RAFAEL LÓPEZ: CINE e historia. «La legión del silencio».

Quiero cerrar esta primera pentalogía dedicada al cine franquista con una película del año 1956, firmada, ‘ex aequo’, por los directores José Antonio Nieves Conde y José María Forqué. Dado que “Raza” formaba parte de los cinco títulos dedicados al estupendo José Luis Sáenz de Heredia, no la he incluido, formalmente, entre las dedicadas a Franco, la Guerra Civil y la posguerra; aunque, indudablemente, a nivel de temática hubiese sido visita obligada, desbancando, forzosamente, a alguno de los títulos presentados.

Esta cinta está ambientada en la Unión Soviética y cuenta con la imponente presencia de Jorge Mistral, felizmente acompañado por muchos rostros conocidos del cine patrio de aquellos primorosos años. El de Aldaya (Valencia) es, para mi, el galán español por antonomasia: buena voz, atractivo, formidable presencia; en fin, lo tenía todo para resultar creíble en ese papel capaz de seducir a una mujer (quiera o no quiera la dama). El papel de galán lo han interpretado muchos actores, pero de los españoles no acabo de ver a ninguno con la rotundidad del mencionado.

Más allá de esta filiación personal, la trama gira sobre un comisario comunista que, para salvar su vida, tendrá que suplantar a un sacerdote católico fallecido en un accidente de tráfico cuando, casualmente, iban juntos en el autobús siniestrado. El contacto con una comunidad catacúmbica, en un pueblo ruso cercano a la frontera, le mostrará una luminosa faceta del ser humano incompresible para su ideología.

La cinta es muy entretenida y muestra, con gran lucidez, ese contraste (yo más bien lo calificaría como lucha) entre la fe y la ciega subordinación a una ideología que impone unas normas y una visión de la sociedad en la que sólo cabe la borreguil obediencia, sin trascendentalidad personal alguna.

Existe una responsabilidad, o culpabilidad según se quiera valorar, sobre el Mal. Personalmente, desde hace algún tiempo tuve claro que es más culpable quien, pudiéndolo evitar, permite que el Mal ocurra, más incluso que el propio sujeto activo que lo comete. Este último, indudablemente, no está exento de culpa, ya que carece de unos principios morales o, al menos, de unos rudimentarios valores éticos. El nivel de degradación de la sociedad española ha llegado a tal punto que vivimos hastiados, de tanto observar a una patulea de hijos de perra que no tienen esos principios morales, ni valores éticos, y, sin escrúpulo alguno, se están dedicando a un orgía maligna.

Sin embargo, recuperando esa primera reflexión sobre la responsabilidad última sobre el Mal, muchos (por no decir todos) de los abusos, crímenes, felonías, traiciones, etc., que se cometen, en estos tiempos aciagos y de tribulaciones, se deben a que no existen mecanismos de control que eviten la comisión de tales desmanes. Les pondré un ejemplo tal vez vulgar, aunque no lo creo: un majadero cualquiera, perteneciente a las miriadas de estómagos agradecidos y seseras ausentes que rondan por doquier, evacua unos comentarios mendaces e hipócritas, por ejemplo sobre Franco. Si al lado tuviera a un buen español, con un rotundo garrote en las manos, que le hinchase (o le fuese a hinchar) los morros y de paso le partiese todo los dientes de la boca, a buen seguro que contendría su viperina lengua.

Otro ejemplo más: vi, hace poco, un cartel para unas fiestas en honor de San Sebastián (creo que en Palma de Mallorca). Ya de por si, me supuso un gran escarnio por los emotivos recuerdos que me evoca la iglesia dedicada a ese santo en Cercedilla (Madrid). Bueno, la cuestión es que el cartel de marras no tenía desperdicio. Representa a San Sebastián con un “vestuario” indecente (es un burdo taparrabos) y, al lado, un súcubo en actitud sicalíptica. Junto a ellos había una hembra “arropada” por un íncubo con idéntica actitud que su compañero del averno. Todo muy soez y de pésimo gusto. Pero mucho más allá del dinero público ‘malfurnido’ en semejante engendro, si el autor de esa ofensa hacia los católicos y hacia cualquier persona de mente limpia – el concejal de turno que lo autorizó y el inane alcalde que promueve a toda esta chusma de garrapatas a puestos y actividades inmerecidas – tuviese, al lado, a ese buen español que les calentará las costillas, hasta que yo dijera basta, seguro que se contendrían.

