ARTÍCULO: ningún español, adulto antes de 1931, esta vivo (*).¿Por qué, entonces, el guerracivilismo actual?
(*)Aplico la mayoría de edad actual (18 años), no la de 1931 (23), lo cual reforzaría, aún más, mi razonamiento. Todavía quedan españoles longevos, como mi abuela paterna (112´5 años), pero ni ella era mayor de edad en esa época. Los que lo fueran no estarán, precisamente, para dar mítines o coger un fusil.
1913 es el año máximo de nacimiento para haber sido adulto y, por lo tanto, haber estado mental y físicamente activo tras el golpe de Estado del 14 de abril del 31. ¿Por qué, entonces, la Guerra Civil (Alzamiento nacional contra el comunismo internacional usando de satélite al nacional) lleva lustros en el candelero, mucho más que cuándo se produjo – pues entonces no había a penas medios de comunicación ni de comunicarse salvo con «tu vecino» –? Ahí va mi explicación (y al ser politólogo me arrogo cierta credibilidad o, cuando menos, el derecho a ser escuchado).

Motivos, de mayor a menor:
1º La psicopatía ancestral de más de la mitad de habitantes de España
nos lleva a estar permanentemente enfrentados. Muy grosso modo: desde el 710 (no fue el 11), con la traición de parte de los visigodos y su conchabe con los sarracenos; los afrancesados del XIX; los traidores del 98; la entrada en la ONU, OTAN y UE y hasta ahora mismo que leen este artículo; pasando por «Puerto Hurraco» y tantísimos ejemplos de «amor fraternal» (entiéndase odio cainita).
2º La filia incondicional, y casi invencible, de la mitad de españoles por el dinero y la corrupción
sobre todo si sojuzga al prójimo (enlace inevitable con el punto 1º). Y, ni mucho menos, me refiero solo a las corrupciones conocidas, juzgadas y sentenciadas o investigadas; sino a que más de la mitad de habitantes de España siempre han aspirado a ser corruptos y enriquecerse expoliando y sojuzgando al resto. El Desastre del 98 es un ejemplo palmario, aunque pueril comparado con el latrocinio durante el Alzamiento (el Oro de Moscú, su punta de lanza) y el actual (con Hacienda y el Truño climático, como arietes). Al igual que Roma no pagaba a traidores, España siempre los ha parido, criado y engordado.

3º La idiocia, oligofrenia y alergia al intelecto de la mayoría de españoles
incluidos muchos de «nuestro bando» provocan la futilidad del raciocinio, la dialéctica, el pensamiento crítico y la consonancia cognitiva. Somos un país dominado por la irracionalidad, la vehemencia, la violencia física y verbal, la sensiblería y las emociones febriles e iracundas. Tenemos que enlazar los puntos anteriores como coadyuvantes imprescindibles de este. «Papá Estado» ha sabido apesebrar a más de la mitad de habitantes de España y expoliar al resto para que el enfrentamiento entre ambos bandos sea inevitable y atávico. ¿Es casualidad que los guerracivilistas sean del bando apesebrado…? Causa-efecto, nunca mejor explicado. ¡Ni la física y química tienen ejemplos más obvios e irrefutables!
4º La persecución de la espiritualidad
es la clave de bóveda de los anteriores puntos, pero no por ello el principal, sino su consecuencia lógica. Los desalmados son la escoria de la raza humana. Y no entro en creencias religiosas ni metafísicas, sino en el alma, el espíritu: lo que nos diferencia de las bestias (salvo la mayor de la religiones actuales, esa teocracia psicótica y cainita llamada Islam). Pese a tener rituales y costumbres ahora desfasadas, desde la Grecia y Roma clásica, a las creencias asiáticas, las tribales ancestrales de medio mundo, el Renacimiento y etc. Hasta hace relativamente poco, la espiritualidad ponía cierta mesura en la barbarie mundial. Ahora ya no existe, salvo en el alma de muchos que no podemos combatir a tanto hijo de puta satánico.

5º Los intereses económicos internacionales e invasores hasta del municipio más pequeño de España
han nutrido todo el mal que padecemos ahora, como nutrieron los anteriores (curiosamente, sus 2 mayores «logros» hasta la PLANdemia, que es insuperable: I y II Guerra Mundial no afectaron de manera directa a España). Puede parecer que este punto es el principal, pero no lo es debido a que sin los 4 anteriores este no existiría.
6º La falta de gallardía y defensa de valores
evita el orden natural de los animales de cualquier ecosistema. El colectivismo mata la convivencia racional de los pueblos. Este último punto, al igual que el anterior, podría merecer ser el primero de todos. No lo sitúo ahí porque soy el único ácrata patrio que conozco; y explicar por qué este punto no es el más importante me llevaría un ensayo sociológico y filosófico que no viene al caso, ahora.

Apostilla
No hay absolutamente nada que hacer ya, salvo parapetarse lo mejor posible con nuestro pequeño entorno humano virtuoso, no ceder ante el enemigo y asumir las consecuencias de esa legítima defensa.
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