Archivo de jorge mistral

RAFAEL LÓPEZ:(cine) «El Mistral hispanoamericano».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on agosto 25, 2026 by César Bakken Tristán

He dedicado monográficos a sobresalientes directores patrios como el gran Rafael Gil, el estupendo José Luis Saenz de Heredia, incluso un artículo a la etapa mejicana de mi paisano Luis Buñuel Portolés. En fin, estando más que ampliamente justificados dichos artículos, y consiguientes recomendaciones cinematográficas, me ha parecido que no sólo los directores deben gozar del privilegio de mi pluma.

Antes de entrar en materia anticipo mis disculpas por ‘esbarrar’, en algunas ocasiones, de la línea axial del artículo para comentar, al paso, cuestiones que me parecen de interés.

Hablando de don Luis, es común que reconozcamos a muchos personajes por su primer apellido, sin embargo, en buena parte de esos casos, el apellido materno queda opacado. Es una gran verdad que, salvo anómalas excepciones, la influencia materna no se debe circunscribir al hecho de dar la vida y el segundo apellido a sus hijos, sino, como en el caso de Buñuel, llegar a ser esencial en el desarrollo de su actividad creativa. Si hay algo que tengo que valorar positivamente del malpresidente zapatero es la ley para la designación libre del orden en los apellidos. España, por desgracia, cuenta con apellidos abocados a la desaparición; la onmipresencia de los Pérez, López, García, Fernández, etc., etc., respecto de los Tristán, Loras, Alcázar, Contel y tantísimos más, convierte esa licencia administrativa en una acertada vía con la que tratar de preservar algo tan valioso como esos venerables apellidos (también en su faceta de memoria hacia quienes las portaban).

Los españoles “siempre tan atrasados” ostentamos los dos apellidos, y la esposa, al contraer las nupcias, no pierde su nombre de pila, lo mantiene con orgullo. Otros “tan europeos, modernos y cultos”, que viven en esa barbarie nominativa que supone que la esposa pierda su apellido al casarse y los hijos sólo tengan el del padre, no. Lógicamente en los países continentales se han ido dando cuenta (supongo que el feroz feminismo, de estos tiempos aciagos y de tribulaciones, habrá tenido algo que ver) y tratan de maquillar, con escasa lucidez y éxito, esa lacra nominal.

Vuelvo al redil.

Aunque este magnífico Blog ya cuenta con títulos selectos del imponente Jorge Mistral (en la relación posterior aparecen señalados en negrita), pretendo realizar un artículo dedicado a su etapa hispanoamericana, donde la relevancia mejicana es insoslayable. Por ceñirme aún más, me centraré en ese prodigioso primer lustro de los años 50, que ya me brinda abundante material para este artículo.

Realizando un somero repaso histórico, son significativas las diferencias, de ésos años 50 y la actualidad, en cuanto a las relaciones cinematográficas entre Méjico y España. Han de tener en cuenta que Méjico, en lo político, no reconoció al régimen de Franco. Sin embargo, ello no supuso impedimento alguno para la materialización de unas muy fructíferas relaciones artísticas. Les recuerdo que la imponente María Félix realizó en España, en los primeros 50, para Rafael Gil, su primorosa trilogía “Mare Nostrum”,“Noche del sábado” y “Una mujer cualquiera. No sólo éso, que por si mismo ya supone un bagaje de primer orden, también trabajó a las ordenes de Sáenz de Heredia en “Faustina” un título del año 1957. El charro cantor, Jorge Negrete, vino al solar patrio para rodar “Teatro Apolo” en 1950, también a las ordenes del señor Gil. Por parte española fueron muchos, y de gran calidad, los artistas que cruzaron el Atlántico: Amparo Rivelles, Aurora Bautista, Sara Montiel, etc. y, por supuesto, Jorge Mistral el icónico galán español.

Es decir, lo mejor de lo mejor cruzó el océano con intensidad y naturalidad para realizar producciones de calidad en ambas orillas. Méjico, durante aquellos años, actuó como un poderosísimo imán que atrajo a grandísimas estrellas, no solo españolas sino también hispanoamericanas: Libertad Lamarque, Marga López, Rafael Bertand, René Cardona, Rosario Granados, Rosita Quintana, etc., muchas de las cuales ya se quedaron allí para desarrollar sus carreras y sus vidas.

