ARTÍCULO: El Estado Español nos llama asesinos, por los accidentes de tren.

Cada vez es más lacerante ser expoliado en España (actual Espena). Y no me refiero – que también – a la criminal carga impositiva que nos sojuzga y de la que tantos y tantos se lucrar, pues el dinero es como la energía: ni se crea ni se destruye, se transforma. En nuestro tétrico caso, se llama «juego de suma cero»: la ganancia de uno es la pérdida de otro. 1+ (-1)= 0. Estoy hablando de que nos acaban de llamar asesinos (cuando menos homicidas imprudentes. Art. 142 C.P.).

Cualquier lego en Derecho sabe que los que indemnizan son los culpables de la causa, bien por acción (dolosa aún más) o por omisión (negligencia). Como veis en la foto de cabecera, los erarios españoles vamos a sufragar las indemnizaciones a «familiares» de los asesinados y a las víctimas no mortales (pongo «» porque a saber cómo se desglosa todo, lo que les llega y las cantidades a pagar según parentesco, dependencia y etc.).

Los muy subnormales que nos desgobiernan pretenden que una pequeña parte de este pastizal corra a cuenta de las compañías aseguradoras. A ver, almas de cántaro, si el accidente ya está peritado como negligencia de ADIF (para mí es un crimen premeditado, pero eso no procede ahora). Grosso modo: que de nuestros impuestos vamos a soltar la pasta, es decir: SOMOS LOS ASESINOS DOLOSOS O NEGLIGENTES.

Me niego a seguir siendo insultado y vilipendiado por esta panda de inútiles y satánicos tétricos y paniaguados. Mirad a los de esta siniestra foto; una imagen que vale más que mis palabras…

Me recuerda tanto a la siguiente… donde el exJefe de todos estos hijos de puta posa con su trofeo, como ellos lo hacen con el suyo (el tren y la sangre mortal que contiene, que es el maná de todos estos satánicos/masones). Por lo menos su exJefe pidió perdón y dijo «no lo volveré a hacer»…

Los que han de indemnizar a las víctimas son los verdaderos culpables (patrimonio les sobra para indemnizar no a 46 asesinados sino a 40 mil) y acabar en un Tribunal: políticos, altos cargos de ADIF, y algunos de sus trabajadores, como los maquinistas e ingenieros que sabían el estado de las vías, concretamente en ese tramo. No es sólo que salgan impunes de su brutal crimen, sino que salen reforzados (ÓscarGután Puente, lejos de ser encarcelado para ser juzgado, ha sido ensalzado por el propio Presidente del Gobierno, aplaudido por sus votontos y loado en T.V.Espantosa y medios afines, que son casi todos).

APOSTILLA

Salvo en casos extremos de dependencia económica familiar directa con algún asesinado, este pastizal que nos roban al erario, ha de ser usado para un macro juicio conjunto de todos los familiares favorecidos por la indemnización; para llevar a la cárcel a los asesinos de sus familiares y resarcir a los heridos. Todo lo que no sea eso (que es lo que será, conozco al paisanaje) dejará claro que no tenemos ya ni a la famosa esperanza de la Caja de Pandora, que cito recurrentemente.

2 respuestas to “ARTÍCULO: El Estado Español nos llama asesinos, por los accidentes de tren.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Querido don César:

    Medio en broma y medio en serio, decía usted, hace poco, de convertirse en tirano (no recuerdo si utilizo ese término o el de dictador). Después de haber leido su acertadísimo artículo, creo que hace falta esa figura para aplicar las atinadas medidas que propone.

    El pútrido régimen del 78 con el expoliador bipartidismo pp-psoe al frente harán todo lo contrario, para escarnio de todos los españoles que no votan a estos hijos de Satanás (a los votontos que siguen perrunamente las mentiras de sus amos, simplemente decir que el averno es destino demasiado amable).

    Rafael López

    • Lamentablemente, la historiografía nos deja bien claro (sobre todo vista esta media centuria) que Francisco Franco debió ser ese dictador que no fue, y aún así le acusan de haber sido. Tal vez así hubiéramos tenido una mínima esperanza de no estar como ahora. Aunque lo dudo, porque el globalismo ha destrozado a Europa (actual ExUropa) y jamás hubieran permitido nuestra autarquía.
      Actualmente me conformo con seguir fuera de la cárcel (que no signfiica, en absoluto, vivir en libertad). Es todo un hito no estar preso (o enterrado, aunque yo confío mucho en mi gallardía vehemente) en autodefensa contra el paisanaje con tenemos.

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