Bodrio descomunal, como no podía ser de otra manera tratándose de cine español actual . Además, pretendiendo seriedad, la vulgaridad cinematográfica española se sublima, alcanzando cotas híbridas de esperpento y chabacanería. Máxime en esta cinta donde, supuestamente, se aborda un tema atroz como es ETA.

Son bastantes las películas españolas sobre ETA, de las cuales sólo he visto – y en su día – «Días contados» que es un drama erótico, supuestamente con la banda asesina de absurdo trasfondo. Es una puta mierda, con Carmelo Gómez protagonizando al imbécil que es él mismo (lo conocí en una première y doy fe).
Voy a comentar, primero, lo bueno de la película: «la factura», es decir, lo que se ve. Como siempre, los técnicos cinematográficos son los únicos que suelen salvarse de la quema. En cualquier caso su labor no es tan complicada. Se trata de tener el equipo técnico adecuado y saber manejarlo. Fin de lo bueno porque, en este caso, ni las/los actores están buenEs, joder…
Y voy a obviar las decenas (si no centenas) de hijos de puta expoliadores del sojuzgado erario que patrocinan, financian, producen y etc. esta peli. Fijaos en los créditos de respeto (los iniciales, así se llaman en la jerga cinematográfica que ya nadie sabe/conoce) y en los finales… vais a aluflipar

Sinopsis (oficial): «Tras pasar varios años infiltrada en los ambientes de la izquierda abertzale, una agente de policía consigue lo que buscaba: ETA contacta con ella. Necesitan que aloje en su piso a dos etarras que tienen el objetivo de preparar varios atentados«.
SINOPSIS mía, completa e incluyendo la crítica. Como siempre, el que quiera ver antes la peli, que deje de leer ipso facto.
La prota y premio a la mejor meretriz de los Poya (perdón, a la mejor actriz de los Goya) se infiltra en ETA casi más fácil que cuando se folla luego a un etarra, pese a ser madera nacional antietarra infiltrada para joder a los etarras, pero no «joder de follar». Es la historia de amor más estúpida de la historia del cine, aderezada porque ella le odia a él y él se da cuenta de que la odia a ella justo al final de la peli, y por un puto gato doméstico: el de ella. ¿Alguien tiene cojones para hacer una obra audiovisual subvencionada sin sacar mascotas, aunque sea en un lugar tan dantesco como un piso franco de ETA?
Alrededor de esta historia de amor entre una madero y un etarra del todo a 100, baile de tango incluido, la historia gira en torno a desarticular un comando de ETA ya desarticulado, el Donosti. Pero las situaciones recreadas son de una tensión tan forzada que resultan hasta cómicas, sobre todo por la sempiterna sobreactuación de los actores españoles, en los dramas. Esa impostura y vehemencia constante. Esa absoluta falta de naturalidad. Ese burdo histrionismo. Esa insoportable afección. Ese tétrico rictus de velatorio compungido. Sólo faltan los nefastos (y nefandos) Antonio Resines y José Coronado, para acabar de joder por completo la película.
Más que un largometraje, parece un capítulo largo de una de esas series cutres españolas sobre maderos. O una versión etarra de las patéticas «El Crack» o de las irrisorias, aunque entrañables, películas del «cine quinqui».

Los únicos momentos de tensión que logra la piníscula son las 2 secuencias donde la infiltrada se infiltra, a su vez, como carnicera; y corta temerariamente una pechuga de pollo, con un cuchillo muy afilado…
El casting de actores es más malo de lo habitual en el cine patrio. De hecho, la protagonistas no parece una madero inflitrada, sino más bien «la infiltrá» una bailaora flamenca; su aspecto es talmente ese. Parece una madero lo mismo que yo un melenudo jipipollas ye-ye. Y los policías parecen un grupo de trasnochados en plena resaca de la despedida de soltero de uno de ellos.
En cualquier caso, la prota es una empoderada de tomo y lomo, pues tiene 2 trabajos (carnicera y camarera) amén de ama de casa y madero. Además, recibe dinero de los fondos reservados… vamos, que hasta le dio tiempo a ahorrar un buen pellizco con este pluriempleo y la «subvención» durante los 8 años que dura la trama.
En cualquier caso, la cinta tiene la virtud de no resultar irrisoria, como acontece en la mayoría de dramas españoles. Sólo hay una secuencia irrisoria, y es la descripción del asesinato cutre que comete el etarra que se zumba la madero. Si es que asesina al notas, porque no queda claro ni eso, cuano le cuenta «la azaña» a la madero.
Algo que resulta grosero hasta para un ácrata como yo, es el absoluto desprecio que muestra la película hacia la Guardia Civil. Hasta los personajes maderos les denominan «picolos», jajaja. Y los etarras no dejan de repetir «Txakurras». Prefiero mi neologismo picolerdo… pero, joder, yo soy un civil y no un madero como son estos personajes. Odian a la benemérita tanto por adelantarse a ellos en asuntos antiterroristas, como por no coordinarse con ellos. Totalmente fuera de lugar este enfrentamiento policial. Como dato curioso, en la película presentan a los erchainas, ese cuerpo policial colaborador de ETA y los políticos del País Asco, como chungos represores, talmente como los picolerdos de la época franquista, vaya… curioso postularse de esa manera en favor de los abertxales.

