ARTÍCULO: Los débiles también sabemos perdonar vidas y, un rojo es un blanco perfecto.

Ya he abordado esta anécdota en otros artículos, pero es muy significativa y paradigmática con los tiempos actuales de nuestra Patria.

Yo soy eiviccenc se adopción desde hace 23 años, exactamente 23 y 8 meses. Ibiza es mi casa.
El caso es que hace 10 años y algo, 3 advenedizos ultras del Rayo Chabacano (los pijuarros de Madrid, llamado «Putaneros» o «Butaneros» algo así…) se toparon conmigo en un entrañable local de Sant Antoni, «Bodega los gatos». Bueno… ese día de su impertinencia ya no tenía la bodega alquilada mi amigo. De haber sido así, tal vez no podría estar escribiendo esto, pues ocultar 3 cadáveres es mejor no revelarlo, hasta que prescriba. Sí… hasta matar humanos prescribe… ¡qué mundo tenemos!

Bueno, pues a estos 3 desgraciados no les toqué ni un pelo de su puta cabeza pijuarra. Peeeeeeeeeeeroooooo… los matices, cuidado con los matices que son más ricos que las perdices, que mira que están ricas, con patatas.
Yo suelo ir con las muñecas llenas de pulseras de cuero. Me gustan y, además, me protegen la parte más débil del cuerpo humano. Pero no lo inventé yo, ahí están romanos, cartagineses y etc. etc. que se protegían esa parte del cuerpo siempre expuesta al filo del enemigo. Curiosamente una vez me salvaron la vida o me evitaron una muerte ridícula, cuando me tiraron al suelo (los obreros inconscientes que dejan flejes cerrados tirados por el suelo) yendo con la compra y caí sobre muchos cristales que estaban en mi bolsa y con vino dentro, antes de la caída. Me corté la palma de la mano, por la fricción con el asfalto y los cristales… pero mis pulseras aguantaron los cortes del cristal. ¡Qué fácil es perder la vida! os lo aseguro.

El caso es que estos 3 hijos de puta ultras del Rayo Chabacano estaban en mi territorio. Y entre mis pulseras de cuero, calaveras y tal… siempre una de España. Eso les molestaba. Ver a un tío con una pulserita con los colores rojigualdos (pero sólo 3, si es la senyera aragonesa no pasa nada y si ya está estelada te invitan a una ronda los hijos de puta antiespañoles). Iba yo ese día con mi amigo Vicent (un impertérrito eivissenc) y no daba crédito a que 3 gilipollas (uno de ellos ataviado con la camiseta jurgolerda del Rayo Chabacano) me estuvieran amenazando, a mí, en mi isla. Días antes noté que estaban por ahí, porque había una pintada de «Alfon libertad» algo así ponían. El Alfon ese es un etarra frustrado y defendido por estos dementes pijuarros.

Imaginad la historia: Yo «en mi casa» (Ibiza), afrentado por 3 etarras advenedizos muy ofuscados porque, en España, yo llevara la bandera de España en mi muñeca. Y yo a lo mío: hablar con mi amigo y tomar unas cervezas. Y ellos, a lo suyo: amenazarme y «acojonarme» al rodearme entre 3. Bueno… yo a lo mío, insisto. Tratando de perdonarles la vida. La ley les protege y no es plan de acabar en la cárcel por defenderse de 3 hijos de puta. Pero claro… antes en la cárcel que en el cementerio, está claro. Puestos (obligados) a elegir, elijo susto a muerte.

Al rápido alcance de mi mano derecha (soy ambidiestro para muchas cosas, pero sigo prefiriendo la derecha para lo que corta) siempre hay una navaja táctica. Esa noche ni la toqué. Porque no eran rivales. Yo tenía el don de la bondad, esa noche. Porque mi amigo es pacífico e inservible para las peleas, pero yo no. Y otros tantos amigos míos de Eivissa, menos. 3 criminales comunistas contra toda una isla… como que no… así que no les di ni una sóla hostia (y mira que tenía ganas y se las merecían) salvo algún empujón para que no me babearan en la jeta. Les dije algo así, que fue mano de Santo: «(…) no sé si enterraros en caló des moro o subiros al cap no no y despeñaros. ¿Tú que opinas, Vicent?»

Caló des moro es una playa urbana en Sant Antoni de Portmany. Lo otro es un cabo desde donde, se supone, los cristianos despeñaron a los moros al grito (de los despeñados) de «¡no, no!» Si sí, sí… vaya si los despeñaban para alimentar a los peces. He subido muchas veces allí, y otras tantas he estado a su vera, a pie de playa, follando y todo. Y haciendo fuego… cuidado… qué arde el monte… la madre que me parió.

Los radicales viven porque los sensatos gallardos se lo consentimos. No hay otra. Dale un sopapo a un tío de estos y verás. Es mano de Santo. Y sin darlos, como esta anécdota eivissenca, igual sirve. Están empoderados, a fuerza de que les consintamos estarlo. Pero, en serio… ¿qué cojones son esta panda de cerdos psicópatas y yonquis?

Un rojo es sólo un blanco perfecto.

Hay que dejarles claro que no les tememos, que no les respetamos, que no nos achantamos y que ellos están vivos porque nosotros decidimos no matarlos. Es tan cual. 0,5% de la población son los maderos y milicos. Insisto. ¿Sabrán ellos que son tan pocos? Pues hay que hacérselo saber, YA.

Que en Espena está gobernando ETA y los fascistas separratas de 2 patas. Y eso no es broma. Eso es muy serio y dice todo (y nada bueno) de los habitantes de este país. ¿Y ande están los rojos, insisto. ¿Y los sarracenos? Todos estos viven de nuestro expolio… pero qué va… son inmensa minoría y si nos juntamos «4 españoles gallardos» no sabrán ni donde esconderse. ¿Nos juntamos ya, o qué? ¿Vamos a seguir discutiendo por el jurgol o las tías y etc.? ¿En serio? Vamos a dar un golpe duro en la mesa, que estamos en plena revolución anticomunista y ha de notarse, hostias. Y si tienen huevos, que nos enfrenten, pero que dejen ya de afrentarnos.

Yo, por lo menos, jamás he tolerado las afrentas ni a mí ni a mis seres queridos. Pero en mi generosa bondad católica (pese a ser agnóstico y ácrata) he perdonado a mucho imbécil, como estos 3 etarras del Rayo Chabacano que ni siquiera saben que están vivos porque yo así lo decidí. Era verano y estaba de bueno rollo… en invierno otro gallo hubiera cantado.

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