ARTÍCULO: Cree Marlaskón que todos son de su condición. Sus picolerdos, élite policial…

«2 noticias COLOSALES, de hoy y en la misma columna de «La (sin)Razón» o «La desazón», como prefieran.

«Ciberpatrullaje». Así denominan a esta abominación que es «patrullar» delante de un ordenador persiguiendo a los mamporreros de Alá que escriben consignas yihadistas, publicadas en España, y no patrullar de manera REAL ni por tierra, mar o aire españoles. ¡Bravo, picolerdos! ¡Estamos cada vez más seguros, gracias a vosotros, los maderos y – como no – la Armada espenola!

O sea… estos sicarios de Satán dejan que entren cientos de miles de invasores al año (inmigrantes ilegales y «legales»), les escoltan, agasajan y acompañan a los hoteles de lujo y les dan «paguitas y móviles»… pero son infalibles para coger a un subnormal que comentaba en redes sociales desde Argentina. ¡Bravo, insisto!

La noticia de abajo, igual de escandalosa.

O sea… estos sicarios de Satán miran a los ordenadores por detrás, ya que por delante tanto radares, satélites y drones les indican, RIGUROSAMENTE Y GEOLOCALIZADOS AL MILÍMETRO, las embarcaciones de los narcos. Se quedan impasibles ante este tráfico de drogas y su fomento ayudando a Marruecos, tanto «haciendo la vista gorda» como no rebelándose ante el Gobierno Central y la Junta de Andalucía, por su falaz colaboración, subvención y ayuda a la dictadura islámica llamada Marruecos. Ahora, por fin, ven a un puñado de lanchas de narcos, pero les dejan en libertad, obvio. Se reparten el botín y subastan las lanchas a esos mismos narcos.

La vigilancia costera es como la falsa llegada a la luna, cada año que pasa la tecnología disminuye y no somos capaces de «volver a alunizar».

Lo de arriba es Eivissa. Corría el verano del 2005 cuando la pequeña embarcación pesquera en la que yo iba fue asaltada por una enorme zodiac de los picolerdos. Casi nos embisten, como los de Barbate. Mi delito era ir en esa pequeña barca (unos 5m. de eslora y 1,5m. de manga) con un pescador «Pepscador» le llamo yo, porque se llama Pep y es pescador… Esas mini embarcaciones sólo pagan impuestos para ir con un tripulante. Yo estaba a bordo filmando parte de uno de mis documentales en la isla. Estábamos en la parte noroeste (cerca del punto marcado como «Torres de Lluc»). Esa zona de la isla es la más inhóspita, pues son los acantilados y no hay casi accesos directos desde tierras ni urbanizaciones o pueblos a pie de mar. Es la zona más salvaje y, por lo tanto, menos transitada de la isla. Pese a ello, el satélite o radar (drones no había, por entonces) informó a estos sicarios que tenían que asaltarnos para multarnos por ir 2 y obligarnos a volver a puerto. Por supuesto, no les hicimos ni puto caso y seguimos pescando y filmando… mientras mi amigo me contaba todo lo que sabía del tráfico de tabaco y drogas, sobre todo desde Túnez y, a veces, desde Hispanoamérica… todas las veces que él y otros muchos lo habían hecho y los picolerdos habían trincado su mordida… esos mismos que ahora fueron a por nosotros para recaudar más impuestos a sus putos amos.

Apostilla

Como siempre, fuerte con los débiles y débiles con los fuertes. En el mismo Barbate, hace 3 días, los narcos pegándose entre ellos, rompiendo infraestructura del cuartelillo e hiriendo a 3 de ellos… van como Perro Sandez en Espena, es decir, «cómo Pedro por su casa». ¿Qué autoridad ejercen los picolerdos sobre sus socios los malos?

Re-apostilla

En esa misma isla, una vez me retuvieron con violencia 2 picolerdos de paisano. Estaba tranquilamente comiendo en la atestada terraza del bar aledaño al aeropuerto cuando un notas me señaló desde fuera y estos 2 perros entraron a saco, como en las pelis: placas en mi jeta, manos sobre la mesa, piernas separadas, uno pistola en mano y etc. DNI y al comprobar que yo «estaba limpio», me dejaron en paz… una vez humillado. Eso sí, como yo no temo a nada ni a nadie, me reí lo que pude de ellos, pero abandoné el lugar, para terminar mi consumición debajo de un ficus, debido a las inquisidoras miradas de los presentes.

Y así, otras miles de veces en mi vida, tanto en España como en Londres y Segenal… aunque estas 2 ultimas, obviamente, no las achaco a los picolerdos ni a los maderos.

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