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OBRA DE TEATRO: ¡Qué me parta un rayo!

Posted in teatro on diciembre 28, 2020 by César Bakken Tristán

Rescato una de mis más de 10 obras de teatro escritas y no estrenadas ¡por quien me toman! participar yo en el círco de la farándula subvencionada o la paupérrima de petimetres…

Es una pieza breve, de un solo acto, para ser representada en escenarios minimalistas y, sobre todo, leída en el escenario más minimalista del mundo, las manos de un lector:

“¡QUÉ ME PARTA UN RAYO!”

Obra escrita por César Bakken Tristán.

Julio de 2014.

 (Dos hombres sentados en una silla , hombro con hombro –compartiéndola– frente al público. Junto a ellos dos viejas maletas de tela, con aspecto de atillo)

Hombre 1

(Varón entre 30 y 40 años)

Qué bien se está aquí

Podría ser mejor, pero no estamos mal, digo yo.

Hombre 2

(Varón entre 40 y 50 años)

Depende de con quien nos comparemos. A todo hay quien gane, amigo.

Hombre 1

 Y a todo hay quien pierda.

(Silencio)

Hombre 2

O tablas.

Hombre 1

No estamos tan mal entonces.

Hombre 2

(Empuja al otro y le tira de la silla)

Ahora estamos mejor.

Hombre 1

(Desde el suelo)

Ya estamos jodiendo…

(Permanece sentado en el suelo, con los brazos apoyados en las rodillas)

Hombre 2

(Mirando hacia arriba)

Parece que, por fin, hoy va a llover.

( El Hombre 1 mira hacia el cielo y luego al Hombre 2)

Aunque desde ahí abajo igual no lo ves. A lo mejor no llueve, pero parece que se va a liar una tormenta de dimensiones épicas.

Hombre 1

(Con hastío)

Ten cuidado, que al estar tan alto igual te cae un rayo.

Hombre 2

No creo, no tengo suerte pa ná. Un rayo, quien lo pillara, amigo, quien lo pillara. Pero yo no tengo suerte. Y si una vez la tuve no la retuve, sin duda.

Hombre 1

No, si al final me caerá a mí.

Hombre 2

A todo hay quien gane.

Hombre 1

(Levantándose y mirando al cielo)

Pues sí, parece que puede llover.

Hombre 2

Ten cuidado que ahora estás más alto que yo. A ver si me vas a quitar el rayo. Lo quiero para mí. Qué gran idea la de esperar a un rayo. ¿Qué dirá hoy mi horóscopo? Igual vaticina, por fin, que es mi último día en este valle de lágrimas. Qué gran colofón sería el rayo. Hay que ir a por él, amigo, hay que conseguirlo.

Hombre 1

(Señalando a la silla)

¿Puedo?

Hombre 2

(Sin apartarse)

Claro.

Hombre 1

(Se sienta en las piernas del hombre 2)

Un cojín no vendría mal.

Hombre 2

Ya, no vendría mal. Este asiento está muy duro.

Hombre 1

Digo un cojín para encima de tus piernas

Hombre 2

(Sonriendo y golpeándose el muslo)

El que tuvo retuvo. Cuadriceps de acero. 15 años corriendo es lo que tiene, amigo.

Hombre 1

Las prisas no son buenas.

Hombre 2

Ya lo sé, quince años me costó averiguarlo. El tabaco, el alcohol, el colesterol y esos menesteres también me ayudaron a averiguarlo, claro.

(Ríe)

Hombre 1

Correr es bueno para reducir el colesterol.

Hombre 2

¿Y eso qué importa?

Hombre 1

Nada, como lo has comentado…

Hombre 2

Tú sabrás, vete a dar vueltas a la manzana, hasta que te marees,  y reduce lo que quieras que yo permanezco aquí esperando el rayo. A ver si hay suerte.

(Mira al cielo y extiende la mano para ver si le cae agua)

Hombre 1

No caerá esa breva.

Hombre 2

Ni nada. Nunca hemos tenido suerte.

Hombre 1

La suerte no existe.

Hombre 2

La mala sí

(Empuja al hombre 1 y le tira al suelo)

Igual nos caga un pajarraco, hay que tener mucho cuidado con lo que nos puede caer del cielo, no todo son cosas buenas como el rayo.

(Silencio)

Hombre 1

(De pie, sacudiéndose la ropa)

Ya estamos jodiendo otra vez.

(Mira a su alrededor)

Por aquí no pasa ni Dios.

Hombre 2

Y eso que debería estar en todas partes. Hoy en día nadie está donde debería. Todos se escaquean. Muchos parecen ubicuos y lo que son es ausentes. Pero mucho mejor así, la tranquilidad urbana es un tesoro que pocos pueden disfrutar, amigo mío.

Hombre 1

Claro, ahí sentado se puede disfrutar.

Hombre 2

Si no te cedo el trono es por mi maltrecha espalda, bien lo sabes. Aún con mis cuádriceps de acero y mi aspecto lozano sabes que mi cuerpo es un saco de escombros. Me duele y me ofende, a partes iguales, que tengas tan poca consideración con un tullido. Quien pudiera tener tu salud y permanecer ahí de píe, enhiesto, como el famoso ciprés. Qué envidia me das.

Hombre 1

(Le mira con extrañeza)

Ya. Si estuviésemos en un parque me podría sentar yo también.

Hombre 2

¿Un parque? ¿esos campos minados por los perros? ¿esos lugares infectados por pequeños homo sapiens que hacen del grito su bandera y por señoras y señores roedores de pipas? Ya hemos hablado muchas veces que los parques no entran en nuestra rutina urbana. Pero no te preocupes, estamos haciendo sólo un alto en el camino, pronto seguiremos y encontraremos un lugar en el que acomodarnos dignamente los dos.

Hombre 1

También será por la hora, lo de que no pase gente por aquí. ¿Qué hora es, por cierto?

Hombre 2

Sabes que no uso reloj. Yo no tengo grilletes.

(Mira al cielo)

Y con esas nubes el sol no nos va a decir la hora.

Hombre 1

(Mirando al cielo)

Bueno, pues nos quedamos sin saberla.

(Se cruza de brazos)

Hombre 2

Mejor. ¿Tienes prisa?

Hombre 1

No

Hombre 2

¿Has quedado con alguien?

Hombre 1

No.

Hombre 2

¿Entonces para qué quieres saber la hora?

Hombre 1

Por saberla, yo qué sé.

Hombre 2

(Negando con la mano)

Mala reflexión, amigo. El conocimiento sin control no sirve para nada. Hay que saber para qué se quieren saber las cosas, ya lo sabes.

Hombre 1

(Extrañado)

¿Qué tengo qué saber que se sabe el qué?

Hombre 2

(Mirando al Hombre 1 con hastío. Mira al cielo)

Nada, que no llueve. Así ni rayo ni ná. Pero antes se ha visto un relámpago, ¿verdad que se ha visto?, no todo está perdido. Paciencia, amigo. Hoy puede ser mi gran día.

Hombre 1

Igual si sostuvieras algo así como una barra metálica atraerías al rayo. Una vez lo vi en una película.

Hombre 2

(Mirándole con extrañeza)

¿Un qué? Si no tengo ni mierdecilla en las uñas.

(El hombre 1 le mira las manos)

Hombre 1

¡Anda que no! ¿y eso qué es?

Hombre 2

(Ofuscado)

Me han cancelado la cita de esta mañana con el manicuro, no te jode ahora el marqués. Hay que tener de todo en la vida. Menos la barra tengo de todo, fíjate por donde de eso que dices no tengo.

Hombre 1

Un hierro se encuentra en cualquier parte.

Hombre 2

¿Sí? Pues hala, vete a buscarlo y hasta que lo encuentres no vuelvas.

Hombre 1

Si fuera para mí todavía iría, pero no voy a hacerle recados a nadie.

Hombre 2

Muy bonito, con amigos como tú… ¿no se quiere manchar las manos el marqués?

Hombre 1

(Descruza los brazos y le señala)

Mira quien fue a hablar, el que no me deja sentarme.

Hombre 2

Pues siéntate, alma de cántaro. Será que no tienes suelo por aquí. Siéntate, marqués. Si no quieres hacerle un favor a un amigo lo dices y no pasa nada. Insisto en que si estoy sentado es por mi maltrecha espalda. Quien pudiera estar gateando por los suelos como un puto indio.

Hombre 1

¿Y por qué no vas tú?

Hombre 2

(Gritando)

¡Por qué a lo mejor cae el rayo aquí y no estoy por estar buscando la barrita de los cojones!.

Hombre 1

Vale, vale, voy a ver si encuentro algo.

(Se va)

Hombre 2

(Mirando el cielo)

Da igual, está aclarando. Si es que no tengo suerte pa ná.

(Aparece una chica –veinteañera­­–  cargada con unas bolsas de la compra. Se la ve sofocada)

Hombre 2

(Se levanta rápidamente y le ofrece la silla)

Buenas tardes señorita, ¿ quiere descansar un poco?

Chica

(Sobresaltada, se le caen las bolsas)

¡Uy!

Hombre 2

Permítame que la ayude.

(El hombre 2 va a por los artículos que se le han caído)

Chica

(Desconfiada y agresiva)

¡Eh! deja eso.

Hombre 2

(Suelta lo que tenía en las manos, con cuidado para que no se rompa nada y se sienta)

Perdón, sólo quiero ayudar…

Chica

¿Ayudar? Pues vaya susto me has dado, joder, saltando como un rayo.

Hombre 2

(Mirándola asombrado)

¿Cómo un qué?

Chica

Pues así, de repente.

Hombre 2

¡Ah! ya me extrañaba a mí lo del rayo, está aclarando

(Señala al cielo)

Chica

(Recogiendo lo que se ha caído de las bolsas)

Vale.

Hombre 2

(Levantándose)

De ninguna manera, permítame que le ayude y haga el favor de sentarse mientras tanto. Acomódese, por favor, acomódese aquí, señorita.

Chica

Deja, ya puedo yo, no se…

Hombre 2

(Gritando)

¡Que te sientes, coño!

Chica

(Asustada y sentándose en la silla)

Tampoco hace falta…

Hombre 2

(Apesadumbrado y recogiendo los productos del suelo)

Perdóneme, no sé que me ha pasado.  Bueno, sí lo sé. Es que llevo un buen rato esperando algo y estoy un poco alterado. Y como encima está aclarando, pues imagínese…

Chica

Vale.

Hombre 2

No es nada fácil que me caiga encima en estas latitudes, lo asumo, pero yo lo espero. La esperanza es lo último que se pierde.

(La chica le mira timorata y el Hombre 2 deja las bolsas junto a ella)

O es lo último que se tiene. En cualquier caso hay que tener esperanza, ¿verdad qué sí? Sin esperanza no somos nada.

Chica

(Mirándole con extrañeza. Se levanta  y coge las bolsas)

Mira, tengo prisa, así que voy a seguir mi camino. ¿Puedo?

Hombre 2

Claro, claro, perdóneme. Qué tenga usted un día fabuloso.

(Se sienta y se queda mirando al cielo)

Chica

(Extrañada ante la actitud del hombre 2)

Oye, ¿te encuentras bien?

(El hombre no contesta y sigue mirando al cielo)

Oye, que si te encuentras bien.

(Le grita)

¡Oye!

Hombre 2

(Mirando a la chica)

Estoy esperando a mi rayo, pero no viene.

Chica

¿A quién?

Hombre 2

A  mi rayo.

Chica

“Mirrayo”, ya, algún amigo tuyo.

Hombre 2

¿Cómo voy a ser amigo de un rayo? Ni que estuviese chalado o enajenado perdido.

Chica

Dices que lo estás esperando

Hombre 2

Qué estupidez ¿Cómo voy a ser amigo de una chispa eléctrica de gran intensidad producida por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra?

Chica

(Perpleja)

Vale, está bien, yo me voy que tengo cosas que hacer…

Hombre 2

(Levantándose y caminando en círculo)

¿Cómo voy a ser amigo de un rayo? ¡Qué tontería! ¡Qué disparate! ¡Qué me traigan un capirote!

Chica

Oye, que has sido tú el que ha dicho que lo está esperando.

Hombre 2

Y lo estoy esperando

Chica

¿Entonces qué es ese rayo?

Hombre 2

Pues una chispa eléctrica de gran…

(Se sienta, abatido)

¡Bah! no lo entiendes. Nadie me entiende.

(La chica empieza a marcharse)

¡Espera! ¿Podrías decirme la hora?

 (Pregunta mirando al cielo)

Chica

(Saca el móvil del bolsillo)

Las seis y cuarto, casi.

Hombre 2

Gracias, un amigo mío

(Enfatiza)

de carne y hueso, quiere saberla y yo no tengo reloj.

Chica

Ni yo.

Hombre 2

(Mirando a la chica)

¿Entonces cómo sabe la hora?

Chica

(Enseñando el móvil)

Con esto.

Hombre 2

¡Ah! eso que se llama teléfono móvil pero que nadie usa para llamar. Eso sí, lo de móvil es cierto, ahí está la prueba.

Chica

Bueno, tiene muchas funciones y una es que se puede usar para llamar.

Hombre 2

Ya, ¿cuántas veces has llamado hoy?

Chica

¿Hoy? Hoy… pues ninguna.

Hombre 2

(Mirando al cielo)

Si pudieras llamar a mi rayo.

Chica

(Sonriendo)

Le puedo mandar un wasap

(El hombre 2 sigue mirando el cielo)

Chica

Tengo una aplicación meteorológica que puede decirte si habrá tormenta hoy.

