estas líneas. Qué mejor que la salsa rosa teñida de rojo sangre y el jurgol y el total dominio del NOM. Y, en ambos casos. EL VULGO. Malditos hijos de puta empoderados dentro de su jaula.

¿Por qué tengo yo que conocer la sonrisa de un pijo jurgolerdo ucraniano y no la de mi vecino?
Esa pregunta debería hacérsela todo el mundo, hasta el que conoce la sonrisa de su vecino o su vecino conoce la suya. En serio: ¿para esto estamos habitando esta Dimensión? No os pido la trascendencia burda a la que muchos aspiran, ni la discreción en la que vivimos unos cuantos «elegidos» ; sólo os pido, qué coño OS EXIJO, que dejéis de moldear las vidas humanas a vuestro antojo. Y no me refiero al NOM, qué va, me dirijo al vulgo. Dejad ya de ser tan hijos de puta. ¿No os dais cuenta de que sois tiburones y actuáis como tales? Cuando un tiburón tiene sus tripas sueltas, se las come y van saliendo y entrando de su moribundo cuerpo. Eso sois vosotros, maldito vulgo. Pero todavía quedamos unos cuantos tiburones con las tripas en su sitio y los dientes ídem y afilados.
Deja un comentario