Aún digo más: los indoctos y papanatas de los votantes que permiten que malgobiernen esa piara de degenerados, también necesitarían a ese buen español a la hora de evacuar su voto.

Es triste que haya que recurrir a estos métodos, pero cuando se han proscrito los principios morales y los valores eéicos, no quedan otros. Porque en España llevamos diez lustros de deliberada mutilación de cualquier contrapoder que suponga un control de los excesos de toda índole que se cometen, con profusión vergonzante. Somos un cuerpo amorfo, sin brazos, ni piernas (¡cabeza, para qué !), grotescamente engordado con palabrería vacua que da grima y asco. Y la guinda de este infecto pastel de hipocresías y corrupciones la forman la pútrida guardia pretoriana de estos hijos de Satanás. Sí, esos policías y guardias civiles que hacen deshonor al uniforme que cubre sus mamporreras anatomías y que, para más inri, pisotean continuamente su juramento de defender a la patria y a los españoles. Porque, al fin y cabo, son ellos los que impiden a ese buen español, no ya actuar, sino acercarse a 1.001 kilómetros de distancia.

Los católicos no necesitamos a ese buen español al lado porque, interiormente, nuestra fe nos determina las diáfanas diferencias entre lo que está bien y lo que esta mal. Por desgracia el mundo involuciona a pasos agigantados, siendo cada vez más imperfecto. Sólo la brutalidad parece abrirse paso como mecanismo de control de la acción humana. Al final, tanto denostar a la fe en el Nazareno, para acabar viéndonos abocados a la barbarie.

Como siempre, les adjunto el enlace de esta muy recomendable película franquista, que muestra como la fe es mucho más poderosa que la ideología; y que permite al ser humano sublimarse más allá de sus limitaciones terrenales.

https://m.ok.ru/video/3776323390134

Dejo para la despedida un recordatorio que nunca se nos debe olvidar: todo lo que sociatas, separratas de dos patas (neologismo de don César Bakken) y comunistoides de todo pelaje, están llevando a cabo en esta burda demonización de Franco y su Régimen, se debe a los traidores peperos. Porque fue José María Aznar López, y su purria de arrastraos y miserables, quienes, con mayoría absolutísima, permitieron en la sesión de Cortes celebrada el 20 de noviembre del 2002 (¡por unanimidad!) que se deslegitimase el glorioso Alzamiento Nacional (no hubo siquiera una lengua viva, entre ésos 350 sepulcros andantes, que dijera -parafraseando a Benito Pérez Galdos- que “Zaragoza no se rinde”). Con esta felonía otorgaban carta de legalidad al ignominioso Frente Popular, cuando esa banda de asesinos y corruptos no la tenía, ni la tiene, ni la tendrá jamás (elecciones fraudulentas de febrero del 36, golpe de Estado el 34, criminalidad y perdida de libertades durante su malgobierno, etc., etc., etc., etc.).

Con esa traición pepera ni Franco, ni la “democracia que nos hemos dado”, ni la monarquía tienen legitimidad alguna (los dos últimos no merecen más que desprecio y animadversión, porque son, desde hace mucho tiempo, estiércol ¡y del malo!, que ni siquiera sirve como abono para nada). Así que no miren a quienes atacan a Franco, en el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento, que a ésos los conocemos de sobra; miren a esos ‘tibios’ hijos de perra peperos que ni lo han defendido, ni lo defenderán jamás. Recuerden que, para mi, siempre será más culpable quien, pudiéndolo evitar (o al menos haberse plantado con un adarme de gallardía), permite la comisión de un crimen, o una villanía.

