Precisamente hoy que no tengo vino blanco, me he parado a pensar (condena eterna) en por qué me tiré más de una década sin catar vino blanco y ahora raro es el día que no lo soplo. Aclaro que me hinchaba a vino tinto, por si alguno denotó algo abstemio (¡anatema!). El caso es que, ni caso, pero por si a caso, sigo.
“In vino veritas”.” Ningún vino es malo: los hay buenos y superiores. Este es bueno”. “Con pan y vino, se hace el camino”.
Caminé por el Camino Francés del Camino a Santiago, 3 veces, desde León. Recuerdo con especial simpatía mis paradas para tomar vino blanco, digamos cada 10km. y en pueblos encantadores. Yo ando mucho, bien, rápido y cargado. Recuerdo a otros “peregrinos” que pernoctaban conmigo y salían de la cama a la par que el sol, o un poco antes. Yo retozaba hasta bien entrada la mañana y luego, pues caminaba. Y adelantaba a todos los madrugadores. Iba yo con banda sonora, pues tengo unos cachivaches (vulgo amuletos ancestrales) metálicos en la mochila, que hacen “Tilín, tolón, tralarí, trilorero” cada vez que me muevo. Había peña que se giraba al oírlo y, al pasar a su lado, me decían: “Sabía que eras tú”.
El caso es que ni caso, como os he dicho hace un rato.
Yo tomaba vino blanco porque en los bares/restaurantes de España era imposible tomar vino bueno, salvo ese que nunca es malo. Digo en los bares / restaurantes donde una sabandija económica como yo tiene acceso. Cuando he estado en lares más caros que el amor, cualquier vino es cojonudo. En este caso el precio sí que es una pista de virtud.
Ya en tiempos de pesetas sabía yo que mi alcancía no alcanzaba, así que si quería soplar (cosa que siempre he hecho, desde los 17 años, salvo 15 días en el Sahara y porque esos gilipollas sólo permiten beber te, refrescos de mierda, café y agua) lo mejor era tomar brebajes que, por lo menos, no devastaran mi paladar. El vino blanco fresquito es el mejor amigo para estos casos. Puedes marear las neuronas de cualquier camarero de España (de Espena ya ni te cuento) para explicarle qué y por qué quieres tal o cual vino. Y no hay manera. Ninguno sabe ni leer la etiqueta. A duras penas saben abrir las botellas (he tenido que abrir muchas. Os juro que muchos ni saben el arte de descorchar). Una vez, en un velero de madera (un Llaüt), en Eivissa, fondeados en Formentera tuve que abrir botellas sin sacacorchos. Éramos 3, como Juan, Periquito y Andrés. Una tía y 2 maromos, yo uno de ellos, a pesar de todo sigo siendo machirulo y heterosexual. Me decía la gabacha que no manchara la cubierta al abrir el vino sin sacacorchos. Manchar yo mi casa… yo vivía en ese velero pese a que el barco era de uno de ellos. Mi única propiedad son miles de libros y una bici de montaña. Encorchar es algo más difícil de descorchar, y se pierde algo de “buqué” al catar, pero en tiempos de guerra todo agujero es trinchera. Hundir corchos se me da bien.
El caso es que, a parte de que ni caso, tu culo para mi aparato.
Os quería contar esto del vino blanco porque me resulta muy curioso que tras tantos años sin catarlo ahora sea parte esencial de mi dieta. No hay nivel. Todo es, básicamente, podredumbre y cieno. Un vino tinto malo (que son casi todos) es muy difícil de trasegar para un paladar más o menos honrado. Una vez soplé 30 litros de calimocho en 2 días (ni uno más ni uno menos, pues los preparé yo y eran 15 cartones de vinacho infame, en perfecta proporción de 50% con cocaculo, por el culo te la estrujo. Mi querido y fallecido amigo Juandi hacía los porros y yo el calimocho, en algo que, jocosamente, denominamos: “pacto de caballeros”.)
Era una acampedo en Ávila (Piedralaves). Cerca de nuestra tienda de acampedo había una con 2 punkis (una parecía una mujer y le hacía ilusión liarnos los petas, liberando así de carga a mi amigo) Fijaos cómo no seríamos de cabrones y pasotas yo y mi querido amigo que 2 punkis de mierda “nos cuidaban”. Ellos fueron los que nos hacían la comida, porque nosotros estábamos todo el día pedo, tal cual. Y cuando desmontamos el chiringo ellos hicieron lo mismo: «Si os vais vosotros ya no tenemos nada que hacer aqui» Tal cual. Y en la cola del autocar, nos colamos, obvio… íbamos con 2 putos pankis «El punki guachipuri de la chupa guachipanchi» algo así llamábamos a este capullo, a colación de un glorioso capítulo de los Simpson.
¡Cuidado con los vientos! Yo antes casi no dormía. Cuando la vida molaba era una estupidez estar dormido. Recuerdo 3 meses en Eivissa (verano del 2001 donde sólo dormía 4 horas al día, o a la noche). Digo lo de los vientos, en referencia a los de las tiendas de campaña. En esa acampedo de los 30 litros de calimocho (más medio de güisqui que nos regalaron los punkis ángeles de la guarda y 6 botellines de un bareto camino al camping y 4 litronas) una madrugada tropecé con los vientos de una tienda con 4 titis dentro. ¡Eso fue muy bueno! En medio del monte, más de noche que por la noche, un viento en el medio del camino de un borracho campero. Me caí, con todo lo grande que soy, sobre la tienda. Menudo despiporre fue eso. Yo tratando de levantarme metiendo mano (para incorporarme) a 4 tías. Son muy débiles las paredes de una tienda de acampedo, el lobo ni necesita soplar y soplar para derribarlas.
No es fácil levantarse de un lugar así. Digamos que una vez asumido donde y cómo has caído, no sabes si tratar de explicar lo ocurrido o, simplemente, dejarte llevar y disfrutar. Yo estaba entre Pinto y Valdemoro y trababa de decirles a las féminas que había sido un accidente pero que no se preocuparan, que no pasaba nada grave. Pero claro, ponte en su lugar. Estás sobando y, de repente, se te cae la casa encima con un King Kong que tal vez sea ese impresentable que sabes está junto a otro cabrón, en una tienda a 20 metros… acojona. Las tías se fueron antes de amanecer, casi. Que las vi yo todavía junto a la hoguera aledaña a mi tienda. Sí… antes podíamos hacer fuego en el monte. Ahora los queman y no nos dejan hacer fuego.
El caso es que tu culo sigue siendo para mi aparato.
Me voy por los cerros de Úbeda, para contaros lo del vino. Úbeda, por cierto, es el apellido de 1 compañero del insti. Una vez en Blanes (Gerona) no sé por qué cojones yo me duchaba con esponja y se me olvidó meterla en la mochila. Lo dije y Úbeda me dejó la suya, que estaba sin estrenar, envuelta en su derivado del petróleo. Tras ducharme se la devolví con más vello que bellezas en un desfile de modelos. “No son pelos de los huevos, Úbeda”. Siempre me ducho con las manos, no sé esa etapa de imbécil que tuve y, por suerte, no retuve. ¡Ah! La mejor ducha que me he dado en la vida fue en Bignona (un pueblucho del sur de Senegal), con una jarra de agua, de litro y medio. La sujetas en con el pulgar y la vas escanciando levemente para desenjabonar. No hace falta más agua para una buena ducha, os lo aseguro. Eso sí… un día antes de eso me duché en una ducha más grande que cualquier cuarto de baño normal. Una ducha de 4 o 5 metros cuadrados en un hotel de lujo de Dakar. Qué contrastes nos da la vida. La jefa de personal del hotel cenó conmigo y, literalmente, me dijo que eligiera a cualquiera de las mujeres que trabajaban allí, que subiría a mi habitación al momento. Tela, ¿eh? Y yo con una pulsera de barra libre y sin haber pagado 1 pavo (mi socio del docu – estaba allí para el docu que es foto de portada del BLOG – es multimillonario y el hotel de lujo era, más o menos, de su padre). Por cierto, esa noche México dejó de ser Norteamérica y no sé si fue Sudamérica o centroamérica, no quedó clara la cosa. Los imbéciles comensales (los gerifaltes del hotel y alguna zorra chupapollas) dijeron que México no era Norteamérica… es que la jefa de personal era mexicana y como yo tuve una novia regia, pues… salió el tema de México y, no sé por qué, de su ubicación. Y nada… que como yo era el único comensal que sabía donde estaba ese país, pues ese país no estaba donde estaba. A la noche mi socio, el muchimillonario, se empeñó en irse de putas por Dakar, pero eso es otra historia.
Lo del vino blanco, como os dije antes, es porque fresquito entra bien y embriaga lo mismo. “¿Martini? ¡Eso no embriaaaaaaaga! ¡Vodka, güisqui, gineeeebraaaaaaaa!!” eso gritaba un pibón italiano en Ciudad Real capital queriendo yo comprar Martini para un botellón. Mira que soy maricón, a veces. Qué buena estaba la rubia italiana. No me la follé, pero sí la vi despertarse de un sofá cuando yo me estaba enrollando con una compañera suya de piso, otra rubia, por cierto, pero manchega. Menos glamur, está claro. Y tu culo, ya sabes, para mi aparato.
Se pasa muy mal cuando tomas un tinto malo. Pero con el blanco… probad. Es diferente. Por eso lo tomo tanto ahora. Sé que todo lo que puedo comprar es vino malo, así que, fresquito y blanco.
Pero no todo el blanco es orégano… una vez caté uno que no servía ni para cocinar. Fue en Eivissa, esperando yo la salida del ferry a Denia que me devolvía a Madrid, tras otra incursión fallida de varios meses para intentar vivir en mi isla. Mis incursiones nunca han sido muy prolíficas, porque a mí trabajar a cambio de dinero no me va. Y así donde coño voy a ir… está claro. Lo asumo.
Pedí un blanco en la terraza de un bar del puerto, no de marineros, de eso ya no queda, sino de pijos de mierda, de esos los hay por doquier. Iba con un maletón y un mochilón y mejor esperar sentado, leyendo y soplando. Pero hostia, qué malo era. Era tan malo que me divertí mucho con él. “Dime que te debo y tráeme el libro de reclamaciones y el tique”. Eso le dije al camarero tras enfrascarme el brebaje. Me trajo sólo el tique (2 euros. En 2002 eso era dinero). “Te falta el libro, pero aún así cóbrate. Por este vino malo de cocina te voy a pagar 50 céntimos. No por el vino, sino por tu trabajo de servirlo en la terraza. Tráeme las vueltas y el libro (le di 1 euro)”. El caso es que el camarero no era el dueño, hay gente que no es dueña de ná. Yo, por lo menos, soy dueño de mi momento. No me quería dar el libro porque que si tal y cual Pascual. Que su jefe no se qué y no sé cuantos. Así que me apiadé de él y no insistí con el inservible libro. Eso sí, el notas me dijo que si quería otro vino, invitaba la casa. Nunca sabré si era sutil ironía o infame servilismo. 50 céntimos por un vino blanco, en ese lugar, no fue mal trato aunque maltratara un poco mi cuerpo por esa infame ingesta.
La penúltima vez que pedí una hoja de reclamaciones (es que ahora se llaman así a los libros de reclamaciones) fue en Ciudad Real capital. Me cobraron una barbaridad por un tercio de birra (Alhambra 1927, la mejor birra del mundo, y no me pagan por decirlo). Era un bareto de mierda, pero de madrugada aplicaba precio de discoteca de Manhatan. No te jode el manchego de los cojones. Timarme a mí… más manchego que él. El caso es que, tras lo de tu culo para mi aparato, el notas me dio la hoja de reclamaciones y, viendo la cara de capullo que tenía, como temiendo que lo que yo escribiera ahí iba a acabar con su puto bareto… escribí, en grandes letras y en horizontal.: “Esto es una puta mierda”. No cogí las 2 copias, obvio. Pero pedí otra birra de esas timo. Esta vez me cobró un precio razonable, el muy gilipollas. Ya sabía que yo no era un cliente borrego.
¡Quien dijo miedo! Qué antes no había virus voladores asesinos que no matan.
Quien fuera yo, otra vez, en esos años. Cuando había vida humana sobre la Tierra. Cuando podían pasar estas cosas que os he despotricado.
Yo tengo mucha vida a mis espaldas. Qué pena que jamás volvamos a tener vida, más que en nuestros recuerdos. Y qué pena que haya tantos jóvenes (y, sobre todo, niños) que jamás sabrán lo maravilloso que es estar vivo sobre la Tierra. O fue. Yo tengo más que claro que toda mi vida es pasado. Aún así, atisvo una mínima esperanza de que unos cuantos valientes amantes de la vida podemos sobrevivir entre tanto zombi y, más o menos, con mediana felicidad humana. Pero hay que moverse para ello. El que quiera peces, que se moje el culo. Y ya sabes, para mi aparato.
Por lo menos en mi jeta, son miles las veces que me han engalanado con el adjetivo “machista” y todos sus sinónimos conocidos o inventados. Sin que yo me entere, el número tendrá mínimo un cero a la derecha.
2 de los mementos más divertidos en este enajenado despotrique hacia mí tuvieron a conocidos míos como instigadores o colaboradores inconscientes necesarios… y ambos casos los solventé con mano izquierda, pero amenazante. Una fue tras el furibundo ataque de una amiga de carne y hueso no de esas “de internet” (le toqué las tetas y todo lo demás… doy fe de que éramos amigos de los de antes), enamorada de mí, que me acusó de “terrorista” (en los albores de Unidas Podemos, cuando nos llamaban así a los que no comulgamos con el satánico feminismo) y que me iba a denunciar (obviamente la Ley Integral de Violencia de Género habilita a estas zorras a condenar a cualquiera. Sí, no sólo a denunciar y llevar a juicio, sino a condenar, porque su palabra ya es una sentencia). Mi “sutileza”, para evitar ir a la cárcel por el capricho de una despechada fue decirle algo muy parecido a esto: “ (…) sabes de sobra que iré a la cárcel si me denuncias. Da igual la falsedad de tu acto, la ley te habilita para joder la vida a cualquier hombre inocente. Pero como me conoces, sabes igual que cuando salga de la cárcel, que será algún día, te mataré”. Mano de santo, no sólo para no denunciarme falsamente, sino para pedirme perdón hasta la extenuación y desaparecer para siempre de mi vida.