Una de las lecturas que saco de este feraz flujo artístico es la potencia lingüística del español, como activo privilegiado para que ese intercambio se materializará de una manera natural. Creo que no se valora lo suficiente ese bagaje (de hecho, se menosprecia y machaca día sí y día también) de la lengua común. Desde mi punto de vista subyace, dentro de cada individuo, esa querencia atávica respecto de sentir filiación hacia tierras y gentes que comparten el mismo idioma y éso es algo muy importante.

Quisiera recordar que no fue España quien impuso el español en Hispanoamérica, fueron los traidores masones criollos (con la inanidad de los corrompidos borbones) quienes ejecutaron esa uniformidad lingüística. De hecho, las lenguas originales se conocen gracias a la labor de la España universal. Así el náhuatl tuvo una gramática a mediados del siglo XVI, antes que el francés y muchísimo antes que el inglés, gracias a los monjes que se esforzaron en conocer y documentar las lenguas indígenas para desarrollar, con mayor eficacia, la evangelización de aquellos pueblos. No entraré en cómo España trata, hoy en día, al español y como deja que se le trate, porque me extendería en demasía.

Ahora, un Méjico carcomido por el ‘narco’ y una España sumida en una ciénaga de corrupción ¿qué intercambio, a nivel artístico, existe?, ¿que intérpretes de prestigio cruzan el ‘charco’? En fin, no quiero avinagrarles el artículo con estas últimas reflexiones y retomaré la esencia del mismo.

Que yo tenga constancia, la primera cinta de Mistral en Méjico fue “Pobre corazón” del año 1950. Como curiosidad decirles que, al ser un desconocido allí, su nombre aparece al final del elenco artístico, a pesar de tener el papel protagonista. Lo acompaña Guillermina Grin, también española que había recalado en Méjico un año antes. El apellido de la protagonista es en realidad Green (su padre era inglés), pero sabiamente nuestros hermanos de allá lo mutaron para adaptarlo a la fonética.

Por orden cronológico las siguientes películas fueron:

  • 1951 – “Amar fue su pecado” con Elsa Aguirre
  • 1951 – “Engañada” (ése es el título que figura en los rotulos, sin embargo en algunos lugares aparece como “Burlada”), de nuevo con Guillermina Grin
  • 1951 – “Deseada” acompañado de Dolores del Rio
  • 1951 – “Monte de piedad”
  • 1951 – “Peregrima” (no he encontrado forma de ver esta película)
  • 1952 – “Apasionada” con Leticia Palma
  • 1952 – “El derecho de nacer”
  • 1952 – “El mar y tu” con Marta Roth
  • 1952 – “La mentira” con Marga López
  • 1952 – “La mujer que tu quieres” (no he encontrado manera de ver esta película)
  • 1952 – “La noche es nuestra” que ya tuvo acogida en el Blog, bajo el título original de la cinta que es “Noches de fuego”, donde estaba acompañado por Emilia Guiú.
  • 1952 – “Tres caminos, un destino” (por internet aparece también bajo el título “Tres hombres en mi vida”) de nuevo con Marga López
  • 1953 – “El conde Montecristo” es una producción argentina que forma parte de mis películas consentidas ¡ése es el nivel!.
  • 1953 – “Quiero vivir” con Merche Barba
  • 1954 – “Abismos de pasión” con Irasema Dillán
  • 1954 – “Camelia” primera pelicula en la que comparte estrellato con Maria Félix
  • 1954 – “Orquideas para mi esposa” de nuevo con Marga López
  • 1954 – “Tres citas con el destino” producción de Argentina, España y Méjico
  • 1955 – “Amar en cuatro tiempos”
  • 1955 – “El caso de la mujer asesinadita”
  • 1955 – “Más fuerte que el amor” otra película consentida de un servidor que ya forma parte del selecto fondo de armario audiovisual de este blog. Está acompañado por Miroslava.
  • 1955 – “Para siempre mi amor” recientemente publicado en el blog y en la que la estrella femenina es Rosario Granados.
  • 1955 – “Cabo de Hornos” producción chileno-mejicana con Silvia Pinal

Creo que estas dos docenicas de títulos cuantifican perfectamente el vínculo del actor con las producciones realizadas allende el Atlántico, ya que suponen más del 80 % de su actividad, delante de las cámaras, en ese primer lustro de los 50. De 1956 en adelante se produce un significativo cambio en los títulos elegidos por Mistral, decantándose por producciones españolas o coproducciones, principalmente italianas, llegando incluso alguna incursión en el cine estadounidense. Es una filmografía que, para mi, tiene un interés menor. La mayoría son guiones de cuarta y unas tramas deudoras de títulos previos más o menos famosos, en las que el principal activo es la presencia del de Aldaya.