¿Homenaje a «La vaquilla»?
El segundo etarra «profesional» de la peli es un actor con cara de Gargamel que está siempre más cabreado que un jurgolerdo cuando no le pitan un penalti claro. Es tal su empeño en el malhumor que resulta descojonante en cada una de sus intervenciones, sobre todo una en la que le pone su pipa a la infiltrá y se la pasa por las tetitas (es que las tiene pequeñas, limoneras que se dice).
En una de sus «mejores» secuencias, está tirado en el sofá junto al otro etarra descojonándose mientras ven la extraordinaria película «La vaquilla». Es la secuencia del intercambio de productos entre ambos bandos. Son varios planos dentro de la misma secuencia y concretamente 3 de ellos (igual no hay más planos, no lo anoté) son ENORMES FALLOS de continuidad. A nivel temporal la chica les recrimina a los etarras que son unos putos cerdos en la casa y apaga laputatele. Gargamel se mosquea y la vuelve a poner y amenaza a la bailaora, mientras en voz en off (en este caso no es voice over porque el sonido está dentro de la secuencia, proveniente del monitor) se oye la tele «(…)tengo mi familia en Undacona (…)». Pero en el primer plano lo que se oye es posterior a esta frase de «La vaquilla». Para rematar el error/horror, en el tercer plano vuelve a salir en el monitor el inicio de la secuencia. Os la pongo (la original, no la de la nefasta película):
https://www.youtube.com/watch?v=fY7xsfTfeIk&ab_channel=FlixOl%C3%A9

La película es un inagotable cúmulo de despropósitos, donde todos los personajes están estereotipados y no dejan de repetir las muletillas propias de su estereotipo. Las situaciones son todas forzadas y los momentos de mayor tensión forzadísimos e irreales. Una cosa es faltar a la credibilidad y otra a la verosimilitud, cosa en la que JAMÁS puede faltar un drama o un thriller histórico «inspirado en hechos reales». Eso son licencias para las comedias, ciencia ficción, musicales y aventuras o tragicomedias. En esta catastrófica película los hechos acontecen «porque tienen que suceder» no porque se justifique que ocurran.
Algo especialmente sonrojante y lacerante son los contactos entre la bailaora y el madero Tosar. Tan pronto lo hacen con mucho recato como se llaman por teléfono o se exponen públicamente dando la nota. Las incursiones de la infiltrá en Francia para intercambiar mensajes son hilarantes, haciendo de paloma mensajera bípeda y terrestre, amén de un medio de contacto que ya no se usaba en esa época.
Termino con la secuencia más estúpida de la película, la de «mayor tensión». Gargamel tiene una carpeta a la vista de la infiltrá, con los nombres de todos los objetivos para asesinar cuando se restablezca el comando Donosti. Es muy importante tener acceso a ella para «poner protección» a los objetivos (SIC en boca de Tosar). A ver, almas de cántaro, los objetivos de ETA, en Donosti se sabía cuales eran y todos estaban ya con protección, lógicamente… pero bueno, sigo. Gargamel y el otro payaso van a una reunión con otros etarras, en un garito, lo cual es aprovechado por la bailaora para coger la carpeta, citarse en su súpermercado con Tosar, sarle la carpeta y que este vaya al piso franco de los maderos para hacer fotocopias de los papeles que contiene la carpeta. Gargamel se da cuenta de que no ha cogido la carpeta (¿?) y se cabrea más que el jugolerdo que, encima de no pitarle el penalti claro es expulsado por protestarlo. Sale con el que se tira a la infiltrá y la tensión del espectador es máxima (ironía, por Dios, mucha ironía en estas palabras). Tosar quiere ir a devolver la carpeta a la bailaora, que está esperando en el piso franco de ETA. Pero una agente embarazada y que dicen hace de «pibón» decide quitarle la carpeta a Tosar para subirla ella… según entra en el portal aparecen Gárgamel y el fornica maderos infiltradas a pocos metros del portal. ¡Y el ascensor está averiado!. A la embarazada de 7-8 meses, por el bombo, le cuesta mucho subir las escaleras… los malos se aproximan. Ella le entrega la carpeta a la bailaora, que la devuelve con muchos problemas al cajón, por los nervios, sepa usted… por fin la deja, ellos entran y Gargamel comprueba que la carpeta sigue en su sitio, a la vista de todos…

Pasando por alto que el etarra lleve esa información como si fuera la lista de la compra, lo lógico es que la bailaora le saque 4 fotos (como de hecho hace Tosar en otras secuencias, con otros documentos) y punto… no que monten esa estúpida secuencia hilarante. Y así todo, en esta pésima película. Todas las secuencias son dignas de irrisión y escarnio audiovisual. Y casi ni he entrado en política, que si analizo eso ya apaga y vámonos.
Al final cogen a Gargamel y el fornidacor de maderas porque sin saber a cuento de qué, se piran del piso franco, en coche y a toda hostia, y aparecen maderos como si fueran moscas a la mierda…
Como nota curiosa, en esta peli también hay vómitos. ¿Por qué en todas las series y pelis de este siglo algún personaje tiene que echar la pota, y de manera explícita? Es un misterio que todavía nadie me ha sabido dilucidar.
¿Y a este bodrio casi pro-etarra, porque pro-abertxale lo es, con descaro y denuedo, la han tildado de «fascista»? Sin duda toda una estrategia de márketing dirigida por Santiago Segura, el socio de una de las productoras de esta película que hemos financiado con nuestros impuestos, y de cuyos ingentes beneficios sólo «trincaremos» el IVA.
APOSTILLA
El los créditos finales dicen qué ha sido de los personajes reales que inspiran esta absurda trama. Resalto estos 2, a los cuales casi les falta sólo dar sus nombres y apellidos, sobre todo al tal «Teruel» pues dicen el cargo que ocupó, que al ser sólo ocupado por una persona, no hay que ser muy listo para saber quien es si nos remitimos a los años en los que se ambienta la película. En fin.

créditos finales datos de un personaja ficticio