El otro momento fue mi crítica de cine sobre la pésima, partidista y patética (3 pes, más que el Puto Partido) película espenola: “Te doy mis ojos”(podéis leerla aquí) que fue compartida por un conocido mío de la Revista donde se publicó. En las pocas horas posteriores a que este hombre publicara eso tanto en su facefuck como en el facefuck de la Revista… decenas, cientos de ataques hacia mí… por el hecho de que una película cuyo argumento era una mujer maltratada por un hombre (Luis Tosar), no me gustara en absoluto… ¡son tan oligofrénicos que confunden la crítica de cine con estar a favor del maltrato humano, en este caso a una mujer! Así son, y a Luis Tosar no sé, pero otros actores que han interpretado papeles “socialmente mal vistos” les han acosado y denunciado. Pobres imbéciles. Me dijeron de todo, metiéndose hasta con mi madre con mis novias y etc. de mujeres de mi vida, al ser cómplices de un torturador como yo o mis víctimas indefensas…
¿Cómo corté estos ataques? Pues dirigiéndome personalmente a los más furibundos y, sobre todo, a mi conocido de la Revista (amigo o conocido de todos ellos y ellas, pero sobre todo eran planchabragas) y soltándole(s) una amenaza parecida a la del otro caso. Mano de santo defenderse de los ciberfascistas haciéndoles entender que a quien atacan no es un bot, sino alguien de carne y hueso que les puede partir la crisma. Porque mi conocido en la revista me conocía y sabía lo que había…
“Sola y borracha quiero llegar a casa”.
Me centro en ese pútrido eslogan satánico femirrojo implementado, en Espena, por las hordas de Ipene Moncerdo (la mujer abandonada, con 3 nenes y muchos millones del erario español, por el Che Pa Blenin. ¿Si hay tantos millones, robados, de por medio, ya no es violencia de género eso? Claro que no. ¡Sí se puede, qué coño!
Os contaré, queridos niños, varias historias mías con mujeres, TODAS las cuales me agradecieron (como es lógico) que les ayudara a no llegar solas y borrachas a casa. No daré nombres, pues las hay famosas (actrices) y exnovias y amigas cuyo anonimato preservo. Curiosamente, de no haber sido hombre y con mucha fuerza (física y mental) no podría haber cuidado así de la mayoría. No, zorras femirrojas, los hombres y las mujeres, por suerte o por desgracia, somos diferentes. En estos casos por suerte, os lo aseguro, empoderadas de papel.
1/ En Venecia, nochevieja de 2001. Yo, tras el advenimiento de 2002, deambulando con una mexicana que luego fue mi novia en Madrid. No es Venecia, de madrugada, lugar muy adecuado para ir más pedo que Alfredo, para nada. Cuidé / cargué de ella, hasta ayudándola a que no se rompiera la crisma al potar y esas cosas tan bonitas para Ipene Moncerdo.
2/ Lavapiés (Madrid) 2007. Yo, con una despechada (no de mí) que me acababa de poner su mano abierta en mi linda cara para que oliera la polla del motivo de su despecho, por aquel entonces muy buen amigo y compañero profesional mío. Creo que lo más escatológico que me han hecho en la vida, y era dentro de una sala cultural donde yo participaba. Tras tener relaciones sexuales con el motivo de su despecho, en el baño del garito, asumió que era su zorra y no su novia y “vino a mí” por la amistad y el vínculo profesional que nos unía. En situaciones normales, quien me hace lo de la mano no sigue estando en mi compañía, pero esta mujer estaba beoda y pretendía seguir soplando por los pubs de Lavapiés, así que acepté ir con ella, pues así me lo pidió y, si no lo hubiera hecho, también hubiera ido de carabina. Estaba buena y se le había ido la olla con el pedo y el desamor. Por mucho que diga Ipene Moncerdo, una mujer no puede ir así por Lavapiés, de madrugada.
No obstante dejé que saliera sola, pues tenía que lavarme la cara después de la cerdada que me había hecho. Al salir, la encontré llorando y sentada en un rincón de la calle donde meaba la gente, por suerte no encharcado todavía. ¡Qué puto asco, joder! La saqué de ahí y tras percatarme de que, efectivamente, todavía no había “abierto el baño” esa noche, seguimos. En los pubs donde parábamos no os podéis imaginar la de hijos de puta que la entraban, al estar buena – como he dicho – borracha y con ganas de marcha para resarcirse del despecho y reivindicar su atractivo. Eché a tantos tipos de su lado… que perdí la cuenta. Tiré infinidad de chupitos a los que la invitaban y evité que soplara más, pues es fácil manejar a un borracho en este sentido. Pero cuando yo iba al baño, se quedaba al acecho de los depredadores de las que quieren llegar solas y borrachas a casa (aclaro que esto nos pasa igual a los hombres, y he hecho lo mismo por ellos, sólo que muchísimas más veces, y hasta por mí mismo, pues yo soy un borracho consciente y no me la pegan).
Ya amaneciendo y queriendo largarme a sobar, tuve que ponerme algo más serio de lo normal con 2 moscardones bípedos que pretendían “cuidar de ella” y ella encantada de la vida, en su colosal pedo. Les dije un par de sutilezas a estos 2 cabrones, paré un taxi y obligué a mi amiga a meterse conmigo en él. Como había dormido muchas veces en su casa, la llevé a ella, pero no me quedé. Pasaba de aguantar más a una borracha y, sin estar yo, se dormiría como un tronco y dejaría de hacer el gilipollas.
Tras dormir la mona me llamó para pedirme perdón “por mi ataque de divismo de anoche” y para darme las gracias “por haberme cuidado todo el tiempo” (SIC).
3/ Cerca de Príncipe Pío (Madrid) 1995. Yo, con una compañera de clase (Derecho) tras una fiesta dentro de la propia Facultad. Ella más pedo que Alfredo y casi como el Señor Godofredo. Nos llevan en un buga, cerca de Príncipe Pío, para coger allí un búho. Yo, llevándola en brazos desde la Facultad. La tía, dormida que no inconsciente, pero con tamaña intoxicación etílica que tuve que hacerla potar varias veces. Tras varias horas, ya volviendo a ser algo de la persona que era antes del cebollón, la dejé junto a 2 amigas en el búho. Posteriormente estuvimos juntos en Ámsterdam, yo con 5 tías por el barrio rojo (el de las lumis) y se les ocurre entrar en un pub a tomar algo… sin ninguna tía en él y atestado de hombres cachondos a tope, pues ya sabéis que en ese barrio los escaparates están llenos de tías en bolas, con una cama detrás para follártelas, a cambio de guita. Salieron ilesas de todos los pichabravas del bareto…iban conmigo.
4/ Córdoba, 2006. Yo, en el interior del mítico pub/taberna “La Espiga”, si queréis conocerlo 1 poco, ved este vídeo de donde era encargado y, esas semanas, vivía en él (tenía un apartamento en la última planta, no vivía detrás de la barra…). Cuando llega mi turno de laboro, me dicen “mis camareros” que una amiga mía está liándola (en una estancia apartada de la zona central del local). No la había vuelto a ver desde el año anterior, tras retozar con ella, por 2 veces, muy lozanamente en mi anterior casa cordobesa. “A qué tengo unas tetas preciosas” me dijo follándome encima de mí. Y la acababa de conocer y no la subí a mi casa para retozar… pero es que soy irresistible, parece ser. Ella sabía donde curraba yo ahora ( en Córdoba capital fui bastante popular) y vino, exprofeso de Montoro a verme.
La libero de las garras de varios cabrones que querían aprovecharse de su estado y le digo que se calme. Pero como no lo hace, mis camareros me plantean echarla, ante lo cual acepto… pero la eché del pub no del edificio del pub. La subí a mi apartamento y la dejé durmiendo la mona en mi cama, yendo (y, a veces, mandando a algún camarero) a ver cómo estaba. A la noche siguiente sí eché a un borracho que se estaba propasando con mi novia (en breve la anuncio) y evité que varios capullos siguieran invitándola a chupitos… es que mis novias siempre han estado muy buenas y las moscas, en este caso, no van sólo a la mierda. A este le pedí varias veces que se calmara y dejara de hacer el gilipollas con mi novia. Hizo caso omiso y le dije que viniera conmigo fuera del local. Y nada, que no quería. Así que tuve que agarrarle de un brazo (con cuidado de no partírselo) y le grité: “!Qué te vengas conmigo!” grito que se oyó muy por encima de la música del local y uno de los camareros se quedó blanco, tanto por el grito, como porque me conocía y creía que yo iba a partir en 2 al pesado ese. Nada más lejos de la realidad, soy pacífico (que no pacifista). Le saqué del local, sin hacerle absolutamente nada, y volví a encargarme del local.
Al cerrar (sigo con la beoda) le preparé un camastro cojonudo en la planta de abajo, pues no iba a dormir con ella en la misma cama, al ponerse ella excesivamente cariñosa conmigo cada vez que me acercaba a ella. Quería echar el tercer polvo, y yo no podía ya, hace 1 año sí hubiera podido. A media mañana le di pasta para el autocar a Montoro, porque yo tenía que ir a la estación del AVE, que venía mi novia de visita.
5/ Madrid centro, 2007. Yo, con 2 actrices (una muy famosa en esa época). Ellas soplando tequila y yo birra. Tras la excesiva ingesta, todo en el mismo local, pululamos por un Madrid atestado donde muchos tíos reconocen a la actriz, a la cual llevaba yo agarrada porque se caía. Toreo a los miuras con el cuerno entre las piernas, porque ella, aún en su pedo, se mostraba solícita con ellos… hay que joderse. Hasta un conocido mío (poeta cree ser) me reconoció y se ofreció “muy caballerosamente” a unirse al grupo… le mandé a tomar por el culo y llevé a la beoda a su casa (ya había pernoctado allí varias veces, pero éramos amigos castos) y la dejé en la cama. Y me fui con la otra, recién conocida esa noche, a una segunda cama, donde echamos 3 memorables polvos.
6/ Eivissa. 2019. Yo, con una gran amiga de muchos años atrás, mayor que yo (que ya es decir). Ella beoda total y yo amortiguando sus caídas en una helada madrugada ventosa con olor y sabor a mar. Aferrada a mi costado, llego sana, borracha y salva, pero no sola, a su casa (edificio en el cual tenía yo mi alojamiento, por cierto). Lo siento, Ipene Moncerdo, fui un machista maltratador y violador y no dejé que mi amiga se rompiera la crisma y llegara sola y borracha… a donde fuera, porque una mujer en ese estado no suele llegar a casa, hija de la gran puta, que me das más asco que los pederastas y ya es decir.
7/ Córdoba. 2005. Yo, en mi primera casa de alquiler allí, con uno de mis ligues y otro amigo y su novia (primera vez que la veo). La novia se emborracha y empieza a faltar a mi amigo, insultándole… cada vez más y más. Hasta que se pone tan torpe que rompe cosas y etc. Que rompan la vajilla me la suda, más o menos, pero que se comporten como trogloditas, en mi casa, no; ahí el único cromañón puedo ser yo. No echo a la tía, por respeto a mi amigo, pero hete ahí que ella decide irse – dando tumbos – despechada y entre lágrimas, por no sé qué polladas de celos con mi amigo. Era un 4º sin ascensor y ella, borracha y con tacones… La acompañé hasta la calle, bajándola casi en brazos. Se hubiera roto la crisma si no lo hago.
8/ Córdoba. 2005. Yo como cliente y programador cultural (y “artista” que proyectaba sus vídeos y recitaba poesía) con una amiga que se toma unas copas de más y empieza a ser acosada por varios clientes, que la meten mano, tal cual, pero de buen rollo, ojo. Eso a mí me la suda, pero no con una beoda que, encima, se me tira en los brazos libidinosamente… La saco de allí para que no sea presa fácil y, tras un alto en una preciosa placita donde logro que se serene, la acompaño a casa. Hicimos migas y a los pocos días volví a su casa y me la chupó en un lugar insospechado para mí: debajo de la bandera de la II República. No me di cuenta salvo cuando ya era demasiado tarde como para levantarme del sofá. Luego fuimos buenos amantes y amigos.
A las pocas semanas de lo de la puta bandera republicana, le presenté a su admirado Luis Eduardo Aute, amigo mío que justo vino una semana entera a Córdoba. DEP, por cierto, a los 2. Seguro que alguna vez han hablado de mí en la Dimensión donde están ahora. Era muy buena gente esta mujer, y no mereció morir como lo hizo, inopinadamente delante de sus 2 hijos. La vida, a veces, es una colosal putada. Hablé con ella, por tlf. pues yo estaba en Madrid esos días, el día antes de su muerte súbita, estaba enamorada de mí pero ya sólo éramos amigos. Me enteré de su óbito al pasar justo por la placita que he dicho antes. Hay un bar frente a ella, donde tomamos muchos vinos junto a una amiga suya, la cual estaba allí. Al verla por la gran cristalera, me saludó pero la vi muy triste. Entré y me dio la tétrica noticia, entre un mar de lágrimas cordobesas. Volví, perplejo, a mi casa y se lo conté a mis 2 huéspedes de ese día, 2 de mis mejores amigos que actualmente son 2 de mis mejores enemigos. La respuesta de estos seres del inframundo fue descojonarse diciendo: “¡Bakken mata, Bakken mata!”. Ahí supe la calaña que eran estos 2 cabronazos. Si queréis conocerles un poco ved este vídeo, este otroy este otro.