En ese grupo de cintas, por supuesto la mayoria ya en color pero con poca sustancia, tenemos “Boy on a dolphin” producción useña para mayor gloria de sofia loren; “Amore a primera vista” coproducción italoespañola; “La spada e la croce”, “Le schiave di Cartagine”, “Racconti destate” “É arrivata la parigina” y “Shéhérazade”, esta última ya del año 63, cuyos títulos denotan su italiana procedencia.

En fin, aún realizaría algún titulo reseñable en Méjico como “La hermana blanca” del año 60 con Yolanda Varela todavía en primoroso blanco y negro; y “Juana Gallo” en 1961 de nuevo con María Félix. He disfrutado mucho con los siete títulos que no conocía de la filmografía reseñada, y éso a pesar de que la calidad de los videos disponibles en internet es lamentable.

Me despido ofreciéndoles una comedia deliciosa, cuya imagen y sonido aceptables supone quizás un argumento más para esta elección.

RAFAEL LÓPEZ:(cine) «Para siempre amor mío».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on agosto 22, 2026 by César Bakken Tristán

Están de enhorabuena porque les traigo una nueva perla cinematográfica. Es una producción hispano-mejicana con un elenco de primer orden, encabezado por el imponente Jorge Mistral, deliciosamente acompañado por Rosario Granados.

Hay quienes realizan búsquedas sicalípticas por internet y esta herramienta luciferina les devuelve imágenes de cantantes líricas con unos escotes de vértigo. Por suerte, como no realizo las primeras, me veo libre de las segundas, un peaje visual que me resultaría altamente perturbador. En mi caso, mi muy confesable filiación por el cine español e hispanoamericano de los años 40 y 50, permite que la herramienta del averno me venga brindando selectas perlas. Me resulta imposible no ofrecérselas a ustedes, acompañadas de algunas impresiones personales, en forma de artículo.

Como ya me he manifestado varias veces sobre mi consentido, les hablaré de su compañera de reparto. Rosario Granados es una actriz muy de mi agrado, que trabajo para Buñuel (don Luis) en dos ocasiones, la sublime “El gran calavera” del año 49 y en otra de sus producciones más destacadas “Una mujer sin amor” del año 52. También el Señor Mistral trabajo para el calandino en el año 54 en la película “Abismos de pasión”.

Después de tantas fechas, les diré que la cinta recomendada es del año 1955 y es una auténtico deleite de principio a fin. Las imágenes de Madrid, Segovia, Córdoba, Sevilla y Cádiz entre otras capitales españolas resultarán entrañables para cualquiera que conozca mínimamente esas ciudades y, a la vez, les producirá una profunda tristeza por la involución y degradación manifestadas en estos catorce lustros.

La calidad técnica en imagen y sonido es más que notable. Por supuesto está rodada en delicioso blanco y negro y tiene el “pero” de esos siniestros subtítulos que ponen ahora en todos los videos y suponen un total lastre. Para mi que los hacen con la estúpida ‘inteligencia asintomática’.

Recomendación primorosa como pocas que, además de maridar con cualquier estado de ánimo, vigorizará su amor por el séptimo arte.

RAFAEL LÓPEZ (cine): Mas fuerte que el amor.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on junio 16, 2026 by César Bakken Tristán

Les traigo a este magnífico blog de Don César Bakken Tristán una nueva joya cinematográfica. El título es el que ilustra la cabecera del artículo y es una coproducción cubano-mejicana del año 1955, dirigida por Tulio Demicheli.

Es una historia de pasiones febriles, diría que hasta volcánicas; contada con la elegancia de aquellos primorosos años, sin que por ello pierda un adarme de intensidad. Está rodada íntegramente en Cuba, un par de años después de que se hubiesen dado los primeros pasos de la sanguinaria llegada de “los barbudos” que convirtió la isla en su cortijo particular ¡vaya revolución más siniestra!.

Tal como he dicho, esta cinta está rodada, íntegramente, en Cuba. Seria interesante contrastar como eran y como son los lugares donde se desarrolla la historia.

En fin, no me quiero desviar (aunque todo sea material de interés) y prefiero invitarles al disfrute de una historia entretenida y bien contada, en el clásico metraje cinematográfico de la hora y media. Cuenta la cinta con la imponente presencia del galán español (¡y universal!) por antonomasia y de una de las exuberantes bellezas del cine mejicano de aquellos áureos años.

