ARTÍCULO: La guerra se nutre de batallas. ¿Dentro de España cuál es tu batalla?
Veo la sociopolítica con tanta clarividencia que, cada vez más, pienso que estoy rodeado de locos, porque Sancho me enseñó que Alonso Quijano mató a Don Quijote, dejándole morir «sin más ni más».

Antes de leer mis divagaciones, os encomiendo a la ardua misión (término militar que viene al pelo) de ver este breve vídeo (mis adoradas cacofonías) donde el Ex-Jército español se muestra en todo su esplendor (ya os lo adelante el la foto de cabecera):
https://www.facebook.com/watch/?v=28961308763459602&ref=sharing
Voy a lo de la clarividencia y las batallas
Imaginad a un enfermo terminal de cáncer de pulmón por tabaquismo. Concédele un deseo. ¿Qué creéis que desearía? Hay varias ucronías, a ver cual os gusta más (las ordeno por orden de mi raciocinio, no del vuestro):
1/ Que fumar tabaco fuera tan sano que deviniera obligatorio hasta en los embarazos.
2/ Que nunca hubiera empezado a fumar.
3/ (Esta es mi ucronía favotita) Que fumar fuera ilegal.
Supongo que no hace falta que siga con este artículo, que es una analogía entre tabaquismo e islamismo. Pero, por si acaso, sigo. Y donde digo islamismo digo Diego USionismo (US es la sigla de United States, que en cristiano significa: Estados Unidos – de América del norte, añado –).
Ya abordé tarea tan sencilla como la que aquí muestro, pero se ve que nadie me lee o que todos me leen pero sin comprenderme.
El problema de la invasión sarracena (y sudakamericana, pero la que está de moda es la otra, máxime tras lo de Ceuta) no son los invasores / invitados, sino quienes los reciben.
A ver, dijo un ciego, si asimiláis esta analogía: si alguna vez soy turista (Dios no lo quiera) necesito un medio de transporte y un alojamiento en destino, ¿verdad? Si no tengo medio de transporte, lo del alojamiento se torna baladí. Si aparece un tratante de turistas que me ofrece transporte, primer obstáculo solventado. Si en el destino no hay ningún tratante de turistas que me ofrezca alojamiento, me quedo unas horas (tal vez 24, menos o más, que viene a ser un día) y me largo en el transporte del primer tratante de turistas, bien en busca de otro alojamiento o al punto de partida del que, sin duda, jamás debería haber podido salir. Ojo, que meto el verbo poder. Mirad como suena sin él: «al punto de partida del que, sin duda, jamás debería haber salido».
El deber es un acto voluntario que denota nobleza y sentido común. El poder es un acto invasivo contra el deber ajeno. Con deberes todos subsistiríamos en igualdad de condiciones. Con poder sobrevivimos esclavizados. Si en España (actual Espena) no hubiera tratantes de inmigrantes, estos no vendrían. Si nadie les diera alojamiento (alquiler, venta) no podrían residir aquí. Si a los que ocuparan viviendas (ya que nadie se las alquila o vende) les callera todo el peso de la ley (no es una errata «callera» sino que callar es con esas 2 eles que debería tener «cayera» pues todos callan ante lo que nos cae) nadie okuparía jamás nunca más.
Es tan sencillo como esto que, espero, os he explicado de la manera más didáctica que he encontrado y evitando trataros como los subnormales que Papa Estado cree que sois.
APOSTILLA
Tenemos que señalar a los tratantes de inmigrantes. Que se avergüencen de ser traidores a su patria. De ser los responsables de la destrucción de todo un país. Que teman encontrarse contigo por la escalera y/o a la vuelta de cada esquina. Que los traidores no tengan ni un sólo segundo de respiro y ni una micra de segundo de conciencia limpia. Y esos traidores no son los políticos, qué va. Esos, simplemente, son los que legalizan la barbarie de los tratantes de inmigrantes. Desde tu vecino a tu familiar o amigo. ¿De verdad no conocéis a ningún tratante de inmigrantes?