9/ Alcalá de Henares. 2012. Boda de una , por entonces, buena amiga y prima hermana, eso sigue siéndolo. En las copas finales, en un pub lejos del banquete, ella más pedo que Alfredo. Me doy cuenta y dejo una jugosa discusión con un mostrenco cabrón – al que iba a partirle la cabeza por haberme agredido (levemente) sin motivo, hacía unas horas, en el baile del banquete – al percatarme que ella estaba fatal. Salimos a la calle, pota que te pota. Le pongo mi abrigo, pues su vanidad sólo iba vestida de novia pero su cuerpo tiritaba; la cojo en brazos y me la llevo 1km. o más, hasta el hotel – guiado por uno de sus hermanos y su novio de entonces – para “tirarla en la cama”.
10/ Lavapiés (Madrid) 2003. Yo en la casa compartida de mi novia, tras sacarla de una fiesta donde se puso más pedo que Alfredo y, si no es por mí, pierde su buenísima cámara de fotos. Toda la madrugada cuidando de su pedo y capeando sus incongruencias.
11/ Lavapiés (Madrid) 2003. Yo en la misma casa compartida de mi novia, soportando a una compañera (que realquilaba la casa a ella y otra más) follando a gritos con su novio. Pero a gritos que ríete tú de los de pedir socorro. Mi novia me dice que la puta loca esa le ha comentado: “si no grito, no me corro”. Y ahí me tenéis a mí, acojonado, a muchos metros de distancia pues la casa era muy grande, menos mal…Tras el asco de soportar los gritos y orgasmos de la zorra esta… empezó el show de otros gritos, esta vez de pelea con su novio; pues estaba pedo y empastillada y “siempre la lían”, me dijo mi novia… y se encerró en uno de los cuartos de baño y escándalo brutal…
Este nº 11 es una rara habis en este relato, pues no salvé a ninguna titi… sino que no acabé con ella por asquerosa… que es parecido a salvarla, por eso la incluyo.
12/ Lavapiés (Madrid) 2006. Yo volviendo, de madrugada, para sobar en casa de un amigo. Me interpelan 2 damas, una de las cuales (la que estaba más buena) iba algo perjudicada. Me preguntan por una parada de taxi, porque iban a un garito lejano. Les digo donde pueden encontrar taxis y ellas me sugieren que me una. Obviamente, me uno. Pero al entrar al garito ya el pedo había aumentado en la tipa esa e intento que no pida una copa. La pide. Pues nada, la cuido de los rapiñeros de tetas beodas, mientras que la amiga me intenta ligar. Surrealista: yo cuidando de la amiga y la otra comiéndome la oreja con lascivia. Las obligo a que nos larguemos de ese antro de farloperos. Taxi y a la casa de la beoda, la cual – en su pedo – me dice que quiere follarme y me dice que suba a su casa. Y yo le tomo la palabra, obvio. Pero vamos los 3. Y la dejamos en su dormitorio.
Para hacer tiempo hasta que se serene (pues yo no follo con borrachas), me tiro a la otra en el sofá, que resulta ser sexóloga y me hizo unas técnicas sexuales muy molonas. Pero yo quería liarme con la dueña de la casa. Y la sexóloga me dice que me vaya a dormir con ella a otro cuarto. Y paso, obvio. Me quedo en el sofá y a las horas entro en el cuarto de la otra y nada… que no se le había pasado el pedo. Así que me piré.
13/ Fernán Caballero (Ciudad Real). 1992. Yo en una zona de casas de campo, hospedado en casa de unas tías segundas maternas, de borrachera con una amiga de mi clase del insti de Leganés (coincidencias, sus papis tenían una casa ahí y eran amigos de mis tíos y tías) y 2 amigas y 1 amigo suyo. Pillan no sé qué coño de brebaje etílico típico de los borrachos adolescentes de allí, y nos vamos a soplar en pleno campo, en medio de un sembrado (creo que un maizal a medio brotar) Pedo glorioso. Todos por ahí desnucados y yo sujetando a mi amiga para que no se partiera la crisma… ¡a quién se le ocurre emborracharse en ese lugar! Anda que no he “salvado la vida” a borrachos en lugares inadecuados.
Pese a que teníamos 17 años, la moza ya tenía traumas sexuales, pues aparentaba veintimuchos en cuerpo, en cabeza 7 u 8. Y estaba muy buena. Rubia tetona. Pues empezó a invocar a Satanás (tal cual), “ven a mí” y se le ponían los ojos en blanco… y todo porque – me decía – un tío le había comido el coño en un coche… estando ella borracha y ella no había querido y tal… ¡qué situación! Bueno, pues logro que no se rompa la crisma, impido que sople más y a las pocas horas ya se le pasa la posesión…
Pero cuando los 5 retomamos la vuelta a la zona de casas y chalets, abrazados en hilera por la carretera solitaria, oigo un coche que se aproxima a toda hostia por detrás. Giro el melón y, antes de que nos envista, aparto a todo el grupo. El coche pasa y le hago el gesto de los cuernos, gritándoles: ¡”hijos de puta!”. Frena en seco y se bajan varios notas, uno blandiendo un machete. Yo, que ya había tenido muchas navajas rozando mi body, ni me inmuto; pero el amigo de mi compañera de clase sale corriendo hacia los del coche, para apaciguarles. Resulta que eran todos conocidos del pueblo. Entre paletos se entienden, parece ser.
Les noto nerviosos a todos. Al principio quería pegarme con todos esos maricones, por habernos intentado atropellar y, encima, ponerse chulitos con el machete de los cojones. Las 3 tías me paraban y yo me dejaba parar porque mi amiga seguía pedo. Así que cambio de tercio, vuelvo a sujetar a mi amiga y les digo que se dejen de charlas, que quería irme a sobar y dejarla a ella en su chalet. Vuelve el notas y me dice que los del coche me han visto el gesto del dedo y oído el insulto, y que son peligrosos (dijo el nombre de una banda de paletos de pueblo) y que van con machetes (como si yo no tuviera ojos en la cara, joder) y que les ha pedido perdón en mi nombre. “¿Encima de que casi nos atropellan se ponen chulos? – digo cabreado y suelto a mi amiga para irme a por los palurdos de los machetes. Pero, de nuevo, entre las 3 tías y con la ayuda del otro, me paran y los peligrosos de la banda de la borrica sin ordeñar, se piran con su coche.
14/ Chamberí (Madrid) 1998. Yo dentro de la conserjería de un enorme edificio de oficinas donde curraba la noche del sábado al domingo (y muchos meses de verano y suplencias diurnas. Turnos de 36 horas hacía muchas veces). De mis 5 años en este curro he de escribir un libro de más de mil páginas. Esa madrugada oigo gritos desesperados de una mujer, pidiendo ayuda. Salgo y me topo con la gritona y un tío tirado encima del capot de un coche. “¡Ayuda, qué alguien me ayude, por favor!” sigue gritando entre lágrimas. Me acerco para ver si al tipo ese le cuelgan las tripas o algo… y qué va, resulta que estaba pedo total y semi-inconsciente. Me lo echo a la chepa y los llevo a la portería (enorme, con larga escalinata, paredes de mármol).
Y siento al notas en mi sillón con ruedas y tal, pero fuera de la gran mesa de recepción, porque sabía que iba a potar tarde o temprano. Tranquilizo a la chica (soy maestro en momentos de crisis estúpidas) y, como sospechaba, el borracho se pone a potar ahí en medio del hall… la chica histérica, el otro que se despabila al potar y se da cuenta de que está feo… y yo: “No pasa nada. Eso nos ha pasado a todos. Tranquilos.” Bajo a los avernos de la portería, a por cubos y fregona, y mientras el otro duerme la mona en mi sillón con ruedas, recojo la asquerosidad. Así soy yo. Estuvimos varias horas juntos, hablando de literatura (pues a ella le gustaba, pese a haber leído poco más que la etiqueta de su ropa de pija). Cuando amaneció y el capullo se medio restableció, salieron de allí (a las 9 llegaba mi relevo). La nena no paraba de darme las gracias, y el borracho ídem, pero ella mucho más porque había visto toda mi ayuda. Y decía que volvería para darme otra vez las gracias e invitarme a no sé qué pollas y tal… nunca volvió o yo no la vi volver.
Nótese que esta última historia no es, directamente, de ayuda a una beoda, pero casi.
(Texto totalmente prescindible. No es noticia, ni ensayo – lo más recurrente en mis artículos del BLOG – son una líneas literarias autobiográficas. A veces me gusta perderme en mi hipermnesia y escapar, por un rato, de la cruda realidad; y plasmarlo.
En este relato abordo el feo asunto de las relaciones de pareja dañinas y todo el mal que el hombre socializado le hace, precisamente, a la persona que dice querer, y por ende a la sociedad. Tremenda paradoja, tan real como la vida misma. Espero que estas líneas sirvan de algo a tanta persona maltratada por su pareja y a tanto ser humano maltratador.
La génesis de la violencia humana es la cobardía de vivir sin querer , simplemente, ser un hombre más sobre la Tierra)
Imaginad que estáis en una gran urbe, de un país con casi 50 millones de habitantes más varios millones de población flotante… y decidís ir a ver a una persona de la cual ya no sabes nada, ni por supuesto en qué parte del país (o el mundo) habita… y te la encuentras a la media hora.
Eso me ocurrió a mí, hace unos 14 años, en Madrid capital, con una exnovia: Lana Carbona (pseudónimo artístico). Preservo su identidad al no ser – que yo sepa – una sátrapa y/o expoliadora, y no ser esta, por lo tanto, una de mis historias de denuncia, sino una historia de (no) amor, fomentada por ver a diario varias de las fotos que me hizo – siendo novios – en la cabecera de mi BLOG; fotos que no se moverán de ahí, pues esa fue la génesis del mismo.
La tarde/noche del encuentro estaba yo en la sala cultural “La Dinamo” (realmente un bareto más, disfrazado de cultureta) con un grupo de gilipollas, otrora buenos amigos y colegas profesionales “artísticos” y decidí largarme de allí, tras hacer las gestiones que me llevaron a él, e irme, literalmente, a ver a Lana. Ellos se asombraron pues no sabían que yo había vuelto con ella, tras bastantes meses de la ruptura, y les dije que ni había vuelto ni sabía donde coño vivía ni qué hacía, pero que iba a verla en un rato. Esta chaladura no le extraña a nadie que me conozca bien, porque yo soy así y la vida me congratula haciendo realidad tamañas paranoias.
Caminé siguiendo “mi instinto eivissenco”, deambulando en la cegadora oscuridad alumbrada de Madrid, entre miles de personas, birra en mano, como me gusta a mí que no soy de bares pero sí de priva… y al llegar a la zona de La Latina, al lado de la Plaza de la Cebada, me detuve y giré mi testa a la izquierda hacia una tienda de productos “delicatesen” donde estaba ella, de espaldas, comprando. La esperé y su sorpresa me saludó, nada más verme. Yo no estaba sorprendido, porque estoy loco, pero sí que era para sorprenderse – y mucho – esa manera de toparse con alguien. “(…) Yo sigo haciendo anuncios de refrescos” – me dijo entre avergonzada y orgullosa, ahora explico el por qué. Y me ofreció acompañarla a su nueva casa de alquiler ( “900 euros me cuesta” – espetó sin yo preguntarle tamaña vulgaridad pecuniaria –“, precisamente el motivo de nuestra ruptura: su amor al dinero ), donde vivía sola y esperaba visita esa noche: “Es lo que tiene vivir sola, que tengo que hacer de anfitriona y hoy tengo cena con amigos”.
Yo no quería saber dónde ni de qué vivía, sino verla una vez más, ese era todo mi compromiso con el destino, esa noche. Y ella me dijo hasta el piso en el que habitaba. Parecía una velada invitación de: “Ya sabes donde vivo, ven a verme cuando quieras”. Invitación que yo jamás habría aceptado, porque si la mandé a tomar por el culo, estando totalmente colado por ella y habiendo planeado, los 2, casarnos y tener vástagos (*), fue por razones perentorias a tope. Y pese a estar yo “de flor en flor”, sin novia, ni atisbé la posibilidad de retomar el contacto con ella. Sólo quería verla una vez más, insisto. Y lo logré. Siempre consigo lo que quiero, pero como lo que anhelo es radicalmente opuesto a lo que busca la mayoría, (casi) todos creen que no tengo ni consigo nada.
el portal de marras
Lo curioso es que ese fue nuestro penúltimo encuentro. Hubo otro casual de verdad, pues el anterior fue decisión mía, metafísica sí, pero un encuentro provocado por un curioso capricho. Fue al año, más o menos, en otra sala cultural (bareto cultureta, como sabéis) de Lavapiés, dando yo uno de mis espectáculos escénicos con la excusa de la poesía. Curiosamente un bar en la calle donde estaba un piso en el que pasamos bastantes noches juntos. Desde el escenario se veía la puerta de entrada, a unos 20 metros. En la calle se oiría mi chapa, pues los altavoces eran molones y la puerta estaba abierta. Yo dándole a mi retórica declamadora, cuando ella se postró bajo el dintel, en forma de oscuro contorno (era de noche) y empezó a saludarme, efusivamente, con la mano. Yo la invité a entrar, micro en mano, sin saber que era ella… hasta una milésima de segundo después, cuando identifiqué su inolvidable silueta y algo de luz tocó su cuerpo. En la sala estaba mi novia (actual parienta), pero como con Lana no pretendía lascivia alguna – ni con ninguna, al estar emparejado – la invité a pasar, de nuevo, y ella me contestó con un “no puedo” gestual, enseñándome bolsas de la compra. Y se fue para siempre. “God bless her and keep walking ” (“Tanta paz lleve como descanso deja” traducción libre, demasiado…) pensé, ya que aunque solo quiero – y sé – hablar español, a veces pienso – y digo – chorradas en inglés y Eivissec. En este caso, pensar eso fue premonitorio y ella sabrá identificarlo si lee estas líneas, walkabout…
Lo de los anuncios de refrescos es porque era publicista y hacía este tipo de cosas. El mayor logro de la empresa donde era Directora Creativa (un alto cargo muy bien remunerado) era tener en exclusiva las campañas de una conocidísima empresa de los mal llamados “refrescos”. Yo odio a los publicistas y a la publicidad. Explicarlo sería alargar mucho esta chapa. Por lo tanto, querer casarse con una publicista (y de alto rango) es un delirio que ni yo mismo, estando tan loco, puedo cometer. ¿Cómo, entonces, acabé ennoviado con alguien así? Muy sencillo: me mintió. Fue la primera de sus mentiras, de una lista tan larga que tiembla la paciencia.
