ARTÍCULO: las loterías justifican todo lo impositivo.

«Loterías y apuestas del Estado» (no es un lapsus calami poner «del» en vez de lo que procede: «para el»). Es vox pópuli que la lotería es el «mejor» (comillas porque para mí es el peor) de los impuestos, ya que es voluntario, deseado, perseguido y auspiciado por todos los jugadores, directamente proporcionales a la escasez económica de los susodichos.

El comunismo ultracapitalista es un oxímoron que debería ser declarado patrimonio de la humanidad.

Voy a centrarlo sólo – que no es poco – a las loterías. 1 enorme puñado de paupérrimos expoliados y sojuzgados haciendo ricos (o medio ricos, porque loterías como la de Navidad no dan ya dinero alguno, por la inflación tremebunda que sufrimos) a unos pocos. Qué paradoja tan entrañable. Comunismo ultracapitalista en estado puro y duro, como cuando había pesetas, moneda que jamás debimos abandonar. Y qué decir del blanqueo de dinero asociado a ellas. O de las estafas constantes, con papeletas y participaciones, rifas y etc. Negocio seguro, pase lo que pase (salvo lo acontecido en esa pedanía de León donde estafan, anualmente, a los incautos que compran participaciones de Navidad; pero este año tocó, y varios estafadores acabarán en la trena… qué paradójico recibir el premio como castigo).

Lo mollar de este artículo es que entendáis porque las loterías justifican todo el expolio impositivo, por qué el erario entra, de lleno, en esa trampa y en las demás. Si algo malo, como los impuestos, se convierte en hábito voluntario, deja de ser malo. Ese es el papel de las loterías: todos saben que es un impuesto más, pero al ser volitivo hace que nuestra psique normalice y justifique el resto de impuestos; por aquello de predicar con el ejemplo o consejos ofrezco que para mí no tengo. Si acepto este impuesto, ¿cómo rechazar al resto, a los obligatorios? Psicológicamente es una sutileza muy, pero que muy fina y bien hilvanada.

Los ciudadanos son pastueños por naturaleza

Por eso yo no me considero un ciudadano , sino un hombre sobre la Tierra. Pero vivo asediado por ellos, así que no puedo obviar su presencia y, por supuesto, sufro las consecuencias de sus actos; porque todos somos parte del mismo rebaño, por más que yo sea la oveja negra. Nos cobran absolutamente por todo lo que no se nos cobraba durante el bendito (y necesario, inevitable y añorado) Franquismo. ¡Y cómo nos hemos acostumbrado y, de propina, pagamos el impuesto «leteréico» pues miel sobre hojuelas para el pútrido estado memocrático!

Nada más salvo, como siempre, apostillar.

APOSTILLA

Mi viejo pierde siempre la Lotería de Navidad, desde que tengo uso de razón que ya es media centuria. ¡No le ha tocado, jamás, ni el reintegro! y eso que juega grandes cantidades. Hace 2 o más lustros me dio 1 décimo para mi hermana. Mi despiste y desapego total para estos juegos de azar, metió el décimo en el bolsillo de atrás del pantalón (mientras que el mío lo metí, previamente, en mi cartera; es que el otro me lo dio a última hora, al enterarse que iba a subir 1 momento a casa de ella, de visita). Cuando me percaté de que perdí su décimo, le di el mío, pero me calle como puta en sacristía. No lo encontré por la calle, así que decidí comprar otro, no fuera a ser que ese año, pese a ser imposible, tocara algo.

Llamé a un tlf. de Loterías, estafas y apuestas para el Estado y me dijeron que no había ninguna administración, en la Taifa de Madrid, con ese número. Sólo quedaba en alguna provincia muy remota y no se podían comprar en lontananza (supongo que ahora sí podrá hacerse eso, «en línea» o telemáticamente). Me vi en la aporía de no querer que tocara el jodido décimo. Creo que eran decenas de él, por lo cual ojalá hubiera tocado, ¿verdad? Pero, a veces, el mero hecho de perder lo que no tenías es más agravio que ganarlo. Así que me alegré de que, como siempre, no tocara ni el reintegro. Realmente sí hubiera deseado que tocara, pues se repartirían mucha pasta mis familiares y algún amigo de intercambio de décimos… pero soy un hombre de honor y menuda deshonra haber perdido el décimo de mi hermana, es decir, el mío. Qué ignominia, ¿verdad o no? Déjame tu opinión en la caja de comentarios, suscribete, dale al like, comparte y apoya mi canal con una donación.

2 respuestas to “ARTÍCULO: las loterías justifican todo lo impositivo.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    ¡Qué te dé mi opinión, maldito!, como si no la supieras de sobra.

    Y del «like» olvidate, jajaja.

    Sólo quisiera matizar que fue cristobal montoro el infame malministro pepero (¡vaya redudancia, redios!) el que en el 2012 profano la exención fiscal de los premios de la loteria y juegos de azar.

    Ya pocos se acuerdan de aquella felonia, por la cual cualquier premio superior a los 2.500 € el Estado robaba el 20 %.

    Comparto contigo que causa mucha más desazón perder un décimo conociendo el número que se jugaba que el hecho de que no toque. No quiero ni pensar en el adicto al juego que lleva jugando toda la vida al mismo número y una semana, por estar enfermo u otra causa de fuerza mayor, no dispone del mismo.

    Por cierto, ahora hay maneras telemáticas para adquirir la loteria sin quitarte las alpargatas de estar por casa, incluso por parte de Loterias y Apuestas del Estado.

    Un abrazo,

    • Claro. Ya sospechaba yo que a estos sátrapas no se les escaparía todo tipo de expoliado, en este caso telemáticos. Hay que facilitar el expolio, que no se escape ni uno… hasta los menores les sirven cuando hacen cosas de adultos con las cuentas bancarias de sus padres vinculadas a esas cosas.
      El ser humano ciudadano es una sabandija inmunda. Los que vivimos entre ellos estamos vivos de milagro y, sobre todo, por nuestros cojones de confrontarlos.

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