Hombre 2

(Mirándola extrañada)

¿Cómo?

Chica

Pues eso, que puedo decirte la previsión meteorológica para todo lo que queda de día en este punto exacto en dónde estamos.

Hombre 2

(Asombrado, levantándose de la silla y señalándola)

¿Aquí?

Chica

Hombre, ahí exactamente no.

(El Hombre 2 levanta la silla)

Hombre 2

¿Dónde está el punto exacto?

Chica

¿Qué?

Hombre 2

Quiero saber el punto exacto en donde caerá mi rayo para ponerme justo en él.

Chica

(Riendo)

Eres un poco rarito, ¿eh?. Mira

(Se acerca a él y le enseña el móvil)

En estas coordenadas hoy pone que estará el cielo nublado hasta las ocho y luego despejará.

Hombre 2

Es muy bueno tu teléfono, sin duda.

(Se sienta, abatido)

Chica

¿Por?

Hombre 2

Porque yo no tengo suerte pa ná, no habrá tormenta.

Chica

Pues ojalá la hubiera, así se quitaba un poco toda esta contaminación que tenemos.

Hombre 2

Me importa una mierda la contaminación. Yo sólo quiero mi rayo.

Chica

Vale, pero de paso si nos oxigenemos un poquito y las calles se limpian también, pues mejor para todos., ¿no?

Hombre 2

Cada uno tiene sus prioridades.

Chica

¿Y para qué quieres un rayo, eres una especie de Dr. Frankestain?

(Ríe)

Hombre 2

(Serio)

Para que me parta.

Chica

Yo si que me parto contigo.

(El Hombre 2 la mira enfadado)

Perdona, perdona, quiero decir que me hace gracia eso que dices del rayo . No es algo que se oiga habitualmente. Por cierto, ¿sabes las pocas probabilidades que hay de que te caiga un rayo?

Hombre 2

Conque haya una ya es esperanzador.

Chica

Vale

Hombre 2

Pero aunque hubiera un 99 %  seguro que no me caería, no tengo suerte pa ná. Además, contigo aquí ­–y mi amigo cuando vuelva – mis posibilidades bajan. Procurad poneos a unos metros de mí.

Chica

¿Y…? ¿Puedo saber por qué quieres que te pase eso?

Hombre 2

Porque estoy cansado, quiero descansar por fin y disfrutar del sueño de los justos. Y, demás, no me gusta la vulgaridad.

Chica

Vale.

Hombre 2

La gente es muy vulgar, todos son tan previsibles. Hasta para morirse. No te creas que hay muchas opciones divertidas para hacer eso. Estamos invadidos por la vulgaridad. Y puesto que vamos a morir sí o sí, pues yo quiero hacerlo de una manera digna y original.

Chica

(Cogiendo las bolsas)

Vale, pues ahora creo que si tengo que irme. Si no meto esto en el frigorífico se va a estropear.

Hombre 2

No quiero morir en un hospital, ni en la cama, ni de viejo, ni en un accidente de coche.

Chica

Vale, pues yo me…

Hombre 2

(Enfadado y subiendo el tono de voz, pero sin gritar)

Tampoco quiero morirme como un gilipollas porque no se me abra el paracaídas, o por resbalar en la ducha, o por atragantarme con un hueso de un puto pollo.

Chica

Vale, nada encantada de…

Hombre 2

Quiero morir de una manera épica, hiperbólica.

(Grita)

¡Qué me parta un rayo! Esa sí que es una buena forma de morir. Imagínese mi epitafio: “murió partido por un rayo” Solo por eso habrá merecido la pena mi vida, vaya que sí.

Chica

Eres muy rarito, te lo digo de verdad. ¿Nunca te lo han dicho?

Hombre 2

(Mirándola con hastío)

¿Usted qué cree?

(Silencio)

Llegados a mi edad y con mis circunstancias la vida no es una opción muy halagüeña. Estoy harto de ser un esclavo.

Chica

Eso no es motivo para no disfrutar de la vida. Todos lo somos, todos somos siervos de alguien

Hombre 2

(Enfadado)

¿Cómo dices? ¿Siervo? ¡Eso nunca!

Chica

Pero si acabas de decir que estabas harto de…

Hombre 2

(La interrumpe y se levanta)

¡De ser un esclavo! ¡No tiene que ver nada con un siervo! Los siervos sirven por propia voluntad o porque no saben vivir de otra manera, o por mezquino interés. A los esclavos nos obligan a estar esclavizados, nos quitan la libertad, nos oprimen y nos dejan sin vida auténtica.  Y ahora sin cadenas, para que no nos enteremos de lo que somos. No confundamos los términos, señorita, por favor, no caigamos en esos nefastos errores.

Chica

Vale.

Hombre 2

El mundo se divide en opresores y oprimidos. Los esclavos somos todos oprimidos, pero los siervos son también opresores. Los siervos tienen esclavos. Los esclavos no tenemos nada.

(Se mira las uñas)

Sólo mierdecilla en las uñas, eso es lo único que tenemos.

Chica

No acabo de entenderte, la verdad.

Hombre 2

(Tocándose la sien con el índice)

¿Eres cortita o qué?

Chica

(Enfadada)

¡Oye!

Hombre 2

(Se sienta)

Perdóneme, señorita, no quería faltarle al respeto. Era una frase hecha. Ni sé ni me importa su coeficiente intelectual o a qué se dedica usted.  Si es opresora u oprimida. Me da soberanamente lo mismo. Es usted un espíritu libre, por supuesto, y como tal he de respetar su forma de vida.

Chica

Vivo en este barrio, no creo que tenga muchos siervos o esclavos a mis órdenes.

Hombre 2

(Mirando a su alrededor)

¿Este  barrio? ¿Qué tiene este barrio de malo para no poder tener siervos o esclavos?

Chica

Lo que no tiene es gente poderosa. Salta a la vista. Aquí todos somos iguales. Todos obreros.

Hombre 2

¿Iguales?

(Ríe)

Nadie es igual a nadie. Y la esclavitud y la servidumbre no son patrimonio de la clase alta. Por ejemplo, cuando antes la he ofrecido sentarse y recogerle los artículos caídos de sus bolsas me he convertido en un pequeño siervo de usted. Pero da igual discutir de esto aquí y ahora, no tiene sentido. Cuando un hombre está desafiando a su destino y está buscando una muerte colosal no a lugar a este tipo de conversaciones, señorita

Chica

Vale. ¿Y ya que tienes tantas ganas de irte de este mundo no has pensado en el suicidio?

Hombre 2

(Levantándose enfurecido y gritando)

¿Suicidio? ¿Está loca o qué? ¿Se ha dado un golpe en la ducha esta mañana? ¿Su madre le retiró el pecho antes de tiempo? En la vida se me ocurriría algo así. Me pasaría la vida en el purgatorio.

(Se sienta)

Chica

(Deja las bolsas en el suelo)

Vale.

Hombre 2

(Ríe)

¿Se lo ha creído? Eso del purgatorio, digo. Yo soy ateo total.

Chica

Hombre, no sé ya que pensar de ti.

Hombre 2

No me suicidaré nunca porque eso es de cobardes. Yo quiero que me parta un rayo, con dos cojones. Ahí, él contra mí.

(Abre los brazos en cruz y mira al cielo)

Pero no tengo suerte pa ná. Seguro que si me cae encima me chamusca un poco y no me parte. Puto rayo de los cojones.

(Grita)

 ¡Aquí te estoy esperando, montón de mierda, a ver si tienes huevos a caerme encima!

Chica

(Cogiendo las bolsas)

Vale, que tengas suerte, me voy ya que si no…

(Aparece el Hombre 1. Lleva un palo de madera en las manos y un trozo de alambre)

Hombre 1

Esto es lo que he encontrado.

(Mira a la chica)

Hola

Hombre 2

(Coge el palo y el trozo de alambre. Se automasajea la frente)

A ver si no es misericordioso el Señor. ¿Qué quieres que haga con esto? ¿Pero qué mierdecilla es esto? ¿No sabes que la madera no es conductora de la electricidad? Esto es un puto aislante, ¿qué quieres que me ponga a luchar con el rayo como si fuera d´Artagnan?

Hombre 1

No he encontrado nada más. La gente cada vez tiene menos cosas que tirar, o somos muchos recogiendo basura, una de dos.

(Entusiasmado)

Igual si le atas el alambre en la punta…

Hombre 2

Y encima está recubierto de plástico.  El plástico es también un aislante, mendrugo. Un momento.

(Examina el palo)

¡Pero si esto es un palo de escoba! ¿le has robado a un barrendero?

(El hombre 1 agacha la cabeza)

O peor aún, ¡crees que tengo cara de barrendero!

(Mirando a la chica)

Con todos mis respetos hacia ellos, señorita, pero yo no nací para barrer la mierda de nadie. ¡Buah!

(Tira el palo y el alambre al suelo. Se sienta)

No tengo suerte pa ná. Tendríamos que cambiar de barrio, aquí ya nadie tira nada útil, manga de obreros, joder.  En un barrio residencial tendríamos que estar ahora, ahí seguro que tiran hasta pararrayos, eso es lo que necesitaríamos ahora, un buen pararrayos.

Chica

Perdonadme, pero creo que sí puede servirte el palito.

Hombre 2

¿Todavía está aquí?

Chica

Sí, sí, la verdad es que tiene su punto todo esto. Y ahora con este

(señala al Hombre 1)

más todavía. Verás, bueno, veréis; la imagen más típica de un rayo es partiendo un árbol, ¿vale?¿Y de qué están hechos los árboles?

Hombre 1

(Levantando el brazo)

Yo lo sé, de madera y hojas.

(El Hombre 2 le mira con hastío)

Y raíces, que están por debajo. Aunque a veces salen de la tierra, yo he visto…

Hombre 2

(Interrumpiéndole)

Calla membrillo y deja que la señorita continúe con su interesante exposición.

Chica

Vale, pues eso. Si un árbol puede ¿por qué no vas a poder tú con el palo? ¿o mejor poniéndote bajo un árbol?

Hombre 2

Un rayo cae en un árbol cuando hay tormenta, porque es alto y está mojado por la lluvia. Y sobre todo por los líquidos internos que tiene, como la savia, las sales minerales y el agua

(Mira al Hombre 1)

Porque el agua sí es conductora de la electricidad.  ¿Veis algún árbol por aquí? ¿veis alguna nube de tormenta por allí?

(Señala al cielo)

 Aunque mejor que no haya árboles, la competencia me resta probabilidades.

Hombre 1

Entonces mejor tener el palo por si acaso

Hombre 2

Mira, el palo te lo vas a meter por…

Hombre 1

En verano las tormentas aparecen cuando menos se esperan.

Hombre 2

Anda dame el palo, a ver si con un poco de suerte llueve y hacemos juntos de pararrayos rústico. Aunque como no tengo suerte pa ná… El pez chico siempre se la come al grande.

(Mira a la chica)

Con perdón, señorita.

Chica

(Ríe)

No, si a mi la vida sexual de los peces como que me da igual.

Hombre 1

(Pensativo)

¿El pez chico se la come…? Creo que no es así.

Chica

Hay que ser optimistas

(Mirando el móvil)

Aquí pone que más de mil personas mueren al año por la caída de un rayo.

Hombre 2

Ya, más de mil… de más de seis mil millones que somos. Todo un dato esperanzador. ¿Qué porcentaje tengo? 

Chica

Bueno, algo es algo. También pone que por la caída de un coco mueren ciento cincuenta al año, tienes más posibilidades que los del coco, aquí lo dice.  Algo es algo.

Hombre 1

(Entusiasmado)

Si nos ponemos debajo de un árbol del coco tenemos más posibilidades tanto por el coco como por el rayo, ¿eh?

Hombre 2

(Mirándole con hastío)

Eso que tú llamas árbol del coco es un cocotero. Es una palmera, y aquí no hay ni un puto cocotero. Como no vayas a la frutería, compres un coco y me infles a cocotazos en la cabeza me parece a mí que no entró en la estadística.

(Mirando a la chica)

¿Pone en su teléfono si de los 150 alguno muere de esta manera?¿a cocotazo limpio?

Chica

Espera que lo busco.

Hombre 2

(Levantando los brazos al cielo y gritando)

¡Venga coño! deje ya el telefonito.  Y tú, anda, dame el alambre.

(El hombre 1 le da el alambre. El Hombre 2  ata el alambre a la punta del palo y lo sujeta como si fuera una lanza)

Total, por sujetarlo no pierdo ná.

Chica

(Riendo)

¡Uy! qué mono.  ¿Te puedo sacar una foto?

Hombre 2

¿Una foto? Bueno, como quiera, inmortalice el momento.

(La chica se pone delante de él, con el móvil)

¿Haces las fotos con eso? Joder, menos para llamar, se usa para todo ese trasto, lo que yo le diga.

(El Hombre 1 se pone junto al Hombre 2)

¡Fuera mequetrefe! la foto es para mí.

(El Hombre 1 se aparta)

Chica

Pero bueno, déjale que salga él también.

Hombre 2

Después, pero la primera yo sólo. Con mi palo busca rayos. Espere que lo alzo.

(Se levanta y alza el palo. Mira al cielo y grita)

¡Vamos, te estoy esperando!, ¡A ver si tienes huevos a caerme encima! ¡No te tengo miedo!

(La chica hace la foto)

Chica

Ya está.

Hombre 2

Albricias.

(Mira al Hombre 1)

Vente pa´ca amigo, que nos retrate esta señorita.

Hombre 1

A ver si va a caer el rayo ahora que le estás provocando.