Para alguien como yo, que jamás miente (ni a mí mismo, la mentira más común entre los homínidos) estar con una mentirosa compulsiva es algo que, tarde o temprano, provoca un estado de demolición anímica y emocional insuperables si se alarga en el tiempo y se adquieren obligaciones irrevocables. Imaginad si esta mujer se hubiera quedado embarazada de mí… mi vida, seguramente, hubiera acabado hace más de una década. Menos mal que ella era estéril, me alegro por mí, no por ella que quería ser madre a toda costa. Fue un “marabú” (brujo negrata de Senegal) quien hizo de ginecólogo y se lo dijo, con el infalible diagnóstico fundado en el método de tirar al suelo unas ramitas de árboles y leer en ellas nuestro pasado, presente y futuro. A mí me averiguó muchas cosas, desde mi futuro documental en el Sahara, hasta el cercano fallecimiento de mi madre… pero eso es otra historia.
Conocí a Lana en el infame – y carísimo – garito de Lavapiés “La recoba”, una de mis madrugadas donde esperaba la llegada de las 6,30h. de la mañana, para volver a Leganés en tren. Cuando no vivía en pisos compartidos, pues en Madrid capital sólo he vivido en pisos así, solía yo pernoctar en casas de amables doncellas amantes – muchas veces conocidas esa misma noche – o de amigotes varios. Pero había ocasiones en las que o bien no me apetecía o bien no surgía, y tenía que volver a la chabola vertical familiar. En cuanto la vi entrar, junto a una chica y un soplapollas que era jefe o compañero de curro, me dio el flechazo. En ese nauseabundo antro abarrotado se hizo el silencio en mi mente, dejó de agredirme la puta música, los putos gritos, los indelebles roces, patadas y codazos involuntarios: ante mí se mostró un motivo para, de alguna manera, darle gracias a algún Dios por haberme traído a esta Dimensión.
Y como siempre hago, supe que esa tía sería mi novia (lo de pareja lo dejo para los progres y para los picoletos, yo siempre he tenido novias, amigas y/o amantes).Tras percatarme de que el soplapollas no estaba con ella, la entré y me la ligué con acuse de recibo. Nos intercambiamos teléfonos.
Pasaron varios meses cuando me sonó el móvil, tras terminar el rodaje de ese día de mi largometraje frustrado, pero terminado: “¿Quién eres? (el poder de la mentira)” aquí podéis ver el tráiler . Era ella. Yo jamás llamo a una titi por tlf. para ligar, pero sí les he pasado el mío a muchas, para que ellas lo hagan, como hizo esta. Mi locura siempre deja libre albedrío al destino, y eso no pasa por la tecnología.
Me alegré de su llamada. No me había olvidado de ella, pero no la eché en falta esos meses tras nuestro breve encuentro: no era nada en mi vida y, tal vez, nunca debió serlo, pero me alegro de haber estado con ella, al 100%.
Quedamos en reencontrarnos a los pocos días, precisamente en un evento artístico mío (proyección de unos cortos “made in Bakken”) en la infame sala de Lavapiés “Amargord” (un lugar de blanqueo de dinero farlopero a través de la edición de libros de poesía). Tras la proyección y mi rotundo éxito… como (casi) siempre no remunerado, nos fuimos en selecto grupo de borrachos, a tomarla por ese otrora bonito barrio y actual estercolero humano. Al cierre de los garitos la acompañé a su coche, que tenía aparcado precisamente frente a una antigua casa compartida donde viví 2 meses, años antes (he de escribir una novela sobre mis experiencias en este tipo de viviendas… de verdad que es imprescindible que conozcáis estos asuntos). Allí tuvimos relaciones sexuales por primera vez, pero sin follar.
el coche aparcado en el centro de la foto, frente al descampado
Con el tiempo, y los polvos, supe que el coche no era suyo, sino de su novio… pobre cornudo, pese a ser un tío de muchísima pasta (según me dijo ella) motivo por el cual ya nadie puede caerme bien… pero está feo vivir engañado/a por tu pareja. Pese a estar totalmente colado por ella, gestioné muy bien mis emociones y me limité a tener una relación sexual colosal con ella, pues a mi no me cuelan eso de que “todavía vivo con mi exnovio, porque no ha vencido el alquiler que pagamos juntos… es una casa enorme, casi ni coincidimos”. Nuestra primera cita oficial fue en Cuatro Caminos, de donde partimos en el coche del ciervo a Alcalá de Henares, lugar elegido por ella “porque allí no nos pueden ver conocidos”. Y aquí vino la mentira de su trabajo, cosa que yo jamás pregunto, pero ella se empeñó en decirme que era diseñadora gráfica y no directora creativa de una potente agencia de publicidad. De sobra sabía mi opinión sobre esta aterradora profesión. Curiosamente, esa noche caminamos junto a una pintada de pared donde estaban nuestros 2 nombres con un corazón en medio. Jaja, qué coñas nos ofrece la vida.
Estar conmigo, en esos años sin PLANdemias ni brutal control del NOM, era un deporte de alto riesgo, algo tan intenso que si no lo gestionas bien puede acabar con todos tus proyectos vitales, fruto de una educación adoctrinadora y satánicamente tendenciosa. Esta mujer “triunfadora” era reticente a nuestra relación, la cual iba creciendo inexorablemente porque, entre otras muchas cosas: “jamás he sentido por nadie lo que siento por ti”, me decía. Ella estaba enganchada, y no sólo a mi muy viril polla, mi jovial lascivia, mi preclaridad y mi sentido del humor; sino a mi manera de ver, estar y elucubrar en el Mundo. Hasta se aferraba a mí por hechos tan pueriles como comprarse un abrigo de colores… “Desde que te conozco he vuelto a ver los colores de la vida”. Es por ello que dejó el lecho conyugal y, pese a seguir pagando su parte de alquiler, se fue a vivir a casas de amigos, en espera de encontrar una casa propia en alquiler; labor de la que me encargué yo, debido a mi bendito asueto continuo y mi denodado buen trato a mis amigos.
Esta mujer nunca estuvo saliendo conmigo, sino que me utilizó para romper con su relación económicamente cojonuda, de 4 años. Y lo peor es que no lo hizo a posta, he aquí lo grave de los abismos interiores de la psique. Me dijo que la relación más larga que había tenido fue en los 2 años que vivió en Irlanda, y que cortó ella “porque 2 años no es tanto y me dio igual dejar a mi novio, pero 4 sí que me cuesta”. Bonita manera de ver las relaciones de pareja, medirlas por el tiempo… Normal que cuando me reconoció que había vuelto con el novio y yo la insté a que le contara el (casi) año que había pasado conmigo “con el amor de su vida” y a ver qué opinaba él, me dijera: “No tengo por qué decirle nada”.
Y así va el mundo. Y no sólo es un problema de malos sentimientos, mentiras y autoengaños, sino cosas tan pragmáticas como “echar un buen polvo”. Me confesó que hacía meses que su novio no la tocaba y “me hizo prometer” que yo le haría el amor todos los días (cosa que para mí sólo requiere el matiz de: ¿cuántas veces al día?) Los asuntos de alcoba pesan más de lo que nos imaginamos. Somos seres sensitivos y si no se estimulan nuestros sentidos y dejamos que las hormonas fluyan, el cuerpo y la mente se atrofian.
El caso es que cuando abandonó el lecho conyugal me tomé en serio nuestra relación. Ahora ya podía llamarla mi novia. Follábamos como dioses sin paraíso, en pensiones madrileñas, en las casas que le prestaban, en las que me prestaban a mí, en hoteles fuera de Madrid (sólo nos dio tiempo a hacer 3 viajes: Aranjuez, Cabo Palos – con pernocta en Archena y en Hellín la noche de la tamborrada… otra historia muy merecedora de un relato mío – y Senegal) y en el coche del venado… porque realmente nunca cortó con él.
Recuerdo un polvo de coche especialmente molón. Aparcados en doble fila, en una rotonda de Leganés donde no se puede aparcar ni en primera fila. Ahí follando de madrugada en el asiento de atrás. Cada vez que yo subía (la postura del misionero son las únicas flexiones que me gustan) veía a un coche de maderos circundar la rotonda y mirar a ese coche en doble fila que se movía tanto… Dieron como 5 vueltas los esbirros del sistema, hasta que se percataron que sólo era alguien haciendo flexiones o follando en el asiento trasero de un Golf. Fue un curioso polvo ese, pero no el más significativo con esta chica, qué va. Eso fue en Senegal y os lo relato luego.
En una de mis estancias en el lupanar de 4 ruedas, me guardé la funda de un condón, a posta, para esperar la reacción de ella, pues se suponía que ya no tenía relación con el exnovio (novio real, pero “dándose un tiempo”). Eso sí, ella era muy amable al llevarme de madrugada a la chabola vertical de mis padres. Buscó desesperadamente la funda… hasta que se la di diciéndole algo así: “Qué higiénica eres con el coche, cualquiera diría que lo sigue conduciendo tu ex”.
La segunda mentira de Lana fue especialmente dolorosa. En los albores de nuestro idilio me preguntó que cuántos años le echaba. A mí eso me la sudaba, pues la única edad importante de la vida es estar vivo (Mafalda, te quiero). Pero ante su insistencia entré en la subasta, que concluyó en 28 años. Empecé en 20 pocos, porque aparentaba eso. Y estaba buenísima, joder qué buena estaba (aquí va su nombre de verdad, que es lo que digo cuando me acuerdo de ella, en esa época), tanto que mucha gente me lo decía. Una de las actrices que hicieron de “figurante” en mi peli – pese a que luego sí trabajamos como actriz principal en 1 corto – me dijo que se “enamoró” de mí al verme con esa novia tan preciosa (SIC). Claro, me la trajiné cuando corté con la otra (esta también tenía novio, por cierto… cuánto cornudo/a hay, ni os lo imagináis. El novio de esta la dejó sóla conmigo para irse a sobar a la casa donde vivía con ella… es que no se puede ser más gilipollas, si la tía ya en el garito donde estaba él, se metía en el baño de caballeros cada vez que iba yo a mear… El amigo en común que teníamos, me dijo, descojonado: “Bakken, procura no follarte a las novias de mis amigos”). Y antes de empezar con Lana, me lie con otra actriz secundaria de la peli en una noche memorable por motivos merecedores de otro relato. Qué noches más lujuriosas, libérrimas y sanas, cojones. Cuando el femirrojismo no tenía poder y la alegría desbordaba por cada poro de nuestra joven piel. Las arrugas son las marcas de las cadenas que llevamos en la vida, no del paso de los años.
Cuando dije: “28”, ella se plantó. “Bueno” pensé “tengo 32, le saco 4, no está mal eso”. Yo pensaba así porque a mi edad no quería estar con tías mayores, ya que su instinto maternal se rebelaría y me pondrían en su aprieto muy serio, al no querer yo descendencia. Por eso mi desolación cuando, al poco tiempo, me confesó que me había mentido en eso de la edad, lo cual yo no pregunté, insisto. Tenía 36 palos. O sea, en un segundo cumplió 8 años… menos mal que ya no celebraba yo los restaaños, sino me hubiera arruinado en regalos atrasados.
Malos cimientos para las relaciones humanas son las mentiras, vaya que sí. Aún así, seguí con ella. Era una etapa rara de mi vida, tras 2 años en Córdoba, intercalados con Eivissa (ya desde el 2000) ,una ruptura sentimental escalofriantemente traumática hasta para mí podéis verla aquí y un futuro laboral inexistente debido a mi forma de vida y al maltrato que la vida nos da a los moralmente íntegros, a los ácratas como yo. Por eso seguí en esta relación que cojeaba más que Cervantes… espera, que ese era manco, no cojo… bueno, no era ni manco , sino que se le quedó un brazo inmovilizado en Lepanto. Pero ya me entendéis.
La tercera mentira significativa fue un fin de semana en el que mis padres estarían fuera, y yo aprovecharía para estar con ella allí, como tantas veces he hecho desde los 16 años con amigos, amantes y novias. No pudo venir porque “tuvo que irse de viaje inesperado”. Se fue con el novio.
La cuarta mentira es exótica, porque fue en Senegal. Me la llevé de “foto fija” para mi documental allí cuyo tráiler podéis ver aquí y otro vídeo sobre él, aquí. Compartíamos gastos los 3 que fuimos, ojo que te la cojo, un desheredado como yo no puede pagarse ni 1 café, menos mal que no tomo café. Demasiado hice gastando, previamente, más de 2 mil pavos en mi peli.
Foto tomada por Lana, en Senegal
Pero como antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, el novio de Lana le pilló… ¿cómo justificar un par de semanas en Senegal sin ser por curro? ¿vacaciones? ¿con quién? ¿por qué no con él ? Pensaría el cornudo… además que ya habían estado juntos de turismo en ese mismo país, jajajaja. La madre que me parió. Durante la grabación del docu, el ánimo de ella decaía “cada vez que miraba el móvil”. Se sentía mal por el engaño a su forrado novio, al cual no quería pero cuyo dinero y mi carestía sí le animaban a no desvincularse de él. Una noche, en los confines del sur de Senegal, perdidos de la mano de Dios y Alá (allí hay mucho musulmán, un raro súper héroe) mi paciencia eclosionó al verla a ella más deprimida y cariacontecida que un pingüino en una sauna. Estábamos en una zona paradisíaca, junto al mar y animales salvajes y domésticos libérrimos, sin rastro de civilización humana, en un bungaló molón. Me confesó que era por lo de su exnovio, al que le sobraban las 2 primeras letras. Esa madrugada le demostré lo que era, y se lo dije al final de la demostración: “¿Ves lo qué eres? Eres sólo una puta”.
