ARTÍCULO: las putadas y mariconadas de Marlaska.

Sólo en este apesebrado y apesadumbrado país puede ocurrir que su Gobierno apoye a una banda terrorista y criminal que ha masacrado el país durante décadas. Solo un mariconazo como Marlaska es capaz de hacer algo así. Y lo digo en esta acepción del término: 2. adj. despect. malson. Dicho de un hombre: Apocado, falto de coraje, pusilánime o medroso
Que este desgraciado no es gay, porque para ser eso primero hay que ser humano. ¡Qué pena que no fueras tú uno de los jueces asesinados por ETA! ¡Qué pena que no fueras tú uno de los políticos asesinados por ETA! Eso sí que habría sido un gran servicio a la Patria, a cargo de estos mafiosos psicótatas degenerados… pero entre bueyes no hay cornás…
febrero 11, 2022 a 6:05 am
Disiento contigo en que la acepción de la RAE se adapte a ésta inmundicia antropomorfa. No creo que sea pusilanime, medroso, fato de coraje o apocado, para mí es un CARNUZO, y ese calificativo conlleva un componente activo contrario a la denominación de la RAE.
Su repugnante, y traidora, labor para liberar presos etarras, y que los Cuerpos de seguridad del Estado hagan todo lo contrario de lo que deberian estar haciendo -defender a los españoles- define muy bien su carácter (son muchos más sus desmanes y felonias, pero me da asco escribir sobre este masturerzo)
febrero 11, 2022 a 8:58 am
Es un montón de mierda que se hace fotos enseñando como corre sobre una cinta ,que costó 20 veces más que la media, en su despacho del Ministerio. A eso va este maricón al despacho, y nos lo enseña. Luego va a una de las saunas gays del suegro de su líder, Pedro Sandez; pero de eso no enseña fotos… de momento.
febrero 11, 2022 a 11:17 am
Mejor que no lo haga, don César (un poco de compasión hacia el prójimo, por favor)
febrero 11, 2022 a 1:07 pm
Tuve bastante con ver el vídeo íntegro de Pedro Jota Calvorota, con la prostituta negra, sodomizándose él con lencería puesta y todo… Lo de Marlaska, aunque me volvieran a pasar el vídeo (lo hay, seguro) jamás lo vería… que ya no soy aquel veinteañero que soportaba estas visiones…
febrero 12, 2022 a 4:04 am
Querido César, la última reflexión de tu comentario encierra una gran sabiduría, que además comparto íntegramente.
Yo nunca he tenido una buena imagen de mi juventud, no es que, como persona, haya mejorado, cómo suelen hacer los vinos, con los años, pero si puedo decir que me caen menos tronadas.
Tal vez sea un aspecto negativo de mi carácter, pero ahora soy mucho más especulativo, no tengo interés en perder el tiempo con chorradas y basura, prefiero centrarme en los contenidos informativos, creativos y didácticos que me enriquezcan. Obviamente, no veo la televisión, en internet ya sabes por donde navego, y la prensa apenas la toco y siempre protegido con unas buenas tenacillas.
Me producen nauseas la podredumbre de la escoria mediática, ésa que entretiene al vulgo con burdos líos de putos y rameras.
Desde luego no hago las cosas que hacía a los 20, algunas, tal vez me gustaría hacerlas, pero éso ya ni me lo planteo. Trato de vivir consecuentemente con mi edad y evitar hacer cosas que no tengan un fin edificante.
febrero 12, 2022 a 7:30 am
Por desgracia, con los años yo he ido apaciguando mi carácter, cosa muy negativa para una sociedad, pues personas con un respeto tamaño al prójimo como yo, y por lo tanto a la vida en sociedad, no son fáciles de encontrar.
Me refiero a que antes yo no soportaba ningún maltrato – voluntario o involuntario – de nadie. Un ejemplo muy burdo: desde los 17 años empecé a chuzarme en la hostelería, y a ir de comidas /cenas. Si los currelas de dichos establecimientos, confundían la hostelería con el cine o un salón recreativo, yo les apagaba la putalele (antes eran de botón) o como poco les pedía que la apagasen ellos, o como muy poco que le quitasen el volumen (que solía y suele ser ensordecedor). Actualmente, las poquísimas veces que, por desgracia, he de pisar un local de estos, poporto telecirco y mierdas de esas y, a veces, a todo volumen.
Este burdo ejemplo sirve para mostrar la decadencia de una sociedad en la que hasta a los tipos como ya se la suda (casi) todo lo malo que le sucede, por culpa de la falta de respeto y la estulticia del prójimo.