Hombre 2

¿Qué va a caer?  Ojalá

Hombre 1

(Se pone junto al Hombre 2 y mira timorato al cielo)

Sácala rápido, por si acaso.

Chica

Ya está. Habéis salido muy bien. Mirad.

Hombre 2

Ya sé que he salido bien, no me hace falta comprobarlo.

Chica

Vale. ¿Os la envío?

Hombre 1

¿Cómo?

Chica

Que si os la envío

Hombre 1

Claro, envíala a la calle Río Bravo 75, 3º izquierda, código postal 28…

Hombre 2

(Le da con el palo en las piernas, suavemente)

Melón, deja de decir gilipolleces. Se refiere a si te la envía cibernéticamente.

Hombre 1

¿Ciber qué?

Hombre 2

(A la chica)

No se moleste, señorita, no tenemos e-mail, teléfono móvil, ni martingalas por el estilo.

Chica

Puedo imprimir la foto y mandársela por correo, no hay problema.

Hombre 1

Eso, eso. Código postal 28038.

Chica

(Al hombre 2)

¿Y a usted?

Hombre 2

Ná, déjate de fotitos, no tengo donde ponerla.

(Susurrando sin que lo oiga el Hombre 1)

Y a este no le envíe nada, a saber quien vivirá ahora en esa dirección.

(En tono normal)

Eso sí, si captas cuando me caiga el rayo, esa foto sí quiero que la envíes a todos los lugares del mundo que puedas. ¡Qué todos vean que por una vez en la vida he tenido suerte! 

(Al hombre 1)

Y luego pones la foto en mi tumba, como esos que ponen los retratos de los fiambres. Yo quemado por el rayo. Qué gran foto.

(A la chica)

Esté atenta y preparada con la cámara, que un rayo cae en milésimas de segundo. Ahora sólo necesito un epitafio acorde con tan espléndida fotografía.

Hombre 1

¿Un qué?

Hombre 2

A ver qué piense uno. Toma, sujétame el palo.

(El Hombre 1 coge el palo temeroso y mirando al cielo. Lo sujeta apartado de su cuerpo y lo deja en el suelo.)

No sé qué poner exactamente.

( A la chica)

¿Usted qué opina señorita?

Chica

¿Yo? Bueno, eso de los epitafios me da mal rollo.

Hombre 2

“Aquí yace un tío quemado por la vida” ¿qué os parece?

o este: “Más quemado que la moto de un hippie”

Hombre 1

(Riendo)

Y podemos ponerte un cartel de esos de peligro que hay en los postes de la luz.

Hombre 2

No es mala idea. Bien pensado, amigo.

Chica

(Riendo)

Estáis fatal.

Hombre 2

(Abrazando al Hombre 1)

Qué gran forma de yacer, amigo, qué gran forma de yacer. Sólo por eso ya hubiera merecido la pena vivir. Ya me imagino al enterrador enchufando sus electrodomésticos a mi tumba. ¡Menuda energía que habrá allí dentro!  ¡Esto merece un brindis!

(A la chica)

Señorita, ¿no tendrá usted algo de beber en esas bolsas? Por supuesto se lo abonaremos.  Podríamos ir a un ultramarinos, pero se perdería el encanto del momento.  La magia de lo espontáneo y efímero.

Chica

(Sacando un zumo de la bolsa)

Tengo zumos.

Hombre 2

¡Quite, quite! ¡Brindar con zumo! ¿estamos todos locos? Habrá que ir al ultramarinos más cercano entonces.

(Al hombre 1 y rebuscando en los bolsillos)

Ve y compra unas cervezas, porque dudo que tengan Cava en ese lugar. Mañana te lo pago, que ahora no tengo efectivo encima.

(El Hombre 1 hace un gesto de impotencia y de no tener dinero tampoco)

Vaya contratiempo.

(A la chica)

¿Ha mirado bien en las bolsas?¿seguro que no tiene otra cosa que no sea… cómo se llama… zumo?

Chica

Puedo ir yo a comprar.

Hombre 2

¡No! eso nunca. Habiendo dos hombres sería intolerable. Déle… que digo déle, préstele algo de dinero a mi amigo y que compre él. Ya se lo devolveremos.

(La chica saca un billete de cinco euros del bolsillo)

Pregunta si hay cava, nunca se sabe en esos lugares, pueden sorprendernos. Y si no, cerveza, como para una boda amigo, compra como para una boda. Esto hay que celebrarlo por todo lo alto.

Hombre 1

Lo que me den por cinco euros.

Hombre 2

Vaya, una boda de tercera, pero brindaremos que es lo que importa. Ve y no tardes en volver, no vaya a ser que mi rayo llegue antes y no podamos brindar.

(El hombre 1 se marcha)

( A la chica)

Señorita, usted esté atenta y con la cámara preparada. Qué gran día hoy, y eso que ha empezado soleado.

Chica

¿Es la primera vez que vienen por este barrio? Llevo un año aquí y nunca les había visto.

Hombre 2

Nosotros somos libres como el viento, ágiles como la gacela. No tenemos ubicación fija.

Chica

Por el trabajo, claro.

Hombre 2

¿Qué coño el trabajo? por la vida. 

(Se levanta y grita)

¡Abajo el trabajo!

Chica

Vale.

Hombre 2

Aunque a veces si nos movemos por el trabajo… por el trabajo de los demás. Cada vez que oímos una obra huimos despavoridos. ¿Estamos todos locos? ¿Cómo se puede estar junto a tanto ruido? ¡ni el dinero lo justifica! ¡abajo las radiales y los taladros!. “Ruidales y teladro” las decimos nosotros a estas máquinas endemoniadas.

(Ríe)

Dicen que en este país un obrero trabaja y diez miran. Yo opino que es una verdad a medias, pues uno trabaja, diez miran y 10.000 personas inocentes se joden. Por suerte nosotros no tenemos raíces y podemos cambiar de aires cada vez que este se contamina acústicamente. Ya del otro tipo de contaminación es imposible huir, tendríamos que irnos a otro planeta y no nos seduce mucho la idea. Y su viabilidad menos aún.

Chica

Jolin, vaya charla

Hombre 2

(Sonríe y se sienta)

¿Usted trabaja, señorita?

Chica

(Señala a las bolsas)

Claro, ¿si no cómo podría comprar esto?

Hombre 2

¿Comprar? ¿Usted trabaja para comprar?

Chica

No

Hombre 2

¿Entonces para qué trabaja?

Chica

Pues para poder vivir.

Hombre 2

¿Para poder vivir? Curiosa teoría. No sé que opinaría Darwin de eso. O cualquier galeno, esos funcionarios con bata blanca, esos matasanos.  Ya imagino sus diagnósticos: señor, tiene usted un cáncer de la hostia, le receto un trabajo, con eso vivirá. Eso sí, que no le despidan o el cáncer de la hostia le matará (Ríe).

Chica

(Sonriendo)

No me has entendido. Digo que necesito el trabajo para vivir.

Hombre 2

(Levantándose)

La vacuna definitiva, por fin la panacea… el trabajo. ¿Sirve cualquier trabajo o ha de ser uno cualificado?

Chica

(Sonriendo)

Vale

Hombre 2

(Gritando)

¡Quiero ser empresario! ¡Quiero curar a los enfermos dándoles trabajo! ¡Seré el jefe demiurgo! ¡el curandero laboral!

Chica

(Riendo)

Estás fatal

Hombre 2

(Se sienta)

Qué cosas, ¿eh? Será por eso que dicen que el trabajo es salud.

Chica

Sí, eso dicen.

Hombre 2

(Se levanta y grita)

¡Pues si el trabajo es salud, qué trabajen los enfermos, coño! ¿Ve? ahí está la cura de todos los males, y los científicos perdiendo el tiempo. Más capataces y menos científicos es lo que necesita este mundo.

(Se sienta)

Por eso yo no tengo trabajo, porque no quiero vivir.

(Mira al cielo)

Pero me parece que hoy no va a ser mi despedida

Chica

No entiendo esa insistencia tuya en no querer vivir.

Hombre 2

No hace falta que la entienda, sino que la respete.

Chica

Vale

Hombre 2

Para un espíritu libre como yo estar vivo es algo complicado, pues es algo que no he elegido. Nunca hago cosas que no quiera hacer. Eso sí, entre usted y yo le confieso que hay muchas cosas que quisiera hacer y no puedo.

Chica

Ya.

Hombre 2

Alguien debería preguntarnos si queremos nacer.

Chica

¿Y cómo van a preguntarnos si no estamos vivos?

Hombre 2

No sea tiquismiquis, coño. ¿Y yo qué sé? Pero debería ser así. Nadie te pregunta si quieres venir al mundo. En cambio todos te preguntan por qué quieres dejarlo, como usted ahora, por ejemplo.

Chica

Te lo he preguntado porque no es algo que se oiga habitualmente. No quería molestarte.

Hombre 2

No me ha molestado.  Pero estoy harto de que cualquier imbécil, cualquier palurdo de medio pelo pueda jugar a ser Dios y crear vida sólo por tener unos genitales y un aparato reproductor en perfecto estado. Si todavía naces del coño de una multimillonaria…

Chica

Vaya, qué fino eres.

Hombre 2

Perdone, es la costumbre de no hablar con señoritas delante. Rectifico entonces, rebobino

(ríe)

pues si naces con un pan debajo del brazo, con ese puto pan la vida ya empieza bien. Pero no, la mayoría nacemos como Jesús, en un pesebre. Aunque a él no le fue mal, dicen. Pero otros crecemos apesadumbrados.

Chica

Sí, eso dicen.

Hombre 2

Pero para el resto de los mortales, nacer pobre es vivir condenado al sufrimiento, a la penuria, al ultraje, a…

Hombre 1

(Llega con una botella de sidra)

¡Ya estoy aquí!

Hombre 2

(Levantándose)

¡Bien! Déjame que haga los honores

(Coge la botella y la mira con desprecio)

Bueno, no es un Dom Perignom precisamente.

Hombre 1

Es lo que había.

Hombre 2

(Le da unas palmaditas en la espalda)

Está muy bien, amigo. Gracias por traerlo. Bien, vamos a brindar con esto. Sidra el Gaitero, famosa en el mundo entero, ¡qué coño! Que le den por el culo al Champagne y al cava.

(Descorcha la botella)

¡Brindemos!

Chica

¿Y los vasos?

Hombre 2

Me cago en Dios, es verdad. Nos falla la logística. Pues a morro, como toda la vida.

(Le ofrece la botella a la chica)

Chica

No, gracias.

Hombre 2

(Gritando)

¡Cómo que no! A beber, que son dos días.

Chica

Vale.

(Bebe y se la devuelve. Bebe y se la pasa al Hombre 1)

Hombre 1

¡Salud!

(Bebe)

Hombre 2

(Extendiendo la mano)

¡Eh¡ amigo, esa botella ha pagado billete de ida y vuelta.

Hombre 1

(Le da la botella)

Hablando de vueltas, toma

(A la chica)

ha sobrado esto.

Hombre 2

(Le da un manotazo en la mano y las monedas caen)

¡Pero bueno! ¿Estamos todos locos? ¿hemos perdido el norte definitivamente? ¿ya no nos queda ni un mínimo de caballerosidad ni de orgullo?

Hombre 1

(Recogiendo las monedas)

El dinero es suyo y ha sobrado esto.

Hombre 2

Para ya, alma de cántaro. ¿Pretendes que a la señorita le devolvamos calderilla? Habrá que devolverle el billete que nos prestó. Anda y vuelve al ultramarinos infame en que has comprado esto y gasta las vueltas en otra botella.

Hombre 1

No hay suficiente.

Hombre 2

¡Pues en pipas! ¡O en lo que sea! pero no vuelvas con las vueltas.

(El hombre 1 se va)

Chica

Oye, que no quiero que me devolváis nada. Además, me parece que eres un poco duro con tu amigo, pobrecillo.

Hombre 2

¿Duro? para nada. Sólo le impongo la disciplina que le hace falta. La vida no merece la pena, pero sin disciplina ya es un disparate grotesco. Una continua burla del destino.

(Bebe)

Chica

¿Disciplina? ¿Eres militar?

Hombre 2

(Atragantándose y tosiendo)

¡Ja,ja,ja! ¿Militar yo¿ ¡ja,ja,ja! Jamás me habían insultado con eso.

Chica

Vale. Lo decía por eso de la disciplina.

Hombre 2

(Dejando la botella en el suelo y paseando en vaivén)

La disciplina no tiene nada que ver con lo marcial, por favor, no nos confundamos de esa manera. La disciplina es un arte de la moralidad. Sin disciplina no hay nada.  El ser humano se diluiría como un irrisorio hielo en un charco. Pero entiendo lo que quiere decir.  Mi amigo es mi amigo porque yo soy su amigo a la vez. Y cada uno tenemos unas carencias y necesidades que el otro cubre. Si no, no sería mi amigo. Y sin disciplina no somos nada. Ni yo soy duro con el ni él blando conmigo. Él me impone la suya y yo a él la mía. Así nos complementamos. ¿Comprendes?

Chica

(Confusa)

Ummmm… pues no, la verdad.

Hombre 2

¡Eso es porque no está disciplinada! ¿ve como sí que es necesaria?

Chica

¿Cómo?

Hombre 2

Qué aproveche.

(Coge la botella y bebe)

Chica

¿Qué?

Hombre 2

La comida, que aproveche la comida

Chica

¿Cómo?

Hombre 2

Qué aproveche.

(La chica hace un gesto de impotencia y el Hombre 2 ríe)

Chica

(Coge las bolsas)

Vale, me marcho, que ya es tarde.