Jorge Mistral y Miroslava (permítanme la descortesía de poner primero al hombre, pero mi filiación por el actor de Aldaya está bien documentada) realizan unas interpretaciones de gran intensidad. ¡Qué delicia de película!, pasiones desatadas sin nada de sexo, desnudos, ni ná de ná. Así da gusto, todo está debidamente contado, sin que hubiesen recurrido al cotidiano peaje carnal, tan habitual, desde hace lustros, en este valle de lagrimas artístico en el que estamos inmersos.

En fin, una obra de primer orden por su sencillez. Me agrada que se entienda todo sin necesidad de chorradas. Nos hemos acostumbrado tanto, en estos tiempos aciagos y de tribulaciones, a que una caterva de buenos para nada pontifiquen sobre el cine, que una película tan tórrida como ésta resulta jovialmente refrescante.

RAFAEL LÓPEZ: CINE e historia. «La legión del silencio».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , on enero 24, 2025 by César Bakken Tristán

Quiero cerrar esta primera pentalogía dedicada al cine franquista con una película del año 1956, firmada, ‘ex aequo’, por los directores José Antonio Nieves Conde y José María Forqué. Dado que “Raza” formaba parte de los cinco títulos dedicados al estupendo José Luis Sáenz de Heredia, no la he incluido, formalmente, entre las dedicadas a Franco, la Guerra Civil y la posguerra; aunque, indudablemente, a nivel de temática hubiese sido visita obligada, desbancando, forzosamente, a alguno de los títulos presentados.

Esta cinta está ambientada en la Unión Soviética y cuenta con la imponente presencia de Jorge Mistral, felizmente acompañado por muchos rostros conocidos del cine patrio de aquellos primorosos años. El de Aldaya (Valencia) es, para mi, el galán español por antonomasia: buena voz, atractivo, formidable presencia; en fin, lo tenía todo para resultar creíble en ese papel capaz de seducir a una mujer (quiera o no quiera la dama). El papel de galán lo han interpretado muchos actores, pero de los españoles no acabo de ver a ninguno con la rotundidad del mencionado.

Más allá de esta filiación personal, la trama gira sobre un comisario comunista que, para salvar su vida, tendrá que suplantar a un sacerdote católico fallecido en un accidente de tráfico cuando, casualmente, iban juntos en el autobús siniestrado. El contacto con una comunidad catacúmbica, en un pueblo ruso cercano a la frontera, le mostrará una luminosa faceta del ser humano incompresible para su ideología.

La cinta es muy entretenida y muestra, con gran lucidez, ese contraste (yo más bien lo calificaría como lucha) entre la fe y la ciega subordinación a una ideología que impone unas normas y una visión de la sociedad en la que sólo cabe la borreguil obediencia, sin trascendentalidad personal alguna.

Existe una responsabilidad, o culpabilidad según se quiera valorar, sobre el Mal. Personalmente, desde hace algún tiempo tuve claro que es más culpable quien, pudiéndolo evitar, permite que el Mal ocurra, más incluso que el propio sujeto activo que lo comete. Este último, indudablemente, no está exento de culpa, ya que carece de unos principios morales o, al menos, de unos rudimentarios valores éticos. El nivel de degradación de la sociedad española ha llegado a tal punto que vivimos hastiados, de tanto observar a una patulea de hijos de perra que no tienen esos principios morales, ni valores éticos, y, sin escrúpulo alguno, se están dedicando a un orgía maligna.

Sin embargo, recuperando esa primera reflexión sobre la responsabilidad última sobre el Mal, muchos (por no decir todos) de los abusos, crímenes, felonías, traiciones, etc., que se cometen, en estos tiempos aciagos y de tribulaciones, se deben a que no existen mecanismos de control que eviten la comisión de tales desmanes. Les pondré un ejemplo tal vez vulgar, aunque no lo creo: un majadero cualquiera, perteneciente a las miriadas de estómagos agradecidos y seseras ausentes que rondan por doquier, evacua unos comentarios mendaces e hipócritas, por ejemplo sobre Franco. Si al lado tuviera a un buen español, con un rotundo garrote en las manos, que le hinchase (o le fuese a hinchar) los morros y de paso le partiese todo los dientes de la boca, a buen seguro que contendría su viperina lengua.