Si mañana Dios me concediese un deseo sobre que partido político (sólo uno) quisiera que fuese fulminado del miserable panorama patrio, lo tendría muy claro: los malnacidos peperos.

Me despido de la única forma posible ¡¡¡ ARRIBA ESPAÑA !!! y ¡¡¡ VIVA FRANCO !!!

3 respuestas to “RAFAEL LÓPEZ: CINE e historia. «La legión del silencio».”

  1. Avatar de Carlos Entrena
    Carlos Entrena Says:

    Don Rafael: nos estamos formando una magnífica videoteca siguiendo sus recomendaciones. Muchísimas gracias.

    Nota 1. Embajadores en el infierno nos ha parecido sencillamente colosal.

    Nota 2. Don César: esta mañana he subido la Cuesta de Gomérez y me he acordado de usted. Creo recordar que se alojó por allí cerca.

    Gracias por esta bitácora o lo que sea.

    • Efectivamente, don Carlos, me hospedé unos días en un hostal de dicha cuesta (con una exnovia, allá por el 2002 cuando todavía estaba lleno de esperanza y alegría, en la vida). Luego viví unos meses (2007-8) al lado, en la C/ Cuchilleros, justo aledaño del antro/bar «La estrella» (más conocido por mí como «la estrecha» porque jamás ligué, ni allí ni en otros lados; y en esa época yo ligaba como el que se toma una caña… curiosa época.
      Abandoné Graná para irme a vivir a Gran Canaria, aunque al año siguiente volví a alojarme en esa misma casa un fin de semana. Desde entonces no he vuelto a Graná
      Siempre elijo Córdoba, donde viví 2 años y he ido mil veces más. Y Cádiz. No se puede estar en todos lares sin ser un viajante o un músico de rock de éxito, jeje.
      Eso sí, los primeros 7 años de este siglo fui como 10 veces a Graná, a currar de fotógrafo y ejercer del vividor despreocupado que todavía soy. Así ,entre usted y yo, cómo puede cambiar la vida… por el tema de las mujeres me refiero (lo laboral remunerado nunca me condicionó). Había una bailaora más buenorra que el pan, loca por mí y de familia muy pudiente… y la rechacé por culpa de estar yo pensando en reconciliarme con esa ex con la que fui al hostal de la Cuesta de Gomérez, posteriormente. ¡Qué gilipollas fui! Y menudo mosqueo se pilló la rechazada… ozú!
      Esto me ha pasado con muchas mujeres interesantes, porque yo no las solapo.

      Saludos y disfrute, con su familia, de las excelentes recomendaciones de Don Rafael, y de sus excelsos comentarios historiográficos a colación de ellas.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Gracias a usted, don Carlos (y don César, a quién, seguramente, jamás podré compensar su prodigalidad conmigo).

      Yo me embarqué en esta estarranclada balsa de náufragos por dos motivos: mi concepto de la lealtad y la generosa invitación del señor Bakken Tristán.

      Respecto del primer motivo siempre he tenido claro que no es un camino de rosas, también hay que saber aguantar las asperezas, pero cuando existe ese vínculo (del tipo que sea), debe respetarse más allá de las diferencias y desencuentros que surjan (a no ser que por su naturaleza y gravedad suponga su destrucción).

      Le realizo esta reflexión porque habrá cosas que lea mías, o películas que recomiende que no le gusten; éso es algo natural ¡si no mal vamos!, la cuestión es disponer un criterio propio y crítico. Y, en ese sentido, aceptaré, con igual agradecimiento y dedicación, tanto sus amables palabras de hoy como las discordantes, que pueda manifestar en un futuro.

      Porque le confesaré algo (ahora que no nos lee el cómitre que con fiera mano dirige este blog, jajaja), mi vínculo con don César si existe, y se ha fortalecido, ha sido más por las desavenencias que por las afinidades.

      Un abrazo,

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