Hombre 2

¡Pero bueno! Si todavía no hemos acabado de festejar.

(Le ofrece la botella)

Chica

(No coge la botella)

¿Qué estamos festejando?

Hombre 2

¿Qué estamos festejando? ¡Pues que me parta un rayo!

Chica

¡Ah!, es verdad, ya me había perdido entre tantas cosas.

Hombre 2

No se pierda nunca señorita, siempre hay que saber dónde está el norte, para tener la opción de ir al sur, al este o al oeste. Este brebaje, si no se toma frío, puede acarrear funestas consecuencias gastrointestinales.

(Bebe y le ofrece la botella a la chica)

Chica

No, gracias, ya he tomado suficiente.

Hombre 2

¿Suficiente? 

Chica

Sí.

Hombre 2

Me parece estupendo

(Bebe)

¿Ve?, ya ha tomado una decisión, se ha disciplinado.

(Se sienta, termina la botella y la deja en el suelo. Coge el palo y se apoya en él)

Ahora sólo nos queda esperar el milagro.

(Mira al cielo)

¿Qué pone en su móvil sobre mi rayo? ¿Viene o va?

Chica

No sé

Hombre 2

¡Pues mírelo, señorita, mírelo!

Chica

¡Eh¡ un momento, deja de darme órdenes.

Hombre 2

Señorita, la insubordinación no es compatible con la disciplina.

Chica

¿Insu…?

(Guarda el móvil y coge las bolsas)

Mira, me largo ya, no sé ni por qué me he parado aquí.

Hombre 2

Nadie sabe por qué se para o por qué camina. Bueno, nadie que no tenga a un superior dándole órdenes.

Chica

Tiene gracia que tú hables de eso, cuando no dejas de dar órdenes.

Hombre 2

¿Órdenes? No señorita, yo lo que doy son consejos. Sólo expreso mi humilde opinión sin esperar nada a cambio. Y, si me permite el atrevimiento,  y sus quehaceres se lo consienten, le pediría que se quedara un poco más.

Chica

¿Por?

Hombre 2

No está bien que le haga el feo a mi amigo, que ha ido a por pipas –o Dios sabe qué– para nosotros. Si usted se va su disciplina se verá frustrada. No es justo.

Chica

(Deja las bolsas en el suelo)

Cada vez te entiendo menos, o más. No sé que es peor.

Hombre 2

(Coge la botella y comprueba que está vacía)

¿Seguro que no lleva algo para brindar en esas bolsas? ¿ha mirado bien?

(Aparece el Hombre 1, con una bolsa de pipas y chicles)

Hombre 1

Esto es lo que he podido conseguir. He comprado chicles para que no sobrara nada, como dijiste.

Hombre 2

(Se levanta)

Bien hecho. Siéntate, amigo, te lo has ganado.

(El Hombre 1 se sienta. Coge la botella y ve que está vacía)

Hombre 1

¡Eh! no me habéis dejado ni una gota.

Hombre 2

Era poco, amigo, era poco. Deberíamos conseguir más, pero no tenemos efectivo.  Una lástima, así sería más grata la espera del rayo, que duda cabe que lo sería.

Hombre 1

Si por lo menos pasara alguien por aquí podríamos poner la gorra y cantar unas soleas o algo.

Hombre 2

(Mirándole enfadado)

¡Pero bueno! ¿pedigüeños? Hasta ahí podríamos llegar. Yo no vendo mi talento por cuatro duros.

Chica

Si queréis puedo daros otros cinco euros.

Hombre 2

¿Darnos? ¿cómo que darnos? Lo de antes ha sido un préstamo.

Chica

Vale, pues podría prestaros cinco euros más. A mí no me hacen falta ahora.

Hombre 2

Me parece abusar de usted, señorita. Si por lo menos pudiera hacerle un pagaré o un cheque a la portadora. Pero no he traído la chequera conmigo, todo un descuido por mi parte.

Chica

(Le ofrece el billete)

No hace falta, me fío de vosotros.

Hombre 2

(Coge el billete y mira al hombre 1)

¿Ves? todavía queda gente buena en este mundo, gente que confía en la palabra de dos caballeros que acaba de conocer.

(Mira a la chica)

Si hubiera más gente como usted, señorita,  quizás yo no estaría buscando mi rayo.

(Al  hombre 1, dándole el billete)

Toma, trae más brebaje, por favor, amigo. Tenemos que seguir celebrando la vida.

Hombre 1

¿No estábamos brindando por lo del rayo y…?

Hombre 2

Buena memoria, sí señor. Claro, pero podemos brindar por varias cosas buenas a la vez, no seamos amebas. Somos seres humanos, somos capaces de hacer varias cosas a la vez. ¡Hala! ve raudo y tráenos algo para seguir brindando por la vida.

(El hombre 1 se marcha)

Chica

Ese motivo para brindar me gusta más que el otro.

Hombre 2

Para gustos los colores. Cualquier motivo es bueno para brindar. Si estamos contentos, para celebrar, y si estamos tristes, para olvidar. El caso es brindar y el motivo es lo de menos. Yo brindo cada día. Y cuando me parta el rayo espero que usted brinde por ello.

Chica

(Ríe)

Lo haré, no te preocupes.

Hombre 2

Y no se olvide de la foto y de ponerla en mi tumba. Aunque no capte el impacto sáqueme churrascado, algo es algo.

Chica

Vale

Hombre 2

¡Y el epitafio! ¿Cuál elegimos al final?: “Aquí yace un tío quemado por la vida” o “Aquí yace un tío más quemado que la moto de un hippie”.

Chica

(Ríe)

A mi me gustan los dos.

Hombre 2

Pero deberíamos tener más alternativas. No es cuestión baladí esta.

(Pensativo)

Vamos a ver…

Chica

“Los gusanos no van a tener casi nada que comer”

Hombre 2

“Aquí yace un tío más tostao que un sueco en Benidorm”

Chica

“Los bomberos no pudieron hacer nada por él”

Hombre 2

(Ríe)

Son todos buenos, deberemos elegir uno democráticamente. Cuando venga nuestro amigo, después de brindar, elegiremos uno. No vaya a ser que me caiga el rayo antes de haber elegido. Yo quiero participar en la votación.

Chica

Lo haremos todo democráticamente.

Hombre 2

Será una de las pocas cosas democráticas que haya visto este país. El pueblo por fin podrá elegir libremente. Bueno, una representación del pueblo, nosotros tres.  Pero esto es simplemente un Congreso, una Cámara legislativa popular callejera. Luego les corresponderá a mi amigo y a usted ejecutar la decisión que adoptemos. Y no quiero que en mi ausencia se pongan a discutir como si fueran un Gobierno cualquiera. No amancillen mi nombre, se lo pido por favor.

Chica

Vale.

Hombre 2

Es un acto de mucha responsabilidad el que tendrán entre manos. No es cuestión baladí, insisto.

Chica

No te preocupes, tu amigo parece un hombre coherente, y yo…

Hombre 2

Usted es pura virtud, señorita. Salta a la vista. Confío plenamente en ustedes. Ahora sólo falta que el rayo colabore. Y como yo no tengo suerte pa ná…

(Mira al cielo)

No sé yo, no parece muy comprometido con la causa.

(Levanta el palo y grita al cielo)

¡Vamos, mequetrefe! No jodas nuestro plan. Puesto a caer en cualquier lado hazme ese favor y cáeme encima.

(Llega el hombre 1)

Hombre 1

Aquí está esto.

(Abre la botella y bebe)

Hombre 2

Pero bueno, qué modales, las señoritas primero.

Hombre 1

Ya, como antes que me he quedado sin nada.

Hombre 2

(Mirando a la chica)

Va a ser más difícil de lo que pensábamos lo suyo con él. Igual tendrá que dar un golpe de estado. Que no le tiemble el pulso llegado el caso y si tiene que ejecutarle, adelante. Pero no lo entierre conmigo, quiero estar tranquilo.

Hombre 1

(Dándole la botella al hombre 2)

¿Me he perdido algo?

Hombre 2

Hemos decidido que cuando me parta el rayo tú y la señorita os comprometáis a llevar a buen fin lo de mi entierro y el epitafio.

(Le ofrece la botella a la chica, que la rechaza. El hombre 2 bebe)

Lo primero es elegir el epitafio oficial. Pero antes, ¡brindemos!

(Alza la botella)

¡Por nosotros, por la vida y por mi rayo!

FIN

© César Bakken Tristán. Madrid. 2014.

RELATO CORTO: “La extraña pareja heterosexual”

Posted in LITERATURA, Relatos with tags , on diciembre 15, 2020 by César Bakken Tristán

Relato que escribí hace más de 20 años y recupero ahora… ya sabréis por qué.

Sandra y Álvaro llevan saliendo más de dos años. Son una pareja aparentemente típica y normal: él trabaja de encargado de almacén en un supermercado y ella es administrativa de una agencia de seguros. Se quieren, se llevan bien y son muy felices juntos. Pero hay una circunstancia vital personal de cada uno de ellos que el otro no conoce: hasta hace cuatro años Álvaro se llamaba Marta y Sandra se llamaba Roberto. Los dos eran unas personas atrapadas en un cuerpo sexualmente diferente al que ellos deseaban tener y ahora tienen, por fin.

Se conocieron por casualidad, en un autocar en el que les toco sentarse juntos. Desde el momento en que se vieron surgió la atracción. Las cinco horas de viaje se encargaron de afianzar esa atracción. Y el hecho de que los dos viajaran solos, y por primera vez, a Córdoba terminó de apuntalar su relación. Al volver a Madrid no tardaron ni dos semanas en irse a vivir juntos: cosas del amor, que siempre tiene prisa.

Ambos pasaron una infancia y una adolescencia muy dura debido a su conflicto sexual interno. No fue fácil soportar la presión social por salirse del cauce normal de la sexualidad humana y querer ser diferentes al resto, no por rebeldía ni provocación, simplemente por seguir los instintos internos que les decían constantemente que no querían vivir con el cuerpo que la naturaleza les había asignado. Es una lucha loable e incomprensiblemente mal vista por la sociedad (incomprensible porque es una cuestión personal que no afecta a nadie, salvo al que quiere cambiar su identidad sexual. Por eso nadie tiene derecho a criticar o impedir este asunto). Tras muchos años de sacrificio lograron ahorrar el dinero suficiente para hacerse una operación de cambio de sexo. Las intervenciones fueron todo un éxito y a simple vista nadie diría que les han operado. Ambos tratan el asunto como “tabú” y no quieren ni mencionarlo, pues su vida actual es lo que soñaron desde siempre y no quieren recordar tiempos pasados.

Desde niño a Sandra siempre le gustaron los hombres, pero no como gay, sino siendo él una mujer. A Álvaro le pasaba lo mismo, sólo que al revés. Siempre mantuvieron relaciones con personas de su mismo sexo, pero dentro del rol homosexual. Desde el afortunado cambio de sexo por fin pudieron empezar a mantenerlas plenamente, con los cuerpos que ellos deseaban y sin que nadie sospechase nunca que no habían nacido así.

Su historia es muy curiosa, pues ninguno de los dos conoce el cambio de sexo del otro. Sandra siempre quiso estar con una mujer y ahora está realmente enamorada de un hombre de nacimiento. Álvaro siempre quiso estar con un hombre y ahora está realmente enamorado de una mujer de nacimiento.

Los dos han terminado enamorándose de una persona de su mismo sexo de nacimiento. Aunque lo supieran seguramente les daría igual, pero es paradójico que no lo sepan y comprobar que realmente da igual lo que el ser humano haga con su cuerpo, siempre que sea voluntariamente y buscando la felicidad propia y la ajena. Este caso deja bien claro que el azar no distingue entre sexos y está disponible para la felicidad de todos.

VERSOMA: «Así fuera el más mortal de los virus o la panacea… «

Posted in poesía, versolipsis on agosto 20, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»:https://elcorreodeespana.com/salud/833534806/Asi-fuera-el-mas-mortal-de-los-virus-o-la-panacea-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Así fuera el más mortal de los virus o la panacea…

¿por qué hemos de estar todos a una?

sometidos o libérrimos

pero obligados a compartirlo

todo o nada

nada o ahógate

ni se te ocurra flotar

jódete

 

la inmortalidad es la pena de muerte del suicida

 

el individuo no puede decidir

él no puede decidir

él puede decidir

¿él decidir?

decidir…

 

… divino tesoro arrebatado

trabada caminata en el desierto

oasis

parada obligatoria

la sed no es necesidad

es imperativo

¿o espejismo?

el que no quiera beber que se joda

el agua fecal no es medicinal

el agua potable no hace que potes

 

acción

inacción

¿qué más da?

 

ahora todo da igual

el bien común ha matado al quien

el mal jamás lo hizo tan bien

el bien común jamás fue tan particular

da igual

ya da lo mismo que lo mismo da

 

zoología simulando antropología

zoo simulando nación

 

en libertad

riendo y viviendo más

y mejor

que nunca

los de siempre

domadores sin leones

circos de pulgas

ciclos de purgas

 

jamás los amos lo fueron tanto

jamás los amos fueron tan tontos

¿qué delito cometimos

contra vosotros

naciendo?

 

pesadilla que se muerde la cola

uróboro

b-al-ga-in-ti-nh

¡menudos elementos!

