ARTÍCULO: «Droja en el colacao», muere un niño de sobredosis.

En un ¿país? donde el PSOE «legalizó» la heroína y resto de drogas y, encima, lo tildó de libertad popular y «movida madrileña», estas noticias luctuosas no sorprenden a nadie. Lo que sí asombra es la candidez de la gente y lo imbéciles que parecemos ser. A ver… la «droja» por la que, supuestamente, murió el menor cuesta 100 euros el gramo. Es decir, unos desconocidos hacen la gracia / asesinato regalando 200 euros al finado. Todo para irse corriendo y reírse en las redes sUciales.
Bueno… ese es el nivel de este ¿país? Creemos lo que sea que los massmierda digan. No hay raciocinio, intelecto, ética, empatía ni sensibilidad.

Pero hay más, mucho más escarnio en toda esta noticia.
Lo primero es saber cómo saben los perrodistas que la muerte fue por droga, si no han dicho nada de la autopsia. Lo segundo la cantidad. 2 gramos. Y el tipo de droga y con qué la mezclaron. Sé, de buena tinta, que hay hijos de puta «bienintencionados» que echaban LSD en las bebidas de sus colegas. Lo hacían en fechas señaladas (sobre todo cumpleaños) como regalo y para «hacer la gracia». Pero de ahí a que unos desconocidos regalen 200 euros de droga a otro, se lo metan en una lata de mierda energética sin que se dé cuenta y se larguen del lugar en vez de quedarse para ver «los efectos de su broma/regalo de tanta pasta»… bueno, pues por ahí no puede pasar nadie. ¿Quién se bebe una lata de lo que sea si no la abierto él? A ver, de verdad, ¿estos desconocidos cogen una lata de mierda energética, meten 200 pavos de droga y se la dan al fallecido? ¿nadie ve la cojera de esta historia?
Antes de reírse así de la muerte de un ser humano, los perrodistas han de contrastar la noticia y – sobre todo – usar un poco su atrofiado cerebro.
Para no frivolizar con la vida del fallecido, ni la sensibilidad de sus amigos y familiares, hay que conocer el informe forense, que supongo dictaminará la causa real de la muerte. Luego se cotejan declaraciones de los testigos, cámaras de seguridad y etc. Y, después, se publica la noticia. El mero sentido común dice que, de confirmarse que el chaval ingirió 2 gramos de droga, fue una sobredosis. ¿Pero a qué viene esa imprudencia tan estúpida y ese ingente gasto de 200 euros? ¿Era consumidor habitual? ¿tenía antecedentes, pese a ser menor y, por lo tanto, inimputable? ¿quiénes eran los amigos? y etc. etc. Qué triste es el perrodismo actual. Qué triste es la sociedad actual. Nada que hacer en ella, salvo apartarse todo lo posible.
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