ARTÍCULO: Espena es un Estado fallido. 1.001 motivos. Hoy, la inmigración.

Seré sucinto siempre (mis adoradas cacofonías) en esta serie de artículos. Y muy directo y simple en mis argumentos.
La inmigración
denota que el país receptor es boyante en economía y no puede autoabastecerse, por lo cual demanda la mano de obra extranjera. España es un ejemplo de emigración a países receptores «necesitados», durante la posrevolución del 36 y décadas siguientes. Espena es un ejemplo de todo lo contrario. Un país en precariedad laboral, todavía en números mayores que España, pero que lejos de tener emigrantes (salvo profesiones cualificadas que aquí no tienen, ni tendrán, salida) tiene inmigrantes. Es decir, se da la paradoja de que acogemos y mantenemos a millones de inmigrantes cuando somos un país en quiebra económica, con la tasa de paro más alta de Accidente (antiguo Occidente), endeudado hasta el infinito y más allá, con un sistema público destrozado, con más funcionarios que profesionales privados y etc. etc. de situaciones que no invitan a dejar entrar inmigrantes legales (de los ilegales ni hablo, porque ahí sí que todos, hasta los más oligofrénicos, pueden oler el azufre que quien trae a estos delincuentes paniaguados).
Cuando un país no genera empleo, las prestaciones sociales acuden para paliar el drama socioeconómico de su población autóctona ancestral, los que han construido y soportan el Estado. En Espena, lejos de hacer esto, permiten la entrada de millones de inmigrantes (que paren como conejos) para darles prestaciones variopintas, financiadas todas por el erario español. Lo de los hoteles y paguitas a los delincuentes ilegales y que todos sean mocetones en edad militar y – muchos – alojados en cuarteles con acceso directo a los polvorines; es ya hilarante y, en cualquier país civilizado, hubiera provocado la caída inmediata de TODO el Gobierno Central y de los autonómicos conchabados con él. Y si esto no se produce, una inmediata revolución político-militar.
Los defensores de esta barbarie, a parte de psicópatas indoctos, son paniaguados muy listos, pues viven gracias a ello. Lo que se obvia, es que esta forma de vida es la manera de muerte del resto de habitantes nacionales de este pútrido país (y no incluyo a los hijos de inmigrantes. Esos ni son ni serán jamás españoles, porque son la vanguardia de los espenoles). De la destrucción de nuestra cultura, en tanto a costumbres civiles y religiosas, no hablo en este artículo. Eso lo analizaré en otro pues, aunque esté directamente vinculado con la inmigración, es demasiado profuso como para incluirlo ahora.
enero 24, 2024 a 1:39 pm
¡Muy buen artículo, César!
Un abrazo,