 

si tu vida es tu reino

mi vida no es tu vasallo

pleitesía

playstation

derecho de pernada

gracias

no

de nada

la tele quema más que la hoguera

 

un pedigüeño obeso que pide para comer

esa es tu puta pandemia

 

 

 

 

VERSOMA: “Sociedead” analfabeta y confusa.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, versolipsis on junio 9, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/libros/175616952/Sociedead-analfabeta-y-confusa-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Esta sociedad muerta y analfabeta, adultera y confunde todo, como:

tradición con trepanación

sensibilidad con sensiblería

emoción con devoción

enseñar con adiestrar

mortalidad con mortandad

panacea con pandemia

virtud con virtual

honor con horror

gay con grey

cívico con vírico

altruista con totalitarista

esplendor con extintor

policía con punitiva

banca con sarna

valor con traición

inteligencia con indigencia

valentía con bravuconería

coherente con complaciente

justicia con insidia

patria con paria

nación con necio

sano con sanitario

afán con patán

amigo con enemigo

simpatía con simpleza

normal con normativo

empatía con apatía

hermandad con necedad

ilusión con irrisión

educar con edulcorar

amor con terror

amar con ajar

inmigración con invasión

afecto con defecto

autoridad con impunidad

ciencia con indecencia

igualdad con arbitrariedad

derechos con desechos

solidaridad con sodomizar

lucha con hucha

triunfo con infundio

anciano con parásito

sentir con rendir

soldado con macabro

estudiar con aprobar

talento con esperpento

aprender con reprender

avanzar con atajar

aplaudir con adalid

entrega con entreguismo

socorrer con someter

ayudar con ahuyentar

sentir con hendir

querer con soez

sembrar con arrasar

tener con poseer

investigar con adulterar

conseguir con conquistar

criar con expoliar

compartir con dividir

emanar con anegar

reír con lid

propiciar con expropiar

virtud con senectud

patio con patíbulo

verdad con mordaz

palabra con cábala

ilustre con embuste

político con esbirro

casa con casta

servir con rendir

deber con memez

aprovechar con avasallar

sexo con género

criar con guiar

comer con roer

caminar con desfilar

compañía con tiranía

cuidar con aislar

y un sin fin más de confusiones nefastas que no escribo, para no confundir crear con abrumar.

Artículo: «El respeto a la memoria de los muertos y el FCB»

Posted in Ensayos on octubre 8, 2019 by César Bakken Tristán

https://fnff.es/actualidad/127749774/El-respeto-a-la-memoria-de-los-muertos-y-el-Futbol-Club-Barcelona-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Relato corto y cambio: «Sólo sé que yo qué sé»

Posted in Ensayos, Relatos on marzo 7, 2019 by César Bakken Tristán

ESBOZO IMPROVISADO DEL RELATO CORTO (O NOVELA, SEGÚN LE DÉ A LA TECLA):

“SÓLO SÉ QUE YO QUÉ SÉ”

A mis amigos los cuento con los dedos de mis dos manos, y me sobran dedos, no amigos.

Uno de ellos es Joan Partit, un payés de Corona (Eivissa) que me saca 17 años de vida y de sabiduría vital. Sin él saberlo, me ha enseñado que antes de pensar y buscar la solución de un problema, hay que ir al problema en sí; y desde ese punto de partida es innecesario que te plantees esas comeduras de cabeza sobre un asunto que no debería existir y que se te ha ido de las manos, tanto de hecho como de facto, por no haberlo afrontado bien.

Pongo 2 ejemplos ilustrativos, hay muchos más:

Hace 18 años ( a 2019), que se dice pronto, me dio una lección sobre esto que ni él mismo sospecha, pues él vive de esta manera y a los estúpidos urbanitas nos sorprende. En esa época yo trabajaba de ayudante de cocina en un hotel de 5 estrellas (ahora creo que de 4, se nota mi ausencia, jajaja) de Eivissa: “Stella Maris”. Me eché una “novia” catalana y compañera de curro, Ángela, según todos los que la vieron el mayor pibón que había en la isla… que acabó poniéndome los cuernos delante de mí en una discoteca, con un “amigo” de esos meses. Lógicamente me dio por cabrearme y hacer ciertas cosas divertidas que algunos ya sabéis. Y esa misma madrugada le eché la charla a ese putón y ella me pidió “perdón” y quiso volver conmigo con el tiempo a base de pedirme todavía más “perdones”.

A las horas siguientes (mediodía) mi divertido deambular eivissenco despechado se topó de casualidad con Joan, en una zona fuera de su hábitat: el puerto de Sant Antoni. Le conté lo ocurrido y me dijo, mientras me pedía unas cervezas: “Haberle dado mil duros” (era año sin euro todavía). Mi atolondrada cabeza de veinteañero le preguntó qué coño me estaba diciendo. Él me contestó: págale en agradecimiento por haber sacado de tu vida a esa hija de puta.

¡Exacto!. Primera lección.

Ayer me dio otra de este tipo. 18 años después y sigo sin saber casi nada de la buena vida mental. Resumiendo muchísimo (algunos sabéis la historia) una pareja íntima amiga mía de Eivissa me acusaron de hacer algo que jamás hice: verme dentro de la casa de unas personas que viven en su parcela como inquilinos –y hablando con ellos–, con las cuales están enfrentados desde hace mil años… podría haberle contado a Joan 3.789 líneas más sobre esto, defendiendo mi inocencia y sus falsas acusaciones, divagando sobre cual será su problema mental, si esquizofrenia paranoide (la que provoca visiones como de la que me acusan) y etc. Y Joan, el sabio (que también es gran amigo de esta pareja) me cortó y me dijo: “Tú puedes estar donde te salga de los cojones”.

¡Exacto!. Segunda lección.

Obvié que el problema real no era la falsa acusación, sino que mis supuestos amigos íntimos me estaban obligando a estar donde ellos quisieran que estuviera. Yo era su siervo, como lo fui de la catalana por no haber asumido realmente desde el primer día que esa tía no era trigo limpio, o por lo menos el trigo que a mí me gusta (hay mucha gente que vive en este vaivén de relaciones falsas, y les va muy bien, pero yo no quiero eso. Quien lo quiera que lo haga.)

No queremos o sabemos ver las cosas con claridad. Afrontamos problemas, creando todavía más problemas, porque obviamos la raíz de todo lo que nos rodea.

Somos siervos sin dueño, pues debido a este problema inherente a casi todos los seres humanos, sin querer estamos esclavizando a alguien que no supo ver que nosotros no éramos el amigo o compañero laboral que ellos creían o deseaban. Por eso les fallamos y nos fallan.¡Es imposible no fallar a alguien que no sabe quienes somos o que nos falle ese alguien que no sabemos quien es!

Las falsas expectativas son lo que nos jode la vida. Cuando el río suena, no es sólo porque un músico se está ahogando, sino porque agua lleva. Si nos metemos en ese ruido, que es un río, nos mojamos. Si no queremos mojarnos no podemos echarle la culpa al ruido, sino a nosotros por no ver el río.

Y mira que la vida nos da señales y las obviamos, porque no queremos perder eso que tanto queremos en ese momento. Pero si no pierdes, no ganas. El que no se libera de lo que no quiere, jamás tendrá lo que quiere.

Empezamos y acabamos la vida desnudos, eso lo sabéis todos… pero lo que no sabéis es que debemos vivir así, desnudos. Sólo desde esa perspectiva sabemos que cuando queremos nos vestimos, cuando queremos nos desvestimos… pero que si no nos gusta la ropa que llevamos, no pasa nada por ir desnudo.

Recuerdo, entre cientos de ejemplos más, como esa catalana que os digo se quiso ir semanas antes con un tío que conocimos en la cola de una parada de taxis, tras una fiesta del agua discotequera. Teníamos que volver al hotel, que nos daba alojamiento, y ambos me dijeron que mejor se iban a la casa de él y yo al hotel, para que se secara, y ya se podía quedar ahí y luego ir al hotel a la hora de trabajar. Efectivamente, todos sabéis lo que significa eso, y yo también lo sabía, nunca fui gilipollas: se quería follar a este tío y el a ella. Normal, estaba buenísima y era rubia y todo, y él era guapetón (menos que yo, ojo, porque yo soy el top de belleza masculina…) ¿Por qué en ese momento, sabiendo esta obviedad, no saqué mil duros de mi cartera y se los di a este tipo como agradecimiento? No lo hice, porque no había hablado con Joan sobre estos asuntos. Y porque obviaba que a mí no me gustan las putas discotecas, y estaba allí por esta tía –y colándola gracias a mis contactos. Y el día de los cuernos colé también al otro, jajaja– y de algo que no te gusta no puedes sacar nada bueno. Hay que alejarse de lo que no queremos, previa cata, por supuesto.

Me regocijé en un imposible, en algo que estaba viciado de origen. Como el que se mete a trabajar en algo que no le gusta, o que con el tiempo deja de gustarle, y sigue ahí… empecinado en la estupidez humana. Eso acaba en las noticias, fijo. O en depresión severa.

Lo de “siervo” me ha recordado a que un día en Madrid, Alejandro, la parte hombre de la pareja que me acusó, le decía reiteradamente a un camarero: ¡Siervo!. Yo me disculpaba ante el camarero, pidiéndole perdón porque mi amigo iba algo borracho. Pero no era la borrachera, era que realmente él veía a la gente como su sierva. Si ese día, 17 años antes de su falsa acusación, hubiera hablado con Joan, no estaría escribiendo esto.

El día de mi deambular despechado, tras las cervezas con Joan, estuve navegando y nadando desde un velero. Resulta que Joan estaba en el Puerto porque había quedado con un amigo gabacho (como la novia de Alejandro) que tenía un velero, y me invitó a navegar. Y nos puso unas copas de Chivas reserva y todo. En ese velero acabé navegando y viviendo después. Esa noche, Alejandro me dijo que durante el día a su novia (que fue mi amiga antes que su novia) le dijo: “Deja de estar preocupada porque no sabes donde está (yo) , él no va a estar por ahí cantando fados de despechado, estará haciendo algo interesante” Y, efectivamente, lo estaba haciendo. Porque la vida es preciosa si te liberas de las cadenas y vives sin ser presa ni depredador.

Eso sí, pese a ser sabio, Joan también peca de «imbécil» alguna vez. Al fin y al cabo es muy difícil alejarnos de nuestros instintos primarios, del imperio de los sentidos, y de nuestro miedo más atroz: estar solos. Un día que la catalana se fue al hotel y yo hice noche en otra casa, con Joan, me dijo: “ ¿Y no te vas con ella? yo no sabría irme a dormir solo, teniendo a una novia tan guapa como esa”. Y Alejandro, el día que la conoció, me dijo al verla: “no tienes mal gusto, cabrón”.

Como nota curiosa os digo que en la cala donde “me ligué” a la catalana, Cala Gracioneta, vi el año después a Lopetegui. Yo iba sólo y de mochilero recorriendo la isla. Él estaba con lo que seguro era su familia (mujer mayor, mujer de su edad y niños menores que ellos, de edad…). Me miró al verme aparecer por unas rocas por donde no suelen transitar los seres civilizados. Reconocí en él al portero que años atrás tuvo mi equipo (el FCB. Lo aclaro porque ha estado en otros y yo sólo soy de ese equipo). Lo vi en ese lugar donde hacía menos de un año yo estaba por las noches con la catalana, tomando vino que compraba escapándome del curro, y vestido de ayudante de cocina. Lo que se reía la dependienta del súper al ver mis escarceos. El puto súper habría las mismas horas en las que yo curraba….   Siempre estábamos solos los dos. Nos bañábamos en pelotas, hablábamos mucho, bebíamos el vino (yo tenía dos copas de cristal que mangué del curro, nada de puto plástico ni beber a morro). Ni se me pasó por la cabeza decirle nada a Lopetegui, porque yo le conocía, pero extrañamente él no me conocía a mí. Y ya por entonces sabía que mi vida era mucho más importante que la suya, que mi vida podría aportar mucho más a otras personas que la que aportaba la suya, pese a que él esté forrado de pasta y yo la única pasta que tengo es la que se cuece. Qué mi vida podría sorprenderme y darme alegrías y penas de pobre, que son las verdades alegrías y penas de la vida; las que se tienen sin falsedades.

Es genial que Lopetegui no sepa quien soy. Todos lo conocéis a él, pero casi nadie me conoce a mí. En esa misma cala que os digo, una noche llegaron corriendo 4 o 5 tipos, que iban perdidos por la montaña. Nos pidieron fuego para encenderse un porro. Se lo dimos. Y en agradecimiento nos regalaron costo. Y se fueron corriendo por el otro lado de la montaña. Otra noche salió un alemán en pelotas del agua. A la catalana le dio un susto de cojones, pues oía y veía algo que se aproximaba a nosotros desde el mar. A mí no me asustó, porque estoy loco y no me asusta nada ni nadie. Nos preguntó en inglés que donde estaba Eivissa. Le dije que se estaba bañando en sus aguas. Insistió en la dirección para ir a Eivissa. Entonces intuí que se refería a Eivissa capital, no a la isla, y le indiqué que tenía que nadar hacia la izquierda unas 15 millas náuticas sin perder de vista la costa o acabaría en Valencia , Italia o África según su derivo. Volvió al líquido elemento y se perdió nadando en la oscuridad. Ahora que ya no estoy tan loco, le hubiera obligado a salir del agua, reducido si se resistía y llamado a la policía con el móvil que por entonces no tenía. Y así le hubiera salvado la vida. Aunque… ¿quién sabe dónde andará “la cosa de Cala Gracioneta” como lo bautizamos? Igual ahora es presidente de algún gobierno.

Estas situaciones tan maravillosas no le pueden pasar a Lopetegui. Todos sabéis bien lo que le pasa a tipos como este. Qué desperdicio de vida. Ser famoso sin ser nada en la vida salvo famoso.