Esto vino a colación porque me la tiré 3 veces seguidas esa madrugada “que estaba tan depre” por haber hablado con el novio. Con tan sólo ponerme en modo sensual, activé su libido escandalosamente y le dejé claro que ella estaba sólo conmigo por motivos emocionales y sensitivos, no racionales, que eran los únicos motivos por los que estuvo y estaba con su novio (e intuyo que estará ahora con otro y habrá estado con otros por eso mismo. A una tía tan buenorra y con pasta no le faltan pretendientes. Una suerte para mí y una pena para ella. No es fácil que yo me quede perenne con una mujer, para nada es fácil. Y cómo me dijo la anterior ex, aferrándose a mí sollozante, el día que corté con ella: “¡no quiero perderme tu vida!”).
En este periodo, esta mujer hizo muchos y buenos trabajos gráficos para mí; concretamente los dosieres, diseño y maquetación de mi película (pues buscaba producción para hacerla de nuevo, con medios) y de nuestro documental en Senegal, para venderlo y prosperar en este sector corrupto, nepotista, necio y mafioso. Eso siempre se lo agradeceré… pese a que cuando me entregó la primera parte de todo este trabajo (a ella se lo imprimían gratis y en calidad máxima), yo se lo tiré al suelo, tras salir del coche de su novio. Fue en 3 Cantos, donde estaba su empresa de entonces, y comimos juntos como otras veces allí. Me acercó al tren, pues ella tenía que seguir currando en los anuncios de refrescos. Y ya empezaron sus tribulaciones sobre el tema de marras… Así que tiré su trabajo al suelo y me subí al tren. Pero ella me alcanzó y metió todo el tocho al vagón, pidiéndome por favor que lo cogiera. Y lo hice. No en vano, me interesaba y odio que se pierda el trabajo bien hecho, pese a que quien lo hiciera fuera un ente perverso.
Curiosamente, cuando me entregó la segunda parte del trabajo, lo de Senegal, ya estaba yo enrollado – nada que ver con una relación – con otra titi, en Parla, una rubia cachondona que conocí en un bar de pijos al lado de la casa de Lana (el Bonano) donde poco después me intentaron matar 5 inmigrantes, 2 traficantes de farlopa incluidos podéis verlo aquí. Y, cómo no, otra vez me mintió… ¡qué manía! Tuve que dejar la dulce compañía de la rubia parleña para quedar con ella y que me hiciera entrega de lo prometido… ¡y anuló la cita 5 minutos antes de llegar yo al centro de Madrid, para tal efecto! En fin… nada que me asombrara aunque, por supuesto, me cabreara.
Es una pena que la mayoría de la gente esté tan socializada como para maltratar a todo quisque. Y esto se sublima en la gente con pasta, como esta tía que quiso ser la madre de mis hijos. En el momento de dejarla ella tenía – que yo sepa – una casa propia en Cartagena, una casa rural familiar, varios pisos de su hermano y sus padres, una casa de alquiler en Madrid y un sueldazo. ¿De qué sirve todo esto, si no tenemos amor? Amor por alguien, por uno mismo, por la vida. El amor es algo que sucede ajeno al materialismo. Por eso sé, al 101% que esta mujer lleva 14 años frustrada a nivel sentimental, con un aumento patrimonial inversamente proporcional a su felicidad afectiva.
“Tenemos que alimentar a los Bakkencitos” me decía en referencia a la familia que quería formar conmigo, siempre que yo le mostraba mi total desapego a las maneras de ganar dinero que tiene la gente, sobre todo “en mi sector creativo”. Y ella, más moscas oía tras sus bellas orejas, ante mi manera paupérrima de ver la vida.
Pero estaba enamorada de mí, y sobre todo de mi talento creativo, mi talante personal, y mi polla experta en orgasmos femeninos. Eso sí, su instinto maternal se desbordó conmigo, llevándola a una especie de malsana locura al decirme que quería tener mínimo 5 hijos conmigo… a su edad ese deseo era demencial. Lo de mi talento creativo y mis reflexiones filosóficas era algo que casi le obsesionaba. No se cansaba de escuchar mis chapas, me pedía más y más cuando yo le decía que por qué no me mandaba callar de una puta vez. Eso sí, su cuadriculada mente servil razonó que mi talento era fruto de que: “tú no estás contaminado. No ves la tele, no oyes la radio, no sigues nada de esta sociedad, por eso eres tan creativo”. Pero no era por eso… eso, querida Lana, era una consecuencia de mi talento, no su causa.
Cuanto más dinero tiene una persona, más infeliz es. Muchas ni se dan cuenta, pues se rodean de entes primarios que sólo persiguen el dinero, y les adornan los oídos y les nutren de gilipolleces vitales que se acaban enquistando y frustrando todo anhelo de felicidad. La peña se torna mediocre, predecible, tremendamente socializada. Y se retroalimentan… hasta que aparece un sueño, una bella entelequia como yo que desata la caja de Pandora a la inversa, es decir: saca a flote todo lo bueno y encierra, bajo llave, la desesperanza.
La vida no es eso que os empeñáis en vivir, panda de gilipollas mortalmente vivos.
Ganar dinero es el acto más burdo y contraproducente de la existencia humana. Ganar dinero es lo más fácil que hay, siempre que no se tengan anhelos de libertad, de moral, de alegría, de solidaridad, de camaradería… es todo lo contrario a lo que debería ser un hombre sobre la Tierra.
Precisamente para esta infeliz de Lana, que pudo ser feliz mucho antes de conocerme si no se hubiera empeñado en seguir los designios del sistema y su rígida educación familiar (conocí a sus padres y a su hermano, otro pijo de la hostia), hice “un trabajo publicitario”. Comillas porque yo no curro para estos hijos de puta, ni para el resto, que son casi todos los que te pagan a cambio de tu trabajo. Pero ella, sabiendo y admirando mi talento creativo, me pasó un briefing (instrucciones) de una campaña de publicidad grande, para SEUR. Para que se lo hiciera, cuando tuviera tiempo. Se lo hice en 20 minutos: slogan, varias frases de campaña, textos amplios, ideas de logos y guion para spot. Un trabajo que a su empresa le costaba semanas y casi 10 empleados a tiempo completo… para hacerlo mal, yo se lo hice en 20 minutos y PERFECTO. A su jefe (todos tienen un jefe, menos yo) le encantó y pese que se filtró que SEUR dio la campaña a otra agencia, pues lo hacen a dedo… al que mejor pague bajo mesa… usaron mis ideas para tratar con muchos clientes, a modo de enseñar su trabajo creativo tan bueno… mi trabajo. Por supuesto ella me quería pagar si hubieran ganado el concurso de campaña y yo no quería cobrar. Jamás he separado mi dinero del de mi novia, ni viceversa. Otra cosa no, pero con el dinero esta chica no escatimaba. Era muy generosa y pagaba a sus trabajadores, como merecían, sin explotar a nadie.
Pero era una pobre alma, un ente sometido a sí mismo, a la dictadura de una sociedad malsana. Figuraos que desde 2005 llevo la uña del meñique izquierdo pintada de negro, como recuerdo, a modo de infinito luto, por mi mejor amigo y así, cuando alguien me pregunte por esa uña, poder hablarles de mi amigo y así que deje de estar tan muerto por un rato. Mi padre, al verla, me dijo: “¿eres maricón?” Está claro de quien NO he sacado mi sensibilidad.
La única vez que no la llevé pintada, fueron las horas en las que estuve con los padres de Lana, en la casa de veraneo que su hermano tiene en Cabo Palos. Tal era el miedo que le tenía a sus ascendientes, que no podía permitir que su padre (militar) me viera con una uña pintada. Quizá fue mejor así, porque a mi padre no me quedan más cojones que aguantarle un poco, pero si el militar este de alto rango, me suelta lo de maricón, le despeño por la terraza. Luego me la pintó ella según se fueron. ¿Cómo se puede vivir con ese miedo a la propia familia? Fijaos que me presentó “como un amigo” y que luego “vendría una pareja de amigos a la casa”. Tenía 2 habitaciones el apartamento, a parte de unas gloriosas vistas al mar, a pie de acantilado. Antes de irnos tuvimos que deshacer las 2 camas del dormitorio que no desvirgamos “porque mi madre se dará cuenta de que aquí no ha dormido nadie, si no volvemos a hacer las camas a nuestra manera”. Con 36 o 37 años… comportarse así con sus padres es un síndrome que me niego a mentar, bastantes problemas me crea ya la sociedad como para preocuparme por estas cosas.
Corté con ella, definitivamente, frente a la estatua de la Diosa de la madre Tierra (vulgo Cibeles), volviendo de cenar de un bar de gilipollas perroflautas vegetarianas lesbianas (la llevé yo… eran unas conocidas mías, todos cometemos herrores, como esta hache), y me confesó que iba a volver con su novio… pero que no… pero que sí… ¡a la bin a la ban a la bin bon ban, el Bakken, el imbécil y nadie más!
Así que la mandé, definitivamente, a tomar por el culo. Me estaba, literalmente, volviendo loco. Me fui a tomar copas a la zona de Sol, a unos garitos de mierda que conocía de toda la vida, con más crápulas que flores en primavera. Y desde la desolación que me había creado esta degenerada, tuve que elegir entre pagarla con los crápulas violentos de esos lugares (era facilísimo pegarse en esos sitios, lo difícil era no hacerlo) o centrarme en ella, la culpable de todo esto. Y eso hice. Le puse por lo menos 2 decenas de SMS, exprofeso para hundirla, en legítima defensa. Y lo hice tan bien, que me dijo que tuvo que ir a un psicólogo. Y me recomendó que yo también debería ir. Y me lo dijo “con la boca pequeña” porque en el fondo me respetaba y me temía… no por violento, sino por preclaro. Psicólogos a mí, que le di terapia al único al que he ido (amigo de un amigo) y tuve una novia psicóloga (mexicana para más señas) y tanto a ella como a sus compañeras de un máster post-licenciatura, les hice de psicólogo… y a los que me han mandado, obligatoriamente, este puto Estado comunista español y espenol, al ser yo un lisiado físico oficial, ídem de ídem (maldito protocolo sanitario de los matasanos). Todos acaban pidiéndome autógrafos.
Eso sí, al inicio de nuestro idilio le puse esa misma cantidad de SMS, pero de cortejo y esas polladas, poesía improvisada incluida. Eso sí que le gustó, y mucho… pero los últimos SMS fueron los que le ayudaron a ser persona. De nada, Lana.
PD: al día siguiente de cortar con ella, le mandé un enorme ramo de flores a su trabajo. Ante todo soy un caballero, no como el ponche ni como nos catalogan los maderos, segurratas de 2 patas y de más inteligentes asintomático; sino un caballero de verdad: atemporal , inteligente, cariñoso y gallardo. No como Gallardón (Alberto Ruíz) al que Lana calilficó de «todo un caballero» cuando se la quiso follar en una cena íntima de la Comunidad de Madrid, de 4 magnates en un restaurante privado de un edificio de la Gran Vía (hay toda una intravida dentro de la vida…). Gallardón acompañó a Lana al servicio y, situado tras ella, le susurróal oído: «¿Te estás aburriendo? Podemos irnos juntos a otro sitio». El pepero cabrón, ya siendo padre de familia numerosa… católico a tope… queriendo follarse a un pibón de 30 y pocos años, por estar vinculada a la Comunidad de Madrid que él presidía. Buen gusto con las mujeres si que tuvo esa noche, el cabrón. Y lo intentó en la siguiente ocasión que se vieron.
(*) Jamás he querido tener descendencia, por motivos tanto vitalistas como filosóficos, pero con 2 novias maternales a tope (una fue esta y la otra la mexicana), tuve durante unos minutos – no me duró más – el feroz deseo de tener hijos con ellas. Menos mal que los anticonceptivos, y la suerte, se pusieron de mi lado. Una tercera novia previa a las otras 2, me pidió que, en el futuro, muchos años después de ya no fuéramos pareja, quería volver a verme para que le hiciera un hijo, “porque quiero ser madre, pero sé que no puedo tener marido” (era una zorra y un pibón, pero por lo menos era sincera) “y quiero que el padre seas tú, porque me gusta tu físico y tu cabeza. Quiero que mi hijo tenga tus genes”. Curioso ofrecimiento /piropo que, por supuesto rechacé de inmediato. Traer vida a la Tierra es algo muy serio, cojones. Aquí podéis leer esta historia y algo más de esta relación.
Impecable dibujo. Impoluto mensaje. Preclaro concepto. Nulo conocimiento del que no lo ve. Sencilla asunción de los que lo vemos. Eterno suspiro. Pirarse. Dan ganas. Vaya que sí. Váyase (sr. González). Trabas. ¿Qué tramas? Calla. Canalla. Si no estuviera tan lleno de vida por dentro parecería un muerto por fuera. Como ellos. Toc-toc. ¿Hay alguien ahí? Ahí no. ¡Ay! Tela. De higos a brevas nace alguien con mente. Demente. Defrese. Aleluya. Cada uno con la suya. Su vida. Digo. Trigo. Diego. Ego. Estupidez rima con sencillez y con hez. Huye de los hediondos. Hulla. Por dentro y por fuera. No es combustible. Es combustión. Son reversibles los hijos de puta. Son inservibles los serviles. Non serviam. Amigo Luys. En. FIN.
Ni lo sé ni me importa lo que pensáis sobre la dignidad, el orgullo, los cojones, la justicia y etc. de términos tan denostados (que no olvidados) hoy en día. Y no, no voy a hablar de nada de la PLANdemia: trataré de un mal endémico que merece ser tratado a parte de toda situación histórica, pues se trata de las relaciones humanas entre víctima y victimario, pero sin Estados, Lobbys, corporaciones y etc. de por medio. Se trata de un 1 contra 1, o un muchos contra 1, pero – en definitiva – de alguien que abusa de otro y ese otro jamás seré yo (y ese alguien, menos).
