ARTÍCULO: el dramático fracaso escolar empezó el siglo pasado. Como estudiante, doy fe.

Por lo menos en las décadas que yo estudié. Más o menos, 10 años en el colegio (2 de párvulos y 8 de EGB), 5 en el Instituto (3 de BUP y 2 de COU, pues decidí repetir) 5 de Derecho en la UCM (lo dejé en 4º, pese a intentar unos meses del 5º año aprobar es calamidad de carrera inservible), 1 mes en Periodismo de la Carlos III – me echaron, pese a ser yo periodista, de oficio, desde muchos años antes – y 3 o 4 en Ciencias Políticas de la UAM, mi única licenciatura. También pululé por carreras de amigos, como Ciencias de la Información, empresariales, sociología y trabajo social. Y en todas, lo mismo: profesores nefastos y alumnado acomodado a empollar el día antes de los exámenes.

Pero antes, por lo menos, no había la terrible situación de ahora. Es decir, en 2003 (cuando me licencié tras gastarme millones de pesetas en matrículas, libros, comida y transporte) por lo menos los alumnos teníamos que aprobar para pasar de curso y hablábamos español e inglés, nada de las jerigonzas de ahora que han hecho que, por ejemplo, Qatarlunya sea el lugar de Accidente (antiguo Occidente) con mayor fracaso escolar. Por cierto… recuerdo a muchos amigos que vivían en Cataluña, pues yo iba mucho por ahí, y no sólo a los partidos del Barcelona; que también, y mis 23 años en Eivissa. Salvo alguna excepción, la gente de allí es analfabeta en español, tal cual. ¿Qué podría salir mal si creas generaciones de analfabetos en la lengua más hablada del mundo – el mandarín sólo es para chinos – y la más rica y con más literatura? ¿O si, ahora, les obligas a estudiar en inglés sin saber inglés? Yo no sé ni cómo se dice «esófago» en inglés… o sea… que Ciencias Naturales o Biología actual la hubiera suspendido… por no saber inglés pese a saber perfectamente el funcionamiento del cuerpo humano.

En todo mi periplo de estudiante, y tras las «4 cosas» de los primeros años de EGB… ¡no aprendí absolutamente nada que no fuera de manear autodidacta! Por eso me costó tanto aprobar… porque yo jamás ponía en el examen lo que el profesor quisiera que yo pusiera, sino mis conocimientos autodidactas de esa materia. Y, mientras tanto, compañeros míos sacando sobresalientes sin saber qué cojones escribían en los exámenes, que era lo mismo que habían anotado en los nefastos apuntes de clase que yo jamás tomé. Por desgracia, alguna vez tuve que pedirles los apuntes porque era SIMPLEMENTE IMPOSIBLE aprobar sin decir algo de lo que el puto docente quería que dijeras.

El mejor ejemplo que tengo, de esta desidia e inutilidad docente en Espena es que yo mismo soy profesor de geografía e historia… menudo nivelazo (eso sí, me negué a pagar las tasas para el jodido diploma… con los 300 euros que me quitaron por el de Ciencias Políticas – si el cual mi licenciatura no existía – llegué al tope de mi expolio estatal. ¡Millones de pesetas – insisto – me gasté, pues sólo tuve beca 1 año! Menos mal que, para mí, el mundo laboral era un lugar maravilloso donde relacionarme y, encima, ganar pasta. Y otro, un «jefe de estudios» del instituto, que adquirió el cargo de «asesor de estudios» o algo así, en COU, que era el curso preuniversitario. Era tan inútil el tío, que no nos dijo lo básico: la nota para acceder a una carrera universitaria era la media entre las calificaciones del Instituyo (sobre todo COU) y el examen de Selectividad. ¡Lo más importante y no nos lo dijo, el notas!. Es decir… yo y mis colegas nunca quisimos más nota que el aprobado. Por lo menos yo que nunca creí en los profesores y, por lo tanto, más de un aprobado me parecía pasarme a las líneas intelectuales enemigas. Si no sacábamos un 10 en Selectividad, no podíamos acceder a casi ninguna Carrera. Por desgracia, en asignaturas como literatura o historia siempre sacaba notas altas… en esos casos no podía negarme a mí mismo mis altos conocimientos en la materia. Así que me quedé con un 6 sobre 10 y sólo pude optar a Derecho. No hay mal que por bien no venga, pues yo quería estudiar Perrodismo (creo que era casi un 7, o más, dependiendo del Centro). El mes que estuve fue ya «de segundo ciclo» al estar diplomado, oficiosamente, en Derecho).
Pero los que sí sabían lo de la media de nota, pues se empeñaban en sacar sobresaliente en el Instituto, para poder llegar a notas altas universitarias. Recuerdo que en COU varias profesoras y un profesor me instaron a «subir nota», por lo de la Universidad que tampoco nos contaron. Y nos daban el examen mascado para ello… y yo me negué. Si había aprobado, que era lo que yo quería, ya estaba todo perfecto. Cualquiera que haya estudiado sabe que la correlación entre conocimientos y notas, no existe. Y en las Universidades de letras, es inversamente proporcional: los que sacan mejores notas son los pelotas y los loros de apuntes; los que a duras penas aprobamos somos los autodidactas y los sujetos de inquina de «sus excelencias docentes».

En fin, que sólo quería daros un breve esbozo sobre el hecho de que la Educación escolar española se jodió mucho antes del advenimiento de Espena. Ahora es, simplemente, inexistente. Menos mal que hay muchísimos centros privados donde a cambio de pasta te dan el título que quieras… y así nos va. Si todo fuera enseñanza pública, aquí no aprobaba casi nadie, en un sistema educativo férreo, exigente y cualificado. ¿No veis el nivel intelectual de nuestras «élites» políticas y económicas?

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