Para terminar os digo que todo tiene su lado bueno. He aprendido muchísimo de estas 2 lecciones del maestro Joan. Y, por suerte, mañana pisaré su mismo suelo. Y seguiré aprendiendo y enseñando, que también aprenden de mi, pese a que uno de mis axiomas vitales es “Sólo sé que yo qué sé” (tiene mi copyright, ojo…)

(CONTINUARÁ)

RELATO: «Queridísima Estelada»

Posted in LITERATURA, Relatos with tags , , , on octubre 17, 2017 by César Bakken Tristán

Queridísima Estelada:

 

Últimamente me he preguntado si todavía recordarás nítidamente aquel trío (“ménage à trois” me parece muy sofisticado) que te montaste conmigo y el amor de tu vida. Fue la noche del 2 de octubre de 2003. Hace ya tanto de aquel fatídico día y peor noche en tu piso compartido, y aledaños, de Lavapiés, que por eso me dirijo a ti, Estela, a fin de curiosear por tu abúlica memoria. Parece mentira lo que entre los mass media y mi hipermnesia se puede llegar a recordar tan vívidamente. Nunca me gustó mirar para otro lado ante los oprobios, ni siquiera los del recuerdo, bien lo sabes. Habiendo compartido tanta vida, en tiempo y vivencias, con una felona como tú, necesitaría mil páginas para abordar tus afrentas hacia mí, pero me centro en esta, que además está radiantemente de moda en esta España desquiciada, plutocrática, endogámica, cleptocrática, alelada, nepotista y oligárquica.

Mi bendita o maldita memoria, según lo que evoque, fue despertada por este grotesco suceso hace ya un par de años, gracias a la impertinencia de los mass media, que engalanaron mi quijotera con la foto de un abogado/diputado del partido fascista catalán y etarra CUP, con un talento y afición sublimes como abogado defensor de terroristas, acompañada de un nombre: Benet Salellas. Inmediatamente saltaron las alarmas en mi atolondrada cabeza y te puse un güasap con la foto y el nombre para confirmar mi sospecha de que se trataba de él, del tercer miembro de aquel trío madrileño nocturno, del amor de tu vida. Como si del final de una mala película se tratara, me confirmaste que , efectivamente, el asesino era el mayordomo.

Por suerte para mí (no sé si para ti también), fue un trío tántrico, psicosomático… qué se yo, pero no fue un acto sexual al uso, por supuesto, pues sólo estuvo en tu pérfida mente. Menos mal, porque hubiera parecido algo así como el típico chiste malo de: “esto son un francés, un inglés y un español…”, pues yo era tu novio (o pareja, o compañero o cualquier otra manera que tenías de llamarme menos novio) y el amor de tu vida era gay (un burgués no puede ser maricón). Pero vaya… esta peculiaridad de la identidad sexual de este despreciable individuo sólo la sabíamos por entonces él y yo (lo de él lo supongo, lo mío no, pues te lo dije esa misma noche, tras conocerlo, y me lo confirmaste años después, tras haberme cambiado como novio, pareja, compañero… por él). Empatizo mucho con psiques ajenas, quien bien me conoce bien lo sabe.

Desde que la “memocracia” (gobierno de los memos, una enfermedad incurable y pandémica) permite que los etarras y fascistas sin tapujos puedan ostentar cargos políticos en España, los mass media me han agasajado, y martirizado, con pantagruélicos banquetes informativos sobre este mentecato y su grupo de tarados catalanes. En varios e-mails posteriores en los que te puse al día de la realidad de tu ex-pareja/compañero me confesaste tu desinterés y desconocimiento de toda la realidad sociopolítica actual, pero como al igual que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, el de la realidad sociopolítica no exime de que yo te diga lo que me de la gana (que es algo así como “lo que me salga de los cojones” pero en fino, como si el contexto fuera una cena familiar y no una reunión de amigos). Obviar las humanidades, la historia, la sociopolítica, la filosofía, etc. es el mal más extendido en España, sobre todo entre personas muy inteligentes como tú, pero enormemente necias a la vez. Tantos años de estudio para ser arquitecta dan como resultado un exquisito dominio de la construcción de edificios, sublimes conocimientos en arte, desborde de creatividad… pero nula formación sociopolítica, que es lo que rige todo lo demás y, por lo tanto, hay que conocerlo como el abecedario.

Mi hipermnesia no alcanza el extremo de recordar la fecha de una cena de hace 14 años, pero a donde no llega aparece Google. Sé que fue el 2 de octubre porque el día siguiente fue el juicio en la Audiencia Nacional contra varios integrantes del Comando Barcelona de ETA, a dos de los cuales (Daniel Morell y Sergio Orge) defendía el amor de tu vida. Antes de que nos presentaras, y tras más de un año que me hablabas de él casi al nivel de los mass media de ahora (recuerda que hasta mi compañero de piso de unos meses antes, Andrés, conocía a este tipo y a su pandilla de secuaces gerundenses y hablabais de ellos) creía que iba a conocer al único abogado altruista, benévolo, filántropo y encantador del mundo, pues así me lo habías vendido y yo, por entonces, no usaba internet para nada. Si la hubiera usado, con solo googlear “Benet Salellas abogado” me hubiera topado con un tipo de aspecto irrisorio y nauseabundo a partes iguales, o desiguales según te pille el humor al mirar la foto, y hubiera leído su biografía. Este tipo era el capo del bufete familiar donde trabajaba de penalista tu amor, su padre, que ya no es un peligro para la humanidad pero sí para San Pedro y sus querubines. De casta le viene al galgo… en este caso, sobre todo, la rabia. Un bufete encargado de defender a terroristas de ETA y la Yihad, okupas, fascistas catalanes que queman banderas de España en actos públicos, comunistas, etc. El caso es que no lo hice y le saludé al llegar como quien recibe a un amigo. No obstante, habiendo yo dejado Derecho en cuarto y tras varios encontronazos con la ley, sabía que abogado y bondad es un antagonismo en el 100% de los casos, aunque sigo esperando esa excepción que confirma toda regla, que creí de veras iba a ser tu adorado amigo gerundense.

Lo de la excepción se evaporó como esos dos peces de hielo de la canción de Sabina, pues al nada de entrar nos contó a qué venía a pernoctar a tu casa, pues tú no lo sabías, ¡hasta ahí llega tu pasotismo! A la mañana siguiente iba a defender a los etarras, que habían sido detenidos por hacer de su casa un piso franco para ETA, no para todos los miembros, pues necesitarían el Palacio Real y estarían apretados, ojo, sino para varios. Dijo que era inconcebible que este Estado fascista que, según él, es España hubiera acusado a sus dos clientes por el mero hecho de ser dos hombres jóvenes y no a la anciana que vivía frente a su piso, pues el soplo era que en la planta de tal piso de Barcelona estaba el piso franco, pero sin saber cual de las dos puertas que había era. Eso era prejuzgar en base a prejuicios fascistas, según él, porque una anciana ha de ser inocente de antemano y dos jóvenes no. Que fueran realmente los que alojaron a miembros de ETA a él le daba igual… aunque era verdad y así nos lo contó y se quedó tan ancho el notas. Claro, que para ancho el juez de la Audiencia Nacional que absolvió a estos dos terroristas…tú y yo sabemos más que todo un juez de tan alto tribunal, somos cojonudos, como la sección de reconocimiento del Sargento de Hierro.

Sin duda sufrí algún tipo de estado de shock, lo que acababa de contarme era lo último que imaginaba oír, por delante incluso del famoso: “Yo soy tu padre” que le soltó Darth Vader a Luke; pues no entiendo como según me dijo eso no reaccioné a lo Charles Bronson, ya que estoy citando pelis. Pero como bien dice una ley de Murphy: “ninguna situación es tan mala como parece, puede empeorar”. Lo que no sabe el tal Murphy este es que cuando una mala situación no se ataca y ataja de inicio, se desboca y no para nunca de crecer y de emponzoñarlo todo. Fíjate a lo que ha llegado tu amado desde esa noche, googlea un poco y alucina o hínchate de orgullo. Tras cenar y averiguar que este tío era mala gente, maricón (esa noche no sabía que era un burgués) y alcohólico crónico y agudo (agudo es el que se emborracha, crónico el que bebe todos los días sin emborracharse, y las 2 cosas el que está todos los días pedo) bajamos al Candela, un famoso bar flamenco lleno de gitanos, extranjeros y otras personas de dudoso bienvivir, que estaba al lado de tu piso compartido. Allí fue donde la caja de Pandora se abrió a tope y si no fuera porque por entonces mi cabeza ya era calva y la parte que no me la rapaba al 0,5, hubiera vuelto a tu casa con unos pelos tipo la loca de los gatos de los Simpson.

Me sigue asombrando que nunca me hayas dicho nada coherente relativo al altercado que este extraviado mental, este energúmeno colosal, protagonizó en el Candela. Tras decirle que me había licenciado hacía menos de un año en Ciencias Políticas y estaba preparando un proyecto para una beca de investigación sobre mi teoría de que los grupos terroristas españoles han sido siempre mafias y no movimientos ideológicos ni revolucionarios… empezó el follón. Tu amigo Gandhi nos obsequió con gritos, insultos hacia mí, violentos golpes en la mesa, amenazas también hacia mí, amagos de dejar el bar y reiteradas huidas a la barra cagándose en todo lo que para él era cagable. Aquí te recuerdo algo que me jodió mucho: ni tú ni yo recordamos coger pasta para salir, sólo teníamos para una consumición y este tipo, haciendo gala de su catalanidad, no nos invitó a nada y se tomó 5 o más tercios de cerveza, Mahou roja por supuesto, pues es antiespañol pero no gilipollas. Ya que le diste alojamiento y cena gratis bien podía haber tenido el detalle o habernos hecho un préstamo a bajo interés. No me extraña que los Bancos importantes catalanes hayan salido por pies una vez que este tipo y sus gañanes han alcanzado el poder.

Respondí a su fascismo de la única manera que no hay que hacerlo: sin violencia verbal y/o física. Todavía no me lo explico, porque soy muy vehemente y tengo mucha mala/buena hostia, y un tío que me grita que apoya a ETA, a Terra Lliure, al GRAPO, (al FRAP no lo conocía el indigente intelectual) a la Yihad; que odia a España, que somos todos fascistas criminales genocidas, que oprimimos y masacramos a Cataluña, intuyo que desde mucho antes de que existiera España, Europa y el Planeta Tierra. Eso sí, me gritó (con mirada de psicópata) un insulto que me hizo mucha gracia: “¡Principito!” en referencia al del libro francés. Si por entonces llego a tener el tatuaje que llevo ahora con un dibujo de ese libro, se lo enseño y le da un merecido soponcio. La explicación a mi pasividad está clara, sufrí una obnubilación temporal debido a tu inquisidora presencia y al respeto inicial que para mí merecían los adorados e idolatrados amigos de la que era mi novia por entonces. Eso sí, rebatí con datos reales todos y cada uno de sus delirios, alcé también la voz para que entre sus gritos me oyera. Le humillé culturalmente. Pisoteé su atrofiado discurso sin compasión. Cómo se cabrean los fascistas cuando les demuestras las mentiras de su odio.

En el extremo del esperpento llegué a darle de nuevo la mano en tu casa tras tu insistente petición a ambos de que “hiciésemos las paces”. Joder, nunca he sido tan gilipollas en mi vida. Esa sí que es la excepción que confirma la regla de mi tolerancia cero con los fascistas. Tras irnos cada mochuelo a nuestro olivo, tú y yo compartíamos uno y él estaba en otro aledaño ,pared con pared, se me olvidó el altercado pues me asaltaste sexualmente como nunca lo habías hecho, parecía que te había pagado o algo, o que éramos parte de una escena erótica de película. Con los años comprendí que tu lascivia inaudita de esa noche respondía a alguna perversidad tuya, a la que yo he dado en llamar jocosamente “trío”, tras saber que ya por entonces –y hasta antes de conocerme– el tipejo este era para ti “el amor de mi vida”. Permíteme que te recuerde algo que ese piso de Lavapiés me evoca: la noche en que me dijiste que tú ya no me gustabas y que yo estaba pensando en otra mientras estaba intentando dormir en tu cama. El motivo era que esa noche estaba pegado a ti, sin estar palote. Cuando lo estaba, que era casi siempre, me decías que sólo te quería para follar. En fin.

A la mañana siguiente me recuperé de mi estado de imbecilidad de la noche anterior y lo primero que hice fue consultar con una abogada penalista sobre que el abogado defensor de dos etarras me había dicho que eran culpables e iba a defender su inocencia ante la Audiencia Nacional. Me contestó lo que yo sabía, que no se podía hacer nada por la confidencialidad entre cliente y abogado y el derecho a defensa que tienen todos, aunque sean culpables. Desde ese día mi relación con este etarra fue de odio brutal mutuo, como me confesaste que te dijo. Lógico, alguien como él que odia tanto, debido a su psicopatía genética y alimentada en la adoctrinadora dictadura catalana post-transición, ¿cómo no iba a odiarme? Cómo me gustaría otro cara a cara con él ahora que ya pasó mi enajenación mental transitoria. Siempre tendré la curiosidad de saber lo que le respondías cuando despotricaba de mí. Porque como siempre le defendías cuando hablaba de él, supongo que en el colmo de la paranoia harías lo mismo conmigo, pues tú de ideología sociopolítica andas más escasa que de ropa uno que se está duchando. Mi odio sí que está justificado, cualquier persona de bien lo sabe, menos tú y Cocomocho & secta de tarados.