Nochevieja de 2001. Yo sólo en Venecia (me metí en un autocar, desde Madrid, para recorrer la mitad norte de la Puta Bota, con parada en la Costa azul, obvio) tomando unos vinos blancos, frente al Gran Canal con una mexicana (casi) recién conocida en el autocar (el casi es porque ya nos conocíamos de 4 días antes, pues el autocar fue hasta el Vaticano y luego tiró para el norte. El Papa Juan Pablo II “alias” te quiere todo el mundo, me bendijo en el urbi et orbi, sin yo saberlo de antemano, pero lo hizo, qué cosas.
Verano de 2021. Yo con mi mujer actual (española) en Hediondo Puente de Bellacos. Sojuzgado por mis caseros, con la ley de arrendamientos urbanos de mi parte, pero con mi mujer pusilánime no: lo siguiente. Y eso que la conocí guerrera, pues yo no me caso con cualquiera. Pero el paso de los años (ya van 13 – vaya número – ) juntos, y sus actuales situaciones familiares, la han convertido en presa fácil de los hijos de puta y a mí en un ser inerme y casi inerte, al tener que elegir entre mi dignidad y romperles los cojones a mis caseros o seguir casado. Hasta que no os pasa algo así , no sabréis lo que es, queridos niños. Os doy 1 consejo: vivid siempre solos. Jamás tengáis lazos, ni laborales, ni familiares, ni sentimentales… nada de nada. Todo lo que sea no estar solo será estar sometido a algo y/o alguien, por activa o por pasiva.
En Venecia se suponía que la tropa del autocar pasaríamos unas horas matutinas y luego de vuelta a la parte más gorda de la Puta Bota, donde estaba el hotel, para salir temprano, en año nuevo, para Milán. Yo dije que ni de coña me perdía una nochevieja en Venecia, que ya me las arreglaría para estar en el sitio indicado a la hora establecida; y que si no, siguieran sin mí: no llevaba cosas de valor en la maleta dentro de ese autocar. Mayra, la mexicana, dijo que se quedaba conmigo, ante el asombro de sus amigas y amigos. Y nos quedamos, pues. Venecia no es cara, si sabes buscar bien. Comimos muy bien, paseamos por doquier y al llegar la noche decidimos hacer un alto en un garito cutre frente al Gran Canal (maravilloso inicio de “La muerte en Venecia”, la peli, no el libro, que trata de un maricón pederasta, pues en la peli se aprecia menos esta aberración) muy bien ubicado con vistas al agua desde el interior, una especie de bar de Fast food, pequeño. Pedimos 2 vinos blancos, y el amable camarero nos sugirió que nos saldría más económico pedir una botella de 33 cl. (eso da para 2 copas bien puestas, pero para 4 según la ponen en todos los bares del mundo) así que elegimos la botellita de vino blanco. Nos pusieron una tapa de patatas fritas de bolsa, con eso queda claro el nivel del lugar. Estábamos a gusto los 2, conociéndonos más, haciendo manitas, viendo el Canal y el deambular de las góndolas y demás gilipolleces del lugar. Así que pedimos otra botellita… queríamos hacer algo más de tiempo hasta las campanadas en la Plaza de San Marcos.
El caso es que, tras las segundas copas, ni caso a tanta molicie y decidimos seguir en marcha para buscar una tienda donde comprar unas botellas de espumoso para brindar como Dios manda por el año nuevo, cuando acabara la última campanada y en plan botellón, como los buenos (encontré una tienda maravillosa, por cierto). Pedimos la cuenta y el amable camarero nos dice: 80mil liras. Era año todavía sin euro obligatorio, o sea que 80 mil liras eran 8 mil pesetas. Imaginad: 8 mil calas por menos de una botella de vino (33 más 33= 66. Una botella son 75cl.). 48 euros de ahora… 20 años antes. Bueno… yo me reí al principio por “la confusión” del camarero. Pero qué va, el espagueti de mierda va y señala un mini cartel de la pared con el nombre de nuestras botellitas y el precio de 40 mil liras cada una.
Y se pone a gritarnos, de esa manera asquerosa que sólo saben hacer los espaguetis y me a mí me cabrea a tope. Eran 3 (tal vez 4) los timadores de ese garito. Y yo era 1. Plan perfecto. Yo con 25 años era imparable ante 4 que no fueran con armas de fuego. Peeeeeeeeeeeeeero, y aquí deviene, queridos niños, lo de que estéis siempre solos, toda vuestra puta vida, os lo aseguro… estaba con mi futura novia y ella no quería líos y quería pagar. Discutí un buen rato sobre el timo que nos acababan de hacer, Mayra que lo dejara, yo que me cago en los putos espaguetis de mierda, el camarero llamando a los otros, los otros saliendo, yo diciéndoles a todos que les iba a tirar al canal; Mayra que mejor pagar, yo que a mi no me tima ni Dios que soy español, los camareros agresivos, yo volqué una mesa al grito de “me cago en vuestra puta madre espaguetis de mierda” (sic) para que vieran quien era más agresivo; los timadores que iban a llamar a los caravinieris (o cómo coño se escriban los maderos de la Puta Bota) y yo que irían al puto canal junto a ellos, pero que no les iba a pagar… y al final Mayra pagó, mientras me rogaba que nos fuéramos y yo estaba forcejeando con 2 de los timadores, pero sin golpearles… ¡por estar con la mexicana!
Fue la muerte en Venecia de mi dignidad. Jamás me había pasado antes.
Me vencieron 4 timadores espaguetis. Perdí mi dignidad por culpa de una mujer. A mí no me hubiera importado morir ese día. Sin dignidad no sé vivir, os lo juro. Pero como no iba sólo me afectó y acabé cediendo. Pasamos buenísima noche y etc. y luego año y pico viviendo juntos en Madrid. Pero al final todo aflora y a esta mujer la dignidad se la sudaba y al igual que en Italia dejaron que nos timaran 80 mil liras (le pagué la mitad, aunque no debí hacerlo) con el tiempo se dio cuenta de que yo jamás iba a ganar la pasta que ella pensaba al conocerme, porque yo no me vendo y he dormido muchísimas veces a la intemperie, pudiendo hacerlo en mi chalet de lujo, de haber querido ser un hijo de puta.
Lo de ahora me pilla algo cascado, con 46 palos. Pero yo soy de los que justo antes de palmarla, como me esté sucediendo algo malo, usaré mi último suspiro para tratar de golpear a quien me sojuzga o, por lo menos, insultarle. El miedo es algo que todavía no he sentido, y ya a estas alturas del cuento de mi buena vida, ni lo espero ni lo deseo. Jamás seré un maricón.
Fortuna quiso hacer justicia conmigo al cambiar las liras que me sobraron, en Leganés. La imbécil de la cajera confundió liras con libras, por lo que obtuve 25 mil calas de beneficio, jajjajaa. Eso sí, al pasar el cambio de divisas por el Banco de España, les dieron aviso del error al banco y ellos a mí. El Banco de España… ese que décadas antes fue saqueado por los rojos… me pedía a mí cuentas. Pensé en negarme a devolver el dinero y que empezaran un proceso judicial contra mí, por su error. Pero ya estaba yo yéndome a vivir con Mayra y, obviamente, devolví el dinero. Insisto: jamás tengáis cuitas emocionales con nadie. Sólo así seréis libres, aunque viváis debajo de un pino. La dignidad no tiene precio.
PD: siempre hay una excepción que confirma la regla. Hasta el 2008 fue mi madre, cuando se enteraba de mis batallas, la que me hacía frenar voluntariamente por mi parte… pero cuando se enteraba, que ya procuraba yo fuera pocas veces.
Re-PD: no cedáis, de verdad, queridos niños. Yo hace años que no duermo bien por eso y hoy, por ejemplo, otra noche sin dormir sabiendo que uno de mis caseros duerme a pierna suelta en este mismo edificio donde me están maltratando. He tenido momentos muy jodidos en mi vida, pero jamás he perdido el sueño cuando he obrado con dignidad. Es un infierno vivir sometido, os lo garantizo. No lo hagáis. Más vale calidad que cantidad.
Queridos niños, por mucho que veáis rebaños de otros animales no humanos, es este último el animal que más se agrupa, aunque sea en manadas (que no son más que pequeños rebaños dispersos a la espera de poder juntarse). El hombre es el animal más colectivista del Planeta. Supongo que en sus orígenes lo fue por lógico instinto de supervivencia, debido a que era uno de los animales más débiles del orbe. ¿Pero, actualmente, porqué el hombre es colectivista, es decir, se agrupa en rebaños –sobre todo urbanos – y cede toda su libertad y su propiedad privada al Estado? Sí, nadie tiene ya propiedad privada, pues los impuestos, las hipotecas y las 1.001 leyes liberticidas sobre la propiedad privada así lo han hecho.
La única propiedad privada REAL es el propio ser humano (no sólo el vulgo, sino todos los que no son parte de la élite mundial) para los miembros del Nuevo Orden Mundial (en adelante NOM, porque me temo que todavía hay gente que no sabe el significado de estas terribles siglas). Yo sé esto desde que tengo uso de razón, que es desde los 4 años de vida, pero la PLANdemia nos lo ha dejado más claro que la sonata para piano nº 14, de Beethoven (la llamaron “Claro de luna” después de su muerte – de él, no de mi querida Selena). Jamás la libertad humana podía llegar a menos ni el liberticidio a más. Pero ahí veis a todos los embozalados, tan felices ellos de ser parte de algo, de ser un todo de nada pero lleno de todos, todos ellos que son la suma de todas sus nadas.
International Day for the Remembrance of the Slave Trade and Its Abolition. Sad kneeling people put into chains as symbol of combating human trafficking, protection from slave trading. 3d rendering
El Estado de Derecho es la mayor dictadura y parece invisible para la mayoría, mancillando unas líneas sublimes del ídem «El Principito», donde decía que «lo esencial es invisible a los ojos».¿Cómo hemos podido llegar a hacer que lo atroz e inservible sea lo visible a los ojos – y lo deseado – y casi nadie luche contra eso? ¡Recordad que los más hijos de puta de todos fueron declarados «personas esenciales» cuando el confinamiento (yo fui una de esas personas esenciales, y lo hice a posta, porque no soy un hijo de puta sino un hombre libre y llevo este tatuaje en mi bíceps derecho, que cualquier lector del libro que cito sabrá lo que es, y el que no lo sepa le conmigo a adentrarse en tan imprescindible lectura por cierto, escribí un buen artículo sobre el autor de este libro y Maquiavelo… y por alusiones a ambos os lo enlazo aquí)
Actualmente la única manera de dar libertad a los esclavos es alargándoles las cadenas, esta vez en forma de «bozal, PCR, vacuna, ERTE» para llevar la misma vida de esclavo de antes, sólo que con la salud más jodida, la libertad diezmada y la propiedad privada más escatimada a base de impuestos y gasto público disparado «por motivos de urgencia sanitaria» ¿Cuántas manis has visto por la INTOLERABLE subida de la luz? . Las cadenas de ahora se llaman «Protocolo COVID», y los esclavos los que lo siguen, sean o no covidiotas, porque todos son esclavos del NOM. Qué paradoja que los que no somos esclavos seamos los que parecemos sometidos al NOM, por haber perdido la libertad y los derechos al no seguir su genocida protocolo para retrasados mentales severos. Cuánto descerebrado está engordando para morir, siguiendo las órdenes del NOM.
El germen de todas las guerras de la historia es la misma esclavitud compartida, disfrazada de libertad individual, que sufrimos ahora. Todos los lemas bélicos hablan directamente al individuo, como parte de un colectivo, pero prometiéndoles ínfulas de libertad individual: pobres humanos derechitos al matadero, pero orgullosos y llenos de planes de futuro una vez “venzan al enemigo que menoscaba mi vida” ¿sabrán estos anormales que ambos bandos son igual de enemigos? ¿qué el problema es entre víctimas y victimarios?
El afiche que es la foto de cabecera de este artículo no puede ser más acertado para todo lo que estoy soltando por los dedos. El hijo de puta del Tío Sam, como personificación de TODO el pueblo estadounidense de 1917. Es decir, UN INDIVIDIO (además con nombre y apellido, pues ese rostro es el del ideólogo de esta alienación, el publicista/ ilustrador James Flagg). El lema no puede ser más claro para ejemplificar mi chapa: “Te quiero A TI en el Ejército de Estados Unidos”. ¿Veis? no dice “vosotros”… eso es clave… fantasear con el individuo y su libre albedrío para lograr un ejército, como ahora han hecho las élites con la PLANdemia. Nos protegen “a cada uno de nosotros”, “la responsabilidad de vencer al virus es tuya”, “vacúnate (tú), por el bien de los demás” y etc.
Obviamente el Tío Sam plagió a otros, en esta caso a “sus padres”, los anglosajones, pues este es el cartel original británico que plagió el yanqui:
“Los británicos te quieren” hecho para la misma I Guerra Mundial, pero en su inicio 3 años antes. A saber a quien plagió la pérfida albión.
Está todo inventado, queridos niños, todo lo bueno y todo lo malo. Pero lo bueno hace siglos que se estancó y lo malo se actualiza a cada minuto. La maldad es como la energía: ni se crea ni se destruye, se transforma.
Huid siempre de todo aquel que os requiera, como individuos, para un bien común. Corred viento en popa a toda vela, pero sin olvidar que tenéis 100 cañones por banda, para haceros de acero. La PLANdemía existe desde que el mundo es mundo… pero le ocurre lo que a los 2 carteles que os he mostrado: el problema es la difusión. Los británicos no lograron difundirlo a nivel mundial, por las lógicas limitaciones técnicas de la época. Por eso esa carestía fue ubérrima para los yanquis que plagiaron el asunto y lo distribuyeron a millones de compatriotas para que vinieran a morir a Europa en defensa de los intereses de las élites mundiales de la época (que, por supuesto eran amigas, como ahora, la sempiterna Hidra de Lerna, ¿qué cabeza prefieres para que finja darle un cabezazo a otra del mismo bicho? ¿cuántas vacunas hay, por ejemplo?)