REAPOSTILLA
Si no has comprendido que el título del artículo está desarrollado en su texto, te digo que la principal batalla es evitar que se produzca. Con ello la guerra no existiría.
agosto 2, 2026 a 12:02 pm
Poco que añadir! ________________________________
agosto 2, 2026 a 12:51 pm
Ya le he comentado que trato de aislarme, cual eremita, de la mundana realidad. Empresa harto complicada, por lo que algún ronroneo siempre llega a cobijo.
Sobre el asunto que plantea en su artículo he de decirle que, desde mi punto de vista, plantea numerosos vectores por lo que simplificarlos resulta tarea que, inevitablemente, deja flecos.
Usted sabe que, para mi, existe un valor con mayúsculas de gran utilidad en las relaciones humanas (desde el íntimo ámbito familiar hasta el nacional). En España los jerarcas que nos malgobiernan no tienen de esa primorosa materia prima, al menos hacia sus contribuyentes, porque trabajar a favor de obra para potencias extranjeras lo hacen a la perfección.
A mi que indoctos y bocarones prebostes de otros países expresen la ignominia que supone para España la asunción de esta invasión marroquí no me hiere. Mi opinión hacia los responsables es mucho peor. Alguna declaración he oido que demuestra el poco bagaje histórico de algún mandamás desabrido, pero debe tenerse en cuenta que si existe un lugar donde la historia de España ha estado masacrada por el sistema educativo y mediático ha sido nuestro propio país.
Sonroja observar como los «defensores de la patria» (ejército, policia, guardia civil) que han jurado defenderla y darlo todo por ella se muestren genupectoralmente sumisos ante este estado de cosas, por mucho que las siniestras ordenes recibidas sean contrarias a ese espíritu de defensa de la patria.
Y por si hay alguna duda, cuando tus enemigos te alaban es que estás haciendo las cosas mal.
Un abrazo,
agosto 2, 2026 a 1:02 pm
Le pego el «acto de sumisión al Estado que juran, o prometen los ateos y satánico. para que vea usted, maño gruñón mediosordo, que los esbirros del Estado no hacen nada malo; somos nosotros los que creímos que nos iban a proteger:
Fórmula del Juramento o Promesa
El acto consiste en una fórmula donde se comprometen a defender la Constitución, respetar a la Corona y a sus superiores, y dar la vida por España. La respuesta oficial de los agentes es «Sí, lo hacemos», concluyendo con la réplica de la autoridad: «Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará, y si no, os lo demandará». [1, 2]
agosto 2, 2026 a 6:12 pm
Ninguna de esas premisas, querido Don César, vale un pimiento.
Para empezar defender la constitución ¿para qué? si es un pútrido legajo manoseado por el poder político hasta límites repugnantes.
respetar a la corona, jajaja, si ella misma es un felpudo del poder político. No se puede respetar a quien no se respeta a si mismo.
respetar a sus superiores cuando son ignominias andantes, unos traidorazos de tomo y lomo (de los muchos que, por desgracia, ha contado España). A garrotazos los tenían que expulsar de los cuarteles y mandarlos a la trena que es donde deberían estar.
Y por último, dar la vida por España. Un soldado está para que otro soldado enemigo sí muera por su país. Hasta que no se entienda esa prioridad no se puede ir a ningún sitio.
Hace muchos años que juré bandera y no recuerdo existiese esa retahíla de memeces.
Un abrazo,
agosto 2, 2026 a 10:36 pm
Traidores que juegan a ser Rambo, y no son más que funcionarios paniaguados. El mejor de ellos (no puedo decir por aquí a lo que yo les castigaría, pero sería algo parecido a fusilarlos). Y ya que lo he dicho… ¿quién les fusilaría si son todos los mismos hijos de la gran puta? Pues eso: no hay ni pena ni castigo. Y los que sufrimos somos los mismos de siempre. ¿Qué familia de militar, madero o picolerdo pasa hambre?