Cada uno es libre de juntarse con quien quiera y ya los demás que juzguen y se relacionen con quien quiera también. Pero de lo que nadie es libre es de mediatizar la vida de su pareja en base a mentiras, provocar con el engaño falsas expectativas, erróneas realidades y actos que nunca se hubieran producido. Cambiaste mi destino. Llenaste mi presente de mierda y mi futuro de incertidumbre. El futuro es una suma de presentes. Me jodiste el presente, me jodiste el futuro, o me lo cambiaste. Tras dejar lo nuestro mi vida mejoró profesional y sentimentalmente, y así sigue (cuando digo “profesional” hablo de ejercer una profesión, no de ganar dinero con ella, el dinero no me interesa, ni cobro ni pago peajes a la vida).

“La duda es el principio de la sabiduría” (Descartes, el del “cogito ergo sum”) Yo siempre dude de ti, argumentos me dabas más que de sobra, pero mi ceguera se superpuso a la duda.

“La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento” (Talleyrand) Cuántas mentiras te aguanté, hasta que la verdad afloró, de una manera u otra la verdad siempre aflora, todo se sabe y se hace justicia. La pena es que, muchas veces, esa justicia llega tarde y el daño es ya irreparable. Los egoístas manejáis a la gente como marionetas y sólo alguien tan perspicaz como yo pudo descubrir tu engaño y tras 3 años de errores vitales continuados por mi ignorancia de tu mentira, retomar el timón de la nave de mi vida y volver a poner proa al norte, como el verniano capitán Hatteras.

Al poco de lo del Candela me dejaste, una vez más. Esta vez alegaste que nunca habías visto cabreado y fuera de sí a Benet, un hombre de paz (como su adorado amigo Otegui) , adorable y todas esas mierdas que tu mente barruntó. Que sólo yo era tan malvado como para sacar de sus casillas a alguien así y que eso no ibas a consentirlo para tu vida, no querías a alguien como yo en ella. Y por eso me dejaste. ¡Cojonudo! El ultrajado e insultado por un etarra fascista catalán, que además era tu novio, era el malo y el otro el bueno. Normal, tenías planes de futuro con él y el amor es ciego. Menos mal que hasta tu hermana, que fue la que te presentó a este parásito, nos dijo: “Ya me han dicho que el otro día fatal con Benet. No me extraña, se le ha ido la olla totalmente defendiendo a ETA” al año y medio, cuando defendió a Al Qaeda, dijo lo mismo. Menos mal , alguien de tu entorno que pensaba coherentemente como yo. ¡Menuda sorpresa te llevarías!. Acabo con tu hermana diciéndote que me dijo, sin yo preguntárselo: “mi hermana hace cosas muy raras, inexplicables, como enamorarse locamente de Benet en cuanto se lo presenté”. Obviamente yo sabía de este sentimiento hacia él, pues saltaba a la vista en cada uno de tus comentarios. Querer o desear a alguien ajeno a tu pareja no es malo, al contrario, es necesario. No podemos vivir obcecados. Ese fue mi error, yo sí me obcequé contigo y no sólo no veía a otras… sino que no te veía a ti. Por supuesto al poco volvimos a ser pareja. Qué puto desquicio el nuestro.

Para no aburrirte con lo que sabes de sobra, sólo decirte cómo averigüé que me habías dejado por él. Tras la enésima vez que cortaste conmigo, yéndote a vivir a Londres sin billete de vuelta, sin proyecto laboral o formativo alguno, a un piso compartido y a trabajar en un pub… con 30 años y casi recién licenciada en arquitectura. Fue una sutil manera de dejarme, sabiendo que yo no te seguiría en esa loca aventura pues ya había estado 15 días en Londres y no quería volver, y que en esas fechas me estaba labrando un porvenir como creativo audiovisual y literario en España y, lo más importante, que no creía en las relaciones a distancia y menos bajo esas circunstancias de irse “porque sí , no sé a qué y no sé cuando volveré”; y ni se me pasaba por la cabeza abandonar tanto tiempo a amigos y familiares. Pero sin duda recordarás que no insististe lo más mínimo en que te acompañase. Creo que sobran las conclusiones. A los pocos meses cortamos oficialmente, por lo menos por mi parte, tú ya lo hiciste cuando decidiste irte. El caso es que en ese tiempo yo era bastante Zambombo contigo. Zambombo es un estupendo personaje calzonazos, protagonista del buen libro: “Amor se escribe sin hache” de Jardiel Poncela. El libro, y mi conducta de entonces, la resume Poncela así: “(…) Porque el hombre es el ser más ingenuo de la Creación, y donde la mujer pone cálculo, él no pone más que simpleza”.

Pasamos aproximadamente un año separados. Yo en Madrid, Eivissa y Córdoba. Fui tan Zambombo que durante ese tiempo no quise estar con nadie. Estaba emocionalmente enajenado. El resto de mi vida era feliz, mi estupidez solo era en esto. De hecho prosperé mucho en mi trabajo y en mis experiencias vitales y humanas. El caso es que mientras yo era Zambombo tu eras Mata Hari… Me escribiste un e-mail desde Londres diciéndome que querías volver conmigo, que nuestra historia no había acabado y que si patatín, patatán, cuando lo que tocaba era un “colorín, colorado, este cuento se ha acabado”. Yo me lo creí y como el gilipollas que era en todo lo relativo a ti, acepté, piqué el anzuelo y te llamé al día siguiente desde el trabajo. Soltaste carrete y me dijiste que era todo un error, que ya habías cambiado de idea y que leyera otro e-mail posterior. ¡Joder, en menos de 24 horas!. Fui a un ciber esa noche y leí que pasabas definitivamente de mi. Imagina mi cabreo (cuando las 2 únicas opciones son hundirse o cabrearse, elijo la segunda). Ahí mandé a tomar por culo a Zambombo, aunque tardé 6 meses en volver a tener relaciones con otra mujer, porque Zambombo nunca se fue. El motivo de tu esquizofrenia sentimental hacia mí, que me ocultaste en estos e-mails, fue que el etarra había ido a visitarte a Londres y te habías liado con él. ¡Vaya! Qué distracción más tonta la tuya. Luego empezasteis una relación sentimental a caballo entre Londres – Gerona. Y Navarra (donde viviste después) – Gerona. Tras volverle gay (tiene cojones la cosa) decidió dejarte y tú a él, tras ver que ni rendía en la cama y estaba siempre borracho y no te hacía ni caso, pues lógicamente se rompió vuestro idilio. Y viviendo yo felizmente en Córdoba, decidiste contraatacar y asediarme hasta que lograste que volviéramos a ser pareja. Me fui a vivir a Eivissa, una vez más, y te invité a que vinieras por segunda vez comigo a mi isla, y ¡zas! Otra vez apareció Zambombo.

Si me hubieras dicho la verdad te hubiera aconsejado métodos infalibles para mantener vuestra relación: cortarte el pelo a lo Anna Gabriel (en esa época a lo abertxale, que esta era desconocida), cambiarte el nombre añadiéndole una “da” que sabes es lo que más le pone al tarado provinciano este, confeccionar un traje de pubilla de encaje (es el traje regional de las catalanas)y recibirle así en la cama, follar con barretinas, qué se yo, había tantos remedios para lo vuestro. Pero Benet es tan catalanista que lo que más le tira es la butifarra…

Y como antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, pues yo te pillé, pues te conocía bien y sabía que me la estabas jugando. Eso sí, sólo te hice confesar que habías estado con el etarra en Londres y luego os habíais visto en Navarra y Gerona, pero sólo en plan amigos que se enrollaron sin tener sexo y que nunca fuisteis pareja. Anda que… ¡qué tan Zambombo no era! Menos mal que tu diario me desveló con los meses toda la verdad que yo sospechaba, aquella madrugada en la que estando tú fuera de Madrid lo dejaste al pie de la cama y a la vista, como para que me tropezara y todo, joder. Quería leer algo y cogí algunos libros aledaños a él… y al abrir ese descubrí que era tu diario. Hojeé rápidamente hasta llegar a ver las palabras clave que me interesaban y leí anonadado y asombrado todo el proceso mental que te llevó a dejarme y a liarte con el etarra. “El amor de mi vida” lo llamabas. “(…) no puedo dejar escapar esta oportunidad de estar, por fin, con él (…)” Tras sobrevivir a eso, previa comprobación con los más afamados grafólogos del mundo para asegurarme que lo habías escrito tú y huir despavorido esa mañana a Ciudad Real para capear el temporal con un amigo, te dejé para siempre y, esta vez sí, maté al bonachón de Zambombo definitivamente.

Al par de días volví a la escena del crimen para recoger mi equipo de música. Tus lágrimas de cocodrilo (que tantas veces había visto ya) me empaparon la camiseta al sollozo de: “No me dejes, por favor, no me quiero perder tu vida”. Te dejé las cosas claras, jamás podría volver a tocarte ni sentir algo que no fuera desprecio por ti. En la escalera te pregunté para finalizar.”¿Cómo pudiste mentirme tanto durante tanto tiempo?” “Porque si te hubiera dicho la verdad me hubieras mandado a tomar por el culo”, contestaste. “Efectivamente, ahí te mando”.  Tiempo después dijiste que “te había violado” al leer tu diario. ¿Por qué lo dejaste a mi vista junto a otros libros? Sabes que jamás he husmeado en cajones ajenos, ni ojeado móviles ajenos furtivamente (cosa que tú si hacías con el mío, pero yo no tenía nada que ocultar), creo que el destino te jugó una mala pasada dejando tu diario ahí… hasta él estaba ya cansado de tus mentiras y de que estuvieras dirigiendo mi vida erróneamente en base a ese y otros engaños. Sería curioso verte como acusada en un juicio de lo que sea y que te hubieran pillado por, pongamos como ejemplo, unos e-mails y llamadas tuyas que te delataron: “Señor juez, esas pruebas no sirven, es mi intimidad, no me viole y decláreme inocente”

Con los años se me olvidó toda esta mezquindad, ya ni me acordaba del etarra, me la sudaba. Con el tiempo todo pasa, el tiempo todo lo cura, ya sabes. Volvimos a retomar un ligero contacto como medio amigos (un amigo es algo importante, no hay que confundirlo con nuestra pequeña relación tras lo de la escalera). Pero debido al surgimiento de la CUP y al poder que en ella, lógicamente, ha tomado el ex-amor de tu vida, volvió a asediarme tu traición de hace años.

¿Sabes que tu ex-amor es diputado y portavoz de la CUP (y líder del sector duro… él que no tiene ni cuarto y mitad de media hostia) cobra por ello 60 mil euros anuales de nuestros impuestos y se está forrando con toda esta pantomima separatista en la que él si cree, así está de tarado. Por lo menos los políticos separatistas que están por encima de él (que tampoco son muchos, su cargo es bastante alto ya) pasan de todo y sólo quieren robar y manejar a las masas de extraviados mentales para este fin. Lo que sí sabes es que tiene 11 propiedades inmobiliarias…¡y defiende a los okupas y está en contra del capital y de la propiedad privada! jajajaja. Un antisistema que vive de puta madre en el sistema, como toda la piara de dirigentes de la CUP y partidos aledaños. Pero tú no difieres mucho de él, pues me dijiste que ves fenomenal que tenga todas esas propiedades… sigues sin saber qué es la incongruencia, la hipocresía, el expolio al pueblo… normal, tú tienes 3 propiedades, algo es algo y has cobrado de un Ministerio español, y fuiste voluntaria (pagando, ergo financiando) a un campo de trabajo cubano, ese régimen comunista dictatorial. Y has ido a ganar dinero a Qatar, trabajando como una privilegiada mientras cientos de miles de trabajadores son esclavos legales allí y el pueblo vive bajo el yugo y el crimen sistemático de la Sharia que rige en esa teocracia fascista ultracapitalista para su élite gobernante que, además, financia a la Yihad. Sois tal para cual, tanto monta monta tanto. ¿Qué coño te va a importar a ti que este tipo esté sembrando Cataluña de odio irracional, supremacista, racista y mezquino?¿qué esté arruinando la vida de varias generaciones adoctrinándolos desde párvulos para su criminal causa? Si ya lo supiste aquella noche de la cena y el Candela y te la sudó.

¿Qué es mejor/peor, ser extraviada mental o malvada? Tú te empeñas en mostrarte como lo primero ante mí… pero hay actos que por mucha intención que tengan han de ser juzgados desde la imparcialidad de los hechos acaecidos. “La historia nos juzgará” Certero axioma humanista. Esquizofrenia colectiva no significa razón. Tú estuviste en aquella cena de Lavapiés y en el Candela, estábamos solos los 3. Cuando erais pareja defendió como abogado a miembros de Al Qaeda, estuviste en Gerona y viste con quien se relacionaba y lo mal que te trataba (eso me lo dijiste tú) y mil cosas más. Su padre estaba vivo entonces, ¿no conociste a ese imitador de Karl Marx? ¿ni a su hermano que, cómo no, es también diputado de la CUP ahora? No, a mí no me la cuelas más. Eres peor que él porque dices no ser consciente de ello. ¿Eva Braun fue nazi o sólo fue la pareja sentimental de Hitler? Piénsalo.

Espero que algún día logres que la bondad y el sentido común se apropien de una parte, aunque sea pequeña, de tu cerebro. Sólo así podrás dejar de hacer tanto daño a las personas que te quieren, porque estoy seguro de que tu pareja actual –si es que todavía la conservas– también está siendo engañado por ti y es, como lo fui yo, un Zambombo de tomo y lomo.