Pero como a todo hay quien gane y (momento Ley de Murphy) “ninguna situación es tan mala como parece, puede empeorar”, el comunismo se ha encargado de saltarse el protocolo previo del engaño y ser colectivista de origen… ¡CON 2 COJONES! Los comunistas son los más borregos de todos, porque ni aspiran a la falacia individual que les prometen los liberales. ¡Es la hostia! Nacen esclavos y tan contentos de vivir así y esclavizar a todo quisque. Por eso yo soy anticomunista radical y siempre lo seré. De las aberraciones liberales, siendo más o menos inteligente y torero… puedes medio escapar… del yugo comunista jamás… porque los liberales por lo menos son conscientes de que quieren aprovecharse de los demás, sojuzgarlos. Pero los comunistas no… qué va… ellos son dogmáticos que dejan a las religiones a la altura del betún… ellos son la unión del género humano… ¡ojo que lo expresan tal cual! ¡los humanos somos lo que los comunistas quieran que seamos!
Queridos niños, recordad que la propaganda, el populismo y la felonía siempre han existido. Ejemplos míticos como la cita de Lenin sobre que el cine era su mejor instrumento de propaganda. O la posterior de Hitler sobre que la radio, bien usada, era su mejor arma de guerra. Y qué decir de Goebbles… pero todo esto ya lo inventó Maquiavelo en el siglo XV, y otros tantísimos antes que él, pero en ratios humanos más pequeños. ¡APAGAD LA PUTA TELE!¡USAD LOS MÓVILES SÓLO PARA HABLAR!
Nunca olvidéis que me estoy refiriendo a más del 90% de la población mundial, no a los líderes de cada ideología, sistema político o como lo queráis denominar, a esa Hidra que os dije antes. Recordad que con la masa se hacen panecillos y pasteles… ¿queréis ser la merienda de las élites? ¡No seáis masa! (encima los panaderos y pastelillos son partes de esa masa… antropofagia suma la vuestra, malditos imbéciles!
Al hilo del artículo precedente, de Luys Coleto y el caso Almería, os comento unas experiencias personales con los picoletos, pero sin violencia y con finales felices, por suerte para mí, pues fui, soy y seré su víctima. Tuve suerte de que no me “confundieran” con un puto etarra o similar… una putada que la vida de los inocentes dependa de “la suerte” (y esto sirve igual para el otro bando de psicópatas, todavía peores que los cuerpos de seguridad del Estado, porque matan a víctimas que saben inocentes –niños incluidos – ¡y están en el Gobierno de Espena y varios Reinos de Taifas… este país… este país es nauseabundo).
Tengo muchas experiencias desagradables pero me ciño a 4 casos. Los 2 primeros, en Eivissa y en el mismo lugar: Restaurante “La Ponderosa”, junto al aeropuerto.
1/ Estaba cenando, solo, haciendo tiempo para coger mi vuelo a Madrid, en dicho restaurante, pequeño oasis culinario para evitar la atroz hostelería de los aeropuertos. Yo sentado en una mesa de la atestada y gran terraza, y desde fuera –tras una valla – 3 maromos sin uniforme se paran ante mí y uno de ellos me señala con el dedo. “Ya me van a tocar los cojones” – pensé – así que agarré mi tercio de birra para responder a la posible agresión. Llegan 2 de los 3, a toda prisa, en plan “madero de película” y dejo el tercio pues intuyo que son secretas. Se identifican y me gritan que me levante. “¡Manos sobre la mesa y piernas separadas!” Obviamente yo, cabreado y diciendo cosas del tipo: “¡Qué coño es esto! ¡de qué pollas vais!” Y uno de ellos me cachea como si estuviera apaleando a un pelele y, tras comprobar “que estoy limpio” el otro me pide el DNI y saca su asqueroso walkitalki y da mis datos “para comprobar que no soy el hijo de puta que esperaban que fuera y así poder masacrarme a su gusto”
Como podéis imaginar, todo dios callado y mirando con asombro la jugada. Y como sólo estoy fichado en Senegal y la vez que estuve detenido en una comisaria de maderos, en Madrid, no pusieron cargos porque la detención fue irrisoria, ya la contaré, ya… pues no pudieron hacerme nada y ni me explicaron qué coño pasaba para violar así mi intimidad personal y mis derechos. El poli malo (es cierto, se comportan siempre así) me mandaba callar. “Y una polla me voy a callar. ¡Por qué me habéis agredido si no he hecho nada!” Y como el poli bueno, tampoco decía nada explicativo, ni siquiera un “Perdón caballero, ha sido un error, disculpe” pues decidí no enfrentarme a ellos (habría coches patrulla cerca, fijo) pues perdería el avión a nada que se liara. Y mientras miraba al poli malo con asco, pero con un asco y desprecio que se percibió desde Formentera… (porque ya me han dicho como miro) le dije al otro que yo tenía un amigo picoleto que iba a pedir el traslado y Eivissa era uno de los destinos que tenía en mente (es verdad, era mi amigo, pero antes de hacerse militar y luego picolo, yo jamás tendré amistad con gente armada, ni del bando del Estado ni del otro). Y hablamos unos segundos hasta que se largaron a toda prisa, pues tendrían a otros “sospechosos de vete a saber qué” a los que agredir y humillar en público.
Si el hecho me pilla en otro lugar, sin prisa de aviones ni nada, la cosa no hubiera acabado así, por supuesto. Nos hubiéramos liado a hostias (perdería yo, obvio, pero hay cosas que no se pueden aguantar y los mariconazos que lo aguanten, me alegro por ellos). El caso es que al quedarme ya tranquilo… me entró un cabreo enorme, mezclado con vergüenza de que todo Dios me miraba de reojo. Cogí lo que me quedaba de bocata y el tercio y salí del bar a terminármelo debajo de un enorme ficus que conozco de sobra. Y a ver si alguien del bar me hubiera dicho que no podía irme con el tercio…
2/ En ese mismo sitio, tiempo después y estando también esperando para el vuelo, vi en los servicios esta enorme pintada:
«Vasco y liberado» será que estos anormales han cambiado el significado de las siglas de los asesinos que son: Patria vasca y libertad»
Y se lo comuniqué a los picoletos del aeropuerto, pues no se puede hacer apología de ETA y deberían haber ido a quitar la puta pintada y multar al bar… ¿y qué hicieron? Pues decirme que les daba igual, que si al del bar no le molestaba o lo denunciaba, ellos no podían hacer nada. Les dije un popurrí de insultos moderados, es decir, sin adjetivos malsonantes pero si cultismos peyorativos que, obviamente, ni entendieron. Y me fui a coger el avión. Estos son los picoletos… se la suda todo salvo proteger a los delincuentes y ser ellos mismos delincuentes (el penúltimo caso de que son narcotraficantes aquí)
3/ Muchos años antes, en Ciudad Real, ocurrió el hecho en el que 2 picolos se bajaron los pantalones ante mí y un amigo, ya lo narré en parte de un artículo y os lo copio, que os vais a reír de los del “Todo por la Patria”:
invierno de 2002. Carretera de Ciudad Real a Daimiel. Yo de copiloto en un SEAT Ibiza, matrícula de Logroño, destartalado. Con faros rotos y sin retrovisores laterales. Dentro íbamos sin cinturón de seguridad (de los de pantalón no recuerdo…), recién salidos de comer en un restaurante de carretera tras la ingesta de una botella de vino tinto y dos licores de yerbas. Nos paran 2 motoristas de la Guardia Civil. Mi amigo se echa a un lado. Nos piden la documentación del vehículo. El GC nos dice lo de faros y retrovisores y pregunta por qué no llevamos el cinturón. Mi amigo contesta que porque no nos gusta usarlo. “Bien, lo estamos arreglando”, pensé. Nos pide la documentación y, mientras el conductor le da su permiso de conducir, la busco en la guantera, donde no hay nada, salvo un fajín de uniforme de gala del Ejército, que mi amigo le entrega al GC diciéndole: “Sólo hay esto, ¿le sirve para algo?”. “Bien, cada vez lo arreglamos más” pienso. El GC, muy ufano, empieza con su “receta”, mientras su compañero pide información del coche por radio. Mientras el de la receta no para de apuntar, oigo como la radio de la moto dice que el coche está a nombre de Ricardo Ramos Alcaraz. El picoleto se lo dijo, inmediatamente, al de la libreta, el cual se cuadró (taconazo incluido) saludando militarmente ante la ventanilla del conductor. “Sí, el coche es de mi padre. Vamos a Las Tablas”. Responde mi amigo a 2 preguntas. “¿Quieren que les escoltemos?” , nos dice muy serio el de la anterior receta. “No hace falta, sabemos ir”. A regañadientes, aceptan los GC que vayamos sin su escolta, y se despiden no sin antes aconsejarnos que cuando podamos, arreglemos el coche y metamos en él los papeles del vehículo y el seguro.
Resulta que el dueño del coche era un teniente coronel de artillería, jubilado. El responsable de la “operación voladura” en el Aaiún y de la captura de varios etarras en México, entre otras muchas cosas. A los 2 años el destino me hizo amigo también de él, y navegamos juntos por Eivissa. Pero eso es otra historia…
4/ En Hediondo Puente de Bellacos vi una pintada que rebuznaba: “De Alsasua a Vallekas, hermanados” Algo así rebuznó un Putanero del Rayo Chabacano. ¡Y coño! habiendo pasado por ahí mil veces nunca me había fijado que eran dependencias de picoletos, concretamente de un puesto de Intervención de Armas. ¿Y por qué no me había fijado? Pues porque había un mástil sin bandera y una pequeñísima placa en la puerta, con el nombre del garito. “¡Ah! coño, por eso estos etarras han hecho aquí la pintada”. Escribí a la comandancia de Madrid de los picoletos, exigiendo que pusieran nuestra bandera (enseña nacional la llaman ellos) en dicho mástil, pues la ley les obliga a ello – a parte de la moral…¿pero qué tipo de Guardia Civil tenemos ahora que hasta repudian la bandera de España? – He aquí la respuesta que me dio el Coronel Jefe de la Comandancia de Madrid, personalmente, y por la cual esos VAGOS Y MALEANTES picoletos que curraban ahí CON NUESTRO DINERO tuvieron que poner la bandera y quitarla al cerrar, pues estaba al alcance de cualquier zarpa guarra. ¡Por lo menos les hice currar unos minutos al día! Eso sí, luego este mismo de la carta cerró dicho garito y adiós a la única presencia picoleta en Hediondo Puente de Bellacos.
Hablaré de la sociedad, “del trozo de Mundo” que conozco perfectamente: España y Espena, y por añadido Occidente –por analogías inevitables y, casi siempre, certeras –. Del resto del Planeta sólo conozco, levísimamente, África, pues sólo he pasado mes y medio allí y trabajando, en 3 países. Pero hace décadas que, por desgracia, vivo entre africanos y puedo compadecerme de ellos igual que lo hago de mí y de vosotros, occidentales. Y, por añadido, de chinorris y panchis. Es más, la maldita “revolución tecnológica y de medios de comunicación” hace que pueda tener una opinión casi unívoca de la sociedad de todo el orbe.
Hablaré como si escribiera hace año y medio, es decir: sin meter a la Plandemia en esto… porque si la meto no necesitaría escribir nada, pues la vida humana ya ni existe, pero como lo que diré fue la génesis de la Plandemia, nunca está de más abordar el asunto y que surja una posible esperanza para el ser humano.
Voy al lío y que (poned vuestra deidad o superstición favorita )os perdone por leer algo que no os gustará saber, o reconocer, y eso que escribo a vuela teclado, cuando escriba el ensayo que estas reflexiones merecen, mejor ni os arriméis a él o vais a odiar tantas cosas de vuestro día a día y a amar tantas cosas que jamás volveréis a tener y ni siquiera a soñar, que me insultaréis por haberos desvelado estas atrocidades tan mundanas como humanas:
Cuanto más se aleja de su condición animal, el ser humano se desnaturaliza y se convierte en un animal inservible para el Planeta y, por lo tanto, inútil para sí mismo; pues la madre Tierra nos tiene reservadas unas misiones muy concretas a cada ser vivo, desde una bacteria a los antiguos tiranosaurio (por citar vida de lo más pequeña y de la más grande). Aquí puedo afirmar, sin ponerme colorao, que tanto la teoría microbiana de la enfermedad como la teoría de la extinción de los dinosaurios son falacias tan grandes que no puedo abarcarlas ni en 1.857 páginas, y este artículo es breve, así que corramos un tupido velo, estúpidos humanos, y sigo. Pero jamás olvidéis que el ser humano es un ser en potencia infinita.
Cuando, en Occidente, nace un ser humano no nace un bebé o una bebá (esta es mi única concesión al lenguaje de género e inclusivo, lo digo por si lo echáis de menos en lo que queda de texto) sino un esclavo. Y lo hace, paradójicamente, de supuestos papis libertos, pues son papis que han llegado a ser adultos libres, debido a espurias cuestiones materiales e inmateriales como estas, a grosso modo:
Trabajo remunerado / Casa(s) y coche(s) propios / Manutención (precaria ) garantizada para ellos y sus vástagos / Vacaciones 3-4 semanas al año y uno o 2 días a la semana / Derecho a (precarísima) Sanidad / Derecho a (adoctrinada) Educación para sus nenes / Tenencia lícita de todo tipo de inservible, y carísima, tecnología en pos del ocio más absurdo pero que lo han tornado de sapiencia, ciencia y conocimientos eruditos – si un tonto me ríe una gracia, creo que soy gracioso. Si un necio aplaude mi absurdo diserto creo ser un genio y así todo… / Fe ciega en Papá Estado / Posibilidad de medrar y ser un parásito gracias al expoliador y psicópata Papá Estado y sus falaces promesas de bienestar.