Otro ejemplo más: vi, hace poco, un cartel para unas fiestas en honor de San Sebastián (creo que en Palma de Mallorca). Ya de por si, me supuso un gran escarnio por los emotivos recuerdos que me evoca la iglesia dedicada a ese santo en Cercedilla (Madrid). Bueno, la cuestión es que el cartel de marras no tenía desperdicio. Representa a San Sebastián con un “vestuario” indecente (es un burdo taparrabos) y, al lado, un súcubo en actitud sicalíptica. Junto a ellos había una hembra “arropada” por un íncubo con idéntica actitud que su compañero del averno. Todo muy soez y de pésimo gusto. Pero mucho más allá del dinero público ‘malfurnido’ en semejante engendro, si el autor de esa ofensa hacia los católicos y hacia cualquier persona de mente limpia – el concejal de turno que lo autorizó y el inane alcalde que promueve a toda esta chusma de garrapatas a puestos y actividades inmerecidas – tuviese, al lado, a ese buen español que les calentará las costillas, hasta que yo dijera basta, seguro que se contendrían.

Aún digo más: los indoctos y papanatas de los votantes que permiten que malgobiernen esa piara de degenerados, también necesitarían a ese buen español a la hora de evacuar su voto.

Es triste que haya que recurrir a estos métodos, pero cuando se han proscrito los principios morales y los valores eéicos, no quedan otros. Porque en España llevamos diez lustros de deliberada mutilación de cualquier contrapoder que suponga un control de los excesos de toda índole que se cometen, con profusión vergonzante. Somos un cuerpo amorfo, sin brazos, ni piernas (¡cabeza, para qué !), grotescamente engordado con palabrería vacua que da grima y asco. Y la guinda de este infecto pastel de hipocresías y corrupciones la forman la pútrida guardia pretoriana de estos hijos de Satanás. Sí, esos policías y guardias civiles que hacen deshonor al uniforme que cubre sus mamporreras anatomías y que, para más inri, pisotean continuamente su juramento de defender a la patria y a los españoles. Porque, al fin y cabo, son ellos los que impiden a ese buen español, no ya actuar, sino acercarse a 1.001 kilómetros de distancia.

Los católicos no necesitamos a ese buen español al lado porque, interiormente, nuestra fe nos determina las diáfanas diferencias entre lo que está bien y lo que esta mal. Por desgracia el mundo involuciona a pasos agigantados, siendo cada vez más imperfecto. Sólo la brutalidad parece abrirse paso como mecanismo de control de la acción humana. Al final, tanto denostar a la fe en el Nazareno, para acabar viéndonos abocados a la barbarie.

Como siempre, les adjunto el enlace de esta muy recomendable película franquista, que muestra como la fe es mucho más poderosa que la ideología; y que permite al ser humano sublimarse más allá de sus limitaciones terrenales.

https://m.ok.ru/video/3776323390134

Dejo para la despedida un recordatorio que nunca se nos debe olvidar: todo lo que sociatas, separratas de dos patas (neologismo de don César Bakken) y comunistoides de todo pelaje, están llevando a cabo en esta burda demonización de Franco y su Régimen, se debe a los traidores peperos. Porque fue José María Aznar López, y su purria de arrastraos y miserables, quienes, con mayoría absolutísima, permitieron en la sesión de Cortes celebrada el 20 de noviembre del 2002 (¡por unanimidad!) que se deslegitimase el glorioso Alzamiento Nacional (no hubo siquiera una lengua viva, entre ésos 350 sepulcros andantes, que dijera -parafraseando a Benito Pérez Galdos- que “Zaragoza no se rinde”). Con esta felonía otorgaban carta de legalidad al ignominioso Frente Popular, cuando esa banda de asesinos y corruptos no la tenía, ni la tiene, ni la tendrá jamás (elecciones fraudulentas de febrero del 36, golpe de Estado el 34, criminalidad y perdida de libertades durante su malgobierno, etc., etc., etc., etc.).

Con esa traición pepera ni Franco, ni la “democracia que nos hemos dado”, ni la monarquía tienen legitimidad alguna (los dos últimos no merecen más que desprecio y animadversión, porque son, desde hace mucho tiempo, estiércol ¡y del malo!, que ni siquiera sirve como abono para nada). Así que no miren a quienes atacan a Franco, en el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento, que a ésos los conocemos de sobra; miren a esos ‘tibios’ hijos de perra peperos que ni lo han defendido, ni lo defenderán jamás. Recuerden que, para mi, siempre será más culpable quien, pudiéndolo evitar (o al menos haberse plantado con un adarme de gallardía), permite la comisión de un crimen, o una villanía.

Si mañana Dios me concediese un deseo sobre que partido político (sólo uno) quisiera que fuese fulminado del miserable panorama patrio, lo tendría muy claro: los malnacidos peperos.

Me despido de la única forma posible ¡¡¡ ARRIBA ESPAÑA !!! y ¡¡¡ VIVA FRANCO !!!