RAFAEL LÓPEZ: «Panegírico al maricón».

Hará cosa de medio año o más (la verdad, ni lo recuerdo bien y nada me importa la cuestión) escribí, en una de mis contadísimas incursiones en tuiter la palabra maricón. Desde entonces tengo el privilegio de estar censurado por dicha herramienta luciferina, impidiéndome, en las dos o tres ocasiones en que lo he intentado, mostrar mi opinión en esa covacha cibernética.

Afortunadamente dispongo de este reducto numantino, donde las palabras Libertad y Respeto se escriben con mayúsculas, para expresar mi opinión sobre los maricones (supongo que el cómitre tiránico de esta balsa de náufragos me reprenderá por no utilizar el término ‘trucha‘, jajaja).

Para empezar debo indicar que no dispongo de una experiencia personal numéricamente amplia en esta cuestión, pero que, como todo el mundo, a algún maricón he conocido, lo que esa parte de realidad me aporta la suficiente autoridad como para poder escribir sobre este asunto. Lo primero que me enerva respecto de los maricones es una cuestión semántica o lingüística. La progresía ha impuesto el término homosexual para no llamar “al pan, pan y al vino, vino”, pero es que las lesbianas también son homosexuales. Habiendo dos sexos, y teniendo en cuenta que el femenino ya dispone de un término propio que las identifica perfectamente, veo injusto el ostracismo hacia el término maricón.

Por supuesto estoy en contra del siniestro y estúpido palabro anglosajón ‘gay‘ ¡Redios que estamos en España y aquí se habla en español! (disculpen mi vehemencia, ya que el idioma español es en España donde más denostado y criminalizado está). Si fuese maricón me ofendería autocalificarme, o que me llamaran, ‘gay’ ¡qué falta de decoro!

El otro día, vi unos diez minutos de una película estadounidense entre mala y muy mala que trata sobre dos lesbianas, cada una de las cuales tiene un hijo (un chico y una chica ya adolescentes) formando una de estas “familias” modernas tan chulis. La cuestión es que, en una escena, una de las “madres” le dice a su hijo

  • A veces quisiera que fueras ‘gay‘ para que tuvieras mayor sensibilidad

¡Qué horror!, ¿Es que los hombres no pueden tener sensibilidad si no son maricones?, no me respondan, es una pregunta retórica.

Una cuestión esencial, para mi, es que nada me importan las relaciones intimas de nadie y menos aún con quien las tienen. Son asuntos de alcoba que deben quedar en el cada vez más limitado espacio de la privacidad personal. Pero vayamos al núcleo del asunto: jamás he calificado a un maricón con dicho término, porque los que he conocido eran personas que tenían, y obtenían, Respeto, a excepción de cuatro gilipollas incapaces de reconocer la dignidad de una persona con independencia de sus filias entreperniles.

Para mi, eran fulano de tal, mengano de cual, etc., y ni directamente, ni con terceros, ni en público, ni en privado había utilizado ese término para identificar a nadie ¡y menos peyorativamente!. Cuestión distinta es que las desquiciadas normas de la moral de los últimos y aciagos tiempos me han obligado a reconsiderar la utilización del término maricón, adoptándolo con total naturalidad, nula acritud e inusitada frecuencia (antaño no lo usaba jamás).

De todos modos, existe, por desgracia, un grupo de maricones totalmente despreciable que usan, y abusan, de su conducta sexual, especialmente en público. Son seres depravados, sin el menor pudor, que imponen unas estúpidas exigencias en el prójimo cuando ellos no disponen de un adarme de respeto hacia los demás. Son seres alienados que aprovechándose de una legislación hipócrita y desnortada se enseñorean de sus vicios, para corromper a una sociedad ya de por si bastante averiada.

Esa chusma, esa escoria, esos degenerados impúdicos, desde luego no merecen que se les califique con la dignidad del término maricón, porque son una aberración al mismo.

2 respuestas to “RAFAEL LÓPEZ: «Panegírico al maricón».”

  1. Avatar de joseignacioh
    joseignacioh Says:

    Me ha hecho reir el texto! ?? ________________________________

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      En realidad José Ignacio, ésa era una finalidad en buena parte del texto.

      Desafortunadamente la realidad es roma e implacable y estamos sometidos a una tirania de los ‘gays’, porque las empresas imponen cuotas para este colectivo, porque (no sé en que siniestras fechas) se manifiestan en grandes e impúdicas marchas y porque, a día de hoy, no se puede utilizar la palabra maricón sin que te caiga la del pulpo.

      Mi artículo trata, sobre todo, de darle la legitimidad que merece al término, porque la lengua española es muy rica, tremendamente rica, y adoptar palabros que no dicen nada (especialmente del inglés) me enerva.

      Un cordial saludo, José Ignacio, y gracias por su comentario.

      Rafael López

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