Asumiendo que el 99% de los vástagos siguen la senda de sus papis (entre otras cosas porque no saben lo que es la vida animal humana sobre la Tierra y porque heredan toda la basura de sus papis, esos que acabarán consumiendo sus últimos hálitos en una tétrica residencia, pues Papa Estado –el demiurgo de los papis – así tiene programada su vida, mientras que los nenes ya adultos cometerán los mismos errores que sus ancestros y los mismos aciertos que Papá Estado quieren que comentan), voy a explicar porque todos los puntos de arriba son la base de la esclavitud moderna. Todos los adultos SE QUEJAN de:
– sus trabajos remunerados (bien por salario, horas, jefes, compañeros, frustración al no gustarles, haber querido trabajar de otra cosa, querer trabajar en otra cosa)
– sus hipotecas que no acaban nunca de pagar y les atan al trabajo que no quieren y a los bancos que dicen odiar.
– lo cara y precaria que está la vida (pese a que saborean comida basura a precio de oro “pero ellos saben que el caviar y la langosta molan más, seguro”).
– lo cutres que son sus vacaciones y que en los días libres semanales lo único que hacen es ver puta tele (todos se quejan de la tele, pero nadie deja de verla), engordar en el sofá y soportar a sus hijos que, por lo menos el resto de la semana, no les dan el coñazo al no pasar ni 2 horas despiertos con ellos.
– lo mal que funciona la Sanidad y lo enfermos que están siempre, pero nadie les cura… y como Papá Estado les prometió la panacea, pues algo falla, pero a los sanitarios se les aplaude y se les paga, pase lo que pase.
– lo mal educados que están sus hijos y lo mal educados que son los profes que algunos hasta se atreven a suspender a sus insignes nenes.
– lo aburridas que son sus redes sociales, la puta tele, sus supuestos ciberamigos, qué malo es su equipo de jurgol, qué zorra es tal tertuliana, qué mal cantan los de Euroaudición, lo buena que está esa tía/o con quien chatean en secreto y lo cardo que es ya su mujer/marido. etc. etc. pero no dejan de consumir ni de tener todo esto, y cada vez más. ¡Habemus frustración!
– lo mal que les trata Papá Estado, Hacienda sobre todo, pero si lo hacen lo harán por su bien, y el problema no es el Estado, sino el Gobierno de turno y eso les da esperanzas de que su voto cambiará todo a mejor, a mucho mejor para ellos y a mucho peor para “los otros”, porque el ser humano actual es un ser odiador del prójimo.
– en cuanto que me saque tal oposición, cursillo, logre tal ascenso, gane tal lotería… sí que voy a ser feliz. Y ya me iré con esa /ese del chat de Tik Tok (ignoro si hay chat ahí, pero ya me entendéis) y les pasaré una buena pensión a mis nenes y al adefesio de mi parienta /e. Que les quiero mucho pero no quiero estar con ellos. Pero no les faltará de nada que estaré forrado.
La vida humana se ha vuelto algo muy ingrato, nos hemos alejado tanto de la Naturaleza, que una niñata ultracapitalista y chalada – y con todos los síndromes psicóticos imaginables, –Gretarada Thunber, es la que nos dice qué es la Naturaleza y cómo hay que saber vivir en ella y protegerla. Nos han sacado del campo, pero dicen que le van a poner wifi para “poblar la España vaciada”… ya veis, saben que la agricultura, la ganadería, la pesca, la salubridad de la vida campestre… ¡eso ya no importa! lo que importa es el wifi, es decir: estar 24 horas al día controlados y alienados en esa vida irreal que nos han creado. Esclavos de última generación que se actualizan automáticamente cada trimestre, eso es el ser humano actual. Y lo peor no es que en tan solo 4 décadas hayamos perdido todo rasgo humano… sino que los nacidos en este siglo son auténticos robots, zombis, transhumanos o como les queráis denominar. La cosa pinta en bastos. Lo valores no han desaparecido –como dicen los nostálgicos de la vida – sino que han cambiado a pasos agigantados (ya no entro en métodos inducidos como el MK-ultra y la puta tele, o en voluntarios como los invasores extranjeros; pues el daño al ser humano es el mismo y la solución la misma: IMPOSIBLE).
Es por todo esto el título de mi artículo, porque la muerte es nuestra única redención y esperanza de que en la otra dimensión den cartas nuevas y podamos ser mínimamente felices más allá de la felicidad que da obtener una alta puntuación en el videojuego, que Messi marque un gol o que me sigan más de mil personas en mis redes sociales…
Yo nací esclavo, hace 46 años, pero he sabido llevar un tránsito vital en absoluta libertad, porque no he seguido ninguno de los puntos que indiqué arriba, y por lo tanto no me puedo quejar de llevar una vida frustrada. La realidad puede abrumarme, pues soy plenamente realista pese a ser un idealista. Pero sin todas las ataduras materiales y mentales que os he dicho, por lo menos podéis tener una mera oportunidad de vivir en el único estado que le da sentido a una vida que pueda presumir de ser tal: LIBERTAD sin menguar la de los demás o beneficiarse de la esclavitud de los demás… que esa es otra, queridos niños, cuánto hijo de puta que parece llevar una vida loable, filántropa y etc. de falacias… se nutre de y fomentando la desgracia ajena. Para mí, combatir a estos sátrapas (como hago las 24 horas del día, pues seguro que hasta sueño con esto), en mi día a día, en mis trabajos creativos… (y doy nombres y apellidos, no me escondo ni amedrento) este combate pese a ser antiviolencia total, es lo que me dota de cada vez más libertad. Porque con los años (lo de este año y medio ya ni lo abordo, reitero) me han ido quitando más y más capacidad vital, al ir saltándome todos sus requisitos para ser un humano en la actual Tierra. Eres el enemigo si no quieres ser su amigo.
Pero en un mundo tan injusto, absurdo y autodestructivo, el mero hecho de no seguir sus normas, es una victoria vital. Ser un proscrito social es ser un hombre libre. Probadlo. Renunciar a todo lo socialmente establecido, obligatorio y bien visto; y notaréis que algo cambia en vuestro interior, y por lo tanto en la vida de los que os rodean íntimamente. Y el que no te deje ser, no dejes que esté a tu lado. Y si hay que vivir esclavizado, que sea con cadenas y latigazos, como toda la vida, no con sonrisas falsas, condescendencia y wifi. Qué nadie que te mate te diga que te quiere.
Quiérete tú, no ames a nadie ni a nada que no merezca ser amado, ni por lo tanto, vivido. La vida está aquí, no es una promesa de futuro. El futuro es una suma de presentes. Si no vives el presente no tendrás ni pasado.
Queridos niños, hoy escribo a la carta con los 3 argumentos que os indico en el título. Haciendo una especie plagio a esas terribles novelas de “elige tu propia aventura” hago este artículo. Eso sí, yo leí varias de estas novelas, por lo cual puedo juzgarlas, vosotros jamás lo habéis hecho, por lo menos esas ediciones que tuve yo. ¡Cuántos directores de cine le deben tanto a estas novelas! Ahí aprendieron a que no contar nada, pero contarlo de manera rara, era muy rentable. Ahí el espectador / lector con cara de gilipollas esperando a que pase algo… que nunca pasa.
El nexo de unión de mis 3 historias es una misma ubicación: Punta Galera, en Eivissa, concretamente la zona de Ses llosetes. Es una zona como muy gipipollas esta, hasta hay un buda metálico adherido a una roca… y hacen rezos los nudistas, en plan adoración de su polla y tal… en fin, como acabo yo mis vídeos y finaliza sus artículos don Luys.
Podría escribir un millón de páginas solo con mis experiencias en ese lugar, por tierra, mar y aire, pero he elegido estas 3 porque me ha dado la gana. La libertad que da escribir es lo mejor que me ha pasado, y me pasará, en la vida. Empiezo por lo del culo, para seguir una línea temporal veraz de los 3 acontecimientos (línea que luego romperé, por supuesto).
Estaba yo en pelotas, con mi lisiado cuerpo al sol (¿cremas solares? ¿qué chorrada es eso viscoso que chorrea?) en plan siesta tumbado bocabajo sobre una puta roca (y no era ni ergonómica…) con 3 amigas y 2 amigos, cerca. Y va una amiga (gabacha, por ciegto, con g como pronuncian ellos nuestra erre) y me pone en mi hercúleo glúteo derecho (el izquierdo es más mundano) una tira de depilar a la cera. Mi cuerpo es velludo, como todos los cuerpos de los HOMBRES, no de los maricones de ahora. Debido a ese vello en un bello, pues mi amiga hizo “la gracia” y cuando tiró de la jodida tira de cera… ¡maldita la gracia que me hizo! pues me hizo un daño aledaño a la comodidad de una puta roca para tumbarse a sobar…
Me dejó un tramo del culo, digamos del tamaño de un móvil para que os hagáis una idea, pelao “en carne viva” ¡viva! la carne, o lo que sea, pero que no muera nadie (de muerte ya os hablo al final del relato-artículo). Y se reían las 3… con las cuales he dormido, por cierto, pero jamás follé. “Las tías que rechacé” sería una novela enorme, os lo aseguro. Y estas 3 tenían mucho encanto (y espero que lo sigan teniendo, pues ya no estamos en contacto) y no es fácil decir NO a una mujer hermosa, por dentro y por fuera. Y siendo un heterosexual salido como yo, pues menos, pero lo hice. A todas me las llevé, por separado, a mi casa de Cabañeros que alquilé 1 año, y me descojono cuando llevé a la más tetuda de las 3 ,al bar de la pedanía y la miraban como si fuera una tía guapa y con unas tetas descomunales luciendo con un generosísimo escote… ¡espera! ¡es que era así la jugada! Poca imaginación necesitaban los manchegos ese día… y mi mejor amigo de allí, el vaquero y anciano «tío Remedios» me dijo, con los ojos orbitando por el escote de mi amiga: «¡vaya jaca!», por supuesto con un codazo de complicidad que no lo da ni un ninja… ¡qué palizas de amistad dan los paisanos! he tenido peleas contra más de 5 hijos de puta de las que he salido más indemne que con una charla amistosa con según qué amigo…
Vuelvo a la lapidación… digo, depilación. Durante varias semanas tuvo la gabacha que echarme “crema” (supongo que hidratante, porque no habrá crema específica para depilaciones a la cera y a traición en el culo) en la zona que mancilló su broma, y me daba besos en el culo antes de aplicarla, ¡faltaría más!
El libro… «Sinuhé el egipcio» me lo empecé a leer en ese mismo sitio. Años después de lo otro, yendo yo solo a hacer el gilipollas a esa zona, con mi libro y todo.. “a pasar el día” vaya, como si no hubiera otras 1.001 maneras de pasar el día en Eivissa que estar tostándome al sol, en pelotas sobre una roca y rodeado de idiotas todavía más capullos que yo. La edición que tenía era, precisamente, prestada por el actual “marido” de la gabacha de la “lapidación” (yo les presenté y viven juntos y comen codornices… creo que está mejor que las perdices) y me dijo que era su libro de cabecera, “su Biblia” (sic). Y por eso lo empecé a leer… pero no me enchufó, entre tanta trepanación craneal y tal, como que no le pillé la gracia al libro. Ya lo retomaré otra vez, pues el puto libro me persigue y, tras devolvérselo, encontré varias veces esa misma edición –en mí ávida caza de libros de segunda zarpa – y me la tuve que comprar (curiosamente me acaba de llamar mi sobrino y me ha dicho algo del mismo libro… ojo que te la cojo, coincidencias por doquier).
Digamos que no me hacía gracia estar ahí leyendo, pudiendo hacer tantas otras cosas pero estuve varios días dándole al libro y a la roca dura y al mar. La movida que tenía que organizar el menda lerenda para tirarse al mar y luego volver al lugar del puto libro… eso es digno de ver, por eso hablo de mí en 3ª persona, porque hay que ser gilipollas para hacer lo que yo hacía, o tener demasiado sentido del humor… mucho, muchísimo muchitísimo, os lo aseguro. “Gilipolleces made in Bakken”.
El mismo año de lo de la “lapidación” es cuando lo del fiambre que os he anunciado como gancho para que leáis mis chorradas. Una enorme mancha de sangre, grande como la vida que dejó al hacerse, estaba en esa zona que tantas veces había yo pisado. Muchas veces he visto –y sigo viendo – a idiotas que se ponen a ver la puesta de sol sentados sobre el final de un acantilado, que es el principio del fin de su vida. No saben lo que son “rocas en vuelo”. Digamos que es como edificar sobre la visera de una gorra… poco futuro auguro a esa obra… ¿cómo puede ser tan estúpido el ser mundano? (ya sabéis que lo de humano me lo tomo muy en serio y somos muy poquitos humanos en la Tierra). «Ahí murió un tipo despeñado por gilipollas» ese debería ser el cartel imperecedero en esa zona, pero no… pusieron algo así como : “Precaución. Peligro de desprendimientos”. “Prohibido pasar el cordón” (pusieron unas cuerdas para evitar que los idiotas se asomaran al acantilado. De verdad, qué pereza me da ser humano entre tanto mundano).
Me miro el culo ahora y como está justo detrás de mi ángulo de visión, no logro ver si todavía se nota lo de mi “lapidación”. Fue hace 20 años, nunca me lo he mirado, igual ya no se nota…, pero quiero ver si es así. Si tuviera tik tok y etc. me hacía un selfie de mi otrora hercúleo glúteo derecho y lo compartiría para pedir la opinión de mis “folloguers”, que para follar virtualmente digo yo que existen las redes sociales, ¿no? Yo es que como ni sé verme el culo… qué sabré de esas cosas con las que estáis creciendo vosotros, queridos niños.
La foto de cabecera no es de Eivissa, vete a saber donde coño tengo esas fotos en pepel. Esa foto la hice con el móvil y su zoom a tope. Son cigueñas negras (sin ¨,me gusta decir cigueñas). ¿A qué parece una foto retocada y u óleo o, incluso, acaruela? Pues qué va, es la foto que os he dicho. Pero mola. Es en la ribera sur del manzanares, casi donde se junta con el Jarama.