Aunque aprendí mucho de esos años contigo, viví en mis carnes una variante emocional o gilipollesca total del Síndrome de Estocolmo, fallo mío pero mereció la pena para conocer la parte más oscura de la psique humana. Freud se habría hinchado a tomar apuntes contigo, aunque igual se le hubiera ido todavía más la mano con la farlopa que tomaba, a fin de celebrar tener una paciente tan jugosa como tú.

De todas maneras esta perversidad tuya en hacer “tríos” la vi y te lo dije desde el inicio de nuestra relación, cuando me llevaste al teatro Gurdulú de Leganés, con la excusa de ver a mi amigo Picota recitar su versolipsis… y sabías que estaría allí tu ex-novio, Jose “el orejas” como yo le apodaba y que decía que yo era “un macarra”, bueno, lo que dijo textualmente fue: “¿cómo puedes estar con ese macarra?”. Me exhibiste ante él y tuvisteis una discusión de la hostia, conmigo delante. Normal, él era otro Zambombo y se cabreó de que le restregaras a tu nuevo ligue por la cara, máxime cuando ese nuevo ligue era tan guapo, culto, inteligente, simpático y atractivo en general como yo… y esto no es que lo diga yo, que todavía tengo una abuela y con 103 añitos, sino que me lo diste a entender diciéndome: “contigo por fin puedo fardar de estar con un tío guapo y atractivo de verdad. Te puedo enseñar bien por ahí”.

Por supuesto que en nuestra relación hubo cosas buenas y muy buenas, pero viciadas por tu egoísmo e interés personal que te llevó a ocultarme algo tan malo que anula todo lo bueno. No es muy grato saber que estuve con una persona que estaba locamente enamorada de otra y que hasta que no se lió con ella no me abandonó. Y que esa otra era quien era. Vaya tela, menos mal que no tengo ni vergüenza ni orgullo, pero tampoco soy de piedra… bueno para ti fui una piedra pómez.

 

Lecciones de los jugadores del FCB a los separatistas. “Barçalunya” se desmorona.

Posted in Ensayos with tags , , , , on octubre 1, 2017 by César Bakken Tristán

El partido a puerta cerrada provocado por la politización radical de un club de fútbol universal y apolítico como ha de ser el FCB, ha servido para dar una brutal lección por parte de los jugadores del FCB que se negaron a perder 6 puntos por suspender el partido y a no hacer SU TRABAJO POR EL QUE LES PAGAN CIENTOS DE MILLONES EN CONJUNTO, pese a los deseos de la mayoría de socios culés que acuden al estadio y de la directiva que sólo se guía por intereses económicos que, en este caso, van asociados a seguir al separatismo catalán.

Lección 1ª: Los únicos aficionados que accedieron al estadio fueron los familiares de los jugadores, es decir, los multimillonarios que se benefician del seguidor y socio culé. Los que pagan (socios y aficionados) en la calle, los que van invitados por los jugadores, en la grada.

Lección 2ª: Sergio (no Sergi) Busquet celebra su gol como en cualquier otro partido y se dirige a la grada donde está su pareja con gesto de besarse el anillo hacia ella y de chuparse el dedo hacia su hijo. Nada de no celebrar el gol ni de reivindicaciones ajenas al fútbol.

Lección 3ª: Primer gol de Messi. Piqué solo en boca de gol pidiendo el balón y Messi opta por acabar él la jugada y marcar ante la desesperación de Piqué. Sin duda quería marcar para reivindicar su apoyo al separatismo… y Messi a lo suyo y celebrando su gol como si nada, como hizo posteriormente en el tercer tanto. Piqué siguió obsesionado con marcar pero… aquí manda LEO MESSI.

Lección 4ª.: Los jugadores celebrando los goles y jugando ajenos a todo lo que rodeó al partido, salvo Piqué… que pese a todo puede ser la mejor lección porque por la mañana se hizo fotos votando y mandó su clásico tuiter populista separatista… ¡y a las pocas horas traicionaba a todos sus fans para jugar el partido! ¡un partido que ninguno de sus fans quería que se jugase!

 

Partido disputado pese a las amenazas de la “Grada Jove” para que no se jugara el encuentro, amenazando con parar el partido saltando al césped en el minuto 1 e instando a todos los presentes a hacer lo mismo en defensa de Cataluña y algo que ellos llaman represión hacia los separatistas y hacia su extraño y equivocado concepto de democracia.

Pues bien… hoy, el día clave de su “justa lucha” contra el estado opresor y franquista español que patatín y patatán… van los jugadores de su mayor motivo de vida, el FCB… ¡y les dejan tirados! ¡LOS CIUDADANOS DE BARÇALUNYA DESAMPARADOS POR SUS “AMOS”!

Por fin, tras cientos de partidos (sobre todo desde 2012) hemos vivido un Camp Nou apolítico, sin gritos independentistas, sin banderas antidemocráticas y antiespañolas… ¡por fin en el Camp Nou la política ha quedado donde SIEMPRE DEBE DE ESTAR: EN LA CALLE.

HOY, POR FIN, EL FCB HA SIDO LO QUE NUNCA DEBIÓ DEJAR DE SER: un club deportivo universal desvinculado de todo movimiento político. Y no lo han hecho los directivos, ni las fuerzas del orden, ni los políticos, ni los socios que van al campo… lo han hecho los jefes de este negocio: LOS JUGADORES DEL Fútbol Club Barcelona.

¡POR FIN HEMOS SIDO «res més que un club» (nada más que un club) y no el otro slogan politizado…

¡Chapó por ellos!

Hoy puede ser el primer día del resto de nuestras vidas como culés no politizados. Si hay que jugar todos los partidos a puerta cerrada, FANTÁSTICO. Mejor ir desnudo por la calle que con ropas llenas de ladillas.

 

 

Versoma: «A UN HOMBRE DE VIDA VAGA»

Posted in versolipsis with tags , , on marzo 20, 2017 by César Bakken Tristán

A UN HOMBRE DE VIDA VAGA

 

Érase un hombre a una cama pegado

tan vago que soñaba que dormía

érase una vaguería impía

a una embarazada previa casado

 

érase un sonámbulo acostado

en un sofá cama siempre se tendía

era cual pelusa ahí sin querer caída

érase un sueño muy acomodado

 

érase una parada sin autobús

unos dientes por siempre sin lavar

una guerra sin nada, ni obús

 

unos cordones de zapato sin atar

érase una cruz católica sin Jesús

un soneto, como este, mal redactá…

 

 

© césar bakken tristán. 2017.

Coordino el ciclo de poesía: «Poesía cuestArriba» en Malasaña.

Posted in poesía on enero 16, 2012 by César Bakken Tristán

Cesar Bakken coordina las nuevas sesiones poéticas de Nacha Pub

Comienza el próximo jueves 19, a las 21:30 horas, un nuevo ciclo poético de carácter mensual en un nuevo local del bario de Malasaña. Estamos hablando de Nacha Pub(C/Monteleón 5) y del ciclo poético que se encarga de coordinar el poeta César Bakken y que llevarán por nombre “Poesía  cuestArriba“.

Hablamos con César Bakken sobre “Poesía cuestArriba” y sobre su propia obra poética.

CESAR BAKKEN y su relación con Malasaña

mi relación con Malasaña queda entre ella y yo, tengo novia y hay que ser discreto en estos asuntos…

Cuéntenos ¿Qué es “Poesía cuestArriba”?

Un ciclo de recitales poéticos heterogéneos, alejados del cliché de recital de poesía leída clásica y de su extremo: la perfopoesía. El ciclo es una mezcla de grandes poetas escénicos que usan distintos formatos de transmisión de su obra, pero priorizando sobre todo el contenido de la propia obra y la manera de hacerla llegar al espectador.
Tendrán lugar tres jueves al mes, a las 21.30h en Nacha Pub (C/Monteleón 5).

¿Por qué “Poesía cuestArriba”?

Porque la poesía que a mí me interesa es la transgresora, la que va contracorriendte, cuestArriba vaya.  Poesía que trasciende muchas veces del propio autor y se convierte en un hermoso grito de una sociedad caótica e injusta. Eso sí, aunándola con una gran calidad de contenido.

¿En qué se diferencia de otras convocatorias poéticas y periódicas que existen?

En que todos los poetas son punteros y de reconocido prestigio. Con esto no quiero menospreciar a otras convocatorias ni a los autores desconocidos que participan en las “jam sesión” por ejemplo. Pero sí es cierto que la cantidad siempre somete a la calidad.  En este ciclo cuento con la participación de poetas de sobrada categoría, más allá de los gustos.

Normalmente este tipo de convocatorias son gratuitas ¿no cree que esto hará que acuda menos gente? Parece que con la crisis y la situación actual, la gente no va ni gratis a estos eventos.

La gente sí acude a los eventos, el problema es que hay una enorme saturación de los mismos. Retomando mi respuesta anterior, creo que debería haber un cierto filtro de calidad para limitar los eventos y así lograr canalizar más al público. La crisis de la que se habla tanto no debe afectar a estos eventos de tanta callidad. Realmente no cobramos entrada, simplemente obligamos a que el público realice una consumición (con tapa) y así poder hacer sostenible el ciclo y pagar, además, al artista, que para mí es imprescindible, pues es un trabajador que tiene que ser remunerado por su trabajo; al igual que los que organizamos el ciclo.
En España estamos muy mal acostumbrados en esto, pues la gente no regatea a la hora de gastar en conciertos, discotecas, cine o compra de libros y música. Pero a la hora de los recitales se han acostumbrado a no pagar. Ese ha sido el gran error de miles de locales: hacer convocatorias gratuitas pensando en que con la venta de bebidas iban a sacar beneficios, cuando bien es cierto que el que no está dispuesto a pagar una mínima entrada (5€) por ver un espectáculo tampoco va a consumir.
Prefiero suspender el acto a hacerlo sin obtener ninguna retribución por el espectáculo realizado.
Tengo una dilatada experiencia como organizador y participante de eventos multiculturales y hablo desde mi propia experiencia.

¿Quienes van a ser los próximos nombres en este nuevo ciclo poético?

Abrimos con Sebastián Fiorilli el jueves 19 de enero.  Jesús Urceloy (26 de enero), Óscar Aguado (2 de febrero), Vanesa Pérez-Sauquillo (16 de febrero), Óscar Martín Centeno (23 de febrero), José Naveiras (1 de marzo), Julio Reija (22 de marzo) y, todavía sin fecha, Pepe ViyuelaFrancisco Cenamor y Carlos Salem.

Además de coordinador de “Poesía cuestArriba” usted también escribe poesía. Díganos, para quienes aún no le conocen, ¿cómo es Cesar Bakken poeta? o mejor ¿quién es Cesar Bakken?

Soy un tipo ecléctico a nivel creativo (o un patán diletante…)  Lo que más he desarrollado es la creación audiovisual. No me catalogo como poeta, sino como versolíptico. Hago “versolipsis”, que es poesía apocalíptica (irónica, critica –social y antropológica-, divertida, razonada, directa, irrreverente y muy sentimental). En ocasiones se acerca al monólogo y es muy participativa con el público. Es un género que se puede leer, pero especialmente creado para ser escuchado en directo.
Si alguien quiere conocerme le emplazo a que visite: http://www.cesarbakken.net
Además, por supuesto, de que acuda al ciclo de “Poesía cuestArriba”

Con toda esta proliferación de poetas, corrientes poéticas, performances, recitales y demás ¿en qué estado cree usted que se encuentra actualmente la poesía española?

Saturada y en la paradoja de que siendo un arte que suele ser seguida sólo por los propios poetas, demasiado subvencionada por el Estado para eventos culturales que dejan mucho dinero a unos pocos  (que muchas veces ni son poetas) y denostan a la gran mayoría. El Instituto Cervantes, la AECID y las administraciones públicas le han hecho un flaquísimo favor al mundo de la poesía, pues han creado una élite de poetas y eventos (nacionales e internacionales) que no se rigen por la calidad ni la pluralidad de participantes, sino por los intereses creados y el reparto y gasto de cantidades ingentes de dinero.

Dentro de la poesía actual, ¿donde se incluiría usted como poeta?

En los contestatarios, los que usan la pluma también como arma, pero sin olvidarse de la belleza de los versos.

¿Para cuando un libro de Cesar Bakken?

En poesía ya he publicado uno llamado: “Versolipsis”, con la Editorial Mar Futura. Y aparezco en decenas de compilaciones, sobre todo de concursos. El año pasado, por cierto, quedé finalista del I Premio de Poesía Joven José Hierro.


Su poética, al menos a mi parecer, se encuentra muchas veces con las greguerías ¿es así?

Sí, algunos versomas pueden parecer greguerías, pero más cercanos al verso que a la prosa de éstas.

¿Cesar Bakken es poeta o también es narrador o prefiere que se le califique como escritor?

Prefiero que me callifiquen con esta cita de Máximo Gorki: “Qué mejor oficio que ser hombre sobre la tierra”

Para terminar, recomiéndenos dos libros de poesía.

“Mass miedo” de Gonzalo Escarpa
“Arrojada” de Carmen Camacho

Posía cuestArriba arranca con nombres de poetas excepcionales como Urceloy, Martín Centeno, Vanessa Pérez Sauquillo, Viyuela, Óscar Aguado o el que abre el ciclo Sebastián Fiorillel próximo jueves 19 de enero a las 21:30 en Nacha Pub (C/Monteleón 5), entre otros

 

 

http://blogs.somosmalasana.com/somospoetas/2012/01/16/cesar-bakken-coordina-las-nuevas-sesiones-poeticas-en-nacha-pub/