ARTÍCULO: ¡Dios mío, qué solos se quedan los cuerdos!
-¿Cómo se llama ese pájaro? – Lo ignoro. -¡Anda, qué loignorito más bonito!

Así es, queridos niños. La única manera de ser feliz en la actual España (Espena) es siendo un completo gilipollas, que viene a ser como el pájaro loignorito, pero bípedo. Y me refiero a españoles de todas sus generaciones «here» («aquí», en el idioma más estúpido del mundo, el inglés. Y, por lo tanto, el idioma más hablado después – dicen – del chino mandarín que con su pan se lo coman y tanta paz lleven como descanso dejan. Los únicos chinos que conozco hablan español. La antropología patasarriba. Y lo del segundo idioma está a regañadientes con el español. Pero como, sin duda, el español es el idioma más maltratado del mundo… ¿quién habla, realmente, español? En nuestro Congreso, por ejemplo, no. Van con pinganillos. ¿No era el español oriundo de España? ¡ay!, ¡qué cosas tiene mi novio!).
Los nuevos habitantes de España no necesitan ser gilipollas, pues su estatus es algo especial. Ellos son deudores de tierras lejanas. Viven aquí implementando toda su barbarie ancestral y destrozando cualquier atisbo de cultura local. ¿Exactamente qué parte de España es ya España? ¿Cuándo dejamos de ser España para ser… realmente qué somos? Porque yo sé muy bien lo que son ellos, todos los extranjeros que han okupado España. Y los llaman migrantes cuando son mutantes. Y ante los mutantes, nosotros haciendo mutis por el foro.
¿Segarru emigu o alakhubark?
¿Tienes el DNI caducado o ni lo tienes? De ser lo primero: multa e imposibilidad de hacer gestión alguna o salir del país. De ser lo segundo: paguita y ayudas de todo tipo – pagadas por los del DNI caducado – y libre tránsito por los países que te salgan de tus cojones apátridas.
Y lo del segarru o alá tiene más miga que un pan de hogaza. 3 de agosto de 2026 d.C. y hay gente en España que recorre sus calles al grito de «¡Alá es grande!». Todo eso gracias a los ateos y/o satánicos que gobiernan el país y cada uno de sus municipios. O sea, los no creyentes abriendo las puertas a los más creyentes, al misticismo, a la única teocracia mundial, a la destrucción de 2 mil años de evolución humana. Porque lo del segarru es una suerte de Doctor Jekyll y lo de alákukbark Mister Hyde. Pero son la misma persona. Uno te apuñala y el otro te adoctrina. Nunca mejor implementado el «A Dios rogando y con el mazo dando».
¿Qué es España? dices mientras clavas en mi pupila, tu pupila azul. ¡Qué es España! ¿y tú me lo preguntas? España… NO eres tú.
50 y Atila años me han bastado para ver la destrucción de una nación. A penas 4 décadas, pues la primera década de un neonato es de aclimatación, no de construcción. 40 años, grosso modo, construyendo un país (más bien haciendo labores de mantenimiento) que ya es una escombrera, un basural. Pero podemos votar, ojo que te la cojo. «Dale limosna, mujer, que no hay nada en la vida, como la pena de ser ciego en Granada». ¿Cuántos palos de ciego nos dan a diario, en España? Pero podemos votar. Vota, vota, idiota.
Nos gobiernan los más ineptos (desde una pedanía a la Unión Europea, son exactamente iguales, pero con poderes oscilantes), corruptos, indoctos e inmorales. Y les votamos. Bota, sí, sobre sus cabezas.
¡Dios mío, qué solos se quedan los cuerdos!

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intervalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedose desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos…!
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.
agosto 3, 2026 a 3:27 pm
Con todos los Respetos, que sabes que te los tengo: tu artículo es muy bueno, los versos de Béquer sublimes (aunque opera en tu favor el aportarlos, a este magno blog, ya que nunca los había leido, sí la estrofa conocida de lo «qué solos que se quedan los muertos»)
Desgraciadamente Don César, despojarse de cerebro para ser feliz ni es solución, ni está al alcance de los lectores de este Blog. Me explico, quienes se dejan abducir por esa falsa felicidad fundamentada en la ausencia de sentido crítico, de pensamiento autónomo, ya vienen averiados de fábrica. Jamás han sentido un estímulo superior, se dejan llevar por vanidades y naderias con lo cual el 99% de la «obra» ya está realizado. ¿Por qué no dar ese 1%? comprendo a los que den ese paso y crean lo que los medios y el sistema educativo corporativo evacua, porque perder ese adarme de «alma» es connatural a su condición previa (con las oportunas excepciones que hay a toda regla).
Abrevio que luego wordpress me boicotea los mensajes por excederme (supongo que le desagrada mi verborrea juntaletril).
Un abrazo,